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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-05-2019

Nuevo elogio de la locura

Luz Marina Lpez Espinosa
Rebelin


No hay forma mejor de alcanzar la libertad que luchar por ella. Simn Bolivar


 

 

Las democracias burguesas como la de Colombia, particularizada por tratarse de una de un pas dependiente, mejor decir neocolonial as muchos consideren en desuso el trmino, que sumiso gira en la rbita del imperio que ms destruccin y muerte ha causado en la historia de la humanidad y cuyo orgullo es no tener aliados sino sbditos, esas tales democracias con frecuencia se quitan la mscara de irreprensibles y dejan aflorar su talante de despotismos brutales.

Ello sucede en momentos histricos en que sienten que las formalidades del estado de derecho del que mucho alardean sus beneficiarios resultan insuficientes para la dominacin que ejercen. Cualquier sobresalto, sea una convulsin social, una amago de huelga general, un pequeo brote insurreccional o quien lo creyera, una sentencia judicial, produce en el bloque en el poder un nerviosismo tan grande que los lleva sin recatos a renegar de los carsimos valores que encomian en sus discursos. No podemos sacrificar la democracia y los derechos del pueblo por una mera formalidad arguyen sin pena, y toman el camino del medio. Es cuando declaran el estado de sitio, suspenden las garantas constitucionales, decretan el toque de queda, otorgan facultades judiciales al ejrcito, nombran jefes civiles y militares, declaran teatros de operaciones y acuden a la excepcionalidad del estado de conmocin interior.

Lo anterior, lo confesable; lo proclamado en aras de salvar las instituciones. Porque aparejado a ello y segn la circunstancia y necesidad, con la clandestinidad previsible, sin remilgos emprenden el atajo de la guerra sucia, del terrorismo de estado. Es el asesinato de sindicalistas, la desaparicin de miembros de la oposicin y la creacin de bandas de asesinos, no gratuitamente conocidos como paramilitares, que ejecutan los crmenes ms odiosos para no comprometer el honor y buen nombre de la fuerza pblica.

Y s que sabemos de eso en Colombia! S que somos expertos de esas lides!!

Y a qu viene lo anterior, tan conocido y manido de tanto como se lo ha documentado y denunciado? Viene a propsito de un nombre que en adelante ser pronunciado con reverencia por los millones de hombres y mujeres amantes de la libertad y la justicia, an si no fueren partidarios suyos: Seuxis Paucias Hernndez Solarte, el otrora comandante guerrillero Jess Santrich.

Porque ante el malvolo pedido de extradicin hecho por la srdida agencia antinarcticos de los Estados Unidos DEA, montaje de narcos que no eran tales sino agentes suyos, toneladas de cocana que no eran tales sino vulgar escenificacin, y millones de dlares que no eran tales sino ardid para que grabado y filmado todo hicieran de prueba reina contra Santrich, ste, digno y enhiesto ha soportado ms de un ao de cautiverio en celda de aislamiento, afirmando su inocencia y denunciando la perversidad de su acusador el empleado de la DEA y de la CIA , el corrupto Fiscal Martnez Neira.

Y ante ese artero pedido de extradicin que la extrema derecha en el poder aplaudi rabiosamente secundada por la prensa y los entes dueos de vidas y honras la Fiscala y la Procuradura, slo quedaba esperar que el tribunal encargado de resolverlo, la Jurisdiccin Especial para la Paz, Alta Corte creada en el Acuerdo suscrito entre el Gobierno y las FARC para conocer de los delitos cometidos durante el conflicto, decidiera. Y la JEP decidi. Cmo? Como no poda ser de otra manera: negando tajantemente la extradicin de Santrich, y ordenando su inmediata libertad. Y lo hizo en una seria y documentada providencia donde analiz en extenso los argumentos de la Fiscala y de la DEA. Y sin ambages sentenci que pruebas no haba, que lo aportado no era nada que se les pareciera, y adems, que los Estados Unidos y la Fiscala, se haban negado a enviarle las que decan tener y que esa Corte decret en ejercicio de su soberana constitucional.

Y ah fue Troya!! No hizo falta una grave convulsin social ni un amago de huelga general. S una sentencia judicial y un grito del embajador norteamericano, para que la clase en el poder entrara en pnico, se declarara en emergencia, y exaltada esgrimiera las proclamas de uso y que tanto conocemos de las viejas dictaduras latinoamericanas. Hay que ante todo velar por la supervivencia de la democracia amenazada, la defensa de las instituciones a punto de colapsar pero por encima de todo, por sobre cualquier consideracin legal, constitucional o judicial, no se puede permitir un desaire a los Estados Unidos.

Entonces, propio de esta democracia colombiana la ms antigua de Amrica se regodean los detentadores de sus gracias-, la misma que tiene casi tantos desplazados como Siria, ms desaparecidos que la Argentina de la dictadura militar y donde el asesinato de lderes sociales es suceso diario que ya no es noticia, en esta democracia el presidente de turno Ivn Duque reaccion ante el fallo favorable a Santrich con una alocucin presidencial donde eran notorios el dramatismo y la tensin. Y a la manera de los encomenderos espaoles frente a las leyes de Burgos que desde la metrpoli pretenda proteger a los pocos indios que quedaban en esta su colonia, enftico dijo Se obedece, pero no se cumple. Lo primero es la patria.

 

Y esa sentencia s que se cumpli. Pero adems, teida de venganza y de odio en una forma que sorprende an a amigos del gobierno. Venganza y odio contra el proceso de Paz, y muy especialmente contra Santrich. El revolucionario, msico, pintor, poeta e historiador. El hombre cuya invidencia no fue bice para combatir ayer con las armas, y hoy luchar por el cumplimiento del Acuerdo, lo que incluye la diaria denuncia de la traicin estatal. Del asesinato de sus camaradas, la burla de los proyectos productivos, la estafa de las 16 curules para las vctimas. Del fraude de la reforma agraria conseguida por las Farc como gran logro en el Acuerdo, su legado para el campesino desposedo.

Venganza. Eso es, venganza lo que ha habido contra Jess Santrich. Entonces, a las 52 horas de ordenada la libertad inmediata por el alto tribunal, y a las cinco horas de un fallo de Hbeas Corpus del Tribunal Superior de Bogot tambin de cumplimiento inmediato, el oscuro militar que dirige la prisin de la Picota, mont un tramposo operativo policial para la parodia de su liberacin. No se vea por qu ese operativo si los cientos de seguidores que esperaban a su camarada a la salida del penal estaban jubilosos de recibirlo. El carcelero saba por qu lo haca. En una incalificable accin violatoria de la ms elemental normatividad de derechos humanos, orden salir a los abogados de Santrich, y tomando desprotegido al prisionero, invidente, fatigado, esposado y sin haber recibido alimento en dos das, le inyect una droga que lo dej en estado de semiinconsciencia. As, en silla de ruedas y rodeado de veinte macancanes, fue conducido a las puertas del penal hacia la libertad. Y all, rodeado de doscientos policas que amenazaban a sus seguidores que lo vivaban, sin haber gozado un segundo de su libertad, le notificaron una nueva orden de captura. Y lo devolvieron al penal de donde nunca sali.

Eso fue slo el comienzo. El resto, en el breve lapso de 48 horas fue una sucesin inaudita de maltratos, humillaciones, violaciones: montarlo de inmediato en un helicptero con la falsa noticia de que lo extraditaban, la reclusin en una celda en el bnker de la Fiscala, el internamiento urgente en un hospital por un conato de paro cardiorrespiratorio debido a la droga inyectada en la prisin; all mismo y en estado de semiinconsciencia, hacerle una audiencia de legalizacin de captura de 10 horas, desconocerle el fuero constitucional que como parlamentario tiene, y un inicuo juez de bolsillo a pedido de un fiscal dem, decretar que todo lo surtido con respecto a l, era perfectamente legtimo. Incluido el desacato de la sentencia de la Jurisdiccin de Paz y del Hbeas Corpus del Tribunal.

Entre tanto, el presidente Duque o mejor sub presidente como le llaman en Colombia-, y el ex presidente Uribe o mejor presidente como el mismo titular le dice-, celebran el imperio de la ley y de la justicia. Y dicen que los criminales no pasarn. Y que Jess Santrich se ir extraditado a los Estados Unidos, diga lo que diga tribunal alguno. Ellos, precisamente ellos quienes con su partido Centro Democrtico y los dems aliados, prohijaron, justificaron y dieron impunidad durante 25 aos a la ms horrenda mquina de terror que aneg en sangre los surcos de Colombia, desplaz a cuatro millones de campesinos y los despoj de cinco millones de hectreas. Eso es ms que maldad. Es el nuevo elogio de la locura.


 

Alianza de Medios por la Paz.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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