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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-05-2019

Las mquinas de guerra ideolgica en los procesos electorales
La disputa del sentido comn entre cdigos mafiosos

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Instituto de Cultura y Comunicacin


Prometen que resolvern problemas, que corregirn desigualdades, que desterrarn el hambre, la desnutricin y la pobreza. Prometen recortar impuestos, abrir ms escuelas, mejorar los salarios, construir hospitales, carreteras, presas e infraestructura de primer mundo. Juran que sern infatigables, que no habr despotismo, autoritarismo, sectarismo ni privilegios para amigos ni familiares. Se desgarran las vestiduras por la patria, por la repblica, por las leyes y por las buenas costumbres y bla, bla, bla. Todo eso montado en la ninguna estructura legal que los obligue a rendir cuentas por cada mentira proferida y cada falacia premeditada. Por el engao nos han dominado ms que por la fuerza deca Simn Bolvar. Hoy incluye engao con trolls, bots y todo tipo de canalladas en redes sociales.

No se trata de un arte de genios, engaar a los pueblos es una industria del capitalismo, muy rentable, ideada para ganar votos -a como d lugar- gracias a emboscadas mafiosas que naturalizan conductas delincuenciales como si fuesen prendas morales inmaculadas. Fabrican un cierto sentido comn cuajado de mentiras disfrazadas de procesos electorales donde engaar, impdicamente, parece ser cualidad de polticos. Un mrito de la modernidad... un logro de la estulticia. Pero en realidad es un delito... es un fraude.

Los sistemas y procesos electorales, con sus leyes y sus reglamentos, sus valores entendidos y sus tradiciones (que nada tienen de ingenuos) han permitido una serie de perversiones mediticas diseadas por expertos para hacer pasar por democrticos los embustes de los candidatos oligarcas, sus partidos y sus adlteres. Nos han llenado las pginas de la historia con engaos de todo tipo, especialmente con saliva de polticos lenguaraces que, para ganarse la confianza de los electores, despliegan todo gnero de argucias y falacias. Y todo eso legalizado y naturalizado por la fuerza del negocio implcito en vender campaas polticas al margen de la tica ms elemental. Otro captulo es el delito de lesa humanidad que consiste en prometer el cumplimiento de tareas que jams se cumplen o que se cumplen al contrario de lo prometido. Fortaleceremos la economa, defenderemos el empleo, garantizaremos la salud, mejoraremos la educacin, garantizaremos la vivienda y bla, bla, bla, bla. Jams un tribunal especializado en delitos de falacias electorales, fraudes o traiciones a mansalva. Jams una herramienta de justicia para los pueblos que miran desfilar ante sus ojos y sus odos la retahla nauseabunda de palabrera electorera diseada corruptamente para el engao serial. Delincuencia con premeditacin, alevosa y ventaja. Sin atenuantes.

Millones de dlares gastan las campaas polticas. Maquillan el oportunismo electoral con artilugios de propagada, rostros felices, poses glamorosas. Casi nunca ideas y menos trabajo real. Lo urgente, para ellos, es sumar votos, ms tarde les vendr un sueldo y para las masas el olvido. Se trata de vender ilusiones. Plagan las ciudades con carteles, volantes, anuncios televisivos, radiales, periodsticos. Saturan cuanto espacio est al alcance de sus patrocinadores, (sus patrones), para aparecer renovados y resucitar de su mediocridad, frescos, carentes de memoria... recin nacidos... van por el mundo recitando soluciones que presumen conocer y que pueden aplicar en un santiamn. Dicen que lo pueden todo, que lo quieren todo para el pueblo todo, todo a cambio de votos, votos, muchos votos. Las campaas basadas en despliegues mediticos ostentosos suelen ser repeticiones de lo mismo, de mala calidad y poca informacin: frases ambiguas, remates rimbombantes y desconocimiento de problemas reales y urgentes en la vida cotidiana. Invierten sumas obscenas. Por ejemplo Odebrecht

Hay escndalos de financiamientos irregulares en Inglaterra, Alemania, Francia, Espaa, Colombia, Brasil; Nicaragua, Per, Ecuador. Parece que es cosa frecuente y nunca sancionada. Hay cuentas especiales que se manejan en secreto para engordar los montos de presencia pblica. No pocos sospechan de dinero aportado por narcotraficantes y mafias de toda ndole. Acaso la subsistencia de estos ltimos dependa de ciertas alianzas con aquellos funcionarios golondrinos. La mitad de la poblacin mundial padece pobreza y exclusin.

Los grandes beneficiados de las campaas, adems de los aparatos burocrticos que pagan, son los monopolios multimedia, las agencias publicitarias y los estudios de marketing poltico que reinan impdica e impunemente en alianzas con funcionarios de turno. Esas campaas quieren hacernos creer que su idea de poltica nos es imprescindible, que es muy decente, muy oportuna. Quieren hacernos creer que eso es la democracia, que la democracia consiste slo en votar, que votar es ser buen ciudadano, buen patriota, votar para que otros decidan y gasten. Especialmente los que ms se anuncian y luego el olvido. Su nico programa de fondo es conservar al capitalismo vivo cueste lo que cueste. Y ya cost mucho.

Mientras esto no quede superado desde abajo, nosotros debemos evaluar y sancionar, la justicia y la defensa de los votos democrticos de verdad; evaluar y sancionar la injerencia de los monopolios mediticos y la intromisin de caciques banqueros, terratenientes y empresariales. Evaluar y sancionar cunto abonan y pagan para profundizar la alienacin y deformar la realidad para acaparar votos. Con evidencias ntidas sobre la asimetra tecnolgica y el derecho a las herramientas electorales... con la garanta irrevocable del derecho al referndum revocatorios en todos los cargos; con fundamentos hacia una nueva legislacin la justicia electoral en trminos de derecho y de igualdad de condiciones para la participacin de todos... un referndum con voto directo y comprometido que sea capaz de poner a consideracin de todos la urgencia de una nueva educacin electoral bien informada, sin coerciones, sin emboscadas Referndum revocatorio contra toda mentira y todo mentiroso, en fin, Justicia electoral de cabo a rabo como herramienta emancipadora y como ventana abierta de la democracia verdadera.

Mientras avanzamos hacia ese consenso, producto de nuestra organizacin y nuestra movilizacin, con un programa de transparencia electoral y participacin directa de las bases, llammonos a perfeccionar la crtica contra todas las trampas ideolgicas que se pasean impunemente por todos los medios. Esto es un problema de seguridad nacional, tan peligroso y amenazante como las bases militares imponindose en nuestros territorios.

Que nunca ms quienes roban, torturan, reprimen, saquean y humillan sistemticamente a un pueblo, puedan salir victoriosos en unas elecciones. Que nunca ms el que exhibe con impudicia impune- en los hechos, su obscenidad ideolgica, sus derroches, sus corruptelas, su servilismo, su entreguismo su estulticia, pueda ganar el voto de una mayora y representarla. Esos que se muestran circenses y faranduleros, insensibles al dolor popular, embriagados con su vida empresaria o funcionaria, henchidos de glorias fraudulentas, desfigurado el rostro por su mentalidad corrupta, deformados por su ignorancia y sealados como delincuentes, criminales y traidores todo junto y por partes no pueden ser elegidos. Tenemos a la vista casos estruendosos. Todo anlisis simplista prueba ser fallido.

Si se cree que todo lo resuelve una buena foto y un buen slogan repetidos hasta la nausea si todas las formas del maltrato operan ideolgicamente como fatalidad para el pueblo y golpe de suerte para el poltico en suma si los trabajadores nos son protagonistas ni conductores de la accin poltica, incluso electoralmente En qu piensa el que vota, cuando vota? Como est de moda que los candidatos de las oligarquas no expliquen, no respondan no postulen convicciones, programas o planes. (moda en Espaa, Mxico, Argentina, Colombia) porque es tendencia en el mercado de las ingenieras de imagen. Como se estila la pose ms que la idea, quiz en la lgica moderna de la burocracia burguesa prospera el silogismo infeliz de que: el elector que no piensa es el elector anhelado. O mejor an, el elector que slo piensa lo que le decimos que piense, es decir nada, ser el elector ms codiciado por los estrategas de la vaciedad electoral.

Y todo eso a precios demenciales con episodios de obscenidad inenarrable a la hora en que no hay cuenta que salga si hacemos balance de costos de campaas electorales. Los grandes triunfadores como siempre son los monopolios y consorcios televisivos, radiofnicos y editoriales que con formato de propaganda oficial o camuflados con entrevistas, referencias o noticias facturan a destajo en el reino del mercenarismo meditico esta vez disfrazado de democracia. El costo por voto es una bofetada (otra ms) a la clase trabajadora que paga por estos circos el precio de ser humillada, despreciada y robada por el modelo de fraudes polticos consuetudinarios. Y dicen, algunos politlogos que eso es lo moderno.

Dicen muy despatarrados los seorones y los seoritos que medran con los procesos electorales (funcionarios, publicistas, asesores, encuestadores, periodistas.ufff) que al pueblo le gusta ver a los polticos en contacto con la realidad (pero sin decir qu harn con ella, qu mandato obedecen ni cunto cobran por eso) Dicen los eruditos del voto que a la gente le gusta que el poltico debata (pero al estilo televisivo, con tiempos recortados, sin mucho enredo y calculando los anuncios publicitarios sin los cuales en negocio de la imagen no se sostiene dicen) Dicen los jefes de campaa, de los candidatos oligarcas, que la gente vota por la gestin y no por el discurso. Y le llaman gestin a salir en la foto, en la tele, en los cines en carteles pblicos con su sonrisa de vencedor y su slogan de coyuntura. Dicen que eso es hacer poltica. Confunden a los pueblos con los pblicos.

En el fondo de la historia la cosa es muy distinta. Los pueblos votan acosados por una sistema de presin primero econmico-poltica, con ello ideolgica y meditica, en el que reina la incertidumbre y el chantaje omnipresentes, bajo miles de trastadas cotidianas y en el pantano de la desinformacin y la manipulacin de la realidad. Si hubiese informacin libre y suficiente, si la comunicacin sirviera para organizarnos crticamente y para confiar en la fuerza de los trabajadores y no para el individualismo y el linchamiento meditico de las luchas a nadie se le ocurrira votar por sus verdugos aunque se disfrazaran de santos o de buenos muchachos. Nadie pondra un voto a cambio de babas gerenciales salpicadas contra la historia de despojos y humillaciones incontables. Nadie votara ni por el glamour de campaa ni por el fetiche. Nadie pondra su confianza en el torturador histrico que ha mentido, robado y vuelto a mentir y robarnos sempiternamente. Nadie permitira semejante farsa y fraude, si pudisemos votar libremente. Sin capitalismo. Votaramos slo por quienes conocemos, con nosotros, en lucha hombro a hombro, diariamente y por el bien de todos. Exagero?

Es urgente una Revolucin de la Justicia Social en los procesos electorales. Antes, durante y despus. Sanciones para los que mienten, para los que no sancionan las mentiras, para lo que idean y ejecutan fraudes con votos y con promesas sanciones al aparato electoral de los oligarcas por desigual, opaco, amaado y excluyente. Sancin para quien permita elecciones asediadas, plagadas con amenazas (as sean sutiles), sin auditorias o sin protocolos ticos manejados por los electores. Sancin para el dispendio y para la censura para el trfico de miedos. Sanciones para los que ponen la cara en episodios electorales y jams vuelven a las bases, para los que no rinden informes y para lo que se disfrazan de reporteros, comentaristas u opinlogos para hacer propaganda embozada. Someter a juicio a la democracia burguesa.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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