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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-05-2019

Europa frente a China: es la geopoltica, es la geopoltica

Manolo Monereo
Cuarto Poder

El conflicto entre Huawei y Google ensea ms sobre el comercio internacional, el de verdad, el real, que los tediosos manuales sobre relaciones econmicas internacionales


No empiezo por aquello de es la geopoltica, estpidos por dos razones, porque me parece de mala educacin y, sobre todo, porque ayuda poco a adentrarse en un tema tan complejo como este. Da un poco de vergenza decirlo, en etapa electoral, ya no se hace poltica en serio, a lo grande. Todo el mundo quiere cambiar Europa sin saber si es posible o no y en qu direccin. 30 aos despus, todos defienden la Europa social, un nuevo modelo de desarrollo europeo y la necesidad de una transicin energtica. De la emigracin, lo justo. Y no mucho ms. De rondn, se habla de ejrcito europeo, de una mayor autonoma de EEUU y nada se dice de lo fundamental, a saber: de la suspensin por parte de EEUU del Tratado de las fuerzas nucleares de alcance medio (INF), del incremento sustancial de los presupuestos militares, de una carrera armamentstica que se acelera y de una UE que, conforme ms se integra, neoliberalmente hablando, menos papel juega en un mundo que est mutando radicalmente.

De geopoltica se puede hablar mucho y de varias maneras. No es este el lugar para entrar en debates de fondo. Algunos entendemos la geopoltica como un arte de base estatal o paraestatal, que se fundamenta en ciencias como la geografa, la demografa, las relaciones internacionales y, sobre todo, poltica y ciencias militares. Se puede decir que, de una u otra forma, existe un equilibrio, un cierto orden de poder que identificamos con el trmino sistema mundo capitalista. Su caracterstica: estar organizado jerrquicamente, donde sus especficas relaciones y su modo de distribucin del poder concretan cada etapa histrica. Los actores, en un sentido amplio, se sitan ante cada momento en funcin de si se est en fase de equilibrio u orden ms o menos estable- o de desorden y caos. La clave es siempre conocer y actuar cuando el sistema se transforma, cuando vive una transicin como la actual en la que se rompe con viejas hegemonas y se busca un nuevo orden basado en reglas de juego distintas y una nueva distribucin del poder. En estas estamos ahora.

Las crisis desvelan lo que la normalidad oculta. El conflicto entre Huawei y Google ensea ms sobre el comercio internacional, el de verdad, el real, que los tediosos manuales sobre relaciones econmicas internacionales, costes comparativos incluidos. Por lo pronto, nos dice que las grandes empresas multinacionales tienen siempre un Estado-nacin detrs y que se someten a l cuando se les necesita. En segundo lugar, nos dice que estamos ante una guerra econmica de grandes proporciones. Por lo pronto, la globalizacin salta por los aires y se queda en lo que fue, un mundo a imagen y semejanza de EEUU. Y, en tercer lugar, que en el trasfondo de esta disputa est la lucha por la hegemona, es decir, organizar una nueva redistribucin del poder en el sistema mundo capitalista. La transicin hace tiempo que comenz. Vivimos en una etapa de excepcin y crisis que durar mucho tiempo y que, de una u otra forma, marcar el presente y el futuro de la economa, de las relaciones internacionales y de los Estados individualmente considerados.

De dnde venimos? De una poca histrica muy especial, la que alumbr la II Guerra Mundial y que dur casi 50 aos, cuyo elemento central fue un equilibrio bipolar como modo de regulacin que articulaba, en el tiempo y en el espacio, fases de guerra fra, guerras calientes y de conflictos que hoy se llamaran de zonas grises, todo ello presidido por el miedo a un conflicto nuclear que supondra una destruccin mutua asegurada de las grandes potencias. El conflicto nunca desaparece y la lucha se organiza en funcin de escenarios y de estrategias mejor o peor pensadas. El mundo socialista implosion y EEUU se convirti en lo que alguien llam la hiper potencia; el mundo bipolar termin y pareca que la tendencia era hacia un mundo unipolar hegemonizado por la gran potencia norteamericana. La globalizacin fue, una vez ms, el proyecto poltico y la ideologa legitimadora de este dominio. Hay una parbola que explica bien el fin de todo esto que es que Hillary Clinton, la compaera del hombre que decret la globalizacin, fue vencida por Donald Trump que vena a constatar, no solo su agotamiento, sino la necesidad de un cambio radical en la poltica interna y externa de los EEUU. Cmo interpretar la poltica de este personaje que parece actuar como un matn en unas relaciones internacionales cada vez ms complejas y diferenciadas? Lo primero, tomrselo en serio y pensar que es bastante probable que gane las prximas elecciones norteamericanas. En segundo lugar, ms all de cmo gestiona los conflictos, su estrategia representa un ncleo de poder fuerte y que tiene un consenso popular notable. En tercer lugar, que con l o sin l, la poltica exterior norteamericana no variar sustancialmente en el futuro.

Cmo definir la actual estrategia norteamericana? Lo dir as, un realismo ofensivo, tomando prestado un concepto que ha desplegado convincentemente John Mearsheimer. EEUU se siente desafiado, tiene una clara hegemona en el hemisferio occidental y, de nuevo, aparece una gran potencia con vocacin de hegemona en el hemisferio oriental. Ese desafo EEUU no lo puede permitir y sabe que, tarde o temprano, se va a enfrentar a l. Su escenario bsico est en Asia y, de lo que se trata ahora es de organizar una coalicin de Estados con el objetivo de frenar a China e impedir que se acabe convirtiendo en la primera potencia econmica, tecnolgica, diplomtica y poltico militar de un mundo en transicin. Lo que hace EEUU es adelantarse e intentar cuartear un poder al que fundadamente se le teme. La poltica exterior norteamericana es integral, ya no distingue entre comercio internacional, innovacin tecnolgica y la llamada revolucin en los asuntos militares. Como en el caso de China, la administracin norteamericana no distingue entre tecnologas civiles y tecnologas militares y se aprestan a una ofensiva larga y difcil en todos los planos, desde el ciberespacio, la inteligencia artificial o el uso de conflictos de baja y variable intensidad.

Quien habla de crisis habla de escenarios no siempre bien controlados y de dinmicas donde es fcil perder la direccin. Lo de Irn es un problema real y que tiene detrs, no solo un territorio geopoltico estratgico, sino la presencia en l de un actor en la zona que lo es, a la vez, en la poltica interna norteamericana; me refiero a Israel. John Mearsheimer y Stephen Walt escribieron una monografa, El lobby israel, que fue un autntico escndalo y cuya tesis fundamental era que, por la presencia activa de este lobby, EEUU no es capaz de definir una estrategia autnoma en un lugar de enorme importancia para sus intereses.

Como es sabido, Israel es el nico Estado del mundo que tiene licencia para intervenir militarmente en cualquier lugar de Oriente Medio sonde, segn l, se jueguen sus intereses vitales. Netanyahu ya ha advertido que no admitir un Irn nuclear y esto significa que, dados determinados contextos, Israel puede intervenir sobre objetivos iranes, como ha hecho recientemente en Siria. La estrategia de EEUU hay que verla siempre desde estos supuestos y va encaminado a provocar una crisis poltica, social y econmica que ponga fin al rgimen dominante en la antigua Persia. Lo ha hecho muchas veces y sabe cmo hacerlo.

Qu papel juega la Unin Europea en este mundo que cambia aceleradamente? Poco o nada. Lo primero que falta es una decisin poltica. Est de acuerdo con ser parte y actor de un mundo multipolar en gestacin o va a seguir presa de unos viejos supuestos como los de la OTAN que han perdido su razn de ser y ya no definen el mundo que viene? Lo que sabemos no dice mucho de la dignidad de la UE como actor internacional. Donald Trump lo dice claro y no se le quiere escuchar: los intereses estratgicos norteamericanos estn dirigidos a contener, frenar e impedir que China se convierta en un actor que dispute la hegemona norteamericana en el hemisferio occidental.

Esos son sus intereses y a ellos se tienen que subordinar sus aliados, hasta el punto que ha avisado que est dispuesto a abandonar la OTAN y que los europeos se ocupen de su propia defensa. Es algo ms que una bravata y la reaccin de UE es dbil, incoherente y sin capacidad para definir en qu consiste realmente su llamada autonoma estratgica. Aqu tampoco hay que engaarse, la vieja-nueva Europa, es decir, los pases del Este, son aliados estratgicos de EEUU y hacen del enemigo ruso su identidad y el fundamento de su poltica exterior. El tipo de Europa (los norteamericanos siempre estuvieron por la ampliacin al Este) que se est construyendo les beneficia, la hacen girar ms a la derecha, promueven poltica econmicas fuertemente neoliberales y hacen de su pertenencia a la OTAN la razn de ser que impide un acuerdo en serio con Rusia. Paradjicamente, esto se tiende a olvidar, son los ms interesados a un entendimiento con China y formar parte de la nueva Ruta de la Seda defendida por el viejo imperio del centro.

Espero que, cuando termine este ciclo electoral, podamos discutir de geopoltica en serio. Quien piense que vamos a tener por delante cuatro aos de armonioso gobierno del PSOE no debera de olvidar que vivimos una etapa de anormalidad, de excepcin y transicin donde lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer. Una cosa es segura: retorna el conflicto, retorna la guerra y retorna un mundo ancho y ajeno marcado por una crisis ecolgico social de grandes dimensiones.

Fuente: https://www.cuartopoder.es/ideas/2019/05/22/eeuu-china-trump-huawei-geopolitica/



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