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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-05-2019

La situacin de la UE no tiene una solucin electoral
Un voto intrascendente

Rafael Poch de Feliu
Ctxt


Las elecciones europeas del domingo van a ser particularmente intrascendentes. El voto no decide absolutamente nada, pues el Parlamento Europeo pinta bien poco. Adems, el sistema UE que decide casi todo lo fundamental en la poltica de los pases miembros, no est sometido a voto. La poltica econmica y monetaria la deciden los bancos, el BCE y la Comisin, la poltica exterior y de seguridad sigue siendo cosa del Pentgono a travs de la OTAN, y el marco general viene determinado por unos tratados europeos que estn blindados por su principal beneficiario, Alemania, para que no se puedan cambiar. La comedia es manifiesta.

El gran Partido Neoliberal Unificado Europeo (PNUE), con sus dos grandes tendencias, cristianodemcrata y socialdemcrata, presenta estas elecciones como una cuestin de vida o muerte, de guerra o paz, en tonos tremendistas que contrastan mucho con la absoluta intrascendencia del asunto. Todos hablan de elecciones decisivas, de liberales contra autoritarios y de proeuropeos contra antieuropeos. Parece que la propia civilizacin est en juego.

El partido de Macron nos presenta un cartel en el que aparecen las Trmmerfrauen , las mujeres alemanas que en 1945 recogan los escombros de sus destruidas ciudades. El partido de Merkel nos ofrece una foto en blanco y negro de las ruinas del Reichstag de Berln de aquel mismo ao, contrapuesta con una foto en color del mismo edificio ya restaurado y con una pareja que se hace un selfie, bajo el mensaje: La paz no es algo evidente.

En siete ciudades alemanas se celebraron el domingo manifestaciones europestas (socialdemcratas, verdes y hasta Die Linke) bajo el lema: Una Europa para todos: tu voto contra el nacionalismo. Nacionalistas y ultraderechistas quieren acabar con la UE y afianzar de nuevo el nacionalismo, rezaba el manifiesto de la convocatoria. Es un mensaje doblemente confuso, primero porque el nacionalismo (exportador alemn) ya domina la UE desde hace tiempo, y segundo porque segn encuestas, los ultras seguirn bien lejos de decidir nada en el Parlamento Europeo: no mucho ms de 100 diputados sobre un total de 751, segn el Frankfurter Allgemeine Zeitung . Toda esta histeria no es seria. El dominio del PNUE est garantizado en el prximo Parlamento Europeo, que de todas formas apenas decide nada.

El ms Europa de los (mal)llamados europestas, es decir transferir ms competencias y poder al sistema UE, significa arrebatar la poca democracia que queda en los estados nacionales para engrosar instituciones que no estn sometidas a control ciudadano alguno. Y eso es precisamente lo que engorda al antieuropesmo, con lo que el ms Europa equivale a abonar un nacionalismo reactivo frecuentemente ultra. En medio de esta amalgama, el nico resultado claro es que la UE del PNUE (Partido Neoliberal Unificado Europe) se hace ms parda, ms xenfoba, ms militarista y ms sensible a la ultraderecha, como ya se est viendo .

Como ha explicado Oskar Lafontaine, la canciller Merkel lo dijo todo en su ltimo discurso electoral pronunciado el sbado en Zagreb. No se dej nada. Europa es un proyecto de paz (por eso colaboramos con las guerras de Estados Unidos en Oriente Medio y Afganistn, nos rearmamos y enviamos tropas a frica), un proyecto de libertad (por eso nos implicamos de forma tan decidida por la libertad de Julian Assange), y un proyecto de bienestar (por eso Grecia y otros pases del sur como Espaa, Italia y Portugal, sufren recortes sociales y salariales dictados por el nacionalismo exportador de Alemania). El nacionalismo es el enemigo del proyecto europeo, dice Merkel, que por una vez acierta aunque sin referirse al suyo. Cuando defendemos nuestros intereses sabemos ponernos en el lugar de los otros, dice la Canciller que se ha cargado el legado de Willy Brandt con una poltica de sanciones y confrontacin con Rusia, precisamente por ignorar los intereses de ese pas. Todo esto, es cinismo o es ceguera?, se pregunta Lafontaine.

Y lo peor es que toda esta gran comedia puede saltar por los aires en cualquier momento. El sector financiero sigue sin estar regulado. Los sistemas de garanta estn en paales y si la banca vuelve a petar no habr de donde sacar el dinero, advierte con su habitual buen juicio el economista aterrado Frdric Lordon , que cita el diagnstico de Thomas Piketty: nos arriesgamos a revivir 2008, pero en peor. Se dejar la ciudadana atracar de nuevo y con mayor intensidad? Aqu es donde regresamos a la importancia de los gilets jaunes , el movimiento social francs.

Despus de ms de seis meses, decenas de miles de franceses continan movilizndose cada sbado. ltimamente la participacin ha decado. Y qu? No todo el mundo est dispuesto a jugarse el tipo. A finales de abril el balance de daos del movimiento era: un muerto, 248 heridos en la cabeza, 23 personas que han perdido un ojo, cinco con manos o dedos mutilados, miles de detenidos y decenas de miles de gaseados y maltratados por una violencia policial inusitada que no ha respetado a periodistas ni a veteranos. La polica de Macron ha utilizado granadas explosivas antidisturbios (GLI-F4) y proyectiles de goma (LBD40) que han hecho posicionarse a Amnista Internacional, la Liga de los Derechos del Hombre y a la Comisin de derechos de la ONU dirigida por Michelle Bachelet. La reaccin meditica francesa a la alarma expresada por Bachelet bati todos los rcords de patetismo. Macron intenta fortalecer el poder ejecutivo e institucionalizar una especie de estado de urgencia policial permanente desde una mayora parlamentaria tan aplastante como aparente, pues su apoyo social es pequeo.

Seis meses despus, millones de franceses, que no salen a la calle, apoyan este movimiento pese a la fuerte y grosera presin meditica que han recibido. Cambiar algo la eleccin europea a esta situacin? La respuesta es un rotundo no. El peligro de una nueva quiebra financiera seguir ah, y el precedente de movilizacin social francesa potencialmente contagiosa, tambin.

El movimiento de los gilets jaunes ya no tiene una salida poltica, ha dicho Macron. Como Merkel, el Presidente francs acierta cuando se equivoca, porque cuando la banca vuelva a pinchar, podramos ver a ese movimiento decidir no en las urnas, sino en la calle- una crisis de rgimen en Francia y extenderse por todo el continente. La mecha est encendida y estas elecciones no cambian absolutamente nada ese cuadro.


Fuente: https://rafaelpoch.com/2019/05/22/un-voto-intrascendente/#more-291



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