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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-05-2019

Notas sobre las elecciones presidenciales del 2019 en la Argentina

Atilio A. Boron
Rebelin


Quiero inaugurar mi portal con una reflexin sobre la gran novedad producida en la poltica argentina con el anuncio de la frmula Alberto Fernndez-Cristina Fernndez de Kirchner. Lo que sigue son tres consideraciones de orden poltico y a la vez metodolgico. No me voy a referir a la frmula en s porque ya est decidida y no tiene sentido especular sobre otras que, a mi entender, podran haber sido mejores; es decir, dotadas de una mayor capacidad de atraccin sobre una franja del electorado que sin ser kirchnerista tampoco es anti y posiblemente se hubiera sentido ms representada por un binomio diferente. En todo caso y ante la poca informacin disponible acerca de las circunstancias que llevaron a CFK a decidir como lo hizo, aquel ejercicio sera ahora un anacronismo. Ms adelante podramos reflexionar sobre si tal cosa fue un acierto o un error, pero ser el tiempo quien brinde el veredicto final sobre esta decisin.

Quedan en pie, sin embargo, tres consideraciones.

Suma o resta?

Primero, cabe preguntarnos si la candidatura presidencial de Alberto Fernndez le agrega votos al caudal propio de CFK o si, por el contrario,podra desatar una fuga de sufragios producto de la desilusin que provoca en el ncleo duro del kirchnerismo. Algo de eso ocurri en el 2015 cuando un sector importante del electorado K le dio la espalda a la candidatura de Daniel Scioli. Si en las presidenciales del 2011 CFK haba obtenido 11.865.055 votos imponindose en la primera vuelta con el 54.11 % de los sufragios emitidos, cuatro aos ms tarde Scioli obtendra en la primera vuelta 9.338.490 votos, casi dos millones y medio menos. No obstante, hay que interpretar esto con mucha cautela y ser muy cuidadosos a la hora de evaluar la situacin actual, porque las circunstancias son muy diferentes. Sealo slo una, para no extender demasiado este comentario. Scioli tena como compaero de frmula a Carlos Zannini, y Alberto Fernndez a CFK, es decir, a la dirigente poltica con mayor intencin de voto en el pas, lo cual debera ser un llamado a la sobriedad y la mesura para quienes se entretienen aventando comparaciones lineales entre la eleccin del 2015 y la que se viene. El hecho de que est Cristina en la frmula no es un dato para nada menor.

Es todo? No. Porque sera errneo cerrar esta primera reflexin sin sealar al mismo tiempo que AF podra allegar votos de sectores del electorado que no estaban dispuestos a votar por CFK como presidenta pero que ven en el nuevo candidato un signo de moderacin y propensin al dilogo y a la formacin de consensos que, por distintas razones, no vean en Cristina. Que esto sea cierto o no es irrelevante desde el punto de vista electoral. Lo importante es que hay un sector que as lo percibe y que, en consecuencia, si antes era completamente refractario a otorgar su voto a una frmula encabezada por CFK ahora, con AF como candidato a presidente, podra llegar a revisar convicciones y volcar su preferencia a favor de la misma. Es ms, no son pocos los que ven esta candidatura como una tcita (y largamente esperada) autocrtica de CFK, teniendo en cuenta la radicalidad de las crticas que el hoy candidato presidencial diera a conocer sobre el segundo mandato de Cristina hasta hace poco tiempo. El tiempo dir cul es el resultado de esta suma algebraica de votos que se agregan y otros que se fugan del binomio AF-CFK.

El programa

Esta es la segunda cuestin. La frmula puede ser mejor o peor, pero lo que no puede ser as es el programa de gobierno. Esto requiere por una parte una gran claridad para transmitir al electorado cules sern los objetivos prioritarios del nuevo gobierno y sobre todo cmo, concretamente, se har para alcanzarlos. No ser suficiente decir vaguedades como que se va a reducir la pobreza, reactivar la economa y combatir la inflacin sino que habr que ser muy especficos diciendo cmo se lo har. Y as con cada una de las principales medidas que deber tomar un gobierno que, independientemente de la mayor o menor mesura de sus declaraciones y de sus inclinaciones prcticas, deber ser de salvacin nacional, de reconstruccin de un pas devastado por una banda de saqueadores locales con la inestimable ayuda de los delincuentes de cuello blanco anidados en Washington y Nueva York, bandidos todos que llegaron a establecer en este pas un humillante co-gobierno en donde las autoridades surgidas del voto popular en el 2015 han cedido por completo el control de las decisiones econmicas al Fondo Monetario Internacional y a la gran banca, todo lo cual ha desangrado financieramente a la Argentina.

Por lo tanto, habr que ser muy precisos en definir los principales lineamientos del nuevo gobierno. Asuntos insoslayables e impostergables sern la realizacin de una auditora integral de la monstruosa deuda externa contratada por el gobierno de Mauricio Macri, tal como lo hiciera en su momento Rafael Correa en el Ecuador con el auxilio de un comit de expertos nacionales e internacionales. Deuda que ha servido ms que nada para financiar una gigantesca fuga de divisas de los amigos del rgimen. Habr que revisar tambin los contratos con las principales proveedoras de los servicios: electricidad, gas, transporte, y los firmados con las empresas del sector hidrocarburfero y minero, incluyendo por supuesto el litio. Y en funcin de la auditora y la revisin decidir como sigue, o no, la vinculacin de esas grandes empresas con nuestro pas. Tendr que nacionalizarse el comercio exterior y poner fin a la reglamentacin del macrismo que permite que los exportadores del agro y la minera liquiden en el mercado local lo producido por sus exportaciones cuando y si lo desean pues no estn obligados a ello. Lo que se exporta son bienes comunes de las y los habitantes de este pas, y el dinero producido en el marco del comercio internacional no puede ser capturado por una minora privilegiada que dispone de ellos a su antojo. El crnico problema de la devaluacin del peso y la huida hacia el dlar tienen su causa principal precisamente en la apropiacin privada de los beneficios de los ingresos por las exportaciones. El gobierno tendr asimismo que producir la tan demorada reforma tributaria, para acabar con uno de los regmenes impositivos ms regresivos del planeta y sin la cual no habr recursos fiscales suficientes para financiar las polticas econmicas y sociales de combate a la pobreza, recomposicin de salarios y haberes jubilatorios, de reactivacin econmica y de expansin del empleo, decisivos a la hora de luchar contra el flagelo de la pobreza. Sin aquella reforma, claramente planteada, estos tres objetivos se convertiran en demaggicas frases de campaa. Tendr tambin que establecer cmo es que se librar el crucial combate contra la inflacin y que medidas ser tomadas para controlar la injerencia nefasta de una oligarqua formadora de precios que esquilma al productor directo tanto como a los consumidores. El nuevo gobierno deber sin ms demora impulsar una reforma del Poder Judicial, y declarar en comisin de servicios a la casi totalidad de la Justicia Federal. No es un dato menor que en una encuesta realizada por la Universidad de San Andrs el ao pasado fueron los jueces quienes obtuvieron el mayor repudio de la poblacin, cayendo por debajo de los sindicalistas y los partidos polticos. Slo el 11 % de los entrevistados dijo tener una opinin muy buena de ellos, contra 15 % de los sindicatos y 16 % de los partidos polticos. La reforma judicial, estragada por escandalosos casos de lawfare y connivencia con los servicios de inteligencia es imprescindible e impostergable. La democratizacin de los medios de comunicacin ser otro imperativo categrico del nuevo gobierno porque, con la estructura altamente concentrada y oligopolizada de los medios actuales no habr democracia que funcione en la Argentina. No hay democracia poltica si no hay democracia en el espacio pblico, y el sistema nervioso del espacio pblico son los medios masivos de comunicacin. Otra tarea urgente ser la inmediata liberacin de los presos polticos y de quienes estn en prisin preventiva por aos, en causas manejadas a discrecin por el Ejecutivo nacional y en no poca medida por la prensa hegemnica. Un gobierno que deber conceder un lugar prioritario a la defensa de los derechos humanos y el juicio y castigo a los culpables de sus violaciones. Por ltimo, que tendr que abandonar una poltica exterior de obsecuencia rastrera con los dictados del imperialismo norteamericano y forjar una agenda propia, en defensa del inters nacional y para fortalecer la unidad latinoamericana, imprescindible para asegurar una insercin creativa y productiva en el orden multipolar que ya se ha instaurado y que no har sino fortalecerse con el paso del tiempo.

La ingeniera de la campaa

Y esta es la tercera y ltima cuestin. Admitamos que la frmula es la mejor posible y que el programa de gobierno es a la vez realista y atractivo para grandes mayoras de la poblacin. Pero enseguida aparece un nuevo y formidable desafo: cmo organizar la campaa electoral? Los temibles y amenazantes avances de las neurociencias y las comunicaciones han creado una parafernalia de tcnicas y tcticas de control del comportamiento humano cuya ms inofensiva expresin son las campaas para vender productos tales como automviles, celulares o pastas dentales. Como Noam Chomsky lo dijera hace ya dcadas todos esos experimentos tienen como objetivo esencial aprender a manipular la voluntad poltica del electorado. Las tcnicas utilizadas en la Argentina en la campaa del 2015, salvo en alguna medida las de Cambiemos, pertenecen al museo de la tecnologa de las campaas polticas. Hoy el arsenal propagandstico liderado por los principales medios hegemnicos, acompaado por un torbellino de fakenews e incisivas incursiones en los metadata proporcionados por las redes sociales tienen un potencial infinitamente superior al de los dispositivos tradicionales. Expertos del Pentgono, recuerdan una vez ms, que el poder militar reside ms en el dominio de las mentes y las voluntades que en la disponibilidad de armas convencionales; ese es y ser el objetivo de la guerra psicolgica: la guerra por los corazones y las mentes. En consecuencia, los terrenos de la batalla son el pensamiento, las emociones, las valoraciones, las actitudes, los sentimientos y la imaginacin de los grupos sociales. A partir de all las tcnicas propagandsticas de la guerrilla neocortical y la "ciberguerrilla", como las denomina la Corporacin Rand, pasan a ser esenciales en cualquier campaa poltica administrando maliciosamente el engao, la ilusin y el temor, y ocultando todo aquello que pudiera perjudicar a quien lanza esta campaa. La gran pregunta es si en la oposicin, y principalmente en la frmula AF-CFK, se est al tanto de estas novedades y si hay voluntad de dar la batalla tambin en este terreno. El xito de Jair Bolsonaro en Brasil se debi en buena medida a la efectividad de estas nuevas y perversas tecnologas. Y Steve Bannon, el gur de la campaa de Donald Trump jug en Brasil un papel de decisiva importancia. No sera raro que intentara replicar el xito que obtuvo en aquel pas interviniendo con su arsenal de guerra por los corazones y las mentes en la Argentina. Sera un acto de imperdonable ingenuidad pensar que el abierto, por momentos desmesurado respaldo de la Casa Blanca, el Departamento del Tesoro y el FMI al actual gobierno argentino pudiera prescindir de tan eficaz ayuda en las prximas elecciones.

 


Blog del autor: https://wordpress.com/view/atilioboron.wordpress.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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