Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-05-2019

Radiografiando Prado y Malecn

Egor Hockyms
Rebelin


Quiz el problema ms complejo que enfrenta hoy la sociedad civil cubana, tanto la oficial como la independiente, es la horrible polarizacin de los medios y consecuentemente de los agentes generadores de opinin. Atrapados por ms de cinco dcadas en el estrecho marco de dos modelos rgidos contrapuestos, los principales medios de noticias dentro y fuera de Cuba han seguido una vez ms un discurso a la guerra fra para describir la marcha del pasado sbado 11 de mayo. En Cuba mutis periodstico, y acaso una breve alusin ya extempornea presentando la marcha toda, otra vez, como una provocacin contrarrevolucionaria . Fuera de Cuba el abundante reporte de un fracaso, de otro intento intil de expresin colectiva bajo una dictadura represora . Es muy difcil deshacerse de estos dos discursos no solo para la prensa sino incluso para el pensamiento poltico individual de los cubanos. Y esto no significa que pensemos solo en esos trminos, sino que de algn modo son esos los trminos que anclan la discusin y estandarizan el valor de las opiniones. Cun gusana o cun comecandela es una opinin ha tenido durante mucho tiempo ms peso que la opinin misma. Por eso es necesaria una lectura sosegada de la marcha del sbado, porque por primera vez se ha organizado en la Cuba revolucionaria una manifestacin cvica descentralizada. Y si esto no fuera suficiente, baste solo decir que por primera vez, durante esos cientos de metros desde el Parque Central hasta el malecn, vimos marchar en una multitud armoniosa a ciudadanos conocidamente opositores junto a otros que, entrevistados minutos antes por una periodista en la escena, se identificaban orgullosamente como defensores de la Revolucin.

En el relato de los hechos habra que comenzar por la suspensin de la conga contra la homofobia y el rol de Mariela Castro. Mariela es la directora del Cenesex, un centro que ha sido por mucho tiempo identificado como la voz de la comunidad LGBT+ cubana, y en muchsimos sentidos la identificacin no ha sido inadecuada. Todos en Cuba saben que el Cenesex ha hecho una labor absolutamente impresionante por los derechos y por las libertades de la comunidad LGBT+ y lo sigue haciendo, es algo avalado con hechos y con abundantes logros independientemente de las crticas que se le pueden hacer. Quizs un da la sociedad civil cubana entregar un premio Mariela Castro a personalidades que han contribuido a la lucha por la igualdad de gnero. Pero no hay que olvidar que el Cenesex es un centro estatal, no es una comunidad y no tiene que seguir en general reglas de pluralismo en la toma de decisiones. As este ao el Cenesex anunci la suspensin de su tradicional conga contra la homofobia que durante una dcada fue el equivalente cubano del desfile del orgullo gay. Las razones dadas, a saber, que el enemigo usar a la actividad para promover su propia agenda, sin ms detalle, provocaron el comprensible malestar y escepticismo de buena parte de la comunidad y de una sociedad civil que hoy tiene una presencia y una actividad muy importantes en facebook y twitter. La conga claramente es una actividad del Cenesex y por lo tanto la decisin de suspender o no la conga corresponde nicamente a ese centro, no hay nada que imputar. El Cenesex adems mantuvo el resto de las actividades de su Jornada contra la homofobia, incluyendo la fiesta programada para ese mismo da, si bien cambi el horario de inicio para coincidir con la cita del Parque Central. Probablemente nadie en ningn caso descart la posibilidad de que Mariela tuviese informacin de inteligencia sobre algn plan de los grupos opositores para atentar contra el espritu original de la conga. Sin embargo muchos decidieron, (y esto es muy importante) an as , asistir a una marcha alternativa cuya concepcin fue tomando cuerpo a medida que el debate sobre la suspensin del orgullo gay se extenda en las redes sociales.

La cita fue fijada para las cuatro de la tarde en el Parque Central y a esa hora desde all unas 150 o 300 personas, depende de quin cuente, comenzaron a caminar Prado abajo con las banderas de Cuba y del arcoris en una sola asta, gritando consignas de Cuba diversa y de s se pudo. Durante la marcha no hubo ningn reporte de declaracin contrarrevolucionaria ni tampoco loas a la Revolucin, enfocados en la causa del respeto a la diversidad sexual los manifestantes visiblemente emocionados desfilaban con alegra frente a un gran dispositivo de medios oficiales de prensa, exclusivamente extranjera. La polica sigui la marcha con profesionalidad durante todo el paseo y por ese lapso todos vimos, ms all de la igualdad de gnero, cunto sera posible con una reforzada voluntad de respeto mutuo entre cubanos. Al final de Prado incluso, cuando ya la polica y otros efectivos del MININT cerraban el paso y detenan, an la esperanza se cifraba en el dilogo. Los vdeos subidos a twitter tomados cerca del intercambio que se establece entre el oficial que (quizs) estaba a cargo del operativo y la lnea principal de la manifestacin son de un civismo impresionante dadas las circunstancias. El oficial hablaba de la tolerancia de la polica que ya haba permitido esa marcha a lo largo del Prado visto que la manifestacin no tena autorizacin ninguna. Y presentaba este argumento sin asomo de arrogancia, en un tono de persuasin inusitadamente llano que contrastaba con aqul de los otros agentes en el momento de los arrestos. Del lado de los manifestantes interpelados la apreciacin era comprensiblemente otra, pero se volcaba tambin en clave de dilogo. El libre derecho de cruzar al malecn, que ya no implicaba siquiera detener el trfico, porque proponan pasar despacio y organizadamente a ritmo de semforo hasta la ancha acera frente al mar, era de un sentido comn aplastante. La polica sin embargo tena claramente la orden de no dejar pasar, quizs porque en Malecn la situacin sera ms compleja llegado el caso de una eventual intervencin. En comparacin con Prado el malecn es una va muy rpida, con mucho ms trfico y mucho menos espacio para un margen de maniobra. Los eventos que se desarrollaron en este punto llevaron al establecimiento de un cordn policial que finalmente impidi el paso a Malecn y a San Lzaro. Llevaron tambin a un grupo de detenciones con maltrato, cuyas fotos provocaron la vergenza de muchos incluyendo intelectuales revolucionarios como Silvio Rodrguez, Vicente Feli, Luis Alberto Garca y Hayde Milans.

De forma bastante controversial los arrestados fueron todos ciudadanos abiertamente opositores y en su mayora heterosexuales. Sobre esto las narrativas vuelven a alinearse en el eje polar. Segn el anti-oficialismo, estas personas no hacan nada fuera de lo normal estando all como cualquier otro manifestante hasta que fueron detenidos violentamente. Segn el oficialismo fueron justo estas personas quienes no acataron las ordenes de la polica con el propsito de generar un incidente violento que tuviera impacto meditico. Es plausible, a falta de ms detalles y con escasa evidencia, que la realidad se haya parecido ms al segundo escenario, esencialmente porque ni la polica ni el gobierno ganaban nada con generar un incidente violento en ese contexto, muy al contrario. Por otra parte la marcha se haba desarrollado con tranquilidad y era posible, como se vio, establecer entre polica y manifestantes un canal de dilogo ms o menos decente, justamente porque no haba en principio un protagonismo opositor. En cualquier caso, provocado o no por el grupo de opositores, la violencia se produjo y el impacto meditico tambin. En ese sentido el saldo es triste: si los opositores tenan una agenda oportunista que usaba e irrespetaba a la comunidad LGBT+ la cumplieron bien y el Cenesex siempre estuvo en lo cierto, si en cambio fue la polica quien provoc el incidente entonces el Cenesex quizs de algn modo involuntario marc la agenda, y la oposicin se anot gratuitamente el activismo. Parecera que en este escenario los nicos perdedores son la comunidad LGBT+ y por extensin la sociedad civil independiente.

Pero este es el momento de reconocer nuestro propio sesgo y el hecho de que hacemos siempre una lectura polarizada. No es que el Cenesex actuara mal y los manifestantes con todo el derecho del mundo a andar sin permiso por donde quisiesen marcharan junto a una oposicin inocente que sirvi a la malvada polica de chivo expiatorio para enturbiarlo todo. No es tampoco que el Cenesex hiciera bien condenando el desfile de una masa de ignorantes donde el enemigo provoc un show que enturbi todo. No se trata, en suma, de estar ms o menos de acuerdo con esos enunciados, en el sentido de una medida de posicionamiento entre un extremo azul y otro rojo. Se trata de reconocer que hay otras dimensiones, se trata de reconocer que en esa visin polarizada se pierde mucho de la esencia misma del 11 de mayo. No es tan difcil de hacer, y lo interesante es que los manifestantes, intuitiva y colectivamente lo entendieron as. Es por eso que la misma multitud que no pudo cruzar al malecn, tras un comprensible momento de frustracin, continu alegre. Y despus de los arrestos a los opositores y del cordn policial, cuando el gobierno se apresuraba ya en darles a los detenidos su minisesin de calabozo y el resto de la oposicin corra a twittear un episodio de represin contra la comunidad gay, el Prado an reverberaba con besadas y consignas. Ms an, como un sacrilegio tremendo para los dogmas lineales de unos y otros, la misma doble bandera que desfil en Prado ondeaba al caer la tarde en la fiesta hermosa del Echeverra, donde una comunidad y una sociedad civil se encontraba con la otra, pasada ya la difcil decisin de las 4:00 pm, sin aspereza ni exclusin. Celebre quien quiera su triunfo, pero esa bandera doble es un smbolo de unos nuevos tiempos que rompen el molde de la guerra fra. Un tiempo que se abre paso desoyendo los recurrentes insultos que cruzan de un lado al otro, y desmarcndose de los extremistas de ambos lados que son incapaces de ver siquiera algo bueno en la otra esquina.

La sociedad civil independiente lleg para quedarse. Tiene motivaciones propias, se mueve en el medio digital y ha demostrado un poder de convocatoria que no responde necesariamente a las lneas institucionales. Eso es un hecho, es justo y debe alegrarnos porque significa que Cuba est viva. Significa adems que estamos frente a uno de los grandes retos del recin estrenado estado socialista de derecho. El legislativo debe apurarse en aprobar una normativa que legalice por defecto las manifestaciones populares en las que el financiamiento exterior no sea demostrable. La negacin de autorizaciones tiene que ser en lo adelante la excepcin y no la regla. El ejecutivo debe garantizar una polica uniformada y claramente identificable que sepa proteger las manifestaciones e intervenir en forma civilizada. Si resistirse al arresto genera una situacin difcil la polica deber ser an ms profesional. Y cuando para inmovilizar a un hombre que se resiste haya como ahora que romperle la cara, el judicial tendr que estar a la altura de un estado de derecho y enjuiciar apropiadamente. En cuanto a la oposicin, esa que no recibe de los Estados Unidos motivacin financiera y a la que asumo pertenecen los detenidos del orgullo gay, es comprensible su ansia desesperada por un trozo de espacio pblico. No es malo ni bueno, o al menos ese no es el punto. Esa oposicin, sin embargo, le hara un bien al pas abstenindose de promover su agenda particular a costa del espacio pblico ganado con mucho esfuerzo por una sociedad civil que es, como saludablemente debe ser, polticamente diversa. Esperar esto no es ingenuo, lo ingenuo es ignorar la bandera multicolor y seguir pensando, unos y otros, que la sociedad civil tiene que seguirlos y que el futuro se podr escribir en blanco y negro.

Las manifestaciones independientes solo han empezado con esta del orgullo gay; seguirn. Nadie tiene que sentir ridculo por este atraso en trminos globales. Cuba es un pas singular, con una historia muy especfica de sueos y frustraciones que no se parece a ningn otro. Un pas donde un bistec es un lujo y un doctorado un derecho. Donde si la primera marcha independiente lleg en 2019, la ciruga de reasignacin de sexo existe hace ms de diez aos y tiene cobertura universal y gratuita. No minimizamos lo que nos falta, vamos a por eso, y debemos ir desconfiando de los guiones escritos, porque no hay guin para un pas como el nuestro. Y en estos momentos quizs la nica fuerza que puede ver eso con frescura ciudadana es la sociedad civil. La sociedad civil en sus dos variantes: la independiente, cuidando no plegarse a un discurso oposicionista anquilosado; y la oficialista, zafando poco a poco el nudo gubernamental que la limita. Las manifestaciones seguirn y el Prado es un lugar ideal, ojal la prxima sea precisamente para exigir una ley de manifestacin. Una con la que comencemos a habitar la realidad tal y como es, multidimensional, donde lo gusano y lo comecandela hacen una arista, no un eje absoluto sobre el que todo tiene siempre que proyectarse.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter