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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-05-2019

Industria cultural y mecanismos de control en la sociedad de la informacin

Marcelo Colussi
Rebelin


Introduccin

Hoy por hoy las tecnologas de la informacin y la comunicacin (TICs)* parecen haber llegado para quedarse. No hay marcha atrs. Ya constituyen un hecho cultural, civilizatorio en el sentido ms amplio. Segn lo que vamos empezando a ver, una considerable cantidad de jvenes fenmeno que se da en mayor o menor medida en todo el mundo, con variaciones segn los distintos pases pero todos, en general, con notas bastante comunes ya no concibe la vida sin estas tecnologas. Sin dudas, estn cambiando el modo de relacionarnos, de resolver las cosas de la cotidianeidad, de pensar, de vivir! La pregunta inmediata es: en qu medida contribuyen al genuino mejoramiento de las cosas? Traen desarrollo?

Algunos aos atrs deca Delia Crovi (2002) refirindose a este proceso en curso: En 2001, el Observatorio Mundial de Sistemas de Comunicacin dio a conocer en Pars los resultados de un estudio sobre el equipamiento tecnolgico en la SIC [sociedad de la informacin y la comunicacin]. Este estudio afirma que en el ao 2006 una de cada cinco personas tendr un telfono mvil o celular, el doble de los disponibles ahora que tenemos un aparato por cada diez habitantes. El mismo estudio seala que en 2003 habr ms de mil millones de celulares en el mundo, y en los prximos cinco aos se registrarn 423.000.000 de nuevos usuarios (Tele Comunicacin, 27/6/2001). Sin duda, estos datos podran alimentar la idea de que estamos construyendo a pasos apresurados y a escala planetaria, una sociedad de la informacin, idea que sobre todo promueven los fabricantes de hardware y software, as como buena parte de los gobiernos del mundo. [1]

En Guatemala, Manuel Ayau oligarca latinoamericano arquetpico de la extrema derecha, segn lo describiera Lawrence Harrison, de la Universidad de Harvard, fundador del Centro de Estudios Econmico-Sociales (CEES) y de la Universidad Marroqun, ambas instituciones baluartes del pensamiento liberal en Centroamrica, dijo unos aos atrs [2] que el da en que cada indio [sic] tenga su telfono celular, ah entraremos en el desarrollo. Hoy da, con alrededor de 15 millones de habitantes, hay en el pas ms de 20 millones de telfonos legales (ms una cantidad desconocida de equipos robados que se siguen utilizando), es decir, ms de un aparato por persona en promedio, 1.2 para ser precisos, pero la nacin (tpica banana country) est lejos de entrar en la senda del desarrollo.

En estos momentos esto con fuerza creciente nadie puede escapar de la marea de las TICs que pareciera cubrirlo todo. Podra afirmarse, sin temor a equivocarse en la apreciacin, que para estar en la modernidad, en el avance, en el mundo integrado (globalizado y triunfador?), hay que estar conectado. Si no se siguen esos parmetros, se pierde el tren del desarrollo. O, al menos, eso es lo que dice la insistente prdica dominante.

Comunican ms estas tecnologas de la comunicacin? En qu medida son un factor al servicio de un verdadero desarrollo equilibrado, sostenible y con equidad?

Las TICs llenan una necesidad (necesidad de comunicarse, de expresarse)

No cabe la menor duda que la comunicacin es una arista definitoria de lo humano. Si bien es cierto que en el reino animal existe el fenmeno de la comunicacin, en lo que concierne al mbito especficamente humano hay caractersticas propias tan peculiares que pueden llevar a decir, sin ms, que si algo define a nuestra especie es la capacidad de comunicarnos, que no es sino otra forma de decir: de interactuar con los otros. El sujeto humano se constituye en lo que es slo a partir de la interaccin con otros. La comunicacin, en ese sentido, es el horizonte bsico en que el circuito de la socializacin se despliega.

Nos comunicamos de distintas maneras; eso no es nuevo. A travs de la historia se encuentran las ms diversas modalidades de hacerlo, desde la oralidad o las pinturas rupestres hasta las ms sofisticadas tecnologas comunicacionales actuales gracias a la inteligencia artificial y la navegacin espacial. Pero sin dudas es un hecho destacable que con los fenmenos ocurridos en la modernidad, con el surgimiento de la produccin industrial destinada a grandes mercados y con la acelerada urbanizacin de estos ltimos dos siglos que se va dando en toda la faz del planeta, sucedieron cambios particulares en la forma de comunicarnos. En esa perspectiva surge la comunicacin de masas, es decir: el proceso donde lo distintivo es la cantidad enorme de receptores que recibe mensajes de un emisor nico. El siglo XX ha estado marcado bsicamente por ese hecho, novedoso en la historia, y con caractersticas propias que van definiendo en trminos de civilizacin las modalidades de la modernidad. Lo masivo entra triunfalmente en escena para ya no retirarse ms.

En este mundo moderno que va surgiendo desde Europa y su novedosa industria, la masividad hace su aparicin con la invencin de la imprenta, que permite una difusin ms all del pequeo grupo selecto que tena el monopolio cultural. De all rpidamente se llega a la difusin masiva con los peridicos as como con nuevas formas de comunicacin que rompen barreras espaciales y permiten el acercamiento de grupos cada vez mayores. Surgen entonces el telgrafo, el telfono, y ya en pleno siglo XX aparecen modalidades basadas en adelantos tecnolgicos que llevan esa masividad a niveles nunca antes conocidos en la historia. Encontramos as la radio, el fongrafo, el cine, la televisin.

En las ltimas dcadas del siglo XX, ya en plena explosin cientfico-tcnica con una industria que definitivamente ha cambiado el mundo extendindose por prcticamente todos los rincones del planeta, las tecnologas comunicacionales van marcando el ritmo de la sociedad global. Es a partir de ese momento que efectivamente se puede hablar, retomando la idea de Marshall McLuhan, de una verdadera aldea global, un mundo absolutamente interconectado, intercomunicado, un mundo donde las distancias fsicas ya no constituyen un obstculo para la aproximacin de todos con todos.

Las nuevas tecnologas de la comunicacin, cada vez ms rpidas y eficientes, borran distancias y acercan a inmensas cantidades planetarias de poblacin. Las pautas que marcan el ritmo de la sociedad mundial se van volcando definitivamente hacia estas nuevas tecnologas digitales. Es decir, procesos tcnicos en que un sistema de transmisin o procesamiento de informacin [donde] la informacin se encuentra representada por medio de cantidades fsicas (seales) que se hallan tan restringidas que slo pueden asumir valores discretos. En contraposicin a los sistemas digitales estn los sistemas analgicos en los cuales las seales tanto de entrada como de salida no poseen ningn tipo de restriccin y pueden asumir todo un continuo de valores (es decir, infinitos). La principal ventaja de los sistemas digitales respecto a los analgicos es que son ms fciles de disear, de implementar y de depurar, ya que las tcnicas utilizadas en cada una de esas fases estn bien establecidas. [] El mejor argumento a favor de la mayor flexibilidad de los sistemas digitales se encuentra en los actuales ordenadores o computadoras digitales, basados ntegramente en diseos y circuitos digitales. [3]

Si la comunicacin siempre ha estado presente en la dinmica humana como un factor clave, las formas de las actuales tecnologas digitales sirven para, literalmente, inundar el mundo de comunicacin, entronizndola. Ello asienta en nuevas formas de conocimiento, cada vez ms sofisticadas y complejas. Todo ese proceso de ampliacin de las fronteras comunicacionales y del conocimiento tcnico en el que asientan es lo que ha llevado a pensar en una sociedad de la informacin y del conocimiento. La clave de la nueva sociedad, tambin llamada sociedad digital, est en una acumulacin fabulosa de informacin. La aldea global se construye sobre estos cimientos. El principal recurso pasa a ser el manejo de informacin cuanto ms y ms rpidamente manejada, mejor, el capital humano capacitado, lo que se conoce como el know how.

Desde el auge de la computacin, el concepto de informacin ha pasado a tener un protagonismo sobredimensionado en la economa, la educacin, la poltica, en la sociedad en su conjunto. La informacin ha desbancado de sus lugares de privilegio a conceptos como sabidura, conocimiento, inteligencia; trminos todos stos que hoy se ven reducidos al primero. Una lgica segn la cual procesar muchsimos datos a velocidad infinitesimal, equivale a ser inteligente, desestimando as cualidades como la creatividad, la imaginacin, el raciocinio; pero tambin la tica y la moral . [4]

En esa perspectiva, la nueva sociedad que se perfila con la globalizacin, y por tanto sus herramientas por excelencia, las llamadas TICs la telefona celular, la computadora, el internet, abren esas preguntas: ms informacin disponible produce por fuerza una mejor calidad de vida y un mejor desarrollo personal y social? Esas tecnologas, ayudan a la inclusin social, o refuerzan la exclusin? O, por el contrario slo generan beneficios a las multinacionales que se dedican a su comercializacin, contribuyendo a un mayor y ms sofisticado control social por parte de los grandes poderes globales? Tal vez una cosa no rie con la otra?

La respuesta no est en las tecnologas propiamente dichas, por supuesto. Las tecnologas, como siempre ha sido a travs de la historia, no dejan de tener un valor puramente instrumental. Lo importante es el proyecto humano en que se inscriben, el objetivo al servicio del que actan. En ese sentido, para romper un planteo simplista y maniqueo: no hay tcnicas buenas y tcnicas malas en trminos ticos. Ms all de las conexiones, son los usos concretos y efectivos los que pueden llevar o no a mantener o profundizar las brechas que de hecho existen en el mundo real. Con lo cual la apertura infinita que supone el mero acceso formal a la red no necesariamente alcanza para hablar de una democratizacin de la sociedad o incluso del acceso a la informacin. Mucho menos si se trata de informacin de relevancia para el proceso de toma de decisiones o de participacin en el ingreso socialmente producido. Con internet se abren ciertos accesos, pero no se democratiza la sociedad ni la cultura. [5]

Por supuesto que el acceso a tecnologas que permiten el manejo de informacin de un modo como nunca antes en la historia se haba dado brinda la posibilidad de un salto cualitativo para el desarrollo. Sucede, sin embargo, que esas tecnologas, ms all de una cierta ilusin de absoluta democratizacin, no producen por s mismos los cambios necesarios para terminar con los problemas crnicos de asimetras que pueblan el mundo. Las tecnologas, si bien pueden mejorar las condiciones de vida hacindolas ms cmodas y confortables, no modifican las relaciones poltico-sociales a partir de las que se decide su uso.

Hoy das estas nuevas tecnologas las encontramos cada vez ms omnipresentes en todas las facetas de la vida: sirven para la comercializacin de bienes y servicios, para la banca en lnea, para la administracin pblica (pago de impuestos, gestin de documentacin, presentacin de denuncias), para la bsqueda de la ms variada informacin (acadmica, periodstica, de solaz), para el ocio y esparcimiento (siendo los videojuegos una de las instancias que ms crece en el mundo de las TICs), para la prctica de deportes, para el desarrollo del arte, en la gestin pblica (algunos gobiernos estn incorporando el uso de redes sociales como Twitter, Facebook, Youtube y otras cuando las autoridades dan a conocer su posicin sobre acontecimientos relevantes), se usan en la guerra y en la paz, y desde las profundidades de la selva Lacandona, por ejemplo, un movimiento armado lleva adelante su lucha, con un personaje meditico que es ms conocido por el uso de estos medios electrnicos que por su fusil, habiendo incluso todo un campo relacionado al sexo ciberntico, el cual da para todo, desde la bsqueda de pareja hasta la pornografa infantil. En definitiva: estas tecnologas sirven para todo, absolutamente: para estudiar, para salvar una vida, para extorsionar.

Definitivamente, comienzan a ser omnmodas. Estn en todos lados, y la tendencia es que seguirn estndolo cada vez ms. Como un dato muy instructivo en ese sentido puede mencionarse que hoy da las TICs ya constituyen un medio de prueba en los procesos judiciales. An no estn ampliamente difundidas y todava encuentran muchas restricciones, pero sin dudas dentro de un futuro nada lejano sern pruebas contundentes.

Las tecnologas de la informacin y la comunicacin no son ninguna panacea ni frmula mgica, pero pueden mejorar la vida de todos los habitantes del planeta. Se disponen de herramientas para llegar a los Objetivos de Desarrollo del Milenio, de instrumentos que harn avanzar la causa de la libertad y la democracia, y de los medios necesarios para propagar los conocimientos y facilitar la comprensin mutua [6] , dijo acertadamente Kofi Annan como Secretario general de la Organizacin de las Naciones Unidas refirindose a estos temas.

La actual globalizacin va indisolublemente de la mano de las TICs

Se entiende por globalizacin el proceso econmico, poltico y sociocultural que est teniendo lugar actualmente a nivel mundial por el que cada vez existe una mayor interrelacin econmica entre todos los rincones del planeta, por alejados que estn, gracias a tecnologas que han borrado prcticamente las distancias permitiendo comunicaciones en tiempo real, siempre bajo el control de las grandes corporaciones multinacionales.

La globalizacin que vivimos (econmica y cultural) es el caldo de cultivo donde las TICs son el sistema circulatorio que la sostiene, haciendo parte vital de la nueva economa global centrada bsicamente en la comunicacin virtual, en la inteligencia artificial y en el conocimiento como principal recurso. Eso puede abrir grandes oportunidades para los sectores histricamente postergados, dado que posibilita acceder a instrumentos que permiten dar un salto adelante verdaderamente grande en orden al desarrollo; pero puede tambin contribuir a mantener la distancia entre los que producen esas tecnologas de vanguardia (unos pocos pases del Norte), y quienes la adquieren (la gran mayora de los pases del Sur), dependiendo as ms an tanto comercial como tecnolgicamente.

Si acceder a las TICs es un puente al desarrollo, la brecha digital que crea esta sociedad de la informacin, contraria a la inclusin digital global, indica que los sectores ms desarrollados aumentan su distancia respecto de los excluidos. A nivel internacional es elocuente.

La tendencia en marcha refuerza la duda apuntada ms arriba: las nuevas tecnologas digitales, ms all de la explosin con que han entrado en escena y su consumo masivo siempre creciente, no parecieran beneficiar por igual a todos los sectores. En Amrica Latina la presencia o el desarrollo de una SIC [sociedad de la informacin y la comunicacin] est ms ligada a la consolidacin de grandes consorcios multinacionales del audiovisual, que a la incorporacin de la convergencia a los procesos productivos. Esto ltimo se ha polarizado en un sector capaz de desmaterializar la economa, en tanto que sobrevive otro gran sector que permanece al margen de los cambios tecnolgicos y contina trabajando dentro de un esquema de produccin clsico, ayudado de herramientas que tambin podramos definir como clsicas. En nuestros pases slo un sector de la poblacin (muy probablemente el que acumula el consumo tecnolgico de distintas generaciones), es la que se ha incorporado efectivamente al proceso de produccin ligado a la informacin y el conocimiento. [7]

Valga agregar aqu lo apuntado por Beatriz Busaniche: el hecho de que las TICs en s mismas mejoren la calidad de vida de las personas no est comprobado de ninguna manera en tanto no se saneen previamente las brechas sociales fundamentales: la pobreza, el hambre, el analfabetismo, las pandemias. [8] En relacin a esto, retomemos lo expresado ms arriba: en Guatemala hay ms telfonos celulares (muchos de ellos con acceso a Internet) que poblacin: se gener entonces el desarrollo sostenible? Los mitos desarrollistas del progreso tcnico siguen estando presentes.

No est demostrado que por el hecho de utilizar alguna de las TICs se elimine automticamente la exclusin social o se termine con la pobreza crnica. De todos modos, sabiendo que estas herramientas encierran un enorme potencial para el desarrollo, es vlido pensar que no disponer de ellas propicia la exclusin, o la puede profundizar. Visto que la red de redes, el internet, es la suma ms enorme nunca antes vista de informacin que pone al servicio de la humanidad toda una potente herramienta de comunicacin, no acceder a l crea desde ya una desventaja comparativa con quien s puede acceder. De todos modos, el desarrollo propiamente dicho, el aprovechamiento efectivo de las potencialidades que abren las TICs, no se da por el slo hecho de disponer de una computadora, de hacer uso de las redes sociales o de un telfono celular inteligente de ltima generacin. Lo que hace la diferencia es la capacidad que una poblacin pueda tener para aprovechar creativamente estas nuevas formas culturales. Si el internet ha transformado la vida, como tan insistentemente dice cierto pensamiento dominante (quiz desde una perspectiva ms mercadolgica que crtica, terminando por constituirse en mito, en manipulacin meditica), ello lleva a pensar el porqu de esa tenaz repeticin.

Lo que est claro es que alimenta muy generosamente a quienes lucran con su comercializacin (empresas globales dedicadas a la produccin y distribucin de estos servicios). Google, por ejemplo, el motor de bsqueda ms potente y con la mayor cantidad de consultas diarias en la red en todo el mundo, ha facturado 150.000 millones de euros en 10 aos.

De todos modos, ms all de la manipulacin que pueda haber en ese mito (visto que, por s mismas, las TICs no terminan con la exclusin) algo hay que les ha permitido erigirse en el nuevo cono cultural de la as llamada postmodernidad.

Por qu se imponen de esa manera las TICs?

Las TIC son especialmente atractivas, y con mucha facilidad pueden pasar a ser adictivas (de la necesidad de comunicacin fcilmente se puede pasar a la adiccin, ms an si ello est inducido, tal como sucede efectivamente).

De todos modos, ms all de la interesada prdica que las identifica con una panacea universal no sindolo, por supuesto no hay dudas que tienen algo especial que las va tornando imprescindibles. En una encuesta sobre uso de estas tecnologas con aproximadamente 2.500 jvenes realizada en el ao 2012 [9], un 49% de los encuestados reconoce que no podra vivir sin las TICs, mientras que un 63% puede estar dejando de hacer cosas por estar conectado, en tanto que un 35% ha disminuido sus horas de sueo por estar conectado a internet. Todo ello marca una tendencia que no se puede desconocer: las TICs atrapan, son adictivas. En esa misma investigacin, en grupos focales se pregunt a los jvenes (de entre 17 y 25 aos): si ests haciendo el amor y suena el telfono celular, contestaras?, a lo que aproximadamente un 75% respondi que s, incluso justificndolo: es probable que sea algo importante; adems, si no contesto me desconcentro porque me quedo pensando en quin podra haber llamado. Por eso es mejor contestar siempre. Una respuesta, hilarante sin dudas, y nica en toda la muestra (una golondrina no hace verano), pero que de todos modos no puede dejar de considerarse fue: Por supuesto que contesto! Podra ser mi novio!

Estar conectado, estar todo el tiempo con el telfono celular en la mano, estar pendiente eternamente del mensaje que puede llegar, de las redes sociales, del chat, constituye un hecho culturalmente novedoso.

La definicin ms ajustada para un telfono celular (lo mismo se podra decir de las TICs en general) es que, poseyendo el equipo en cuestin telfono, computadora, se est conectado, que es como decir: estar vivo. Estoy conectado, luego existo, podra afirmarse como sntesis de los tiempos, parafraseando a Descartes. Definitivamente todas estas tecnologas van mucho ms all de una circunstancial moda: constituyen un cambio cultural profundo, un hecho civilizatorio, una modificacin en la conformacin misma del sujeto y, por tanto, de los colectivos, de los imaginarios sociales con que se recrea el mundo.

Lo importante a destacar es que esa penetracin que tienen las TICs no es casual. Si gustan de esa manera, por algo es. Como mnimo se podran sealar dos caractersticas que le confieren ese grado de atraccin: a) estn ligadas a la imagen, y b) permiten la interactividad en forma perpetua.

La imagen juega un papel muy importante en las TICs. Lo visual, cada vez ms, pasa a ser definitorio. La imagen es masiva e inmediata, dice todo en un golpe de vista. Eso fascina, atrapa; pero al mismo tiempo no da mayores posibilidades de reflexin. La lectura cansa. Se prefiere el significado resumido y fulminante de la imagen sinttica. Esta fascina y seduce. Se renuncia as al vnculo lgico, a la secuencia razonada, a la reflexin que necesariamente implica el regreso a s mismo, se quejaba amargamente Giovanni Sartori [10] . Lo cierto es que el discurso y la lgica del relato por imgenes estn modificando la forma de percibir y el procesamiento de los conocimientos que tenemos de la realidad. Hoy por hoy la tendencia es ir suplantando lo racional-intelectual dado en buena medida por la lectura por esta nueva dimensin de la imagen como nueva deidad.

Es lindo estar frente a tu pantalla. Te resuelve la vida. Uno ya no estudia, no tiene que pensar. La tecnologa te lo hace todo. Aunque uno quede embobado frente a lo que ve, aunque nos demos cuenta de eso, que nos volvemos cada vez ms haraganes, no deja de ser cmodo , expresaba sin ambages un joven entrevistado en esta investigacin a la que aludamos.

Junto a eso cobra una similar importancia la fascinacin con la respuesta inmediata que permite el estar conectado en forma perpetua y la interactividad, la respuesta siempre posible en ambas vas, recibiendo y enviando todo tipo de mensajes. La sensacin de ubicuidad est as presente, con la promesa de una comunicacin continua, amparada en el anonimato que confieren en buena medida las TICs. Me gustan las redes sociales porque puedo tener muchos amigos. Yo, por ejemplo, tengo ms de 500, agregaba otro.

La llegada de estas tecnologas abre una nueva manera de pensar, de sentir, de relacionarse con los otros, de organizarse; en otros trminos: cambia las identidades, las subjetividades. Quin hubiera respondido algunas dcadas atrs que prefera contestar el telfono fijo a seguir haciendo el amor?

Hoy da la sociedad de la informacin, por medio de estas herramientas, nos sobrecarga de referencias. La suma de conocimiento, o ms especficamente: de datos, de que se dispone es fabulosa. Pero tanta informacin acumulada, para el ciudadano de a pie y sin mayores criterios con que procesarla, tambin puede resultar contraproducente. Puede afirmarse que existe una sobreoferta informativa. Toda esta saturacin y sobreabundancia de informacin?, y su posible banalizacin, se ha trasladado a la red, a las TICs en general, inundando todo. De una cultura del conocimiento y su posible apropiacin se puede pasar sin mayor solucin de continuidad a una cultura del divertimento, de la superficialidad. Las TICs permiten ambas vas.

Las TIC se adecuan especialmente a la cultura juvenil

Si bien las TICs se estn difundiendo por toda la sociedad global, quienes ms se contactan con ellas, las utilizan, las aprovechan en su vida diaria dedicndole ms tiempo y energa, y concomitantemente vindose especialmente influenciados por ellas, son los jvenes.

Cuando nos referimos al universo juvenil, es imposible hablar de la juventud. En todo caso, la sociedad global est marcada por profundas diferencias socioeconmicas y culturales que dejan ver, ante todo, un complejo mosaico de grupos e identidades. En contextos rurales del Sur a los 25 aos ya se es todo un adulto/a, con varios hijos, cercano ya a la posibilidad de ser abuelos. En ciertos niveles del Norte, a esa edad todava se vive lo que hoy denominamos adolescencia tarda. Pero pese a ello, ms all de esas por lo general infranqueables diferencias, hay una nota comn entre los distintos jvenes: en mayor o menor medida, son usuarios de las TICs.

Es evidente que la globalizacin en curso uniforma criterios sin borrar las diferencias estructurales; de ah que, diferencias mediantes, las generaciones actuales de jvenes son todas hijas de las TICs, o nativos digitales, como se les ha llamado. Aquello que para las generaciones anteriores es novedad, imposicin externa, obstculo, presin para adaptarse en el trabajo, en la gestin, en el entretenimiento y en muchos casos temor reverencial, para las generaciones ms jvenes es un dato ms de su existencia cotidiana, una realidad tan naturalizada y aceptada que no merece siquiera la interrogacin y menos an la crtica. Se trata en efecto de una condicin constitutiva de la experiencia de las generaciones jvenes, ms instalada e inadvertida a medida que se baja en la edad [11]

Los jvenes encuentran en las nuevas tecnologas un recurso para diferenciarse de la era de los adultos, simbolizada por el reino de la radio o de la televisin. Hasta se podra extremar esto hoy da, dado el aceleramiento vertiginoso de los cambios tecnolgicos, a la diferencia entre usuarios de correo electrnico (ya envejecido?) y las llamadas redes sociales. Cuando se calibra el atractivo de estas nuevas tecnologas digitales, puede entenderse el encanto que encuentra gran parte de la juventud en ellas. Dicho esto, en esta utopa de la red lo ms importante no es la fascinacin tcnica, porque toda persona joven en los pases ricos vive ya desde los aos 70 del pasado siglo envuelta en un universo tcnico. Lo ms importante es que la red se ha convertido en el soporte de los sueos eternos para una nueva solidaridad. Sin embargo se escapa la esencial diferencia en la comunicacin de las TICs. Todava se piensa que quien dice comunicacin dice tener en cuenta el emisor, el mensaje y el receptor. Sin embargo, la gran diferencia est en que las TICs permiten como ningn otro medio masivo la interactividad, la comunicacin de dos vas. Quien usa las TICs no es un mero receptor; su mensaje le llega de regreso a la presentadora de CNN que lee el mensaje que alguien acaba de mandar, as como todos los cientos de amigos que tambin lo reciben y que reaccionan a su vez. En el mbito juvenil ese dinamismo echa sus races como en ningn otro segmento de poblacin.

La identidad joven debe entenderse como ese momento de la vida en que se est experimentando, conociendo, abrindose a experiencias nuevas. El mundo adulto hizo eso en su momento, y construy lo que pudo: ya tiene una identidad y un proyecto. Los jvenes, por el contrario, lo estn elaborando. La posibilidad de estar contactando perpetuamente, abiertos de par en par a la comunicacin, dispuestos todo el tiempo a intercambiar mensajes del tipo que sean con un (o varios) interlocutor(es), incluso al mismo tiempo, encuentra su campo ms frtil en los jvenes. De ah que las TICs se amalgamen tan bien a ellos. Valga para graficar esto, lo que en estos momentos pas a ser parte de la normalidad entre los jvenes (de distinto estrato socioeconmico incluso): la realizacin simultnea de muchas tareas, todas ligadas a las TICs (cosa que para muchos adultos sera imposible): escuchar msica, chatear, hacer las tareas usando internet (dicho sea de paso: cultura del copia y pega), contestar el telfono y mirar televisin. Todo rpido, con urgencia, quiz cada vez menos analticamente, cada vez ms centrados en la imagen instantnea. Cultura de la inmediatez, podramos decir. Cultura de la liviandad?

En esa dimensin, lo importante, lo definitorio, es estar conectado y siempre disponible para la comunicacin. De esa lgica surgen las llamadas redes sociales, espacios interactivos donde se puede navegar todo el tiempo a la bsqueda de lo que sea: novedades, entretenimiento, informacin, aventura, etc., etc. En las redes sociales, usadas fundamentalmente por jvenes, alguien puede tener infinitos amigos. O, al menos, la ilusin de una correspondencia infinita de amistades. Ilusin, por supuesto, porque los cientos, miles en algunos casos, de amigos, desaparecen automticamente cuando se apaga el equipo.

La superficialidad no es ajena a la cultura que va de la mano de las TICs. Pero hay que apurarse a aclarar que superficialidad puede haber en todo, tambin en la lectura de un libro o en una discusin filosfica. Nos son estos nuevos instrumentos los que la crean. En todo caso, lo cual puede abrir una discusin, la modalidad de estas tecnologas, su rapidez a veces vertiginosa, la entronizacin de lo multimedial con acento en la imagen por sobre la lectura reflexiva, podra dejar abierto un interrogante; por tanto debe verse muy en detalle cmo estas tecnologas comportan, al mismo tiempo que grandes posibilidades, tambin riesgos que no pueden menospreciarse. La cultura de la ligereza, de lo superficial y falta de profundidad crtica puede venir de la mano de las TICs, siendo los jvenes sus principales usuarios quienes repitan esas pautas. Sin caer en preocupaciones extremistas, no hay que dejar de tener en vista que esa entronizacin de la imagen y la inmediatez, en muchos casos compartida con la multifuncin simultnea, puede dar como resultado productos a revisar con aire crtico: en trminos mayoritarios [los jvenes usuarios de TICs] adquieren informacin mecnicamente, desconectada de la realidad diaria, tienden a dedicar el mnimo esfuerzo al estudio, necesario para la promocin, adoptan una actitud pasiva frente al conocimiento, tienen dificultades para manejar conceptos abstractos, no pueden establecer relaciones que articulen teora y prctica. [12]

Pero si bien es cierto que esta cibercultura abre la posibilidad de esta cierta liviandad, tambin da la posibilidad de acceder a un cmulo de informacin y a nuevas formas de procesar la misma como nunca antes se haba dado, por lo que estamos all ante un fenomenal reto. Los jvenes contemporneos, sabiendo que en esto se marcan diferencias de acuerdo a su nivel socioeconmico, de todos modos cuentan con una ventaja en la sociedad de la informacin impulsada por las nuevas tecnologas. A menudo son ellos los principales innovadores en el uso y difusin de las tecnologas de la informacin y la comunicacin. [13]

Adems, y como siempre ha pasado en la historia, son jvenes los que ponen en marcha procesos de cambio. Las revoluciones, aunque se nutran de ideas de viejos con espritu de joven, son siempre vehiculizadas por la sangre joven, por jvenes de carne y hueso. Tambin puede verse eso con el uso alternativo, crtico si se quiere, no light, que jvenes le pueden dar a las TICs. Pinsese, por ejemplo, en la Primavera rabe en el 2010 (ms all de haber sido luego cooptada por la derecha o por los mecanismos de inteligencia del sistema), los Indignados en Espaa, el movimiento Yo soy 132 en Mxico. Aunque ninguna de esas explosiones de ira y reaccin ante situaciones de injusticia prosper como proyecto revolucionario de transformacin social y por cierto no se reducen slo a redes de personas comunicadas por estas tecnologas digitales, es importante mencionarlas en tanto ejemplo del uso de esas tecnologas yendo ms all del pasatiempo banal, del distractor. Eso reafirma que las TICs son herramientas, ni buenas ni malas. Pueden servir para el mantenimiento del sistema o para su crtica radical y la promocin de valores anti-sistema.

Industria cultural y control social

Los sistemas se mantienen a s mismos. En trminos generales: son conservadores. Dicho de otro modo: autorregulados. Para mantenerse, para seguir siendo lo que son y perpetuarse en el tiempo, desarrollan mecanismos especficos que les permiten reproducirse. El mecanismo por excelencia para esa tarea es la cultura.

Damos por sabido que cultura es toda creacin humana, aquello que se contrapone a naturaleza. No hay cultura buena ni mala, superior o inferior. Simplemente hay cultura, proceso civilizatorio, entramado simblico que nos hace ser lo que somos: seres humanos. La cra humana, lo sabemos desde la Psicologa, no est terminada cuando nace; en todo caso, est lista para salir del vientre materno en trminos biolgicos. Pero a partir de all comienza el lento, dificultoso y a veces penoso proceso de aculturacin. No puede haber ser humano sin cultura; el instinto no asegura nada. Si fuera tan natural la sobrevivencia, por qu los seres humanos se siguen muriendo de hambre, siendo que la comida est disponible? Si nos amamos tanto, por qu hacemos la guerra? Y por qu hay racismo? Son factores humanos justamente, sociales en el sentido amplio de la palabra, los que deciden nuestro destino. No hay instinto alguno que fije el hambre en el mundo como una constante, ni el racismo, ni el patriarcado: eso es un hecho social, por tanto histrico.

Si hay seres humanos en el sentido pleno de la palabra, es porque hay cultura; crculo vicioso que se cierra a s mismo: qu es primero: el individuo o la sociedad? Apora sin dudas mal planteada en esos trminos: no hay una cosa sin la otra. Imposible decidir qu es primero. Simplemente quedmonos con que no hay el uno sin el otro. Por qu no nos relacionamos sexualmente con miembros del endogrupo? Porque hay prohibicin del incesto, ley instituida en todo grupo humano y que, como toda norma, no responde a una necesidad biolgica sino que habla de una relacin de poderes, relacin social por excelencia, juego de smbolos. Por qu con mi hermana no? Justamente por eso: porque es mi hermana, porque hay un smbolo que nos constituye.

La cultura es un interminable entramado de smbolos. Eso es lo que mantiene a la sociedad, lo que la solidifica y la hace funcionar. Para usar una terminologa clsica de la sociologa, junto a la estructura econmica de base hay una superestructura, un andamiaje ideolgico-simblico que justifica las cosas, que le da sentido. Lo que se quiere remarcar ahora es cmo la cultura actual est cada vez ms mediada por las tecnologas imperantes, para el caso, por las TICs.

De hecho, en un mundo industrial (o post industrial, para algunos) asistimos a un proceso de produccin cultural en forma de industria. Qu es la industria, a qu llamamos industria en el mundo que nos viene desde la revolucin industrial del siglo XVIII? Una produccin pensada no solo para satisfacer necesidades bsicas sino en funcin de un mercado, lucrativo para el dueo de los medios de produccin, agobiante para el autntico productor.

Hoy da la cultura es, como siempre lo fue en la historia, un mecanismo de control social, un elemento que garantiza la reproduccin del sistema. Pero junto a eso es tambin un gran negocio. Si podemos hablar de una industria cultural es porque su produccin masiva que toma como modelo el proceso fordista ha llevado a una mercantilizacin extrema su quehacer. Se fabrican bienes culturales con el mismo criterio que se produce cualquier bien destinado al mercado: un automvil, un detergente o un seguro de vida. La diferencia es que los bienes llamados culturales cuestin amplia y muy compleja tienen la misin de funcionar como la argamasa social, son transmisores de ideologa, hacen marchar el colectivo como un todo.

Si la pregunta respecto a la comercializacin de los bienes culturales es pertinente o no, queda fuera de lugar; en un mundo marcado absolutamente por el mercado, donde todas las relaciones humanas quedan subsumidas bajo la categora universal de la mercanca y su fetiche supremo que es el dinero, no hay escapatoria tampoco para la cultura. El sistema mercantil se impone, y la cultura, en su ms amplio sentido, adems de justificarlo y reproducirlo, da dinero (a algunos, por supuesto).

El poder controla (lase: la clase dominante, la clase que detenta la propiedad privada de los medios de produccin). Pero el poder o los distintos poderes, para ser ms exactos pueden ejercer esa dominacin en la medida que sojuzgan a quien domina. El poder nunca puede ser entre iguales; su ejercicio presupone esa asimetra de base. Si hay igualdad, no hay relacin de poder.

El ejercicio de poder se puede hacer a travs de dos modos: disciplinando los cuerpos concretos de carne y hueso (biopoder, podr decir Foucault), o disciplinando las mentes. A esto ltimo llamamos cultura (en un sentido amplio). Tambin podramos nombrarla ideologa, o matriz simblica; es decir: aquello que nos construye ms all del instinto.

Si hay una industria cultural ya podemos ver por dnde va la sociedad que la crea: es un entramado social conservador que hace del control, de la disciplina de la mente, del pensamiento y de los sentimientos, una esencia central de su dinmica. Si la cultura es creacin, es decir: invencin, libertad, vuelo del espritu, para decirlo de un modo casi potico, lo que nos lega la actual industria cultural es lo ms contrario a todo ello. La manipulacin a la que da lugar esta produccin en serie, esta gran fbrica de imgenes preconcebidas de las que las TICs son un soporte perfecto, se corresponde ms con lo que dijera el Ministro de comunicacin del rgimen nazi que con un autntico ejercicio de libertad: A quin debe dirigirse la propaganda: a los intelectuales o a la masa menos instruida? Debe dirigirse siempre y nicamente a la masa! (...) Toda propaganda debe ser popular y situar su nivel en el lmite de las facultades de asimilacin del ms corto de alcances de entre aquellos a quienes se dirige. () La facultad de asimilacin de la masa es muy restringida, su entendimiento limitado; por el contrario, su falta de memoria es muy grande. Por lo tanto, toda propaganda eficaz debe limitarse a algunos puntos fuertes poco numerosos, e imponerlos a fuerza de frmulas repetidas por tanto tiempo como sea necesario, para que el ltimo de los oyentes sea tambin capaz de captar la idea [14]. Dicho de otro modo: una mentira repetida infinidad de veces termina convirtindose en una verdad.

La tendencia de los biopoderes actuales, que controlan cuerpo y mente de poblaciones planetarias, herederos directos de lo expresado por este funcionario nazi, lo dijo con claridad el polaco-estadounidense Zbigniew Brzezinsky ms recientemente: En la sociedad actual el rumbo lo marca la suma de apoyo individual de millones de ciudadanos incoordinados que caen fcilmente en el radio de accin de personalidades magnticas y atractivas, quienes explotan de modo efectivo las tcnicas ms eficientes para manipular las emociones y controlar la razn [15] . En otros trminos: los medios de comunicacin al servicio de los proyectos dominantes, de los poderes fcticos.

Luces y sombras con las TICs

Como todo proceso humano, el surgimiento de las TICs, en tanto fenmeno complejo con aristas tanto econmicas como poltico-sociales, puede ser considerado desde distintos puntos. En cuanto tecnologa, ninguna TIC valga enfatizarlo es positiva ni negativa. Es el proyecto en el que se dinamiza el que decidir su uso, su utilidad social. Est claro que ninguna nueva tecnologa puede pensarse con esa maniquea divisin: un cuchillo, por ejemplo, puede servir para trozar la comida, o para matar a alguien. Del mismo modo, la energa nuclear puede servir para iluminar toda una ciudad, o para hacerla volar por el aire. Es el uso, el proyecto humano (tico y poltico) el que define la utilidad de una herramienta, de un instrumento.

De todos modos hoy, tan recientes como son, las TICs no dejan de abrir algunos interrogantes que no se pueden soslayar en un anlisis equilibrado. Slo como recurso acadmico permtase diferenciar efectos positivos y negativos, en el sentido de las cosas buenas que posibilita y las dudas que se abren:


Efectos positivos

Efectos negativos (o cuestionables)

Ampla las posibilidades del desarrollo humano integral

Son adictivas

Facilita la comunicacin con familia extensa que est fuera del alcance fsico directo o en el extranjero

Afecta la socializacin en el entorno familiar

Abre grandes posibilidades en el mbito educativo

Pueden servir como distractores (perder el tiempo)

Ayuda a disminuir aislamiento

Se las puede utilizar para fines criminales, como extorsin, redes de trfico de personas, fomento de la pornografa infantil

Se desarrollan nuevas habilidades de manejo electrnico y motricidad

Los videojuegos puedan contribuir a crear climas culturales de violencia

Conecta con enorme cantidad de gente

Pueden contribuir al aislamiento y la retraccin, pues obligan a pasar horas y horas en soledad

En definitiva, nada de lo encomiable ni de lo despreciable que conoce el ser humano nace especficamente con las TICs [16] . En todo caso, como tecnologas que se mueven a una velocidad vertiginosa, potencian todo, lo bueno y lo malo, lo hacen ms evidente, lo sacan a la luz con una facilidad antes desconocida. Pero debe quedar claro que ni las diferencias econmico-sociales existentes en la estructura social se deben a ellas as como no se deben a ninguna tecnologa especficamente, sino que responden al modo en que se ejercen los poderes, ni la violencia es su culpa (haciendo entrar all todo lo que se desee, desde el bullyng a las masacres que cada vez ms regularmente producen normales ciudadanos sin explicacin aparente). Somos ms violentos porque hay una enorme cantidad de videojuegos violentos en el mercado? La respuesta debe ir ms all de un mecanicismo simplista.

Una visin alarmista en torno a ellas puede contribuir a no ver su enorme potencial, que por cierto lo tienen. Ni diosas ni demonios. De hecho, estas reflexiones pueden llegan al pblico por medio de este tipo de medios, y esperamos fervientemente con esto no contribuir al mantenimiento acrtico de un sistema cuestionable por injusto sino, todo lo contrario, a cuestionarlo llamando a su transformacin. Sirven a ese cometido las TICs entonces?

A modo de conclusin

Desde hace unas tres dcadas se vive un proceso de globalizacin econmica, tecnolgica, poltica y cultural que achic distancias convirtiendo a todo el globo terrqueo en un mercado nico. Esa sociedad global est basada, cada vez ms, en la acumulacin y procesamiento de informacin y en las nuevas tecnologas de comunicacin, cada vez ms rpidas y eficientes.

Los poderes dominantes (econmicos, polticos, militares, culturales) tienen hoy un domino profundo a escala global. Los mecanismos de control cultural son cada vez ms refinados, constituyndose en bastiones tan importantes como el control fsico que da la posesin de armas. La guerra ideolgico-cultural es de primersima importancia para el mantenimiento del sistema a nivel planetario (as como para su contestacin).

En ese proceso en curso, las modernas tecnologas digitales de la informacin y la comunicacin (TICs) juegan un papel especialmente importante, en tanto son el soporte de la nueva economa, una nueva poltica, una nueva cultura de las relaciones sociales y cientficas.

Estas nuevas tecnologas (consistentes, entre otras cosas, en la telefona celular mvil, el uso de la computadora personal y la conexin a la red de internet) permiten a los usuarios una serie de procedimientos que cambian de un modo especialmente profundo su modo de vida, teniendo as un valor especial, pues permiten hablar sin duda de un antes y un despus de su aparicin en la historia. El mundo que se est edificando a partir de su implementacin implica un cambio trascendente, del que ya se ven las consecuencias, las cuales se acrecentarn en forma exponencial en un futuro del que no se pueden precisar lapsos cronolgicos, pero que seguramente ser muy pronto, dada la velocidad vertiginosa con que todo ello se est produciendo.

El desarrollo portentoso de estas tecnologas, de momento al menos, no ha servido para aminorar mucho menos borrar asimetras en orden a la equidad entre los pases ms y menos desarrollados en el concierto internacional, as como entre los grupos socialmente privilegiados y las capas ms postergadas a lo interno de las distintas naciones. Por el contrario, ha estado al servicio de proyectos polticos que remarcaron las histricas exclusiones socioeconmicas en que se fundamentan las sociedades, ayudando a concentrar ms la riqueza y el poder.

Al mismo tiempo, aunque no contribuyeron hasta ahora a terminar con problemas histricos de la humanidad en orden a las inequidades de base, abren una serie de posibilidades nuevas desconocidas hasta hace muy poco tiempo, poniendo al servicio de toda la poblacin herramientas novedosas que, directa o indirectamente, pueden servir para democratizar los saberes, y consecuentemente, a la participacin ciudadana y al acceso a la toma de decisiones.

El hecho de contar con herramientas que sirven para ampliar el campo de la comunicacin interactiva y el acceso a informacin til y valiosa constituye, en s mismo, una buena noticia para las grandes mayoras. De todos modos, por s mismo la aparicin de nuevas tecnologas no cambian las relaciones estructurales, pero s pueden ayudar a nuevos niveles de participacin y de acceso a bienes culturales.

Si bien hoy da estas tecnologas estn incorporadas en numerosos procesos que tienen que ver con el mundo de la produccin, la administracin pblica y el comercio en trminos generales, en su aplicacin masiva en toda la sociedad son los grupos jvenes quienes ms rpidamente y mejor se han adaptado a ellas, hacindose sus principales usuarios.

En trminos generales son los jvenes los principales consumidores de estas tecnologas, estando ms familiarizados que nadie con ellas, siendo ellos mismos capacitadores de sus propios padres y generaciones adultas en general.

En estos momentos, reconociendo que hay grandes diferencias entre jvenes del Sur y del Norte del mundo, y que adems se dan marcadas diferencias entre jvenes ricos y pobres dentro de esas categoras Norte-Sur, las tecnologas de informacin y comunicacin marcan a todos los jvenes de la actual aldea global; la identidad ser joven, hoy por hoy tiene mucho que ver con el uso de estas herramientas. Sin embargo, hay marcadas diferencias en el modo de uso, y por tanto, en las consecuencias que de ese uso se deriven. Las marcadas exclusiones sociales que definen la sociedad mundial se siguen haciendo presente en el aprovechamiento de las TICs. La brecha urbano-rural sigue crudamente presente, y los sectores histricamente postergados no han cambiado en lo sustancial con el advenimiento de estas nuevas tecnologas.

Aunque las TICs no constituyen por s mismas una panacea universal, ni una herramienta milagrosa para el progreso humano, en un mundo globalizado cada vez ms regido por las pautas de la informacin y la comunicacin, pueden ser importantes instrumentos que contribuyan al mismo. No apropirselas y aprovecharlas debidamente coloca a cada individuo y al colectivo social en una situacin de desventaja comparativa en relacin a quien s lo hace. De ah que, considerando que son herramientas, pueden servir y mucho a un proyecto transformador.

 

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Notas

* En el desarrollo del presente trabajo usaremos el trmino TICs para referirnos especficamente al telfono celular (o mvil), la computadora, el internet y los videojuegos.

[1] Crovi, D. (2002). Sociedad de la informacin y el conocimiento. Entre el optimismo y la desesperanza, en Revista mexicana de Ciencias Polticas y Sociales.  Ao XLV, nm. 185, mayo-agosto de 2002,  Facultad de Ciencias Polticas y Sociales, UNAM.  

[2] Comunicacin hecha por Ramiro Mac Donald, del Departamento de Comunicacin Social de la Universidad Rafael Landvar, en entrevista personal.

[3] http://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_digital

[4] Roszak, Th. (2005). El culto a la informacin. Un tratado sobre alta tecnologa, inteligencia artificial y el verdadero arte de pensar. Barcelona. Ed. Gedisa.

[5] Urresti, M. (2008) Ciberculturas juveniles. Buenos Aires. La Cruja Ediciones.

[6] Annan, K. (2003). D iscurso inaugural de la primera fase de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Informacin, Ginebra.

[7] Crovi, D. dem.

[8] Busaniche, B. en Murillo Garca, J.L. (2008) Sociedad digital y educacin: Mitos sobre las Nuevas Tecnologas y mercantilizacin del aula. Disponible en http://edicionessimbioticas.info/Sociedad-digital-y-educacion-mitos

[9] Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo -PNUD- (2012) Informe Nacional de Desarrollo Humano 2011-2012. Guatemala: un pas de oportunidades para la juventud?. Guatemala: PNUD.

[10] Sartori, G. (1997) Homo videns. La sociedad teledirigida. Barcelona. Ed. Taurus

[11] Urresti, M. dem.

[12] Estvez, C. (2006) La comunicacin en el aula y el progreso del conocimiento, en Urresti, M.

[13] Naciones Unidas (2005). World Youth Report 2005. Young People today, and in 2015.

[14] Goebbels, J. En un artculo publicado el 30 de abril de 1928 en Der Angriff, rgano de prensa del Nacional Socialismo.

[15] Zbigniew Brzezinsky, The Technetronic Society , en Encounter, Vol. XXX, No. 1 (enero de 1968).

[16] Secundariamente se podra indicar que el uso de tantos equipos informticos, con una vida til cada vez ms corta lo que lleva a su continua sustitucin fsica, va creando una cantidad de basura electrnica nada desdeable y muy difcil de reciclar. Esto es un problema derivado que toca al tema de la sostenibilidad ligado, sin dudas, a toda la problemtica juvenil.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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