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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-05-2019

Ganar elecciones, para qu?
Cristina, verticalismo, gobernabilidad y la teora de lo posible

Aram Aharonian
Rebelin


Cuando a cinco meses de las elecciones del 27 de octubre todos los estudios de opinin y encuestas electorales mostraban a Cristina Fernndez de Kirchner caminando hacia un triunfo en primera vuelta, la exmandataria dio vuelta el tablero y anunci que el candidato a presidente sera su exjefe de gabinete Alberto Fernndez, y ella sera su vice.

Con su decisin, Cristina buscaba allanar el camino para construir una coalicin ms amplia, hacia una nueva hegemona poltica, que ya de por s ser dbil por los condicionamientos socioeconmicos. Lo que llama la atencin es que los sondeos la muestran con una imagen positiva 15 puntos por encima de la del presidente Mauricio Macri y 16 sobre la del reformista Sergio Massa.

En una demostracin de verticalismo, Cristina tom la iniciativa desde la mesa chica y aline al conjunto de la fuerza propia detrs de esa decisin, lo que deja en claro por un lado el poder de la exmandataria y la debilidad del conjunto de las fuerzas que integran el espacio, por el otro. Es el verticalismo que ha construido histricamente, en nombre de la lealtad, una cultura de obsecuencia y traicin, como dos caras de la misma moneda, seala el socilogo Marcelo Langieri.

Ante la ausencia de garantas suficientes para construir una mayora en la segunda vuelta electoral, apela al dilogo y la moderacin como ejes de la propuesta. Lo extrao es que fue la agudizacin de la crisis descomunal, lo que sirvi para justificar el giro centrista tanto para afuera del espacio como para adentro, alejando las fantasas sobre una radicalizacin programtica, con un programa que reivindicara un gobierno popular sin corruptos para desarrollar la agenda de tierra, techo, trabajo, de la juventud y del feminismo popular.

Apost por un armado poltico de centro nacional, con protagonismo del Partido Justicialista (PJ), de los gobernadores, de una franja del empresariado local, de la llamada burocracia sindical. Una apertura hacia la derecha del espectro poltico, un giro al pragmatismo. Ser que Cristina se despide del progresismo?, se pregunta Miguel Mazzeo. Lo cierto es que a muchos ha sorprendido el silencio de la exmandataria sobre los ataques a la integracin regional en general, y a Venezula en particular.

Desde hace meses el tema de la gobernabilidad fue el de mayor preocupacin no solo de los polticos locales sino tambin del Departamento de Estado estadounidense y la socialdemocracia europea (y los think tanks de ambos). Toda la artillera de la prensa hegemnica fue moldeando el imaginario colectivo de la necesidad de hallar alguien que lograra suturar la grieta profunda entre el poder fctico y el resto de la sociedad, en especial el kirchnerismo y el peronismo.

La llamada grieta es la estrategia de gobernar a partir de una minora intensa, un estilo de ejercicio del poder, que naci en 2009 durante el conflicto del campo, cuando el kirchnerismo golpeado, vencido en las elecciones legislativas del 2009 y con escasos apoyos, logr reconstruir su legitimidad a partir de una sucesin de reformas progresistas: estatizacin de la previsin social, ley de matrimonio igualitario, asignacin universal por hijo, entre otras.

Algunos interpretaron estas medidas como una radicalizacin, pero en realidad fue la forma de incorporar a otros sectores, sumar nuevos temas a la agenda, para recuperar la popularidad y la hegemona.

La grieta le permite a un gobierno retener el poder, ganar elecciones, pero no alcanza para emprender transformaciones profundas y sostenibles, como demuestra la experiencia del cristinismo pero tambin la del macrismo, que hizo de la grieta una verdadera filosofa de Estado y encontr una serie de dificultades para desplegar plenamente su programa regresivo de reformas (laboral, previsional, impositiva), seala el director de la edicin local del mensuario francs Le Monde diplomatique, Jos Nathanson

Y ah se fueron barajando varios nombres para superar la grieta, publicitada por los medios hegemnicos (macrismo de un lado, kirchnerismo del otro), en busca del camino del medio. Casi todos quedaron en el camino tras los nueve fracasos consecutivos del macrismo y sus aliados/cmplices en elecciones regionales; entre ellos el exministro de Economa Roberto Lavagna, lanzado desde el peronismo reformista como cabeza de un eventual acuerdo nacional, quien contaba con el visto bueno y apoyo de la embajada estadounidense.

Algunos sectores de la militancia y de los adherentes al kirchnerismo justifican la decisin de Cristina; unos hasta hablan de su genialidad tctica. Pero muchos otros estn desilusionados, sobre todo los ms postergados, porque la candidatura del ungido signific un golpe a su entusiasmo y la voluntad manifiesta de no avanzar hacia cambios estructurales, en nombre de la teora de lo posible, la asesina de la utopa.

Cristina funcionaba como vector de posiciones crticas, energas democrticas y denocratizantes, de pasiones populares, porque los avances democrticos y las polticas de contenido popular del kirchnerismo fueron de la mano de una Cristina compaera, dura, intransigente, movilizadora, ideolgicamente comprometida, sin el lastre de la burocracia poltica del justicialismo. Hoy aparece como jefe el manso Alberto, un constructor de puentes con el enemigo, encargado de suturar la grieta entre kirchnerismo y macrismo.

Si Cristina inici esta etapa del juego electoral con una maniobra brillante, falta an que muevan sus piezas los otros actores, los del poder fctico: los medios concentrados y cartelizados, la Embajada (obviamente la de EE.UU.), el gran empresariado y las grandes corporaciones. Lo que ser difcil es gobernar con la oposicin sistemtica del poder fctico y sus medios de comunicacin e informacin, y eso lo sabe bien el kirchnerismo. Quiz por eso el ungido fue el otro Fernndez, Alberto.

Ya al presentar su libro Sinceramente, el 9 de mayo, propuso un contrato social de ciudadana que incluyera a empresarios, sindicalistas e intelectuales, siguiendo el proyecto nacional de Juan Domingo Pern en 1974, tratando de formar el tipo de base necesario para gobernar. En el Foro Mundial del Pensamiento Crtico en Buenos Aires, haba sealado que la distincin entre izquierda y derecha era un anacronismo. En junio de 2015, an en el gobierno, haba distinguido que no hay ideologas, se trata de intereses contrapuestos.

Se trata de una democracia participativa o un cheque en blanco para que la prxima administracin pueda gobernar sin demasiado ruido en las calles?, preguntan en radios y televisoras. Hoy sus seguidores fueron invitados a participar en esta nueva aventura electoral, pero nadie les pidi su opinin.

Jorge Fontevechia, director del diario Perfil, seala que Cristina ms all de su psicologa, sea narcisismo primario, megalomana, sesgo paranoide o delirio de grandeza, todas las categoras conllevan a una etiologa similar: elegirse a s misma como objeto de amor.

Alberto Fernndez es un negociador, hasta hace muy poco tiempo encolumnado detrs de Sergio Massa y crtico de muchas de las caractersticas del cristinismo que hoy le endilgan a su actual mentora quienes tardan en aceptar su liderazgo; de histricas buenas relaciones con los medios hegemnicos locales y contactos slidos con grupos de presin estadounidenses con llegada a la Casa Blanca y, sobre todo, al Departamento de Estado.

Un perfil semejante le permite a la exmandataria ampliar las posibilidades de crecimiento de su espacio, potenciado desde el primer momento con el renunciamiento inmediato del exgobernador Felipe Sol, un precandidato que aporta desde el arranque sus propuestas sobre la defensa de la economa popular, sobre todo de las mujeres y los hombres que la desarrollan, adems de darle profundidad al voto, ms all del cono urbano bonaerense, seala el analista de CLAE, Carlos Villalba.

Se supone que para lanzar esta frmula, Crisrtina consult a Massa, titular del Frente Renovador, un partido que, como el Justicialista, Unin Ciudadana, Proyecto Sur, Partido Comunista, el Partido de la Cultura, la Educacin y el Trabajo o el Partido Solidario, podran formar el Frente Patritico de unidad nacional, con el que Cristina aspira a derrotar al macrismo.

Para ganar espacio se corre a la derecha, seala Rubn Armendriz, considerando que explcitamente prefiere a la derecha justicialista que a los grupos de centroizquierda del propio peronismo, para consolidar el gobierno que suceda al actual, que sigue mostrando indicadores sociales y econmicos que tienen a la mitad de la poblacin argentina contra las cuerdas del hambre, la desocupacin, la miseria, las enfermedades, la marginacin.

Alberto dixit

Alberto Fernndez, el ungido, es un poltico conciliador y conservador, lobista palaciego, cuya popularidad alcanz alguna vez el 10% y su nivel de desconocimiento, incluso entre los peronistas de a pie, es alta. Es una figura adecuada para renegociar con el FMI, llevar tranquilidad a los mercados, acordar las impostergables reformas estructurales con las grandes corporaciones y con la burocracia sindical, para despegar al espacio de cualquier sospecha de chavismo y especies similares, para poner paos fros en la relacin con los multimedios hegemnicos.

Es una figura idnea para intentar articular la construccin de legitimidad poltica con la satisfaccin de las necesidades de la valorizacin del capital. Cristina percibe esto con claridad sabe que ese traje no le queda bien, y por eso se corre, por eso transfiere sus votos y su protagonismo, seala Mazzeo.

Nunca hemos pensado en dejar de pagar la deuda o dejar de cumplir las obligaciones. La historia cuenta que vinimos a pagar las deudas que siempre tomaron otros. Las hemos pagado en los trminos que nosotros nos comprometimos a pagar. Tenemos que hacer un esfuerzo para ver cmo enfrentamos ese momento, fue de lo primero que dijo Alberto Fernndez, para calmar a Washington, el Fondo Monetario Internacional y los acreedores.

Aadi que Mauricio Macri pens que el problema inflacionario slo se resolva atacando a la moneda, y gener un estrago financiero como pocas veces ha vivido la Argentina. Hay que darle una solucin al estrago financiero, de lo contrario no existe solucin al tema de la deuda. Pero todo esto hay que hacerlo sin descuidar que tenemos que desarrollar el aparato productivo para volver a poner en funcionamiento la economa, resumi su plan de gobierno.

Adems todos estn hablando de lo que vamos a hacer nosotros cuando lleguemos y nadie se da cuenta de lo que est pasando de ac al 10 de diciembre, el riesgo de caer en default con la deuda privada. Nadie le est prestando atencin a eso, aadi el candidato a presidente, quien aadi que la Argentina est afuera del mundo y lo que nosotros necesitamos es volver a integrarla () EEUU es una potencia y tenemos que encontrar un mecanismo de convivencia donde todos nos respetemos. Podemos entrar en la globalizacin con inteligencia y pidiendo que se nos respete, aadi.

Empecemos a construir otra historia para Amrica Latina. Siempre cre que es un territorio que debe integrarse, no desintegrarse, dijo, tras pedir la liberacin del expresidente brasileo Lula da Silva, vctima del lawfare.

Primero la rosca, luego el plan

Pero por ahora slo se habla de clculos electorales, pero nada de un plan de gobierno donde se garantice la recuperacin para el Estado los recursos estratgicos y los servicios pblicos, fortalecer los sistemas educativos y sanitarios pblicos limitando la expansin de los sistemas privados que negocian con los derechos y recursos de todos los argentinos.

Nadie habla de qu tipo de democracia se desea. Si se convocar al pueblo para las decisiones trascendentales, si se establecer la revocatoria de mandatos de los cargos electivos, si se realizarn los urgentes cambios estructurales que comprenden una nueva Constitucin y un nuevo cuerpo legal para impedir el cclico saqueo de las riquezas. Silencio total: primero hay que ganar, es la respuesta.

 Desde Pgina12, vocero del kirchnerismo, se seala que para llegar al Estado, obvio, hace falta la rosca. Es preciso negociar y negociar. Hacen falta votos de convencidos, de desilusionados.

Las respuestas de los dirigentes a las preguntas urgentes de un pueblo hambreado son casi siempre las mismas. La agenda urgente (que se desconoce) requiere aliados para ganar y aliados para gobernar. Primero hay que ganar, insisten. No importan el cmo y el para qu? Hoy por hoy, no es fcil imaginar (por ms imaginacin que se tenga) a Alberto Fernndez como continuador de los ocho aos de gobierno de Cristina y su candidatura tampoco asegura que fortalezca la unidad del peronismo

Una de las primeras metas de esta nueva coalicin an nonata es construir una base parlamentaria peronista y panperonista que pueda generar acuerdos temticos. Esta frmula quiere concitar la convocatoria a los ms variados sectores polticos y econmicos tambin, pero la coalicin que gobierne deber ser mucho ms amplia que la que gane las elecciones, reconoca Alberto Fernndez.

Muchos analistas dudan que la frmula lanzada sea la jugada y especulan si an faltan otros detalles para descubrir la segunda jugada, escondida, sorpresiva, sorprendente. En esta jugada, Cristina es la que arriesga mucho o todo. Ms all de las palabras convocantes a la unidad y el patriotismo- no est clara la razn de las mismas y las causas no invocadas, solo el tiempo podr develarlas.

Votando a Cristina se saba lo que se votaba, cosa que no acontece hacindolo por Alberto Fernndez y mucho menos cuando la expresidenta sea su vice. Tampoco est claro que los aportes electorales del ungido candidato presidencial, protagonista de fuertes virajes polticos, compensen los votos que pierda Cristina con esta decisin, seala el dirigente social Juan Guahn.

La expresidenta dijo que ms que ganar una eleccin necesitamos hombres y mujeres que puedan gobernar la Argentina inmersa en una crisis peor que la del 2001. No se trata de volver al pasado ni de hacer lo mismo que hicimos entre el 2003 y el 2015, la situacin es distinta, y la preocupacin central debe ser establecer un nuevo orden en el marco de una organizacin social y colectiva, aadi.

Las condiciones actuales, con una deuda equivalente al PBI (o que probablemente ya lo super), son mucho ms adversas que las que afrontaron Juan Domingo Pern y su ministro de Economa Jos Ber Gelbard en 1974, un empresario con indudable talento personal (y compromiso social), muy difcil de hallar en esta Argentina del siglo XXI.

Este endeudamiento obtura cualquier proceso inversor, y cualquier brisa en los mercados internacionales desatara un huracn triturador de la economa argentina. A menos que, como bajo el menemismo, ese proceso inversor se apoye en la entrega de las joyas de la abuela: el agua, el petrleo, los recursos mineros, y hasta probablemente porciones del territorio nacional, advierte Luis Brunetto desde El Furgn. Pero sobre eso no se habla.

No hay salida sin repudiar la deuda repiten los economistas nacionalistas y de izquierda. No se trata de cambiar al Gato Macri por el Gatopardo, dicen las redes sociales. No se trata de cambiar de gobierno para que todo siga como est: por eso lo que se reclama es un plan, un proyecto, ajustado a la realidad y la justicia social, alrededor del cual se debieran sumar las voluntades.

Explicando

La desesperante situacin econmica, financiera y social del pas, an dejan entre signos de interrogacin la posibilidad de que Macri deba dejar la Casa Rosada antes de terminar su mandato, como pasara con Fernando De la Ra en 2001. Quiz, el apresuramiento en el lanzamiento de las candidaturas Fernndez-Fernndez, sirva como una vlvula de esperanza para impedir el estallido social.

 Pero es evidente que hay que convencer a las bases peronistas y kirchneristas de, en nombre del pragmatismo, votar por Alberto Fernndez, quien segn Pgina 12  va arrinconando a Sergio Massa y sus seguidores del peronismo reformista a ir a elecciones internas o sumarse a la frmula y aspirar a la gobernacin de la provincia de Buenos Aires, la principal del pas.

Ya una especulacin recorre los medios y redes peronistas Alberto es Clarn y la frmula revela que hay acuerdo con Clarn, el oligopolio meditico. La frmula zanj una vieja discusin tctica del kirchnerismo. AF candidato a Presidente supone mantener la relacin directa con los votantes, y con los gobernados, pero reconocer tambin la mediacin de los periodistas. O al menos la necesidad de no irritarlos intilmente, dice Martn Granovsky en Pgina12, confundiendo periodistas con los medios hegemnicos de informacin.

Durante 2019, Cristina dej de lado el armado de Unidad Ciudadana como espacio autnomo y opt por acercar posiciones con diversos sectores del peronismo. La nueva frmula, explorada a nivel provincial, fue: Unidad Ciudadana no es el todo, es una parte de otro armado, donde puede no ser el eslabn principal. Para esa rosca poltica, dicen algunos analistas, haca falta que la lder indiscutida cediera espacio a un articulador.

Obviamente, la exmandataria es consciente de que el ajuste macrista y, sobre todo, el fenomenal endeudamiento dejarn al pas muy condicionado en los prximos aos. De no haber reprogramacin o default, la Argentina tiene por delante vencimientos por ms de 45 mil millones de dlares en los prximos cuatro aos.

Ese escenario, entonces, exige un "gran frente opositor, que permita explorar una nueva hegemona poltica, que por definicin ser dbil por los condicionamientos econmicos, seala Enrique de la Calle, de la Agencia Paco Urondo. Con un nuevo movimiento sorpresivo, como tanto le gustan a la ahora senadora nacional, Cristina reconfigur una vez ms la poltica argentina.

Alberto Fernndez mantiene desde siempre vasos comunicantes con actores del establishment, desde el empresario nacional hasta la corporacin judicial. Sin algunos de ellos no se puede disear ninguna hegemona, gusten ms o menos, aade de la Calle.

Rehacer un pas o un cambio para que nada cambie?

Hoy el cors del Fondo Monetario es descomunal, el aparato productivo requiere de una inyeccin reactivadora que estar en soledad regional e internacional. Con quines se encara una epopeya reformista de ese tamao, quitadas las ensoaciones perpetuas de que basta con un sujeto social movilizado?, seala el periodista Eduardo Aliverti.

Hasta que alguien explique lo contrario con ms seriedad que romanticismo vacuo; con ms pragmatismo distributivo que con consignas cmodas; con ms efectividades conducentes que con infantilismos falsamente izquierdistas, esto es rosca a dos manos. Con una se trabaja el desarrollo de una economa popular que satisfaga necesidades inmediatas y prospectivas y con la otra se dirige con firmeza a un empresariado cuya vocacin patritica no existe, agrega.

Hay un poder fctico que se ha beneficiado con el gobierno de Mauricio Macri y, conscientes de que sus das en el gobierno estn contados, pretende dejar plantado un escenario poltico-econmico que permita a continuar con sus negocios.

Su capacidad de maniobra est justamente en el poder de compra (de voluntades polticas especialmente) y su poder de fuego (extorsiones econmicas, infiltracin de organizaciones polticas y sociales, utilizacin de la inteligencia artificial en la manipulacin de la opinin pblica a travs de los medios y las llamadas redes digitales).

La bases insisten en recuperar la ley de Servicios de Comunicacin Audiovisual, que permita no, que garantice- la pluralidad de voces, insisten en una modificacin de raz de la estructura judicial del pas, poner a funcionar el casi paralizado aparato productivo, en limitar el extractivismo salvaje y depredador (al que son adictos varios de los gobernadores peronistas que se suponen formen parte de la alianza).

Se respetar la existencia de los pueblos originarios a travs de medidas que impidan el avance del latifundio, la extranjerizacin de la tierra y reconozcan la propiedad comunitaria de sus asentamientos?, preguntan por las redes sociales.

El gobierno de Macri repiti el procedimiento de endeudamiento externo y retraso cambiario, beneficiando a una breve nmina, hasta que el 25 de abril de 2018 los principales bancos colocadores de ttulos de deuda argentinos en el mundo emprendieron la fuga. Sin plan y sin rumbo Macri se subordin al FMI, que generosamente le prest ms que a cualquier pas miembro, con una duracin y escala del ajuste tambin sin precedentes.

El antecedente de una situacin similar es el del 3 de enero de 2006, cuando Argentina le pag todo lo adeudado al FMI. El mismo presidente Nstor Kirchner fue ese da a la oficina del FMI y les dijo que se fueran. Hoy hay que sumar la deuda con el FMI y la parafernalia de ttulos de deuda emitidos por el macrismo. El stock de LECAPs (Letras del Tesoro capitalizables en pesos, ttulos de corto plazo), supera los 9.800 millones de dlares (ms de la mitad de esa deuda est en poder de bancos y fondos extranjeros), y la deuda en LETES (Letras del Tesoro), que son en dlares y suman 8.345 millones.

El prximo gobierno debe hacer frente a un monto y escala de vencimientos de deuda imposibles de pagar, mxime cuando por el mismo pago de los intereses de la deuda se tiene dficit fiscal total y dficit en la cuenta corriente de la Balanza de Pagos, y la nica propuesta de Alberto Fernndez es subordinarse a un posible acuerdo con el FMI.

Al 10 de mayo, el total de los depsitos del sector privado en el mercado financiero local ascenda a unos 48.000 millones de dlares, bsicamente a 30 das de plazo, con lo que pende la posibilidad que ante una nueva corrida del dlar, la misma se convierta en corrida bancaria.

El economista Horacio Rovelli recuerda que de lo acordado con el FMI, el prximo gobierno recibir en el ao 2020 unos 3.892 millones de dlares en cuatro cuotas trimestrales de 973 millones de dlares cada una, que terminan en dos cuotas ms de 773 millones de dlares en el 2021. Pero hay que empezar a pagar desde septiembre de 2020, en ocho cuotas trimestrales consecutivas, el tramo de 14.458 millones de dlares otorgado el 22 de junio de 2018 y as sucesivamente todo el crdito del FMI.

Por ende, para la prxima administracin los ingresos del FMI no cubren la tercera parte de lo que se le debe devolver a ese organismo en los primeros 18 meses de gestin. Y no existe ningn plan de la nueva frmula presidencial que contemple los intereses de los desocupados, asalariados, jubilados y pensionados, las pequea y medianas empresas cerradas por la poltica proespeculativa del gobierno de Cambiemos.

Mientras, grandes empresas locales, como el Grupo Clarn, Arcor, La Serensima, Grobocopatel, Longvie, etc., tienen deuda en dlares y obviamente van a tratar de repetir la jugada de traspasarle parte de esa deuda al Estado.

Por ende es imprescindible que cese la poltica de depredacin del gobierno de Cambiemos y sea reemplazado por uno que diferencie tajantemente la deuda pblica de la privada y que se d, desde el primer da, una poltica clara de reprogramacin y extensin de los plazos que sea compatible con el crecimiento econmico y la imprescindible redistribucin de ingresos a favor de los asalariados, jubilados y pensionados, para que recuperen, en cierto lapso, los casi 20% del PIB que perdieron en los -difciles de olvidar- aos del macrismo.

La jugada de Cristina abre el juego del kirchnerismo pero no clausura la interna dentro del peronismo ni tampoco cierra la grieta con Cambiemos. Nadie duda de que la maniobra de Cristina es impactante. Como en el ftbol, slo el resultado final dir si es una jugada maestra o si se trata de un gesto histrico que se agota en la completa trama de una realidad poltica infisionada de pragmatismo y ausencia de proyectos trascendentes, seala el socilogo Marcelo Lagieri.

Una caracterstica comn a quien han aplaudido la genial decisin de la exmandataria es la ausencia absoluta de participacin en la toma de decisiones dentro de ese espacio y en la naturalizacin completa del fenmeno. El peronismo ha tenido como caractersticas el verticalismo, el pragmatismo y la capacidad de generar consensos entre diversos sectores sociales.

Cristina ha hecho una demostracin del arte de la conduccin que solo se opaca por la debilidad de los conducidos: La maniobra puede facilitar el triunfo electoral pero condiciona un programa de recuperacin de los valores nacionales y populares y de reconstruccin de las organizaciones sociales y polticas con capacidad para impulsar un programa de transformacin de la Argentina.

En un pas que fue acostumbrado a creer en las encuestas: la frmula Fernndez-Fernndez se defini sin siquiera un sondeo de opinin.

Lo primero es retomar el poder (o al menos el gobierno), se afirma desde el cristinisnmo. Para qu, con qu proyecto?

Aram Aharonian: Periodista y comuniclogo uruguayo. Magster en Integracin. Fundador de Telesur. Preside la Fundacin para la Integracin Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la)

http://estrategia.la/2019/05/23/ganar-elecciones-para-que-cristina-verticalismo-gobernabilidad-y-la-teoria-de-lo-posible/ 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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