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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-05-2019

Brasil en el desarmadero

Eduardo Crespo
Nueva Sociedad (NUSO)

Con menos de seis meses en el poder, el gobierno de Jair Bolsonaro ha erosionado las formas de sociabilidad mnimamente civilizadas y resquebrajado el aparato estatal brasileo. Hoy, el principal enemigo del presidente ms que la oposicin es su propio entorno, mientras busca encontrar un rumbo para su gobierno.


La ilusin de Brasil como potencia emergente ya es un recuerdo lejano. Quedaron atrs el fervor por el descubrimiento del presal y el orgullo de organizar grandes eventos deportivos, como el la Copa Mundial de Ftbol y los Juegos Olmpicos. En aquel entonces el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) prometa inclusin social con conciliacin de clases. El pas se tornaba ms igualitario y millones de brasileos abandonaban la condicin de vida miserables. Aunque la economa creca a tasas moderadas, todos los indicadores mejoraban. Como afirma el politlogo Andr Singer en su libro O lulismo em crise. Um quebra-cabea do perodo Dilma (2011-2016), Brasil pareca incluir a los pobres en el desarrollo capitalista sin que una nica piedra hubiese rasgado el cielo limpio de Brasilia. Lula haba resuelto la cuadratura del crculo y encontrado el camino para la integracin sin confrontacin.

El entusiasmo comenz a diluirse durante la primera presidencia de Dilma Rousseff. Con la complacencia del gobierno, la economa inici un sendero de evitable desaceleracin. En 2013, en coincidencia con la celebracin de la Copa de las Confederaciones, masivas y hasta ahora inexplicadas manifestaciones, desbordaron las principales ciudades del pas. En las calles coincidan aquellos que reclamaban mejoras en infraestructuras y mayores presupuestos para la salud y la educacin con quienes pedan moderar la inflacin y combatir el gasto pblico. Durante 2014 se desat el segundo gran escndalo de corrupcin de la era PT, el Lava Jato, en coincidencia con las elecciones presidenciales. Las esperanzas de inclusin pacfica haban llegado a su fin.

Desde entonces los brasileos viven aos de locura, odio, paranoia y alucinaciones colectivas. El Lava Jato paraliz empresas pblicas y privadas diseminando acusaciones y detenciones entre sus principales directivos y desat una crisis sin precedentes en un Parlamento salpicado por las denuncias. El gobierno del PT, quizs atemorizado por el clima destituyente y las movilizaciones, contribuy al desconcierto y desencanto popular haciendo propio el diagnstico de la oposicin. Haba que frenar la economa y generar desempleo esto se lleg a decir explcitamente mediante un severo ajuste fiscal llamando en auxilio a tecncratas neoliberales para renovar la legitimidad del ejecutivo frente al poder econmico. Las consecuencias fueron catastrficas. Brasil entr en la peor depresin de su historia, el desempleo se dispar y el derrumbe de la popularidad de la presidenta abon a la estrategia golpista en marcha. Despus de su destitucin en un grotesco impeachmenten 2016, el gabinete de transicin conducido por el hasta entonces vicepresidente Michel Temer con apoyo mayoritario del Congreso condujo una revancha de clases sin antecedentes en la historia reciente brasilea. Sancion una ambiciosa reforma laboral e impuso como enmienda constitucional un utpico techo al gasto pblico por 20 aos.

Desde entonces la economa anda a pasos de tortuga, con un crecimiento en torno a 1% en 2017 y 2018. El PBI per cpita es 9% inferior al de 2013. Contra lo que se esperaba, la debacle no favoreci a los partidos de derecha tradicional, como el Partido de la Social Democracia Brasilea (PSDB) del ex presidente Fernando Henrique Cardoso o el Partido del Movimiento democrtico Brasileo (PMDM) de Temer.

Con Luiz Incio Lula Da Silva preso, la frustracin, el odio, la inseguridad crecientes, el tsunami antisistema y el fervor religioso instigado por iglesias evanglicas, consagraron a Jair Messias Bolsonaro, un ex capitn del ejrcito y ex diputado ubicado en la extrema derecha. La campaa electoral estuvo plagada de mensajes exaltados. Modernas tcnicas de manipulacin instalaron fantasmagricas conspiraciones, como el espectro de un temible complot comunista regional al acecho para asaltar la propiedad privada, la cultura y hasta la sexualidad de los brasileos.

El gobierno de Bolsonaro no tiene otro plan ms que alimentar estos fantasmas entre sus seguidores ms exaltados, pagar deudas de campaa y reducir salarios, derechos y poder de negociacin de trabajadores. Para esto ltimo design como ministro de Economa a Paulo Guedes, representante del sector financiero diplomado en Chicago y cercano a la dictadura de Augusto Pinochet en Chile, un fantico de las privatizaciones que busca eliminar todas las partidas presupuestarias posibles y reformar la ley de jubilaciones y pensiones, objetivo prioritario del que depende la continuidad de Bolsonaro en la presidencia. En el caso de que esta ley no sea sancionada, apuntan varios analistas, el gobierno del capitn tendra los meses contados. El aumento previsto de las erogaciones del sistema previsional, sumado al techo constitucional sobre gastos gubernamentales, ya est estrangulando los presupuestos regionales y forzando recortes fiscales descentralizados y caticos.

Por qu Brasil inici este deterioro sin fin? Se pueden sostener dos hiptesis principales. Una polarizacin sostenida en la lucha de clases y una muy probable intervencin estadounidense a travs del aparato gubernamental brasileo. La primera tiene elementos fcilmente discernibles. Brasil an conserva rasgos heredados de la poca colonial. Adems de contar, como toda sociedad contempornea, con capitalistas y trabajadores formales, dispone de una abultada poblacin sobrante que ronda el 40% y que sobrevive en actividades precarias y de baja productividad, como venta ambulante, servicios domsticos y diversos tipos de actividades ilegales. Quienes integran este subconjunto, adems, son mayoritariamente negros y de origen indgena, muchos nacidos en el nordeste del pas. Como las polticas distributivas naturalmente favorecieron a este segmento, no debera sorprender que la reaccin encarada desde cmaras empresariales, el sector financiero y los medios de comunicacin, haya logrado movilizar a numerosos trabajadores formales que conforman la clase media y habitan los principales centros urbanos.

Sobre la segunda hiptesis, si bien no se dispone de evidencias concluyentes, hay numerosos indicios de que el aparato de inteligencia estadounidense habra desplegado dispositivos de guerra hbrida sobre el sistema poltico brasileo. Debe recordarse que el Lava Jato se inici en Estados Unidos y que la presidenta Rousseff era espiada por rganos de defensa de ese pas. Las investigaciones contaron con un apoyo logstico inusitado para la precariedad del aparato policial y judicial brasileo. Llama tambin la atencin el re-alineamiento internacional de Brasil con posterioridad al golpe parlamentario.

Hasta dnde llegarn los efectos destructivos? Hay tres grandes procesos de descomposicin en marcha. Primero, el gobierno promueve un recorte generalizado sobre los gastos de salud y educacin. En el caso de las universidades, se bloquearon partidas presupuestarias por ms del 40% del total. Hasta se sugiere que la enseanza bsica en establecimientos escolares podra sustituirse por educacin en los hogares.

Segundo, el extremismo ideolgico revirti dcadas de tradiciones estatales brasileas. Es el caso de la poltica exterior multilateral y comprometida con la paz defendida por Itamaraty, sustituida por relaciones carnales con Estados Unidos y sus principales aliados, como Israel. Este giro hasta podra incluir la participacin de Brasil en intervenciones militares lideradas dirigidas por Washington en la regin. Y lo ms grave de todo, cumpliendo con promesas de campaa el gobierno se apura para relajar las condiciones de venta y uso de armas en la poblacin. Algunos analistas interpretan que podran estar orquestando el armado de milicias privadas. Desde los aos 80, como solucin frente al aumento del crimen y la marginalidad, en barrios perifricos de las grandes ciudades ex miembros de las fuerzas de seguridad, con la colaboracin de integrantes activos, comenzaron a vender servicios de seguridad privada. Aunque al principio las denominadas milicias contaban con la complacencia de los vecinos, paulatinamente se fueron convirtiendo en organizaciones clandestinas que actan como grupos de exterminio. Acaparan negocios inmobiliarios ilegales y disputan con los carteles del narcotrfico la venta de drogas y el control de territorios.

La familia Bolsonaro tiene vnculos estrechos con las milicias de Rio de Janeiro. Las representaban en las cmaras legislativas y hasta llegaron a emplear varios integrantes de estas bandas en el gabinete del entonces diputado provincial y hoy senador nacional Flavio Bolsonaro. Uno de los milicianos que asesin a Marielle Franco viva en el barrio cerrado donde resida el propio Bolsonaro. De confirmarse esta sospecha se estara profundizando la descomposicin y el desguace del aparato estatal.

Hoy en da, el Estado brasileo no controla amplios territorios urbanos a mano de milicias y narcotraficantes. Las fuerzas de seguridad que aun formalmente responden a los gobiernos estn mayoritariamente involucradas con actividades mafiosas. Bolsonaro, as como macabras figuras de la nueva poltica, como los gobernadores Wilson Witzel de Ro de Janeiro y Joo Doria de So Paulo, con la legitimidad de los votos fomentan esta transformacin de Brasil en una suerte de Estado fallido. Si a este cuadro se suman la persistencia del desempleo y la continuidad del deterioro econmico, las consecuencias pueden ser irreversibles. El conflicto distributivo en Brasil puede acabar con los ltimos rasgos de una sociabilidad civilizada.

Existe capacidad de respuesta en la sociedad Brasilea? La devastacin es definitiva? El principal adversario de Bolsonaro no es la oposicin sino el propio gobierno. Los principales integrantes de la coalicin gobernante no desaprovechan un solo da para sorprender con nuevos escndalos, incluyendo ruidosas peleas verbales. El presidente conserva el tono belicoso de campaa y cosecha enemigos en todas las filas, especialmente en el parlamento. La figura caricaturesca del astrlogo Olavo de Carvalho, idelogo de la familia Bolsonaro, con la aprobacin del presidente mantiene una acida disputa con integrantes del gobierno, especialmente con militares como el vicepresidente Hamilton Mouro. Estas idas y vuelvas debilitan al gobierno y amontonan a sus enemigos. Bolsonaro enfrenta a los principales medios de comunicacin, choca con el Parlamento, cosecha resentimiento en las Fuerzas Armadas, pierde aprobacin popular. Simultneamente la economa parece encaminarse a una nueva recesin. No es improbable que Bolsonaro sea despachado por los mismos actores que lo llevaron al poder. Cualquiera sea el desenlace poltico, si no se revierte el rumbo econmico la descomposicin seguir su curso con o sin el Mito, como sus seguidores llaman al presidente brasileo, que lleva menos de seis meses en el poder.


Fuente: https://nuso.org/articulo/brasil-bolsonaro-derecha-militares-/


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