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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-05-2019

La doble crisis de Colombia

Alberto Pinzn Snchez
Rebelin


Estamos en un momento histrico en que la prolongada y profunda crisis general del sistema global del imperialismo, con sus intentos desesperados por superarla por parte del actual gobierno del hegemn nico, lo que ha hecho es acelerar vertiginosamente el tiempo histrico en todo el planeta.

Para ver lo que est sucediendo contra la vecina Venezuela, o contra Cuba y Nicaragua en nuestramerica, en Brasil, en Argentina o ms lejos en Irn, o en Siria y el medio oriente, en el norte de frica, en Ucrania, o en el mar de China, o contra la economa china, etc., no se necesita ser un leninista termocfalo o cabeza caliente como lo seala en su carta a Ivn Mrquez Timolen Londoo, quien por estar arrodillado recogiendo las trizas del Acuerdo de la Habana y la de sus excompaeros torturados y asesinados, as como recogiendo aplausos fingidos en pro de la paz que le tiran los partidos institucionales de Colombia, no alcanza a alzar la mirada para ver un poco ms lejos del pequeo espacio que le da su estatura y usar el intelecto para adems de mirar, analizar y sacar conclusiones practicas (Ver https://www.lafm.com.co/politica/partidos-respaldan-timochenko-en-su-decision-sobre-ivan-marquez)

Los quietistas y escolsticos dominantes que siempre creyeron que la sociedad colombiana permanecera por los siglos de los siglos esttica, paralizada por el largo terror del Estado y sin movimiento. Uncida con fuertes cadenas de dominacin y sometimiento a la embajada de los EEUU y a su apoyo el obispado Vaticano, hoy empiezan a comprobar que no es as. Que la sociedad colombiana tambin se mueve, y lo peor, en sentido sealado por la tradicin marxista hacia su concientizacin y hacia su emancipacin y que, ese movimiento va sacando a flote las profundas e insalvables contradicciones internas que durante tantos aos permanecieron tapadas o maquilladas por el trabajo asiduo de la falsimedia del rgimen. Que hay una doble crisis en la sociedad colombiana tanto en las alturas del Estado, de las instituciones y del gobierno, como entre los de abajo, en las clases subalternas y explotadas. Veamos:

I.- El Estado contrainsurgente de Colombia, sus instituciones y su gobierno, en esta aceleracin histrica est siendo sometido a tres presiones insoportables por parte del gobierno y de la embajada de los EEUU:

1) Servir de punta de lanza y plataforma diplomtica, poltica y militar para la guerra en desarrollo de todas las opciones sobre la mesa contra la revolucin bolivariana en Venezuela.

2) Reforzar la ofensiva militar y de guerra qumica contra el narcotrfico, de donde se desprende la directriz para duplicar resultados de mi general Nicasio.

3) Reforzar el viejo vnculo cipayo y de dominacin neocolonial de repblica bananera, de extraditar a sus ciudadanos para que sean juzgados por desconocidas cortes estadounidenses en idioma ingls. Exigencias perentorias que cada da chocan con ms resistencias tanto dentro y como fuera de Colombia, como lo demuestra el desplome de la imagen del presidente de todos los colombianos.

A lo cual, se le debe sumar lo aprobado en el VII congreso de la Central nica de Trabajadores de Colombia CUT realizado entre 6 y 10 de mayo pasado. Ver http://ail.ens.org.co/mundo-sindical/convergencia-por-la-paz-y-contra-politicas-de-duque-declaracion-final-del-vii-congreso-de-la-cut/

As como en buen balance general, a la fecha, de la gobernanza del gobierno Duque/ AUV hecho por el Partido Polo Democrtico. Ver https://www.polodemocratico.net/nuestras-noticias/102-titulares/13389-se-desploma-el-mal-gobierno-de-duque .

En breve: Pacto entre las cpulas contrainsurgentes para cementar por medio de medidas excepcionales (mini constituyente para la justicia o conmocin interior) su unidad corrupta e impune. Fortalecer la desproteccin social, la criminalizacin de la protesta social y el genocidio de lderes sociales (700) y exguerrilleros de civil (135). Endurecer la economa extractivista y los agronegocios (Plan de desarrollo y ley tributaria). Militarismo contrainsurgente desbordado nuevamente y desplegado contra Venezuela y exacerbacin de la manipulacin meditica.

II.- Pero en los de abajo, dentro de las varias clases subordinadas, sometidas y explotadas, tambin hay una crisis que ha salido a flote a raz de la perfidia (conejo) del Estado al Acuerdo de paz de la Habana alcanzado en 2016. Es una crisis fundamentalmente de liderazgo y de la confusin largamente introducida dentro de la conciencia social de los subordinados por la falsimedia del rgimen, de mltiples conceptos cientficos polticos que ha producido un verdadero embrollo terico.

Por ejemplo, se ha confundido el Estado con el gobierno, y las instituciones con el poder. Tambin, el Acuerdo de la Habana con el concepto general de la paz, de tal suerte que quien haga alguna observacin critica a la implementacin real por parte del Estado de dicho Acuerdo o del genocidio de guerrilleros vestidos de civil (135) o se pronuncie enrgicamente contra los montajes judiciales hechos por el Fiscal NHM y la embajada de EEUU contra el excomandante Santrich, inmediatamente es llamado guerrerista por la cpula que se apoder autoritariamente de la direccin de las trizas que quedaron de la otrora Farc-EP, empeada en tirarle cada da que pasa ms carne a los lobos, con la engaosa idea de que mientras ms conceda arrodillado, le van a perdonar su errores de guerra.

Igualmente, por ejemplo, al haberse firmado y pactado el desmantelamiento de la Farc-EP y haberse presentado un escenario social y poltico ms favorable a la organizacin y movilizacin social como en efecto se ha visto, no se ha sabido entender y mucho menos explicar por parte de sus dirigentes autodenominados alternativos y revolucionarios, lo que ha sucedido en la prctica social con la lucha armada revolucionaria en Colombia, que haba sido englobada en un embaucador concepto de guerra civil campesina, etc.

Lo que ha quedado demostrado no es que la lucha armada revolucionaria haya dejado de existir. Todo lo contrario. En Colombia, lugar propicio para todo tipo de enfrentamientos armados, sigue habiendo lucha armada tambin revolucionaria como lo muestran los casos de las disidencias de las Farc, o el ELN, o incluso el EPL que asimismo reclama su carcter antiimperialista y antioligrquico y, quermoslo o no, coexisten en el pas del sagrado corazn con una forma creciente de movilizacin social mltiple y variada que exige, por ejemplo, la solucin poltica al conflicto con estas organizaciones.

Lo que se ha demostrado la prctica social de todos estos aos en Colombia es, que el viejo dogma sectario de que la lucha armada revolucionaria era la nica va hacia la revolucin y la va fundamental de ella, ha sido desmentido. La lucha armada revolucionaria en Colombia sigue existiendo realmente y con su propio desarrollo y su propia organizacin independientemente de nosotros; pero ha quedado reducida a su tamao y a su lugar como UNA FORMA MS dentro de las mltiples y variadas formas de la lucha de masas existentes hoy en la prctica social de Colombia. Dndole una vez ms la razn a los clsicos del marxismo y como ellos insistieron, sujeta a las vicisitudes y desarrollos polticos y organizativos de la sempiterna lucha de clases.

Ha quedado claro tambin que el viejo artificio contrainsurgente de que haba un monstruo subversivo con un brazo armado y otro poltico que COMBINABA, INDISTINTAMENTE, LAS FORMAS DE LUCHA REVOLUCIONARIA segn lo dictaba la pequea cabeza comunista del basilisco diseado por el falangista y anticomunista clerical Laureano Gmez (argumento con el que se adelant el extermino contrainsurgente de la Unin Patritica, A Luchar, o el Frente Popular en los 90 del siglo pasado), era eso: un artificio. Cada organizacin de la movilizacin social responde autnomamente por los suyo como se est viendo y los pantallazos del senador del partido la Rosa, Lozada, recriminando como delincuentes a susex camaradas de armas, o las crnicas del excomandante Gabriel ngel en las 2 Orillas, no los va a detener, ni a hacer desaparecer una realidad social colombina tan tozuda.

Pero la crisis de liderazgo tambin ha llegado a las clases subordinadas que se disputan la direccin de la llamada oposicin a Duque y esperan ganarle las prximas elecciones presidenciales al bloque contrainsurgente en el poder. Es as como aprovechando el impacto meditico producido por la renuncia del corrupto fiscal NHM, que se debi indudablemente a la confluencia de varios factores, uno de ellos las denuncias antiguas y constantes que ha venido haciendo valientemente el senador del Polo Democrtico Robledo sobre la trama corrupta de Odebrecht-Sarmiento Angulo, y otro a la lucha digna del preso poltico torturado y excomandante Santrich contra el montaje Martnez-Whitaker para extraditarlo y que ha logrado una creciente solidaridad tanto nacional como internacional, varios de los excandidatos de la pasadas elecciones como por ejemplo Gustavo Petro, para ganar imagen electoral presidencial, ha logrado aglutinar detrs de un podio parecido al de Duque a un grupo muy variado de dirigentes de la llamada izquierda, entre quienes se encuentran conocidos comandantes guerrilleros de las ex-Farc-EP hoy en la direccin del partido de la Rosa, para que apoyen su versin sesgada de tal renuncia que opaca y niega deliberadamente la tenaz y digna lucha de su camarada Santrich, pero lo ms sintomtico y llamativo es lograr el apoyo de estos excomandantes guerrilleros del partido la Rosa, all presentes con cara muy solemne, a la Constitucin del 91, que ellos combatieron con tanto ahnco durante 25 aos porque era la carta magna que permiti la consolidacin neoliberal en Colombia, junto con la implementacin violenta del contrainsurgente Plan Colombia con el que se produjeron 8 millones de vctimas y 8 millones de hectreas de tierra despojadas. Lo que hay que ver Sancho! (Ver https://twitter.com/i/status/1131379469841764352


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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