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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-05-2019

Entrevista a Federico Aguilera Klink sobre la Universidad (III)
"En oposicin a la lnea obediente hay pequeos ncleos de investigadores que cuestionan el pensamiento reduccionista"

Salvador Lpez Arnal
Papeles de relaciones ecosociales y cambio global


Federico Aguilera Klink es catedrtico de Economa Aplicada en la Universidad de La Laguna y Premio Nacional de Economa y Medio Ambiente Lucas Mallada, 2004. Esta conversacin est relacionada con su artculo: La universidad: entre la irrelevancia, la mediocridad y la cretinizacin de alto nivel, publicado en el portal digital Rebelin.

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SLA: Nos habamos quedado en este punto. Hay en las universidades, en las facultades espaolas una apologa consciente o inconsciente del capitalismo desregulado? No hay corrientes crticas o muy crticas? Pienso, por ejemplo, en la oposicin al Plan Bolonia .

FAK: S a las dos preguntas, aunque no se puede olvidar que el 90% del contenido es capitalismo, sin nombrarlo as, sino vendido como economa cientfica o acadmica a travs de manuales aparentemente aspticos o cientficos, pero siendo realmente puro adoctrinamiento ideolgico que la mayora de profesores considera que es lo que los estudiantes tienen que estudiar para ser considerado como un economista. En realidad, esto ensea un formalismo habitualmente descontextualizado y sin claridad conceptual que te permite aprobar exmenes sin entender casi nada de la economa real, como sealaba Leontief, que era matemtico. Por su parte, Owen Jones en El Establishment, afirma (y lo comparto pues es una experiencia que he vivido en diferentes cuestiones) toda la ideologa de mercado libre se basa en una estafa: el capitalismo britnico depende por completo del Estado. Es ms, a menudo la ideologa mercantilista del establishment es poco ms que una simple fachada para colocar recursos pblicos en manos privadas a expensas de la sociedad (p. 253). De esto apenas se habla en las facultades de Economa cuando es la prctica habitual en todos los pases y comunidades autnomas. Hasta el Financial Times lo tiene claro, pero la Universidad es un mundo ajeno a la realidad.

Luego hay un pequeo porcentaje de economistas crticos que se las ven y se las desean para poder continuar con su trabajo. Por ejemplo, el economista y profesor de la Universidad de Cambridge Ha-Joon Chang, se considera a s mismo en la universidad como parte de una minora de aproximadamente el 5% (citado por Owen Jones). Con respecto a la idea de capitalismo desregulado entiendo que el capitalismo siempre est regulado, lo relevante es preguntarse quin tiene capacidad para cambiar las reglas, con qu criterios y a quin beneficia (o perjudica) esa nueva regulacin. Como indica Dean Baker de manera ms concreta: Durante el ltimo cuarto de siglo, los progresistas no han dejado de lanzar diatribas contra el fundamentalismo del mercado libre. Su principal queja se refiere a que los conservadores quieren eliminar el sector pblico y dejarlo todos en manos del mercado. Pero este planteamiento es un completo disparate. La derecha tiene tanto inters como los progresistas en que el sector pblico se implique en la economa. La diferencia radica en que los conservadores quieren que el sector pblico intervenga de un modo que redistribuya el ingreso en provecho de los ms pudientes. La otra diferencia est en que la derecha es lo suficientemente lista como para ocultar estas intervenciones, tratando de que parezca que las estructuras que redistribuyen el ingreso hacia los de arriba no son ms que el resultado del funcionamiento natural del mercado. Los progresistas estamos favoreciendo la causa de los miembros de la derecha cuando les acusamos de ser unos fundamentalistas del mercado, dando por buena la idea de que los conservadores efectivamente desean una estructuracin de la economa de acuerdo con su estado natural [18]. Esto es una especie de ABC de primero de economa que se ignora sistemticamente mientras se presta atencin a los supuestos automatismos del supuesto mercado y se ensea a jugar a los estudiantes y a recitar conjuros, como afirmaba Joan Robinson. 

SLA: De acuerdo, de acuerdo con tu crtica. Gracias.

FAK: Finalmente, me gustara sealar que aunque sea de manera inconsciente, la economa que ensean los manuales, as como la lgica que se explicita en ellos como ejemplo de racionalidad econmica supuestamente universal basada en el egosmo y como supuesto reflejo de la naturaleza humana, no es nada ms que ideologa (que ya cuestionaba Adam Smith en su defensa de la compasin o empata frente al supuesto egosmo del ser humano) y que legitima un comportamiento criminal por parte de los economistas y empresarios en nombre de la obtencin del mximo beneficio privado e ignorando en consecuencia los costes sociales y ambientales de esas decisiones econmicas llamadas racionales, como expresa con toda claridad el excelente dibujo de Miguel Brieva [19].

Eduardo Galeano ya lo expres con inmensa claridad:

La economa mundial es la ms eficiente expresin del crimen organizado. Los organismos internacionales que controlan la moneda, el comercio y el crdito practican el terrorismo contra los pases pobres, y contra los pobres de todos los pases, con una frialdad profesional y una impunidad que humillan al mejor de los tirabombas () Los militares, los mercaderes, los banqueros, y los fabricantes de opiniones y de emociones de los pases dominantes tienen el derecho de imponer a los dems pases dictaduras militares o gobiernos dciles, pueden dictarles la poltica econmica y todas las polticas, pueden darles la orden de aceptar intercambios ruinosos y emprstitos usureros, pueden exigir servidumbre a sus estilos de vida y pueden dictar sus tendencias de consumo. Es un derecho natural, consagrado por la impunidad con que se ejerce y la rapidez con que se olvida () La memoria del poder no recuerda: bendice. Ella justifica la perpetuacin del privilegio por derecho de herencia, absuelve los crmenes de los que mandan y proporciona coartadas a su discurso. La memoria del poder, que los centros de educacin y los medios de comunicacin difunden como nica memoria posible, slo escucha las voces que repiten la aburrida letana de su propia sacralizacin. La impunidad exige desmemoria.

En el mundo acadmico, una de las pocas personas que se ha atrevido a verlo as ha sido la ex-catedrtica de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, Soshane Zuboff, escribiendo en 2009 un artculo sobre la racionalidad econmica de Wall Street [20], qu se ensea y legitima en la universidad, y que ella califica como de crmenes econmicos contra la humanidad, tanto por el modelo de negocio que ensean como por el tipo de persona o de personalidad criminal que forman y configuran para llevar a cabo ese negocio. Ms concretamente, para Zuboff:

Los financieros actuales se centran en realizar transacciones sin preocuparse por las consecuencias de esas transacciones, tales como fracturar la economa mundial, generar prdidas de trillones de dlares y hundir millones de vidas () rechazando su responsabilidad por ellas () la mayora de los expertos culpan a la falta de regulacin y de vigilancia de esta locura o bien a la existencia de los incentivos errneos que la han empujado (pero) ignoran la terrible quiebra humana que se encuentra en el origen de esta crisis que deriva de un modelo de empresa que genera de manera rutinaria distanciamiento, irreflexin y la anulacin del juicio moral individual (). Banqueros, intermediarios y especialistas financieros han sido todos ellos participantes en un modelo de empresa centrado en s mismo que celebra lo que es bueno para los miembros de la organizacin a la vez que deshumaniza y distancia a todos los dems miembros ajenos a ella () La crisis econmica ha demostrado que la banalidad del mal disimulada bajo un modelo de empresa ampliamente aceptado puede poner al mundo entero en peligro (). En la crisis de 2009, la creciente evidencia de fraude, conflictos de inters, indiferencia ante el sufrimiento, rechazo de la responsabilidad y la ausencia sistmica de un juicio moral individual, gener una masacre econmica y administrativa de tal tamao que constituye un crimen econmico contra la humanidad. [21]

Y es que, aunque cueste creerlo, se sigue manteniendo, en esencia, el mismo ncleo terico y la misma idea de racionalidad en la enseanza de la economa desde hace dcadas. De hecho, Adam Smith enseaba una economa mucho ms radical y lcida que la que todava se sigue enseando basada en un comportamiento consistente en negar la evidencia emprica manteniendo sin cambiar la misma teora, algo que es considerado como un comportamiento delirante por el psiquiatra y profesor de la Universidad de Alcal Alberto Fernndez Liria para quien los economistas han producido un discurso propio que explica lo que sucede en unos trminos idiosincrsicos y tiene la caracterstica peculiar de no modificarse aunque sus predicciones no se cumplan o los hechos parezcan desmentirlos. Los profesionales de la salud mental trabajamos con personas que mantienen discursos con caractersticas semejantes. [22]

El problema adicional es que ese comportamiento se divulga mediante la publicidad como un comportamiento deseable y se califica de racional, as nos instalamos como consumidores en un estado de enajenacin cuidadosamente programada que apenas nos permite entender algo, mientras no nos afecte y nos haga sufrir de manera directa y dolorosa.