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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-05-2019

Con unos ojos ajenos

Miguel Casado
Rebelin


El dilogo entre culturas elige a menudo caminos caprichosos. Leyendo chino escriba Ernest Fenollosa no parece que estemos haciendo malabarismos con fichas mentales, sino que vemos a las cosas llevando a cabo su propio destino, y as alimentaba este bostoniano de races malagueas su fascinacin por la cultura de Extremo Oriente; catedrtico de economa y de esttica en Tokio a finales del XIX, creador del museo imperial de Bellas Artes, al parecer nunca lleg a saber chino y ley la poesa clsica de esa lengua gracias a mediadores japoneses. La muerte interrumpi el trabajo, y los cuadernos con sus borradores de traduccin fueron confiados por su viuda a un joven Ezra Pound; con intuicin afortunada, pues ni se conocan ni el poeta haba mostrado an inters por ese campo. Pound encontr en las versiones de Li Bai [ms conocido en Occidente como Li Po] la precisa frmula potica que estaba buscando y, ms, le pareci reconocer en los signos de aquella escritura el mismo tipo de simultaneidad de la vida moderna, el mismo que le llev a su definicin de imagen: un complejo intelectual y emotivo en un instante temporal, la presentacin instantnea de este complejo. Catay, su reelaboracin de esas versiones sin saber chino tampoco, result un libro determinante en el arranque de la modernidad.

El modo en que, segn Fenollosa y Pound, las cosas reales se identificaban con los caracteres de la escritura china, y cmo estos se iban yuxtaponiendo para componer nuevas cosas-palabras y multiplicar su potencia de sentido, represent tambin para Eisenstein un punto de partida. El cineasta ruso con similar precariedad y mediacin japonesa vio en ese mecanismo una teora del montaje cinematogrfico como la que l investigaba en la dcada de 1920: que la combinacin de cosas produjera un concepto le pareca corresponder exactamente a lo que hacemos en el cine: combinar tomas que son representativas, nicas en su significado, neutrales en su contenido, dentro de contextos y series intelectuales: una forma de relato-pensamiento que el conflicto entre sus componentes haca avanzar y que l llam montaje de atracciones.

Fenollosa, Pound, Eisenstein: la escritura china, con sus milenios de antigedad, dio base a la imagen y la sintaxis, al collage y el montaje de las vanguardias, a la sacudida que hace un siglo trastorn los fundamentos del arte. Y esto ocurri aunque sus anlisis partieran de un conocimiento mnimo que mitificaba el origen pictogrfico, representativo, de los caracteres (ideogramas o jeroglficos, los llamaban). Se dira que la forma misma de recibir esta influencia inclua ya una ruptura lgica, la exclusin de la exactitud racional como pensamiento nico, pretendidamente cientfico.

Sin embargo, es la descripcin que hizo Henri Michaux del encuentro con la escritura china la que personalmente prefiero: Trazos en todas direcciones. En cualquier sentido, comas, bucles, ganchos, acentos, a cualquier altura, a cualquier nivel; desconcertantes maraas de acentos. Araazos, fragmentos, inicios que parecen haberse detenido de golpe. Sin cuerpo, sin forma, sin figura, sin contorno, sin simetra, sin un centro, sin recordar nada conocido. Sin regla aparente de simplificacin, de unificacin, de generalizacin. Ni sobrios, ni depurados, ni despojados. Como dispersos, tal es la primera impresin. Reconozco esta experiencia de perplejidad, de conmocin al sentir una falta de sistema que supondra no ya una lgica distinta de la occidental, sino su envs. Aunque se resiste a abandonar la ilusin de lo pictogrfico, Michaux advierte, quiz por su doble mirada de pintor y poeta, que si en la escritura china alienta una conexin con la naturaleza, no es por representarla; por eso evoca otra leyenda del origen, la del cortesano que, en el remoto siglo XXVII a.C., se fij en las formas de los insectos y en las huellas de los pjaros sobre la arena hmeda, y las imit pintando en un panel de bamb con un palo mojado en barniz. El nexo directo con la naturaleza no sera figurativo ni analgico, sino de una especie que no recuerda nada conocido.

La escritura china procede de un prolongado proceso de abstraccin durante ms de cuatro milenios que no ha producido un sistema de signos limitado y susceptible de articulacin, como los alfabticos, sino una combinatoria de elementos heterogneos (figurativos, semnticos, fonticos, grficos) potencialmente ilimitada. Y ese proceso no discurre de forma lineal, sino que va alternando la abstraccin con formas peculiares de concrecin e incluso de regreso a la realidad extralingstica. Por ejemplo, ciertos usos idiomticos se deciden por el tamao o la forma de los objetos reales (as, los determinantes que presentan objetos alargados pantalones o ros o laminares papeles o mesas). O se mezclan en la formacin de un carcter, de modo variable y no reglado, componentes fonticos o componentes de sentido, que funcionan como piezas de mecano y cuya aparicin no es previsible ni idntica a s misma. Y, pese a todo, nunca deja de darse un efecto visual, una expresividad grfica, una infiltracin de la dimensin plstica en el espacio del sentido. Lo sensorial y lo intelectual, lo motivado y lo arbitrario no cesan de fundirse.

Hay ah alguna ley? Forzosamente ha de haberla: una de las grandes culturas histricas se conforma en esta escritura. Y tiendo a pensar que contiene respuestas a algunos de los problemas pendientes en Occidente, como los que plantean las relaciones fundamentales entre lenguaje y mundo, entre naturaleza y pensamiento. Respuestas como las que sugera Pessoa-Caeiro al decir: la Naturaleza es partes sin todo. No es que en su sistema estos problemas no existan, ni se trata de propiciar esas conversiones tan frecuentes en los orientalistas (el propio Fenollosa fue uno de los primeros budistas americanos). Quiz lo que hicieron Pound o Eisenstein fue aprender a mirar lo nuestro con unos ojos ajenos, asumir esa mirada para vernos desde fuera y abrir campos.

 

Lecturas:

Jean-Franois Billeter, Essai sur lart chinois de lcriture et ses fondements. Pars, Alia, 2010.

Ernest Fenollosa y Ezra Pound, El carcter de la escritura china como medio potico. Traduccin de Mariano Antoln Rato. Madrid, Visor, 1977.

Ezra Pound, El arte de la poesa. Traduccin de Jos Vzquez Amaral. Mxico, Joaqun Mortiz, 1970.

, Cathay. Traduccin de Ricardo Silva Santisteban. Barcelona, Tusquets, 1972.

S. M. Eisenstein, El principio cinematogrfico y el ideograma, en La forma del cine. Traduccin de Mara Luisa Puga. Mxico, Siglo XXI, 1999.

Henri Michaux, Ideogramas en China. Traduccin de Jos Luis Snchez-Silva. Madrid, Crculo de Bellas Artes, 2006.

Fernando Pessoa, Los poemas de Alberto Caeiro, 1. Traduccin de Juan Barja y Juana Inarejos. Madrid, Abada, 2011.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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