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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-05-2019

Tres tristes fiascos de la oposicin venezolana

Juan Alberto Snchez Marn
CLAE


Pareciera complicado entender por qu a los opositores venezolanos les sale todo mal o cmo consiguen adoptar con tal facilidad las determinaciones incorrectas. Incluso en dilemas cuya decisin pertinente saltara a la vista, como la de participar o no en unas elecciones. Siempre pens que algo es mejor que nada, pero ese criterio no va con ellos, que tienen claro lo contrario.

En diciembre de 2005, digamos, los cuatro partidos de oposicin con mejores opciones de voto se retiraron de los comicios legislativos por falta de garantas en un sistema avalado por prestigiosos observadores internacionales. Dejaron ir de las manos un tercio de la Asamblea Nacional a cambio de nada. Eligieron la particular divisin del cero por otro cero: nada entre nadie.

No s qu ganaron, pero los cabecillas quedaron contentos con eso; los seguidores, no tanto. Una actitud desprovista de la honorabilidad pretendida, y, en cambio, una monumental tontera. Los casos, lejanos y recientes, abundan.

La razn que me sale a flote en el anlisis del continuo desastre es que se trata de un entramado de causas, empezando por el liderazgo, siempre hecho un ovillo. Los egos y las nfulas han impedido la unin de un partido con otro, mucho ms la adhesin de un movimiento a otro.

Los jefes polticos opositores fueron cortados con igual tijera y armados con igual molde, pero cada uno se cree de mejor familia que los dems del mismo vecindario. Y, si bien todos son de noble cuna, ninguno tiene lo que no otorga la cuna: nobleza.

No en cuanto a disfrutar o no de algn ttulo del reino, que quizs puedan detentarlo, sino en la acepcin de generosidad. Apenas son individuos de familias adineradas y comprobada pata de grulla, es decir, pedigr, que montan congregaciones polticas ambiciosas y resentidas.

Junto a la de estas articulaciones desconectadas de la realidad y con bases sociales endebles, inconstantes y desilusionadas, el desbarajuste tiene otras fuentes que se agregan y conjugan: talante insidioso de dirigentes y mentores, despreocupacin, veleidades, desorganizacin, corrupcin y muchsima torpeza.

En la orilla opuesta hay bondades, desde luego. Las tuvo Hugo Chvez y ha de tenerlas Nicols Maduro para sortear los obstculos en mandos que han sido verdaderos campos minados por dentro y desde afuera.

Pero no hay que ser genios para comprender que aun cometiendo errores el Gobierno tiene asegurada la conduccin de Estado, mientras las fuerzas rivales continen regodendose en necedades y la estrategia sea un mero acto de fe: creer que los sabotajes los llevarn al poder y que el presidente autntico caer en cuestin de das. Cumplieron veinte aos sosteniendo el infundio y veintiuno creyndoselo.

La oposicin de Venezuela, slo en 2019, con el auspicio y confabulacin de la actual Administracin estadounidense, que tiene de intuicin lo que los compinches de listos, emprendi tres ataques frontales. Tres fiascos. Tres acciones lunticas, dainas, eso s, que no diferencian el bando afectado y daan ms aliados que adversarios, como las operaciones de la guerra quirrgica y las incursiones de precisin con drones, que asesinan ms civiles que combatientes y pulverizan ms hospitales y escuelas que objetivos blicos.

Fiasco uno: la caridad trucada.

La primera maniobra fue el intento de ingreso de una ayuda ni pedida ni querida por el Gobierno legtimo. La intromisin humanitaria contra un pas que afronta dificultades, sobre todo, porque los propios Estados Unidos, los promotores del paliativo, lo sometieron a un drstico bloqueo que en los ltimos meses ha sido feroz asedio.

La ayuda entrara de la mano de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), el organismo con mayor desprestigio en Venezuela y el hemisferio por su concepcin de probeta en un laboratorio de la CIA y sus antecedentes injerencistas.

Y porque el obsequio no sirve o viene envenenado, segn lo experimentaron los bolivianos hace aos con la ayuda alimentaria recibida del organismo, transgnica, no apta para consumo humano. La USAID, finalmente, en 2013, fue expulsada de Bolivia por conspirar e inmiscuirse en los asuntos internos.

La verdad es que ayuda humanitaria es una frase que en el juego de engaos estratgicos contemporneos es un sinsentido entre tantos. La burla que duele por su carencia, precisamente, de humanidad.

Edward W. Said, en Humanismo y crtica democrtica, ya en 2004 ofrece un ejemplo de la prctica recin iniciada entonces y que no deja de ser recurrente:

Sin ir ms lejos, el bombardeo de Yugoslavia por parte de la OTAN en 1999 se calific de intervencin humanitaria, pese a que muchas de sus consecuencias sorprendieron a la gente por su profunda falta de humanidad.

A travs de Ccuta intentaron ingresar los mismos diputados incendiarios y los jvenes tirapiedras de la plaza Altamira de Caracas, que el da anterior haban atravesado el pas de cabo a rabo a bordo de cinco buses y docenas de automviles.

Viajaron novecientos kilmetros para cruzar de vuelta la frontera con paquetes de arroz y libras de sal? Se desplazaron slo para asistir al Venezuela Aid Live a ver unos cantantes mediocres jubilados y otros con los que beben trago en Miami? O hubo algo podrido en Dinamarca?

El 23 de febrero de 2019 quedar en la memoria histrica como el da de los juegos del hambre en que unos seores pudientes se valieron de la escasez y las penurias de la poblacin e intentaron en vano llegar a la meta de Miraflores para plantar su bandera tricolor de siete estrellas.

Siete, s, porque el orgullo les impide aceptar la estrella adicional soada por Bolvar, Libertador de los venezolanos y de cinco naciones suramericanas, que representa la provincia de Guayanay que Chvez concret 189 aos despus. Pero los seores, por suerte para los pobres de una tierra tan rica, se quedaron con los crespos hechos y las ocho estrellas.

Fiasco dos: la patria apagada.

La estrategia de atentar contra la infraestructura elctrica no es sutil ni nueva. Los estadounidenses la utilizaron en Irak y Libia, donde destruyeron plantas y torres de energa, cortaron el suministro de agua y envenenaron las fuentes naturales que no pudieron romper ni frenar con sus bombas poderosas.

Puede haber habido descuido en la inversin gubernamental y que la red elctrica haya requerido mayor mantenimiento. No lo s. Pero es insensato tratar de convencer a la poblacin y a la comunidad internacional de que la sucesin de apagones fue producto del azar o del infausto destino. Al mecanismo apelan desde hace aos, y ha ocasionado grandes perjuicios y cobrado decenas de vidas.

La causalidad no se tapa con el trapo roto de la casualidad. No solamente fue un grupsculo de saboteadores con ideas locas, sino una organizada banda de criminales que abarc, desde operarios y tcnicos saboteadores del sistema, hasta desentonados dirigentes. Y congresistas estadounidenses. Uno, cuando menos: Marco Rubio, que a 23 minutos del ataque confirma que los generadores de respaldo tambin fallaron. Y s, con certeza, fallaran. Cmo lo supo en tiempo real?

Horas antes de los atentados, al medioda del 7 del marzo, Rubio lo profetiz durante una audiencia sobre Venezuela en el Subcomit de Relaciones Exteriores del Senado: Venezuela va a entrar en un perodo de sufrimiento que ningn pas de nuestro hemisferio ha enfrentado en la historia moderna.