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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-05-2019

Siempre sers un deportado

Emiliano Gullo
Revista Anfibia

Claudio Rojas lleg a Miami en 2000. Trabaj de albail y jardinero. Fue preso dos veces por indocumentado. Dentro de la crcel, organiz a sus compaeros para pelear contra las deportaciones. Lo hizo junto a dos activistas que se hicieron detener a propsito para infiltrarse en la misma crcel. Cont la historia en un documental y el gobierno de Estados Unidos lo deport a Buenos Aires poco despus del estreno. Perfil del hombre que dise un plan para dar a conocer derechos y liberar a decenas de migrantes.


Claudio Rojas corre todo lo que le dan las piernas. Corre con zapatos de vestir, pantaln de traje, camisa. Corre con la velocidad del perseguido hasta perderse y recin ah, frente a una estacin de servicio, pide un telfono y le dice a su pareja, Liliana, que acaban de soltarlo del Broward Transitional Center (BTC), la crcel donde estuvo encerrado -por segunda vez- durante siete meses, junto a otros 600 inmigrantes. Ese da, un viernes de septiembre de 2012, Claudio se reencontr con Liliana y tambin con sus hijos, David y Emiliano. Ese da, Claudio entendi que esa libertad no era slo suya. Y que por eso tena que hacer pblica su historia. Que tena que contar que haba sido estafado por una abogada. Que antes haba sido detenido por una emboscada de Migraciones. Cont, tambin, cmo son los das en una crcel privada, slo habitada por inmigrantes sin antecedentes penales y con menos derechos que los presos comunes. Cont cmo, espontneamente y desde el encierro, termin organizando a los familiares de otros detenidos para que sus familiares conozcan sus derechos y pidan apoyo a las organizaciones de inmigrantes. Cmo traficaba sus casos y los contacto con sus familiares en pedacitos de papel higinico. Que primero arranc slo pero despus cont con otros dos extranjeros ilegales que se hicieron detener a propsito para entrar a la misma crcel. Que la organizacin, las manifestaciones y las campaas pblicas de los inmigrantes sin documentos son la forma ms potente para plantarse ante la maquinaria de la deportacin. Todo lo expuso en The Infiltrators , un documental que se estren en enero en Estados Unidos y le cost el castigo de la deportacin.

Todo eso lo vuelve a contar ahora pero bajo pleno otoo y en la casa de su hermana en San Martn, provincia de Buenos Aires. Y agrega el eplogo que no lleg a registrar el documental: habla del castigo de la deportacin que le acaba de imponer el gobierno de Estados Unidos por haber dado testimonio en la pelcula y que lo separ abruptamente de su familia.


Llueve en el sur del estado de Florida. Emiliano Rojas maneja su auto por la Interestatal 95 rumbo a Fort Lauderdale, uno de los puertos centrales de Miami. El asfalto est resbaladizo. Es argentino e ilegal como toda su familia. Tiene 24 aos y un trabajo como vendedor de cmaras de seguridad. Lleg a Estados Unidos con 13 aos, termin la secundaria y luego consigui un puesto que le alcanza para darse lujos cotidianos como ese flamante Infiniti, la mquina de alta gama de Nissan que ahora lo gua con su GPS por las calles internas cercanas al puerto. Falta poco para las 16 de un da de enero de 2010. El satlite lo lleva en tiempo y forma a la cita laboral de la jornada. Lo que el GPS no le marca es el puesto de control que Migraciones acaba de instalar despus de la ltima curva. Varias camionetas y oficiales mantienen reducida la calzada. Los autos ralentizan la marcha a la fuerza. Pasan todos. Apenas divisa al conductor del Infinity, un agente hace seas con las manos para que se detenga. Emiliano no lo escucha pero lee los labios en cmara lenta. C o m e. 

Si no estuviese lloviendo, Claudio estara cortando el pasto montado a su pequeo tractor, como todos sus das de trabajo en la empresa de jardinera. Si no estuviese lloviendo, el ruido del motor quiz le impedira escuchar la llamada de su hijo Emiliano. Pero Claudio est al reparo del agua. Aprovecha el mal clima para arreglar las herramientas y afilar las cuchillas de corte.  

Ring.

-Pap, me detuvieron porque no encuentro el registro. Dicen que para retirar el auto tiene que venir el titular.

-No puedo ir hijo. Si voy, me pueden llevar preso.

-No te preocupes. Los oficiales me prometieron que slo me van a hacer una multa, te dan el auto a vos y nos vamos. 

Desde haca unos meses, la administracin de Barack Obama haba ratificado el Programa Comunidades Seguras, lanzado en 2008 por George Bush hijo. La norma daba luz verde a las razias de cualquier persona que tuviera rasgos latinos o rabes. Preocupado por esa decisin, Claudio fue enseguida a ver a su abogada. Haca ocho aos que llevaba su caso. Le dijo: No te preocupes. Con estos documentos, que certifican que hay un proceso de residencia en trmite, no vas a tener problemas si te para la polica. Le dio un papel para cada integrante de la familia.

Con su hijo del otro lado del telfono, se acord del salvoconducto y subi al auto un poco ms convencido. Al llegar se encontr con Emiliano rodeado de agentes vestidos con la usual camisa azul pero con una sigla distintiva en sus espaldas: ICE, el acrnimo de Immigration and Customs Enforcement. Esta fuerza policial fue diseada en 2003 para perseguir y encarcelar inmigrantes, cuenta con el doble de agentes que el FBI y un presupuesto de casi 8 millones de dlares.  

Se present como el padre. Mostr su registro de conducir. Poco import. Usted es residente? De dnde es? Tiene papeles? Claudio les habl de derechos y libertades individuales. Prefiri guardarse el as para cuando estuviera contra las cuerdas. Acorralado, los mostr como una estocada final. Pero sto no sirve de nada, es un trmite del Ministerio de Trabajo; tu abogada debera haber iniciado un trmite en Migraciones. Te cagaron. El oficial repiti: Tu abogada te cag, te tengo que detener. La tonada le son familiar. Dame una oportunidad, dale, se ilusion. 

El tipo era un argentino. Le dije que me ayudara. Todos los que laburan en migraciones son inmigrantes o hijos de inmigrantes, lo que te da ms bronca, cuenta hoy Claudio, que no deja de echarle azcar al mate mientras a la casa de su hermana llegan sobrinos, tos y amigos. No lo ven desde hace casi 20 aos. Claudio (54) es el ms chico de diez hermanos. Todos hijos de una pareja que emigr de Chile a mitad de siglo pasado. 

En 2000, a Claudio lo echaron del supermercado Norte, donde era supervisor. Con la indemnizacin decidi irse a trabajar a Miami. Tena 35 aos. En su casa de Moreno quedaron sus dos hijos, David de dos aos y medio, Emiliano de 14, y su mujer Liliana. A los pocos meses, cuando Claudio estabiliz sus ingresos, les compr pasajes a todos. Apenas lleg comenz a frecuentar una Iglesia pentecostal. Hbil para los oficios, el pastor lo tom como handyman, un arregla todo. Enseguida pas al sector de la construccin. Trabajaba de sol a sol, pero cobraba 500 dlares por semana. Con una semana de trabajo pagaba el alquiler de todo el mes. 

Inmigrantes ramos pocos; casi todos eran cubanos. Claudio hace esta clasificacin de manera automtica. Los cubanos mandan en Miami. Tanto que, de alguna manera, para los recin llegados los cubanos no son extranjeros. Se dio cuenta a la fuerza que tena que cambiar su manera de hablar .

-Argentino, alcanzame la mandarria. 

Claudio mir todas las herramientas que estaban en el piso. Prob con una, con otra. No, no, no. No argentino, la mandarria, gritaba el jefe. Hasta que agarr una maza.

-Ah, la maza!

-No argentino, esto es la yuma, la llama, Miami. Olvidate de Argentina, ests en la yuma. Y ac somos cubanos. Y es la mandarria. 

Algunos aos despus, se gan la confianza de otro cubano y se meti en jardinera; tambin le manejaba el camin y le solucionaba cuanta cosa hiciera falta. Era su hombre de confianza. Al menos hasta 2010, cuando lo detuvieron en la redada de Fort Lauderdale junto a su hijo, aquella tarde lluviosa de enero. 

A Claudio y a Emiliano los esposaron en el lugar y los subieron a una camioneta con rumbo al centro de detencin BTC. Afuera quedaban mi hijo ms chico y mi mujer. En ese momento se me cay el mundo. El mundo?, se pregunta como si la metfora para graficar la inmensidad no alcanzara a cubrir su dolor.

Pero qu bien, dos por uno, lo recibieron los oficiales boricuas al verlos llegar. Recin adentro, rodeado de policas y agentes migratorios, Claudio y Emiliano se dieron cuenta de dnde estaban. El gran edificio color rosa ubicado en un barrio residencial de Pompano Beach, al norte de Fort Lauderdale, es un ex hotel. Y por fuera todava pareciera que lo es. No hay un cartel ni una seal que indique que all el gobierno de Estados Unidos mantiene recluidos a 600 inmigrantes varones y a unas 100 mujeres. Todos visten de naranja. En su interior, las habitaciones fueron reconvertidas en celdas. No hay rejas y, salvo durante el conteo, las puertas se mantienen abiertas. El trato es cordial, pero los derechos son nulos. Los detenidos pueden recibir visitas, pero como sus familiares y amigos suelen ser ilegales tampoco se pueden acercar. Sin antecedentes penales, sin juicios, sin sentencias, estos presos terminan hundidos en un pozo de soledad. El derecho a corte, con suerte, lo tendrn despus. Los aliens -como los llaman las leyes estadounidenses- no gozan de la presuncin de inocencia. 

As lo recuerda Claudio. La comida era tan escasa que los que no tenan familiares que les pasaron plata, se cagaban de hambre. Tenamos menos derechos que los presos comunes. Y ninguno tena antecedentes penales. Solo estabamos ah por ser inmigrantes. La mayora de los detenidos desconocan que podan pelear para no ser deportados. Si no tenas dinero, no podas ni llamar por telfono. Por eso, a muchos los seducan con trabajar dentro del penal y, para eso, les hacan contrato por un dlar la hora. 

Claudio se refiere a los contratos laborales que la empresa GEO firma con los presos, muchas veces incluso por menos de 1 dlar la hora. La misma empresa que administra su reclusin los emplea para que se encarguen de la manutencin de la crcel. GEO es una gigantesca compaa que administra y provee personal para muchas crceles de Estados Unidos. Junto con Core Civic -antes Corrections Corporation of America- manejan gran parte del negocio carcelario. Segn los trabajos del Centro de Estudios sobre la Globalizacin Global Research , el 40 por ciento de los inmigrantes que son detenidos quedan bajo la rbita de las empresas privadas que gestionan crceles. 

En 2012, slo entre GEO y Core Civic cerraron contratos con el Estado por 738 millones de dlares. El gobierno de Estados Unidos paga por los inmigrantes detenidos. La lgica es simple. A ms detenciones, mayores ingresos. Global Research estima que alrededor de 60 mil inmigrantes son forzados a trabajar gratis o por menos de un dlar la hora. 

Era una extorsin. Porque a los que aceptaban trabajar les daban ms beneficios como recibir ms visitas o acceder a ms comidas. Yo no lo hice nunca pero muchos chicos estaban desesperados, cuenta Claudio, que junto a su hijo pas tres meses en una habitacin compartida con otros cinco detenidos. Un televisor, un bao, y entre seis y ocho camas en cuchetas; as eran todas las celdas. Fueron tres meses muy duros porque estar con l era una carga muy fuerte para m. Me senta responsable por su detencin. Un juez se expidi por ambos. Claudio sali con una fianza de 7500 dlares y un proceso judicial que lo obligaba a irse del pas en 120 das. Emiliano tuvo que pagar 5000 dlares de fianza, pero tuvo la posibilidad de seguir viviendo en Estados Unidos.

Aunque parezca ms una provocacin que un estmulo, Emiliano y su hermano David forman parte de la generacin de los dreamers, los ilegales que se forman educativamente desde chicos en Estados Unidos pero que no son reconocidos como ciudadanos. Muchos de ellos aprendieron a caminar en suelo estadounidense, muchos de ellos dijeron sus primeras palabras en ingls, pero tienen menos derechos que un turista.


Viridiana Martnez vive en Estados Unidos desde los 7 aos. Sus padres llegaron de Monterrey, Mxico, hace 25 aos y se quedaron en Carolina del Norte. Ella termin todos los ciclos educativos hasta que quiso llegar a la universidad, lmite para los ilegales. 

En 2010, a sus 23 aos, Viridiana era una dreamer que choc de frente cuando quiso continuar estudios superiores. Comenz a participar de las manifestaciones por los derechos de los inmigrantes. Ah conoci a Marco, tambin de Mxico, y a Mohamed, de Irn. Junto a otros crearon The National Immigrant Youth Alliance (NIYA). La NIYA tom notoriedad rpidamente por la valenta con la que estos jvenes se bancaban las detenciones por marchar en las calles de Washington a favor de la Dream Act, una propuesta de ley que poda significar la legalizacin de cientos de miles de inmigrantes pero que finalmente no prosper. En su lugar recibieron el DACA, un premio consuelo. Estrictamente, el DACA es una accin diferida para los llegados en la infancia que garantiza, por un tiempo determinado, que no los deporten y los habilita a solicitar una autorizacin de empleo. 

lex Rivera, director de cine de madre peruana y padre estadounidense, empez a seguir las actividades de la organizacin juvenil. Mi trabajo como cineasta est centrado en la problemtica de la inmigracin. Y vi cmo se arriesgaban estos jvenes y qued fascinado, dice Rivera desde Nueva York. Tardara casi siete aos en terminar su proyecto, parte registro documental, parte recreacin ficcional, que cuenta la historia de Claudio Rojas y los activistas que se infiltraron para colaborar con l en aquella crcel con cscara de hotel 

La pelcula cuenta historias de inmigrantes, su lucha contra un sistema injusto. Por eso, cuando atacan a Claudio por haber dado testimonio lo que estn diciendo es que no quieren ese tipo de expresin, dice Rivera a poco de presentar la pelcula en un nuevo festival.


Despus de tres meses detenido en BTC, Claudio sali con una deuda de 12 mil dlares, lo que le haban prestado para pagar su fianza y la de su hijo.Cuando sal me qued sin laburo. El cubano, mi empleador, tuvo miedo y no quiso que volviera. Empec a cartonear con la camioneta. Llegu a sacar ms de doscientos dlares por semana. 

El handy man pronto volvi al ruedo. En dos aos volvi al sector jardinera. Ya tena su vida de vuelta pero tambin tena una orden de deportacin sobre la cabeza.

En libertad, Claudio escuch los discursos de Barack Obama y los de su secretaria de Seguridad, Janet Napolitano, y termin de tomar una decisin sobre su futuro. Dijeron que slo iban a deportar a los inmigrantes con antecedentes criminales. Y yo no tena ninguno. Estaba limpio, no me iba a deportar solo. Con toda mi familia ac, decid correr el riesgo de quedarme.


La maana del 15 de enero de 2012, Claudio sali a la vereda para tirar la basura. Eran poco ms de las 8. Sali entre dormido y apenas vestido. Pantaln corto y ojotas. Apenas deposit la bolsa en el canasto se le vinieron encima dos camionetas de policas. Bajaron cuatro de ellos, todos armados. Escopetas y revlveres. Gritos y sirenas. Como siempre, le hablaron en espaol. Quieto, al piso, manos arriba. Alcanz a cambiarse antes de que se lo llevaran.

-Otra vez vos ac?

-S, ja. Es que me gust tanto la estada en el hotel que vine a rentar un cuarto. 

Claudio se mostr con el nimo fuerte, pero los nervios lo coman. Esta vez sent que me deportaban. Haba violado la orden de un juez. Estaba listo. Apenas entr, me qued hecho un vegetal en un cuarto. Durante tres semanas nadie vino a decirme nada. 

Liliana, su pareja, se contact con otro abogado despus de que la anterior los amenazara con llamar a la polica cuando fueron a verla porque su marido estaba preso. Claudio est seguro: se podra llenar una crcel entera con los abogados sin escrpulos que se estn enriqueciendo a costa del sufrimiento de los inmigrantes. 

Afuera de la crcel, Emiliano montaba guardia en total soledad con una bandera que deca Liberen a Claudio. Despus se sumaron sus amigos del colegio. Los amigos de su hermano. Los amigos de su pap. Los amigos de sus amigos. En silencio y a lo lejos observaban ese edificio rosa que, para los vecinos, acababa de dejar de ser un extrao hotel para convertirse en el centro BTC, la instancia previa a la deportacin de inmigrantes. Con el revuelo silencioso llegaron Telemundo y Univisin, las cadenas hispanas ms grandes de Estados Unidos. Una entrevista a Emiliano hizo retumbar el caso de su padre.

Adentro de la crcel, Claudio comenzaba su revuelta, tambin en soledad. A diferencia de la primera vez, ahora saba que si no actuaba se lo llevaran puesto. Lo nico que haca era pensar. Rpidamente entendi que el negocio estaba armado entre los exportadores y los jueces. Entendi que si las historias de sus compaeros no trascendan las rejas, jams saldran de ah. Cort un poco de papel higinico e iba preso por preso para que me contara su caso. Les explicaba que quera sacar su caso para drselo a mi hijo, que estaba afuera, para que se contacte con sus familias. Anotaba nmero de alien, nombre y telfono. Despus se lo daba a un amigo boricua, que era residente y me poda visitar. Claudio armaba su lista en papelitos muy pequeos para disminuir las posibilidades de captura al pasrselos a su amigo. Para cortarlos, se guardaba la hoja de afeitar que viene en la mquina. Cuando la tena que devolver, como todas las maanas, se aprovechaba de la confianza de su guardia y la entregaba vaca. Nadie le prestaba mucha atencin a ese argentino. 

En pocos meses lleg a filtrar ms de cien casos. Los manifestantes se multiplicaron al ritmo de los papelitos. Y las repercusiones tambin. Afuera, Emiliano no daba abasto. Se haba transformado en una ONG individual. La Alianza Nacional de Jvenes Inmigrantes de Viridiana se contact con l, y a los pocos das ya estaba en el lugar. Haba llegado la caballera de activistas por los derechos de los migrantes con un plan ambicioso: entregarse en un puesto de control cercano al BTC para que los llevaran detenidos y as infiltrarse entre los inmigrantes presos. Los dos caballos de Troya pasaron sin problemas, uno en el sector femenino y otro entre los hombres. 

Nos dimos cuenta de que tenamos cierto poder porque, como dreamers, el gobierno no nos deportaba tan fcilmente como al resto de los inmigrantes. Y eso lo tenamos que usar. Decidimos infiltrarnos en el centro de detencin y organizar a los presos para pelear por sus casos y evitar las deportaciones, cuenta Viridiana por telfono, siete aos despus de haber sido la primera inmigrante que se escabull en una crcel de Estados Unidos. 

Recin lo consigui en el segundo intento. En el primero no logr sacarse de encima todo el norteamericanismo con el que haba crecido. La segunda vez, cambi de ropa, habl slo en castellano y pidi directamente que la deportaran porque su marido estaba en Mxico. 

El polica llam al de Migraciones, que lleg a la media hora. Me proces un latino, que les deca a sus compaeros "esta vieja estpida piensa que va a llegar a Mxico y su esposo va a estar esperndola". Me mora por decirle "ya vers que estpida, idiota. Pero me aguant; ya haba logrado parte del objetivo. 

A las cinco de la maana ingres al BTC. La encerraron en una habitacin con otras cinco mujeres. En las primeras charlas se present una chica venezolana: Marisol. Para Viridiana seguan las buenas noticias. Marisol era uno de los casos en los que la Alianza de Jvenes Migrantes estaba trabajando, junto a su esposo. Ella la guiara entre todas las reclusas para distinguir entre las sapos (las buches de los guardias) y las dems. Viridiana la iba a conectar con su organizacin para agilizar la salida. Eran unas cien mujeres. 

Haca una semana que Marco se haba infiltrado en el sector de los hombres. El primer caballo de troya fue ms fcil de colar. El oficial de la Border Patrol no dud un segundo en detenerlo apenas lo vio llegar. Mientras el polica le haca las preguntas de rigor, Marco grababa todo con su telfono celular. Del otro lado, en el centro de operaciones, Mohamed, el dreamer iran de 24 aos y principal referente de la organizacin, archivaba el audio y estaba atento al desarrollo de la situacin junto a otros activistas. 

Maana vas a recibir una sorpresa, le haba dicho Emiliano a su pap. Una vez adentro, Marco lo ubic fcilmente. Toc su puerta y se present.

-Hola, est Claudio Rojas aqu?

-Si, soy yo.

-Soy Marco, de la Alianza de Jvenes Inmigrantes. Su hijo nos contact. Lo vamos a sacar. 

Que hago con este pibe ac. Primero me hice cargo de mi hijo y ahora me tengo que hacer cargo de l?, buf Claudio en ese momento. No poda creer la riesgosa operacin que haban montado unos pibes sin conocerlo. Entre ambos sistematizaron el mtodo de recoleccin de datos entre los dems prisioneros y triplicaron el volumen de informacin. Adems, la organizacin los conectaba con abogados y aportaba dinero para que los presos pudieran hacer ms llamadas telefnicas. 

Marco tambin sumaba algo diferente. Claudio lo not. Cuando lo vi hablar con la prensa por telfono y explicar las leyes a los dems compaeros, me di cuenta por qu haba venido. Tena habilidades para denunciar exactamente lo que estaba pasando adentro, una habilidad que el resto no tenamos. Viridiana haca lo mismo entre las mujeres. Desde la crcel, ambos fueron entrevistados telefnicamente por Telemundo y Televisin. El impacto fue instantneo. Las denuncias llegaron al Congreso de Estados Unidos. 

Con dos semanas de denuncias pblicas, los presos comenzaron a salir. Pero los infiltrados quedaron expuestos. Las autoridades de BTC los echaron a la fuerza. Marisol, la primera compaera de cuarto de Viridiana, tambin sali ese da. La mexicana infiltrada haba pasado 15 das detenida. Marco una semana ms. Entre ambos lograron liberar a ms de cincuenta inmigrantes y agilizaron el proceso de otros cientos. 

Salan todos menos yo, se queja Claudio entre risas y mates. Haban pasado seis meses de su detencin. Sinti tena que traspasar un lmite y profundiz una medida fuerza. Claudio prefiri llamarla ayuno. Si hacemos huelga de hambre, nos agarran a patadas. Pero si hacemos un ayuno, es nuestro credo como cristianos y lo tienen que respetar. Lo tuvo que hacer en soledad. Despus de dos semanas de ingerir solamente lquidos, lo llevaron a la enfermera, que era en realidad una celda para mantenerlo aislado. Sala al patio fuera de horario, diez minutos al da, escoltado por guardias. Igual se las arregl para filtrar informacin a otro preso. Pidi que hicieran un da de ayuno en solidaridad. Esta vez lo siguieron. La administracin carcelaria elev el castigo y lo traslad a la noche siguiente a Krome, una crcel de mayor seguridad. Tambin lo recluyeron primero en la enfermera, despus en el pabelln normal, donde al verlo dialogar con otros presos lo llevaron al pabelln de tuberculosos. Haban pasado los 30 das de ayuno y siete meses desde su detencin. Las autoridades de la prisin le dijeron a Claudio que lo iban a sacar de Krome. Pero lo llevaron de nuevo a BTC. No daba ms ya. Se senta morir. A los pocos das y por una orden administrativa recibi la noticia. And a buscar tus cosas que te vas, le grit un guardia. Claudio no busc nada. Salud a sus compaeros y se fue corriendo con lo puesto. Corri como nunca hasta una estacin de servicio. Lo pas a buscar una amiga de su mujer.

Era septiembre de 2012. De a poco recuper su vida. Le encontr la vuelta a sus trabajos. En trminos judiciales, tena una libertad condicional que le daba tranquilidad. Slo deba presentarse una vez por ao en Migraciones. Con la asuncin de Donald Trump, ese perodo fue reducido primero a seis meses y despus a tres. Paralelamente, comenz a tramitar una visa de trabajo junto con sus abogados.


Cuando el director de cine se contact con l, Claudio acept ser una de las caras del documental The Infiltrators. Sent que tena que contar mi historia en agradecimiento a ellos, que se hicieron detener por m. Despus de todo lo que me haban ayudado sin conocerme, mi voz era clave para que se supiera todo lo que pasa dentro de los centros de detencin. 

Hoy viste camisa blanca con rayas verticales color azul, pantaln de vestir negro y zapatos. La misma ropa que tena puesta el 27 de febrero pasado, cuando acudi a Migraciones para el chequeo rutinario y qued detenido. Una semana despus se estrenaba la pelcula en Miami. Claudio iba a ser parte de la presentacin. No le dieron ninguna explicacin. Simplemente se lo llevaron. De nada sirvieron la visa que estaba tramitando, ni la presencia de su abogado, ni las campaas de los productores de la pelcula. Un mes despus de mantenerlo cautivo lo subieron esposado a un vuelo de American Airlines con destino a Buenos Aires, donde aterriz a principios de abril. 

En Estados Unidos sus abogados intentan avanzar con el proceso para que obtenga su visa de trabajo y pueda volver. Con su productora, Alex Rivera tambin sum su apoyo a Claudio y denunci a Migraciones por violar el derecho a la libertad de expresin. 

Ac, en Billinghurst, localidad del partido de San Martn, Claudio sigue esperando que avancen los trmites para que pueda reencontrarse con su familia en Miami. Lo esperan los de siempre y un nuevo integrante que no lleg a conocer. Su nieto, hijo de Emiliano, naci justo cuando lo deportaron.

Fuente: http://revistaanfibia.com/cronica/siempre-seras-un-deportado/



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