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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-05-2019

Introduccin a Plantar blancos. Crnicas del (neo)colonialismo francs
El colonialismo francs es una realidad viva

Sad Bouamama
Rebelin

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Lo repito: el colonialismo no ha muerto. Destaca en renovar sus formas para perpetuarse; tras los tiempos brutales de la poltica de dominacin se han visto los tiempos ms hipcritas, aunque no menos nefastos, de la llamada poltica de asociacin o de unin. Ahora asistimos a la llamada poltica de integracin, cuyo objetivo es constituir Eurafrique. Pero se ponga la mscara que se ponga, el colonialismo sigue siendo nocivo. Por mencionar solo su ltimo descubrimiento, Eurafrique, est claro que sera la sustitucin de un viejo colonialismo nacional por un nuevo colonialismo an ms virulento, un colonialismo internacional cuyo gendarme vigilante sera el soldado alemn
Aim Csaire 1


El referndum de noviembre de 2018 en Kanaky vino a recordar que el colonialismo francs todava era una realidad viva. El resultado, que refleja el estado de una relacin de fuerzas en un momento dado, pone de relieve que para la gran mayora de las personas canacas su pas sigue siendo una colonia que conviene liberar por medio del horizonte de una independencia nacional. Si todava no existe esta mayora en otras colonias francesas, eufemsticamente llamadas DROM (siglas en francs de departamentos y regiones de ultramar) y TOM (siglas en francs de territorios de ultramar), una simple mirada a sus economas permite concluir que se mantiene la relacin colonial entre el Hexgono * y este Ultramar. Del mismo modo, las manifestaciones pblicas en una decena de pases africanos en 2018 contra la moneda colonial que es el franco CFA ponen de relieve que tras el discurso de la cooperacin se oculta otra forma de la dependencia, el neocolonialismo. A pesar de las profesiones de fe de cada nuevo presidente de la Repblica francesa sobre el fin de la Franafrique ** las pancartas y consignas de las personas que se manifiestan indican una nueva toma de conciencia anticolonialista. En nuestra opinin, colonialismo y neocolonialismo no son sino dos formas fechadas histricamente del sometimiento a la dependencia. Se inscriben en una historia en la que la primera forma fue mayoritaria durante todo un periodo antes de ceder este carcter mayoritario a la segunda bajo los embates de las luchas populares y las relaciones de fuerza mundiales. La serie de artculos que componen este libro trata por una parte de sintetizar para cada colonia francesa las razones y mecanismos de este sometimiento a la dependencia y por otra de resumir las herramientas y procesos del neocolonialismo francs en frica. Como destaca Csaire en la cita que abre esta introduccin, es esencial comprender las invariantes del sometimiento a la dependencia ms all de la mutacin de sus formas.

La primera edad del colonialismo como edad prehistrica del capitalismo

Con el desembarco el 12 de octubre de 1492 de un centenar de soldados dirigidos por Cristbal Colon en la isla de Guanahani (la actual San Salvador) la historia mundial entra en una nueva era, sin comparacin con ninguna de las precedentes. Sin duda la historia humana haba conocido anteriormente imperios, conquistas y sumisiones. Por supuesto, ya haban existido colonias con un mayor o menor grado de dependencia de unas periferias respecto a un centro. Por descontado, ya se haban producido poblamientos por la fuerza y producido expropiaciones de pueblos indgenas. Con todo, en adelante todas las partes del mundo entran en contacto por medio de una Europa en la que un nuevo modo de produccin econmica, el capitalismo, intenta emerger sin lograrlo por falta de capitales.

El saqueo de los recursos, y en particular del oro, de las civilizaciones injustamente denominadas indias por una historia todava muy eurocentrada suplir en gran parte esta carencia. En efecto, lo que Karl Marx denomina acumulacin primitiva se basa, segn l, en dos pilares: la expropiacin del campesinado europeo y el saqueo de las civilizaciones de las Amricas (pero tambin de Bengala). Por consiguiente, es en una Europa caracterizada todava por una economa precapitalista donde se despliega la acumulacin primitiva, una de cuyas facetas esenciales ser el colonialismo. La produccin capitalista presupone [...] la existencia en manos de los productores de mercancas de grandes masas de capital y fuerza de trabajo 2 , destaca Marx. Andr Gunder Franck, por su parte, resume de la siguiente manera la contribucin de los pueblos colonizados a esta acumulacin primitiva a la que Marx todava denomina edad prehistrica del capitalismo:

Los siete aos tiles de vida de una persona esclava en las diversas partes del Nuevo Mundo, la cada brutal de la cifra de la poblacin india (de 25.000.000 a 1.500.000), el diezmar totalmente a la poblacin indgena de las Antillas en medio siglo, los estragos del hambre en Bengala tras el saqueo del pas por parte de los britnicos y el descenso no menos generalizado de la reproduccin de las poblaciones tras su incorporacin al proceso de acumulacin de capital dan testimonio en todas partes de la sobreexplotacin, caracterstica de las relaciones de produccin en el seno de esas formaciones sociales durante el proceso de acumulacin en su etapa preindustrial 3 .

En un plano cuantitativo algunas obras se han centrado en evaluar esta contribucin del recin colonizado continente a que se reunieran las condiciones que hicieron posible la revolucin industrial en Europa. Por ejemplo, al estudiar la historia de los precios en la Espaa medieval el historiador y economista estadounidense Earl J. Hamilton destaca que entre 1503 y 1660 solo a la ciudad de Sevilla llegan 185.000 kilos de oro y 16 millones de kilos de plata 4. Como si fueran monos levantan el oro, como que se sentaban en ademn de gusto, [] se les ensanchaba el cuerpo por eso, tiene hambre furiosa de eso. Como unos puercos hambrientos ansan el oro 5, testimonia un indgena nahuatl citado en el libro clsico de Eduardo Galeano, Las venas abiertas de Amrica Latina. Estos recursos irrigaron el conjunto de las fortunas bancarias europeas por medio de un proceso que Galeano describe as:

Los metales arrebatados a los nuevos dominios coloniales estimularon el desarrollo econmico europeo y hasta puede decirse que lo hicieron posible. [] Los espaoles tenan la vaca, pero eran otros quienes beban la leche. Los acreedores del reino, en su mayora extranjeros, vaciaban sistemticamente las arcas de la Casa de Contratacin de Sevilla, destinadas a guardar bajo tres llaves y en tres manos distintas los tesoros de Amrica. La Corona estaba hipotecada. Ceda por adelantado casi todos los cargamentos de plata a los banqueros alemanes, genoveses, flamencos y espaoles 6 .

Las masacres de la conquista, el sometimiento a la esclavitud y las epidemias (sarampin, viruela, gripe, enfermedades venreas, etc.) tradas por los europeos provocan un autntico genocidio 7. Rpidamente la necesidad de mano de obra lleva al crimen contra la humanidad que es la trata de personas esclavas. Eric Williams describe admirablemente en su libro Capitalismo y esclavitud 8 la aportacin de la trata de personas esclavas a la acumulacin primitiva y el papel que desempea en la financiacin de la revolucin industrial debido a su efecto multiplicador en la constitucin del capital bancario e industrial. Ilustra y tasa cuantitativamente lo que Marx ya haba resumido de la siguiente manera:

Los descubrimientos de los yacimientos de oro y plata en Amrica, la cruzada de exterminio, la esclavizacin de las poblaciones indgenas, forzadas a trabajar en el interior de las minas, el comienzo de la conquista y del saqueo de las Indias Orientales, la conversin del continente africano en cazadero de esclavos negros, son todos hechos que sealan los albores de la era de produccin capitalista 9.

Por lo que se refiere a Francia, la traduccin colonial de esta era de la acumulacin primitiva adopta la forma de lo que se ha denominado primer espacio colonial francs o viejas colonias*. Pertenecen a este espacio todos los territorios que todava hoy estn colonizados por la Repblica francesa. En la historia de estas naciones aparecen todas las caractersticas antes descritas: genocidio de los pueblos indgenas, saqueo que hace posible la acumulacin primitiva y rene las condiciones de la industrializacin del Hexgono, trata de personas esclavas, etc. Esta primera edad colonial pide, por supuesto, una ideologa de legitimacin que se formalizar en el racismo biolgico, el cual comienza as su historia de varios siglos. Los confetis del imperio 10 que constituyen los DROM y TOM hoy siguen estando profundamente marcados por el conjunto de las caractersticas de la relacin colonial: expropiacin de la tierra, extraversin de la economa en funcin de las necesidades de la economa francesa, trato de excepcin y jerarquas raciales, etc.

La segunda edad del colonialismo y la revolucin industrial

Csaire recuerda en su Discurso sobre el colonialismo dos caractersticas intrincadas del capitalismo que ya haban mencionado anteriormente Marx o Lenin: su carcter competitivo y su tendencia a expandirse en nuevas zonas geogrficas, es decir, su tendencia a la globalizacin. El capitalismo solo puede funcionar expandindose:

Qu es la colonizacin en su principio? [] admitir de una vez por todas, sin voluntad de eludir las consecuencias, que el gesto decisivo es aqu el del aventurero y el del pirata, el del buscador de oro y el del comerciante, el del apetito y el de la fuerza, que tienen detrs la sombra amenazadora y malfica de una forma de civilizacin que en un momento de su historia se descubre obligada interna mente a extender a escala mundial la competencia de sus economas antagnicas 11 .

Atenazado por la competencia entre las diferentes potencias industriales, cuando el capitalismo llega a la madurez necesita nuevos espacios para garantizar su reproduccin ampliada. La colonizacin de los continentes africano y asitico proporcionar estos nuevos espacios. Si la destruccin de las civilizaciones indgenas americanas y la esclavitud crean las condiciones de la acumulacin primitiva, la colonizacin de frica y Asia permite la revolucin industrial europea. As, la colonizacin tambin se puede describir como la exportacin y generalizacin de las relaciones comerciales y capitalistas a unas zonas hasta entonces caracterizadas por una economa comunitaria.

La relacin social caracterstica de esta nueva edad no es la esclavitud, que queda obsoleta debido a los embates de las revueltas de las personas esclavas y de los progresos tecnolgicos. Un cambio de forma de la relacin de dependencia est a la orden del da. El Cdigo del Indgena* ser la nueva versin de esta relacin social al servicio de la reproduccin de la dependencia, la cual mantiene todas las caractersticas esenciales de la fase anterior (colonizacin de las Amricas y su corolario en trminos de relacin social, la esclavitud): expropiacin de la tierra, extraversin econmica y trato de excepcin.

Del mismo modo que nunca ha cesado la resistencia indgena y despus de las personas esclavas, la resistencia a la conquista y despus al sometimiento a la dependencia caracterizan el conjunto de la era colonial. Si las formas varan en funcin de las relaciones de fuerza, el rechazo de la dependencia nunca cesa y adopta mltiples formas. Esta resistencia constituye uno de los factores esenciales que obligarn a la relacin de dependencia a mutar una vez ms tras la Segunda Guerra Mundial y el cambio de la relacin de fuerzas que significa. Despus de haber intentado reinstaurar tal cual el modelo anterior a la guerra, las potencias coloniales se ven obligadas a adaptarse pretendiendo reformar la relacin colonial para hacerla ms aceptable. La primera consecuencia de ello ser una mutacin de las formas del racismo, que pasa de un argumentario biolgico a un argumentario culturalista. Frantz Fanon resume as esta mutacin:

Este racismo que se quiere racional, individual, determinado, genotpico y fenotipico, se transforma en racismo cultural. El objeto del racismo ya no es el hombre particular, sino determinada forma de existir. [] El recuerdo del nazismo, la miseria comn de hombres diferentes, la servidumbre comn de grupos sociales importantes, la aparicin de colonias europeas, es decir, la institucin de un rgimen colonial en pleno territorio de Europa, [] todo ello modific profundamente el aspecto del problema 12.

La segunda consecuencia es poltica y en el caso del colonialismo francs se traduce en una serie de transformaciones: abolicin del Cdigo del Indgena en 1946, instauracin en 1956 de la ley marco y de la Unin Francesa que crea una autonoma, y establecimiento en 1958 de la Comunidad Francesa que reconoce a las diferentes colonias un estatuto de Estado aunque sin disponer de los poderes unidos a varios ministerios soberanos. To do esto, segn Fanon, supona un intento de dejar entrever una posible independencia sin cuestionar el pacto colonial, esto es, unas relaciones de dependencia econmica. Al denunciar la Comunidad Francesa promovida por de Gaulle Fanon haca la siguiente pregunta: Cmo espera Francia conciliar a la vez el mantenimiento del pacto colonial y la existencia nacional de los Estados africanos? 13.

Estas rpidas mutaciones intervienen debido al temor a una radicalizacin de las protestas anticoloniales que en Argelia y Camern ya han adoptado la forma de una lucha armada. Ha llegado el momento de una nueva mutacin de las formas de las relaciones de dependencia. El colonialismo da paso al neocolonialismo a travs de unas independencias fuertemente constreidas por unos acuerdos econmicos, culturales y militares. Pensemos de nuevo en Frantz Fanon que cuando Lumumba fue asesinado declaraba respecto a las mutaciones del colonialismo: Nuestro error, el de los africanos, es haber olvidado que el enemigo nunca recula sinceramente. Nunca comprende. Capitula, pero no se convierte 14.

La tercera edad del capitalismo y la imposicin del intercambio desigual

Las antiguas colonias francesas de frica acceden a la independencia, pero se enfrentan a varias trabas que obstaculizan su soberana. La primera, compartida con los Estados surgidos de todos los dems Imperios coloniales, es la de la estructura del mercado mundial en el que se insertan sus economas. Unos aos despus, en 1969, el economista Emmanuel Arghiri forjar la nocin de intercambio desigual 15. Segn este enfoque, los intercambios internacionales son fundamentalmente desiguales debido a que los pases industrializados imponen una divisin internacional del trabajo que especializa a los llamados pases subdesarrollados en determinadas producciones y se reserva las producciones que requieren una tecnologa ms avanzada. El desfase en la industrializacin heredada de la historia colonial produce y reproduce as la dependencia permanente por medio del simple juego de la fijacin de los precios internacionales, lo que lleva a una diferencia cada vez mayor entre los precios de los productos procedentes de pases industrializados y los de los llamados pases subdesarrollados. Otro economista, Samir Amin, forjar un poco despus los conceptos de centro, que fija las reglas del juego, y periferia, cuyas riquezas se drenan al centro por medio del intercambio desigual 16. Por consiguiente, solo una revalorizacin importante de los precios de las materias primas, una poltica de industrializacin y un desarrollo autrquico pueden permitir salir de la dependencia estructural. El desarrollo, que se centra en unas actividades de exportacin (agrcolas, mineras o en hidrocarburos) sin transformacin en las que se invierten los capitales del centro se convierte as en un desarrollo del subdesarrollo, segn expresin de Amin.

En el caso de las antiguas colonias francesas las condiciones impuestas por las independencias se aaden a esta dependencia estructural respecto al mercado mundial. Estas condiciones orientan las economas heredadas de la colonizacin hacia una dependencia no solo del mercado mundial, sino tambin y en primer lugar de la economa francesa. Se han previsto e implementado todas las armas del sometimiento a la dependencia (econmicas, monetarias, culturales, militares, etc.) para hacer un sistema. La primera etapa de implementacin del sistema fue la organizacin sistemtica de la balcanizacin en el momento de las independencias. Desde la ley marco de 1956 la autonoma propuesta concierne a cada uno de los Estados y no a los conjuntos regionales que constituan desde haca mucho tiempo el frica Occidental Francesa (AOF) y el frica Ecuatorial Francesa (AEF). De 1956 a mediados de la dcada de 1960 el Estado francs se afana en destruir todas las iniciativas y a todos los lderes que se oponen a la balcanizacin del antiguo Imperio colonial: represalia contra el Estado guineano en 1958 por rechazar la Comunidad Francesa, asesinato del centroafricano Barthlmy Boganda en marzo de 1959, detencin del senegals Mamadou Dia en diciembre de 1962, asesinato del togols Sylvanus Olympio en enero de 1963, golpe de Estado que destituye al maliense Modibo Keita en noviembre de 1968, etc. As pues, la balcanizacin deja a cada uno de los antiguos territorios en un cara a cara desigual con la antigua potencia colonial.

La segunda etapa est constituida por los acuerdos de cooperacin que el primer ministro Michel Debr resume as al futuro presidente gabons Lon Mba:

Se concede la independencia a condicin de que, una vez independiente, el Estado se comprometa a respetar los acuerdos de cooperacin firmados anteriormente: hay dos sistemas que entran en vigor al mismo tiempo: la independencia y los acuerdos de cooperacin. Lo uno no va sin lo otro 17.

Estos famosos acuerdos de cooperacin, a los que consagramos una serie de captulos en esta obra, son casi similares para el conjunto de los nuevos Estados: la zona franco permanece intacta y Francia conserva un derecho de veto en los institutos africanos de emisin de moneda; el Tesoro francs sigue controlando los activos financieros; las empresas francesas conservan los privilegios aduaneros, el monopolio del acceso a los minerales estratgicos, las exenciones que vienen de antiguo y la libertad de transferencia de los beneficios, y obtienen garantas contra la nacionalizacin; se garantiza el mantenimiento de la presencia militar, etc.

Los acuerdos de cooperacin mutilan gravemente la soberana de los nuevos Estados y an ms peligrosamente la de las poblaciones, como resume con toda justicia Franois-Xavier Verschave al destacar que en el momento de su independencia los pases francfonos del sur de Shara se vieron atados en una serie de acuerdos de cooperacin poltica, militar y financiera que los situ bajo tutela 18.

El trmino neocolonialismo expresa adecuadamente la naturaleza de esta nueva edad del colonialismo que aboca a las mismas consecuencias de sometimiento a la dependencia con un os medios y una forma renovados. Vuelven a aparecer las tres consecuencias esenciales destacadas ms arriba para las edades anteriores: expropiacin de la tierra, extraversin econmica y trato de excepcin. Sin embargo, hay que sealar una diferencia importante: en adelante los actores polticos encargados de garantizar estas tres caractersticas ya no son, al menos oficial y pblicamente, europeos sino ciudadanos nacionales. Tambin es nueva la relacin social que caracteriza este neocolonialismo. Despus de la relacin de propiedad esclavista y de la relacin de dependencia colonial del Cdigo del Indgena llegan los tiempos de la igualdad formal. Oficialmente se establecen relaciones entre Estados y pueblos soberanos, pero en el seno de un dispositivo cuyas desiguales reglas de funcionamiento producen inevitablemente una dependencia sistmica. Por ltimo, tambin muta el rostro del racismo. Al tiempo que permanece en un registro culturalista, se centra ahora en ciertas caractersticas que se presentan como culturales y que supuestamente explican el carcter duradero de la desigualdad de desarrollo y de nivel de vida: tribalismo, clientelismo, nepotismo, fatalismo, relacin con las temporalidades, estatuto de la mujer, etc. Estas herencias y producciones de la dependencia se transmutan a s en causas del famoso subdesarrollo. El conjunto de estas mutaciones permite la persistencia de la dependencia sin la que no se habra podido producir el proceso de emergencia de grandes grupos multinacionales industriales y financieros franceses. Si el sometimiento del continente africano y la esclavitud permitieron la acumulacin primitiva, si la colonizacin de frica y Asia financi la revolucin industrial, el neocolonialismo y sus acuerdos de cooperacin suministraron los fondos que permitieron la creacin de las multinacionales francesas.

Este repaso un tanto rpido de la historia de las invariantes y de las mutaciones del sometimiento a la dependencia era necesario para comprender los desafos del discurso dominante que presenta el colonialismo y el neocolonialismo como una realidad actualmente superada. De forma recurrente se esgrime contra quienes rechazan este discurso la acusacin de repetir de forma insana una historia superada. Tambin se les imputa frecuentemente una poltica de resentimiento que caricaturiza el pasado, lo proyecta excesivamente sobre el presente y produce unos odios en el seno de la sociedad francesa que amenazan su futuro. Sin duda las valoraciones sobre el pasado colonial se han visto obligadas a tener en cuenta, muy a su pesar, las independencias del siglo pasado pero, no lo olvidemos, con reapariciones regulares de una tentacin revisionista a imagen de la Ley del 23 de febrero de 2005 que mencionaba la obra positiva de la colonizacin. Desde entonces nuestros jefes de Estado no dejan de destacar se de forma regular por unas representaciones y unos marcos interpretativos que datan de esta fase particular de la historia de la humanidad que ha sido la colonizacin, la cual sucedi, tambin ella, a una fase igual de especfica, la del sometimiento a la esclavitud durante varios siglos, con un carcter sistmico y una magnitud industrial inditas. Del hombre africano [... ] que todava no ha entrado lo suficiente en la historia del que habl Sarkozy en Dakar en 2007 al de siete a ocho hijos por mujer de Macron, que se suponen explican la pobreza de las personas que habitan el continente, el mismo imaginario culturalista sigue irrumpiendo regularmente para explicar el escndalo de la pauperizacin que persiste seis dcadas despus de las independencias. En nuestra opinin, no se puede reducir este imaginario a una simple persistencia del pasado. No es una supervivencia de una poca pasada o una huella heredada abocada a desaparecer por el agotamiento del tiempo. Constituye una produccin del presente en tanto que reflejo ideolgico y traduccin ideal, producto y productor, de las relaciones de dominacin que las antiguas potencia coloniales mantienen e imponen a sus colonias actuales o antiguas y a sus pueblos. El nico objetivo de este libro al presentar por una parte la situacin de las ltimas colonias francesas y, por otra, los mecanismos de la dependencia colonial que impone el Estado francs a sus antiguas colonias es contribuir modestamente a la toma de conciencia y a las movilizaciones que permitan mellar el orden injusto del mundo antes de poder transformarlo radicalmente en el sentido de la igualdad.

Notas:

1. Aim Csaire, Le colonialisme nest pas mort, La Nouvelle Critique, n 51, enero de 1954, p. 29.

* El Hexgono es el nombre con el que se conoce tambin a la Francia continental europea debido a la forma hexagonal de su permetro (N. de la t.).

** El trmino Franafrique designa el conjunto de las relaciones entre Francia y sus antiguas colonias africanas. Franafrique est constituida de redes de influencia y lobbys de actores franceses y africanos que intervienen en los dominios econmico, poltico y militar para apropiarse tanto de las riquezas relacionadas con las materias primas como de la ayuda pblica al desarrollo. (N. de la t., tomado de la interesante definicin del trmino en http://www.toupie.org/Dictionnaire/France_afrique.htm).

2. Karl Marx, Le Capital, Libro 1, captulo. 26, en uvres compltes, t. 1, Pars, La Pliade, 1963, p. 1167. [Tomamos la cita en castellano de https://www.marxists.org/espanol/m-e/1860s/eccx86s.htm (N. de la t.)].

3. Andr Gunder Franck, Sur laccumulation quon appelle primitive, LHomme et la Socit, n 39-40, 1976, p. 49.

4. Earl J. Hamilton, American Treasure and the Price Revolution in Spain (1501-1650), Harvard University Press, Cambridge, 1934, p. 70.

5. Eduardo Galeano, Les Veines ouvertes de lAmrique latine, Plon-Pocket, Pars, 1981, p. 31. [ En castellano originalmente, Las venas abiertas de Amrica Latina, Mxico, Siglo XXI, 2004, septuagsima edicin revisada y corregida, de donde hemos tomado esta cita y la siguiente, http://static.telesurtv.net/filesOnRFS/news/2015/04/13/las_venas_abiertas_de_amxrica_latina.pdf (N. de la t.)].

6. Ibid., p. 37.

7. Flix Reichlen, Les Amrindiens et leur extermination dlibre, Pars, Pierre-Marcel Favre, 1987.

8. Eric Williams, Capitalisme et esclavage, Pars, Prsence africaine, 1968. [En castellano Capitalismo y esclavitud, Madrid, Traficantes de Sueos, 2011, traduccin de Traficantes de Sueos sobre la traduccin de Martn Gerber].

9. Karl Marx, Le Capital, Libro 1, cap. 31, en uvres compltes, t. 1, Pars, La Pliade, 1963, p. 12121213. [Tomamos la cita en castellano de http://biblio3.url.edu.gt/Libros/CAPTOM1.pdf].

* Vieilles colonies (viejas colonias) es una expresin que designa las colonias del primer espacio colonial francs (1534-1815) antes de la nueva oleada de colonizacin de la Tercera Repblica (1870-1940) (N. de la t.).

10 Jean-Claude Guillebaud, Les Confettis de lempire: Martinique, Guadeloupe, Guyane franaise, La Runion, Pars, Le Seuil, 1976.

11 Aim Csaire, Discours sur le colonialisme, Paris, Prsence africaine, 2004, p. 9. [En castellano Discurso sobre el colonialismo, Tres Cantos (Madrid), Akal, 2006].

* El Cdigo del Indgena fue un conjunto de leyes que estableci un estatus legal inferior para las personas originarias de las colonias francesas desde 1887 ya que distingua a los ciudadanos franceses (con orgenes europeos) de los sujetos franceses (los indgenas), a los que se privaba de la mayora de sus derechos polticos. Se implement primero en Argelia y posteriormente en todo el Imperio colonial francs hasta 19441947. (N. de la t.).

12. Frantz Fanon, Racisme et culture, dans Pour la rvolution africaine, Paris, La Dcouverte, 2001, p. 40-41. [En castellano http://www.inkorruptibles.com/2017/06/racismo-y-cultura-frantz-fanon.html]

13. Fanon, Appel aux Africains, dans ibid., p. 156.

14. Fanon, La mort de Lumumba: Pouvions-nous faire autrement?, dans ibid., p. 222.

15. Emmanuel Arghiri, Lchange ingal. Essai sur les antagonismes dans les rapports internationaux, Pars, Franois Maspero, 1978. [En castellano El intercambio desigual: Ensayo sobre los antagonismos en las relaciones econmicas internacionales, Madrid, Siglo Veintiuno de Espaa, 1972, traduccin de Jorge Eduardo Navarrete y Sergio Fernndez Bravo, Revisada por Julio Moguel].

16. Samir Amin, LAccumulation lchelle mondiale, Paris, Anthropos, 1970. [En castellano La acumulacin a escala mundial: Crtica de la teora del subdesarrollo, Madrid, Siglo XXI de Espaa, 1974, traduccin de Rosala Corts y Len Mames].

17. Michel Debr, Lettre adress Lon Mba, fechada el 15 de julio de 1960, citada en Alfred Grosser, La Politique extrieure de la 5e Rpublique, Pars, FNSP, 1965, p. 74.

18. Franois-Xavier Verschave, La Franafrique. Le plus grand scandale de la Rpublique, Pars, Stock, 1998, p. 86.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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