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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-05-2019

El desafo de la sancin contra un militar honesto

Manuel Pardo de Donlebn
Rebelin


Finalmente, sucedi lo que muchos esperbamos: el mando militar no puede consentir que uno de sus miembros se manifieste abiertamente contra el dictador Franco. Y retorciendo los argumentos cuanto fuese necesario, ha castigado al cabo Marco Antonio Santos Soto a dos sanciones econmicas disciplinarias concatenadas en el mismo expediente: una, de 12 das, por firmar el Manifiesto de los militares antifranquistas; la segunda, de 10 das, por explicar en un medio de comunicacin las razones por las que lo haba firmado y ampliaba sus razones para hacerlo. A lo que parece, preocupa extraordinariamente al mando que se genere expectacin pblica sobre el papel de las Fuerzas Armadas a raz de la polmica alrededor de la pretendida y siempre demorada exhumacin de los restos del dictador.

Resulta innecesario decir que esta polmica, en el seno de las Fuerzas Armadas, no solamente no ha sido iniciada por el Cabo Santos, sino que ste ni siquiera ha entrado en ella. El aporte de su firma, como la del resto de los adherentes al Manifiesto en Contra del Franquismo en las FAS, ha sido una reaccin legtima e indignada a la pretensin de unos militares indignos que se arrogan ser la voz de la Espaa eterna, reivindicando como un militar ejemplar a quien se levantara en armas contra el gobierno legtimo. Ni una palabra sobre la exhumacin del dictador. Por el contrario, son los firmantes del Manifiesto en Desagravio del General Francisco Franco los que adoptan una posicin poltica clara, cuando aludan a las intenciones de los partidos de izquierdas de desenterrar a Franco. La paradoja est en que, que sepamos, ninguno de los militares del manifiesto franquista ha sido sancionado, mientras le ha faltado el tiempo al mando para castigar al Cabo Santos.

Con un argumento aparentemente impecable (la necesaria unidad y cohesin de las Fuerzas Armadas), la conducta punitiva del mando viene as a reforzar la postura de quienes se manifiestan sin inhibiciones en favor de un militar rebelde, por la nica y sencilla razn de que ellos son muchos, aparentemente, mayora. Por tanto, unidad si, pero alrededor de quienes ms gritan. El Rgimen disciplinario se cre para garantizar la observancia de las reglas de comportamiento de los militares, en particular la disciplina, la jerarqua y la unidad (Prembulo, LORDFAS).

Difcilmente puede argumentarse que las conductas investigadas puedan alterar en nada la disciplina, la jerarqua y la unidad, cuando ha reaccionado en contra de quienes, con su actitud de exaltacin a Franco, ponen en riesgo la unidad en las FAS en cumplimiento de sus deberes constitucionales.

Invocar el art. 7.1 del Rgimen Disciplinario es improcedente, puesto que no hay ninguna manifestacin de menosprecio a ninguna institucin o poder del estado, ni siquiera de las autoridades o mandos de las FAS, puesto que sus expresiones van dirigidas contra aquellos que apoyan el escrito a favor del dictador genocida, que si que ponen en riesgo la unidad de las FAS.

Imputarle quiebra del deber de neutralidad poltica o sindical, deducida de su expresin salud y repblica, es a todas luces injustificado, toda vez que no hay manifestacin expresa de apoyo o rechazo a opcin poltica concreta alguna. La sustancia de lo que debe entenderse por neutralidad poltica viene definido en la Ley de Derechos y Deberes (Ley Orgnica 9/2011) en su artculo 7 (no podrn afiliarse a partidos ni a sindicatos) y en el artculo 12.2 ( el militar no podr pronunciarse pblicamente ni efectuar propaganda a favor o en contra de los partidos polticos, asociaciones polticas, sindicatos, candidatos a elecciones para cargos pblicos, referendos, consultas polticas o programas u opciones polticas) . Nada de lo manifestado por el Cabo Santos Soto lleva implcito o explcito el apoyo a opcin poltica alguna. Por tanto, debe interpretarse como expresin de conviccin sobre el ideal republicano, no de opcin partidista alguna.

Se le imputa Hacer peticiones, reclamaciones, quejas o manifestaciones contrarias a la disciplina o basadas en aseveraciones falsas, as como formularlas con carcter colectivo o a travs de los medios de comunicacin social (LORDFAS, Art. 7.5). Nuevamente, no hay aqu nada contra ladisciplina y, mucho menos, que sus expresiones estn basadas en aseveraciones falsas. El formularlas con carcter colectivo o a travs de los medios de comunicacin debe entenderse que se refiere a las propias peticiones, reclamaciones, quejas o manifestaciones contrarias a la disciplina o basadas en aseveraciones falsas, no a cualquier manifestacin que no pueda calificarse de esta manera. Si no hay nada contra la disciplina, nada impide que las exprese en un medio de comunicacin.

Si no hay quiebra alguna de la disciplina, parece pretenderse hacer un uso torticero del Rgimen Disciplinario para limitar de facto el derecho a la libertad de expresin, garantizada tambin a los militares, sin otros lmites que los derivados de la salvaguarda de la seguridad y defensa nacional, el deber de reserva y el respeto a la dignidad de las personas y de las instituciones y poderes pblicos. Ninguno de estos lmites ha sido traspasado por el cabo Santos Soto en la conducta que ha merecido sancin.

Por ltimo, el cabo Santos Soto actu en estricto cumplimento de sus deberes expresados en el Art. 6, quinta, de la Ley Orgnica 9/2011, de 27 de julio, de derechos y deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas (... La dignidad y los derechos inviolables de la persona son valores que tiene obligacin de respetar y derecho a exigir...), al verse confrontado con la manifestacin tumultuosa de varios cientos de militares que, pretendiendo hablar en nombre de las FAS, hacan una encendida defensa del papel de un militar que, en el actual rgimen jurdico, sera objetivamente responsable del mayor crimen que se puede achacar a un militar, el de rebelin militar, y que en el contexto del Derecho Internacional Humanitario y de los Derechos Humanos, fue responsable de numerosos crmenes de lesa humanidad.

Es evidente que una resolucin administrativa no sienta jurisprudencia, y que las sanciones van a ser recurridas por va judicial, en la que confiamos para que se establezca con claridad cul es el bien jurdico a proteger: si la unidad de las fuerzas armadas (alrededor de una idea desviada de su funcin) o el sagrado deber de obediencia y fidelidad a los poderes constituidos.

Nos preguntamos si la autoridad que firma la sancin comete un tremendo error, o bien se trata de un gesto deliberado; en ambos casos, mucho nos tememos que ser replicado en los expedientes disciplinarios o informativos que se han abierto a otros de los firmantes del manifiesto contra el franquismo en las FAS. Y el Ministerio de Defensa comete otra gran torpeza poltica al permitir que se refuerce, por esta va, el predominio de las ideas antidemocrticas desde la jerarqua de las FAS.

El gobierno del PSOE yerra considerando que la tolerancia con estos excesos militaristas le van a garantizar el respeto de unos mandos militares que convalidan la apologa de la rebelin militar, cuya realizacin prctica supuso la ms feroz represin que su propio partido haya sufrido en su historia.

Manuel Pardo de Donlebn Montesino. Capitn de Navo de la Armada (Ret), firmante del Manifiesto Contra el Franquismo en las Fuerzas Armadas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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