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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-05-2019

Capitalismo y fascismo del pensamiento cotidiano

Jorge Alejandro Surez Rangel
Rebelin


El capitalismo es un sistema social y de pensamiento, basado en el consumo y la confianza religiosa en las leyes del mercado. Es una conducta adquirida por los comerciantes medievales, que desembocara en un individualismo generalizado y cruel.

A la luz de un evidente regreso de los extremismos de derecha, me permito recordar, como recomendaba Brech, los orgenes capitalistas del fascismo.

Anonimato y lucro

El comercio, como instrumento de poder, debe haber surgido en las condiciones ms adversas: cuando an los monarcas militares y los ejrcitos mercenarios dominaban la vida cotidiana de forma directa, y no a travs de filtros polticos como ocurre ahora. Los pequeos comerciantes ambulantes de aquella poca, deben haber estado amenazados por soldados, piratas y caballeros andantes que, pretendiendo representar la justicia, imponan duras cuotas sobre cualquier lucro que se atravesare en su camino. Aquellos comerciantes, al contrario de los juglares y los cmicos de la legua, que padecieron la censura y el castigo del absolutismo, deben haber optado por la mayor cantidad de anonimato. Un anonimato dcil y honesto que se conformaba con tener la libertad de lucrar para as poder obtener los medios de vida. Su docilidad, adquirida a garrotazos, les convertira en una subespecie humana, hermanada con los roedores (los verdaderos expertos del lucro annimo).

Los extremos se juntan

Aquellos comerciantes, los primeros proto capitalistas, deben haber estado arraigados a principios catlicos europeos, como la bondad y el sacrificio; se trataba de buenas personas, aunque no en el sentido maniqueo, sino ms bien paradjico. Pues no son lo mismo la bondad y el sacrificio que se ofrecen, de manera espontnea, frente a situaciones inesperadas, que la bondad y el sacrificio como resultado de una obsesin compulsiva. En el primer caso, la bondad y el sacrificio son accidentes que han de ocurrir en algn momento fuera del control del sujeto y se ubican en el plano divino. El segundo caso obedece a la neurosis, a una patologa que nos hace creer que podemos controlar el destino con herramientas mundanas. En el primer caso, la bondad es una virtud otorgada por la altura divina, como una sabidura milagrosa; en el segundo se trata de una meta obligada, que se ha de obtener a cualquier costo. La bondad y el sacrificio pueden situarse en un punto medio o, bien, al extremo de la bondad, donde se mira la paja en el ojo ajeno, porque el auto sacrificio es la justificacin para sacrificar a los dems, en una realidad cruel a la que todos han de someterse.

Especulacin

Los comerciantes annimos asumen el anonimato porque se sienten en peligro; son vctimas de la agresin del mundo, aunque prefieren no enfrentarlo, pues no creen que sea posible cambiar ese mundo; se han rendido y han abandonado las filas de sus semejantes, con la esperanza de que aquellos se rindan tambin. En tanto que observan que hay pocas oportunidades de salvarse, deciden salvarse a si mismos y dejar que los dems se las arreglen como puedan. No hay espacio para la solidaridad; acaso, para la alianza con gentes que ayuden sin exigir mucho. Desprecian las formas de organizacin familiares y/o amistosas, prefiriendo las alianzas comerciales: las sociedades. Son socios que especulan con la realidad y la moral, acomodndolas a sus intereses inmediatos. La realidad es su argumento favorito: afirman que el mundo es como es, que no puede cambiar y, al mismo tiempo, intentan imponer su visin de la realidad: su monopolio de la verdad, pues la realidad es un objeto inflexible e in maleable, guardado en una cabeza dura. No se dan jams permiso de aceptar los argumentos de un adversario. Es difcil convencerlos, pues se trata de negociadores dispuestos a regatear sin tregua; lo nico que contenta su necedad, es la sensacin de haber obtenido una ganancia.

El progreso

El lucro es una de las motivaciones de la tirana y el poder, sin embargo hubo una poca en que este se acompaaba de la fama, en que los generales y los monarcas eran precedidos de su fama, como garanta del poder que ejercan. La fama era tan importante, que haba especialistas encargados de mantenerla en forma: as, cuando un militar resultaba ser demasiado despiadado, se contrataba a un poeta que hablara de su dulzura oculta y su buen corazn; cuando, en cambio, el heredero al trono sala demasiado idiota o dbil, se serva de los servicios de un bigrafo para hacer pblicas sus hazaas, cometidas durante batallas en pases lejanos. Tras la decadencia del modelo monrquico, la fama se convirti en un estorbo y en un peligro para quien ostentaba el poder, a causa de las revoluciones y las guillotinas.

Con las revoluciones se abri un marco de oportunidad para aquellos que saben convertir los momentos de crisis en ocasin para la inversin y la ganancia. Fue la oportunidad ideal para la entrada del capitalismo. La fama se volvi en contra de sus dueos y se puso a favor del nuevo modelo de dominacin y poder, pues el espritu annimo de la burguesa, prefiri mantener el foco lejos de si, en provecho de la propaganda.

Los antiqusimos vicios aristocrticos permanecen hasta nuestros das, modulados por el uso de cada poca. Los capitalistas trasladaron la fama a las revistas y se sirvieron de ella para exhibirse, sin embargo dejaron que el foco principal brillara sobre un seuelo: dolos populares que representan al pueblo, figuras de cartn que dejan grandes ganancias a la industria del espectculo. El odio que producen la pobreza y la explotacin, fue desviado hacia los gobernantes: hacia los representantes del poder, quienes, por su parte, desviaron la atencin en contra de sus rivales electoreros, creando un efecto de espejos, aderezado con demagogia, que jams apunta en direccin del complejo industrial militar (los verdaderos dueos del poder, ocultos detrs de las cortinas). Los representantes democrticos entraron al reparto de la representacin manipuladora, responsable de formar un pueblo a imagen y semejanza de los capitalistas; con sus vicios de conducta, sus mitos y sus fobias.

Los capitalistas, basados en la arbitrariedad de su moral y su patolgica visin del mundo, crearon un sistema social, donde los valores largamente formados, a travs de la historia del pensamiento humano, fueron sustituidos por primitivos derivados de la supervivencia y la adaptacin. Adaptarse significa formarse en la fila de la meritocracia y esperar a que se desocupe un lugar. Los lugares no son nunca suficientes, por lo que la lnea avanza a un ritmo muy lento y es muy probable que jams se obtenga una vida digna. Sin embargo los bien portados pueden aspirar a las sobras de la comida, la ropa de segunda mano y los muebles viejos.

Zeitgeist

Las promesas utpicas, el deseo de sentarse en un cmodo silln frente al televisor y la posibilidad de poder ir al supermercado a comprar lo que sea en el momento que sea, fueron motivacin suficiente para convertirnos a todos en fascistas.

Los fascistas se paran junto a la ventana de sus propiedades privadas y, desde ah, observan su pequeo reino; ven pasar la gente; lanzan juicios y sentencias, pero no quieren profundizar ni discutir sus razones; aborrecen la filosofa porque los desnuda de inmediato. Se asumen conservadores y tradicionalistas; confunden la tradicin con la xenofobia y el espritu conservador con la intolerancia; se niegan a aceptar que, para conservar las tradiciones y todo el tejido comunitario, es necesario luchar. No creen que la justicia est en que se repare el dao, sino en que se imponga dao a los dems y beneficio para ellos mismos. Anteponen el lucro a la lucha y el individualismo a la colectividad. Los fascistas jams ayudan de forma desinteresada, pues creen que un acto de caridad puede confundirse con una responsabilidad adquirida, una maldicin que ha de perseguirlos por toda la eternidad. Escuchan ms a sus fobias que a cualquier instinto natural o pensamiento crtico; cambian el sentido de las cosas y su significado. Confunden las teoras darwinistas con sus propias conclusiones primitivas, acerca de la ley del ms fuerte (donde los fuertes lucran con el trabajo de los dbiles). Y, por sobre todo esto, tienen la capacidad de descalificar a cualquiera que se encuentre en una posicin vulnerable: los extranjeros, los desempleados, los pobres, las mujeres, etc; los vulnerables son la vlvula de escape, sobre quienes se desahoga la frustracin de tener que aceptar, con bondad y sacrificio, todo aquello que no se deja pisar.

Mediocridad

No te sorprendas si te identificas con muchas de las conductas aqu enunciadas, todos somos individuos consumidores, modelados por la cultura capitalista. Odiamos, por ejemplo, la mediocridad, pero en muchas culturas antiguas mediocridad significaba punto medio, templanza de espritu, equilibrio y era considerado como una virtud, aunque los fascistas, en su extremismo, odien la mediocridad, el punto medio y el equilibrio. Ms all de todas las calificaciones y descalificaciones anteriores, hay que remarcar que el extremismo es desequilibrio, inclinacin que mueve la balanza en favor de la enfermedad mental. Los fascistas son sujetos capaces de apoyar una guerra y hasta un genocidio, siempre que un meme con seis palabras los convenza de que ser en provecho de su modo de vida. El fascismo no es una pelcula de Hollywood ni una historia de la segunda guerra mundial; es nuestra realidad cotidiana. Para erradicarlo del mundo, debemos comenzar por erradicarlo de nosotros mismos.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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