Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-05-2019

Sobre mayorias y minorias

Agustn Vega Corts
Rebelin


De nuevo la confrontacin, la desmesura, y la falta de respeto a los ciudadanos que acabamos de votar, convirti la constitucin del nuevo Parlamento en un espectculo bochornoso.

Es como si no hubiramos votado. Los lderes de los grupos polticos persisten en la patologa del insulto; en la descalificacin absoluta del contrario, y en el deseo declarado de su destruccin poltica. No importa lo que diga el otro porque ya se ha decido lo que quiere decir, y se ha decretado que sus intenciones son las contrarias a las que confiesa. Es como si la poltica fuera un duelo de gladiadores en un circo romano, y solo uno de ellos pudiera quedar en pie. Pero no es viable una democracia que no combata esa propensin tan primaria a extraar al que piensa de otra manera en lugar de hacerle un hueco. Ese anhelo de tener un enemigo para construir, en la confrontacin con l, el significado de la causa que se enarbola como reclamo para agrupar a los propios. Yo creo que todo lder poltico que instituye al adversario en enemigo, y a la disidencia poltica en beligerancia, lo que busca en el fondo es la sumisin de los suyos. Eso es el caudillismo. Y donde hay caudillos no hay democracia, por mucho que se vote.

Porque votar no es lo que hace a la democracia. En las dictaduras tambin se vota. Imponer la voluntad de la mayora sobre la minora tampoco es lo sustantivo de un sistema de libertades ciudadanas. Tambin las dictaduras se justifican como la respuesta a una necesidad de las mayoras. De hecho, a lo largo de la historia, muchas de ellas fueron apoyadas por sectores sociales muy amplios. El rgimen ms despiadado de la historia moderna, que fue el nazismo, empez con una victoria electoral del partido de Hitler, y despus tuvo el apoyo de la inmensa mayora de los alemanes. Mussolini, Franco, y despus Pinochet, Videla, y otros dictadores, han tenido, en algn momento, el apoyo de grandes masas. Lo que define a una dictadura no es si cuenta o no con el apoyo de la poblacin, sino el destino que le espera a los que no estn de acuerdo, y la complicidad ante sus crmenes de los que si la apoyan o, simplemente, la pasividad de los que miran para otro lado. Estos ltimos s suelen ser la mayora.

Lo verdaderamente constitutivo de una nacin democrtica es el sincero convencimiento de que el otro es necesario. Que la disidencia es imprescindible en el pensamiento poltico, y que lo importante no es defender la voz de las mayoras, que por serlo ya tienen garantizado su papel protagnico en todos los rdenes, sino que las minoras tengan lugar y palabra. Lo primordial en una democracia es no confundir las matemticas con la razn. No equiparar ganar con la verdad. Es ms; lo deseable dentro de una ciudadana democrtica, es que nadie tenga demasiada razn, para que el otro tambin sea visible y se considere necesario. En realidad, una democracia cabal es un rgimen que se combate a s mismo para que los que son muchos no arrasen a los que son menos. O sea, todo lo contrario de lo que nos cuentan.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter