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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-06-2019

Los Fernndez

Miguel Mazzeo
Contrahegemoniaweb / Rebelin


Finalmente Cristina Fernndez tomo una decisin. Apost por un armado poltico de centro nacional, con protagonismo del Partido Justicialista (PJ), de los gobernadores, de una franja del empresariado local, de la burocracia sindical. Una apertura hacia la derecha del espectro poltico, un giro al pragmatismo. Ser que Cristina se despide del progresismo?

El otro Fernndez, Alberto, el candidato ungido, es un negociador nato, un poltico conciliador y conservador. Es una figura adecuada para renegociar con el Fondo Monetario Internacional (FMI), para llevar tranquilidad a los mercados, para acordar las impostergables reformas estructurales con las grandes corporaciones y con la burocracia sindical, para despegar al espacio de cualquier sospecha de chavismo y especies similares, para poner paos fros en la relacin con los multimedios hegemnicos. Recordemos que hasta hace muy poco tiempo, Alberto era considerado por el kirchnerismo una especie de agente encubierto de Clarn. Tambin puede ser una figura apta para integrar polticamente a las organizaciones populares y los movimientos sociales. El Estado est repleto de zonas de gestin blandas para repartir. Habr lugar para (casi) todos.

En otro orden de cosas, ms de fondo, Alberto es una figura idnea para intentar articular la construccin de legitimidad poltica con la satisfaccin de las necesidades de la valorizacin del capital. Cristina percibe esto con claridad sabe que ese traje no le queda bien, y por eso se corre, por eso transfiere sus votos y su protagonismo.

Algunos sectores de la militancia y de los adherentes al kirchnerismo justifican la decisin de Cristina. Un tanto ingenuos, apelan a la genialidad tctica de la lideresa. Quieren demostrar que llueve cuando en realidad los estn meando desde una torre. Otros sectores estn profundamente desilusionados. No lo ocultan. La candidatura de Alberto fue un golpe al centro de su entusiasmo. Porque, mal que mal y a veces a pesar de ella, seguramente por ausencia de proyectos populares genuinos, Cristina funcionaba como vector poltico de algunas posiciones crticas, de algunas energas democrticas, de algunas pasiones populares. Por cierto, las crticas de Alberto a la gestin de Cristina, salvo algunas desprolijidades insoslayables, se centran en sus costados ms disruptivos.

Son amplios los sectores que entienden que los avances democrticos y las polticas de contenido popular implementadas por el kirchnerismo no pueden desvincularse de la confrontacin spera con los intereses consolidados, con los poderosos. Estos avances y estas polticas tibias, ambiguas, pero concretas fueron de la mano de una Cristina dura, intransigente, setentista, movilizadora, ideolgicamente comprometida, deslastrada de la burocracia poltica del PJ; en fin, estos avances y estas polticas fueron de la mano de la profundizacin de la grieta. Ahora todo indica que el manso Alberto, constructor de puentes, con el apoyo invalorable de Cristina, va a intentar suturarla. Lstima que esta vez, muy probablemente, los puentes tengan una sola direccin.

Fuente: http://contrahegemoniaweb.com.ar/los-fernandez/



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