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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-06-2019

Acerca de la escuela en tiempos de crisis y reformas

Jorge Sebastin Romero
Rebelin


En Argentina, estamos en la antesala de un colapso econmico. No fueron errores o mala suerte, sino un plan perpetrado por financistas, banqueros y especuladores. Sus nombres y rostros son para la inmensa mayora de nosotros una autntica incgnita, pero son invocados incesantemente por los medios de comunicacin bajo la abstracta nocin del mercado. Las riendas econmicas son digitadas enteramente por el FMI y sus personeros locales, que exigen reformas contrarias a los intereses de los trabajadores, como la laboral y la previsional. Salvando algunas excepciones dignas de resistencia, en general no se ve una respuesta contundente que el momento histrico demanda: las centrales obreras y los movimientos sociales tienen reacciones espasmdicas, cuando no directamente han claudicado a una alternativa de lucha real; muchas de ellas sufren el descrdito de tener una conducta verdaderamente incoherente, pro patronal y corrupta.

Operan sobre nosotros inmensos mecanismos de colonizacin de la subjetividad que confunden, tergiversan y doblegan los nimos ms contestatarios; el aparato comunicacional ha construido un discurso demonizador y de descrdito de los reclamos, cuya consecuencia directa es profundizar las rupturas entre la clase trabajadora y fortalecer la cultura de la derrota, la resignacin y el conformismo.

Mientras tanto la educacin se desangra al ritmo de la timba financiera y las corridas cambiarias. Eso se visualiza no solo en el de por s devaluado presupuesto educativo y los magros salarios a los trabajadores de la educacin, sino tambin en la degradacin de la cualidad de la enseanza y el aprendizaje. Los gobiernos se empean en mostrar estadsticas amaadas en uno otro aspecto. Sin embargo, el rumbo es incierto y desesperanzador para las mayoras populares porque esa escuela garantiza la reproduccin de las matrices de la desigualdad (cosa que satisface al capital), aunque innegable y contradictoriamente le seguimos reconociendo como espacio clave que abra horizontes y brinde instancias de superacin.

Hace tiempo hemos dejado de preguntarnos cul es el sentido de lo que hacemos. La escuela transita por la inercia burocrtica que le imprimimos sus actores; venimos perdiendo la nocin de la crtica y la autocrtica, del debate y la accin. Lamentablemente criticar hoy se ha vuelto sinnimo de mala intencin, de cizaa, de malas fibras.

Esta breve caracterizacin es nodal para trazar el marco en el que se inscribe el proceso de reforma que estamos transitando. Astutamente, el proceso se desarrolla dosificado, ms avanzado en algunas jurisdicciones como Ro Negro, Capital Federal o Jujuy, ms ralentizado en otras como la nuestra. Por el momento aqu en Misiones est ingresando a travs de los proyectos Secundaria 2030, de las capacitaciones de formacin situada y del rosario de cursos de educacin emocional. Para el 2025 debe estar universalmente implementado, y sin necesidad de tocar un pice de la Ley de Educacin Nacional 26.206: mal que le pese a muchos, la ley del kirchnerismo le dio el pie a la puesta en marcha de este proceso que intentaremos someramente desmenuzar. Nada bueno puede esperarse de todo esto

Esta reforma educativa que se est imponiendo no es una ms. No solo busca amoldar la educacin a los nuevos parmetros globales del capital, lo que redunda en la frmula saber solamente para producir excluyendo a las amplias mayoras, sino que viene a reestructurar la organizacin escolar, curricular, pedaggica y laboral tal como la conocemos. No lo dice quien escribe estas lneas, sino que esto se explicita en documentos y discursos de funcionarios y pedagogos. No es menor que gran parte del plantel de conduccin del gobierno educativo es tambin representante de empresas que producen servicios educativos, como Gabriel Snchez Zinny, ministro de Educacin de la Provincia de Buenos Aires y representante de Pearson en Argentina, empresa que elabora las pruebas PISA.

En relacin a la dimensin curricular y pedaggica, lo central hoy no es saber dialogalmente desde las propias condiciones de vida, sino tener habilidades segn las necesidades del mercado. Segn esta lgica, los conocimientos tienen fecha de vencimiento. Esos saberes tradicionales como replican hasta el hartazgo aludiendo a los contenidos disciplinares- no tienen validez en este cuadro donde, como el capital, los saberes fluyen y circulan incesantemente. Son los denominados saberes emergentes, vinculados esencialmente a elementos visuales y emocionales. Eso que se condensa en la llamada educacin disruptiva est centrado fuertemente en una especie de culto hacia lo digital, que reemplazara per se la complejidad de la enseanza-aprendizaje. La estrategia poltico-pedaggica ha sido construir una visin maniquea entre saberes tradicionales versus saberes disruptivos, una batalla entre tradicionalismo y modernizacin. Negar los avances tecnolgicos y su incidencia en los cambios de gran cantidad de aspectos de la vida sera negar la misma historia. Ahora bien, la pregunta que no aparece es el para qu de la misma, es decir, o bien para mejorar las propias condiciones de vida comunitaria, o para satisfacer los requerimientos del capital.

Ante un foro de empresarios, el ex ministro Bullrich expona hace unos aos la concepcin educativa del macrismo. Propona que algunos se convirtieran en Marcos Galperines (CEO y fundador de Mercado Libre), o que cada uno se salve como pueda, aprendiendo a disfrutar la incertidumbre. Ante el panorama de industricidio y destruccin del empleo, se insiste con aprender a ser emprendedor y autnomo. El correlato de esto es atribuir los xitos o fracasos a los buenos hbitos de emprendedurismo, concepto marketinero y posmoderno que vendra a resolver los problemas que atraviesan los sujetos desgarrados por las polticas econmicas.

Para alivianar el suplicio de la incertidumbre, se apela a la educacin emocional: la felicidad subjetiva puede y debe- estar separada del bienestar objetivo, proclaman los exgetas de esta moda. La variable social y econmica es un elemento del que se puede prescindir para pensar lo educativo, enfocando la mirada en cuestiones espirituales, psicolgicas y neuronales. Apunta hacia una estandarizacin de las emociones proclive a una domesticacin de los sujetos, el opio perfecto para estos tiempos que corren. Nada mejor que un sujeto que se autorregula, que no cuestiona porque enojarse es malo para la salud-, y que le dice a todo que s con una sonrisa de lado a lado, aun cuando ello signifique renunciar a todas las conquistas y avances secularmente logrados por la clase obrera y los movimientos populares.

En relacin a las transformaciones curriculares, se plantea el retorno al esquema de reas con una licuacin fenomenal de contenidos para dar lugar al trabajo por proyectos interdisciplinarios en parejas pedaggicas. Lo de la interdisciplina suena prometedor, vaya que s. Es un intento de superar la situacin que se da a menudo de materias como compartimentos estancos. Pero una cosa es esto, y otra muy distinta es pensar dichas materias a partir de una comunidad docente curricular como condicin de posibilidad de la interdisciplinariedad. Esta ltima no debe obviar la disciplina. Y una comunidad docente curricular requiere de tiempos y espacios laborales/pedaggicos a tal efecto, con aumentos de dedicacin que insumen obviamente mayor presupuesto. Sino, por ms que suene reparador, no traer ninguna solucin, y estaremos hablando una vez ms de aumento del trabajo no pago en una actividad donde se han naturalizado labores que no son contempladas en el salario.

La cuestin de las evaluaciones estandarizadas Operativo Aprender, pruebas PISA- ya iniciadas a los alumnos se extendera tambin a los docentes. Basta ver el caso mexicano durante el gobierno de Pea Nieto, donde los docentes, para garantizar su permanencia, deban alcanzar resultados medibles, lo que determinaba su permanencia o degradacin. La lucha del magisterio mexicano cost vidas para frenar este proceso, hoy detenido por el gobierno de Lpez Obrador, mientras se discute una nueva reforma.

El educando pasa a ser un sujeto que transita por la escuela. De repente, se pretende que sea el centro exclusivo del proceso de enseanza-aprendizaje Pero esto a partir de sus intereses o de los intereses que el mercado demanda, en el nombre del cual se designan al de los estudiantes? La informacin est al alcance de su mano, a travs de los contenidos que brindan las plataformas virtuales (flipped classroom). Pero cules son los criterios de seleccin de esos contenidos, los de las empresas que construyen paquetes educativos acaso? El aprendizaje del estudiante se lo pretende autnomo Puede ser el aprendizaje autnomo en un sistema educativo en el que el docente no es autnomo, en el que tanto alumnos como docentes se encuentran atravesados por noticias falsas e informacin respecto a la que hay que ser muy astuto para criticarla? El concepto de aprobacin de un espacio curricular tal como lo conocemos desaparece, ya que el estudiante ir sumando crditos en funcin de su desempeo a lo largo del secundario, con nuevas modalidades de evaluacin que incluyen videojuegos.

Ese estudiante debe tambin realizar pasantas en el ltimo ao, que en el caso de la Secundaria del Futuro de C.A.B.A. vena a reemplazar algunas materias, lo que motiv un fuerte rechazo. Decir que con esto se fomenta la cultura del trabajo en un escenario de destruccin del empleo es verdaderamente una hipocresa y una estrategia meditica para entretener al conjunto de la sociedad. Pensar la relacin educacin-mundo del trabajo es fundamental, mundo del trabajo real, aunque crticamente considerado. Ahora bien, esto est lejos cuando se suplantan variados espacios curriculares, cruciales para una educacin integral, por considerarlos menos importantes para los criterios empresarios que requieren abaratar los costos laborales.

Y los docentes? Pasamos a ser animadores y facilitadores, somos reemplazados por las plataformas virtuales. Dnde queda el dilogo crtico-constructivo en una relacin cara-a-cara donde lo que ms importa es mejorar las condiciones de vida tanto de alumnos como de docentes?

Respecto a las relaciones laborales, la tendencia es convertir las horas en cargos. Los horarios sern determinados por la escuela, la que eliminar los tiempos muertos adicionando tareas (elaboracin de informes cualitativos, control de la disciplina en los recreos, tutoras, etc.). Por otra parte, la remuneracin pasara a estar vinculada a la productividad, o sea, al rendimiento de los alumnos constatado en la superacin de las pruebas estandarizadas. Si a eso hay que agregar que no se piensa destinar un solo peso ms a la educacin y de por s el salario est en niveles histricamente bajsimos, la conclusin es clara: sobreexplotacin de nuestra labor y brutal degradacin de la educacin.

Esto que acabo de describir es nada ms y nada menos que la SECUNDARIA 2030, la educacin que demanda el capital en el siglo XXI: ms degradada, privatista y fragmentada, que abre camino a una mayor mercantilizacin con la estandarizacin de las emociones y la produccin de contenidos curriculares.

Qu hacer ante todo esto?

En un principio, deberamos rechazarlo. Pero, sabemos, que no alcanza. No hay demasiadas voces crtico-propositivas dentro de este panorama, por desgracia. Entonces, junto con la construccin de una fuerza que se oponga a la reforma, hay que echar manos a la obra para contraponerle a la avanzada del capital otro proyecto de escuela y de educacin centrado en la liberacin de nuestro pueblo. No hay recetas mgicas. Sin embargo, podramos empezar por un punto clave: la reafirmacin del rol poltico de la educacin y de la escuela. Los detractores dirn que aqu se hace apologa partidaria y dems yerbas, porque la palabra poltica en la escuela es una hereja. Otros directamente saldrn al cruce diciendo eso es muy utpico. Falaz, malintencionado y oportunista. El sentido liberador de nuestra prctica debe apuntar a formar un estudiante que traduzca la realidad en que vive y potencie sus aptitudes y motivaciones; que sea sensible ante las demandas de sus pares, de su barrio, su comunidad, su pueblo, ante necesidades bsicas (como por ejemplo agua, luz, cloacas o alumbrado); que aporte en primer lugar a una alfabetizacin crtico dialogal de nios y adolescentes, a fin de desplegar valores de solidaridad, compromiso, tica y tesn; que desarticule estereotipos que destruyen la identidad y la solidaridad de clase social; que valore y comprenda el significado de una prctica profundamente transformadora. En definitiva, que materialice los saberes adquiridos en la construccin de un poder local y democrtico, en primer lugar de abajo hacia arriba y recin luego de arriba hacia abajo.

Eso nos lleva a reivindicar el conocimiento como la piedra basal y fundamento de todo el acto pedaggico, pero nutrido de la realidad vivencial del estudiante. Pero cmo se puede hablar de democracia si no se la practica, cmo se puede hablar de circuitos econmicos o productivos sino se identifica quines son los dueos de la riqueza y de los recursos de nuestra provincia, cmo puede hacerse carne de su historia si la misma an se plantea lejana y desvinculada de l mismo, qu es la educacin financiera si no explica qu est pasando con nuestra economa, que concluye en una corrida cambiaria, una LELIQ o una LEBAC1; o sea, discutir el sentido del currculum.

A partir de las necesarias herramientas digitales en el aula escolar, jams debe priorizarse solamente el pensamiento operativo/utilitario como base del proceso de enseanza-aprendizaje, tal como se plantea desde las concepciones que se pretenden imponer, sino que justamente deben ser instrumentos para la formacin crtica y creativa de nuestros alumnos.

Obviamente estos pasos no vern frutos de la noche a la maana. Pero en algn momento debemos comenzar, y para ello es imperioso hacer un parate al atosigamiento al que se nos somete en nombre de la institucionalidad y el cumplimiento de las normativas; pautas rgidas que en el mayor de los casos no tienen ninguna legitimidad. Ello significa, de una vez por todas, dejar de decirle a todo s y exigir lo que corresponda, como primer paso. Implica tambin develar que detrs de lo que se erige como modernizante no necesariamente hay un paso progresivo, sino que al contrario, un elemento reaccionario para contener la debacle educativa y social y perpetuar la dominacin; debe acabarse la pretensin de convertir en paradigma algo que debiera resultar en su justa medida natural al acto educativo, como las emociones o la incorporacin de herramientas digitales, y no desviar la discusin de las problemticas tangibles y objetivas que nos atraviesan como sociedad.

En tal sentido, lo propuesto es imposible si descansa en individualidades. Obliga al compromiso del conjunto de la comunidad, del concurso de directivos, docentes, estudiantes y padres nucleados en torno a proyectos pedaggicos genuinamente debatidos que partan de nuestras realidades concretas y no del cumplimiento desopilante de consignas elaboradas por tecncratas que computan estadsticas en una planilla de Excel.

La escuela no escapar al colapso econmico al que aluda en un principio. Podramos vernos superados por esa realidad tan acuciante, que nos debe obligar a pensar dichos aspectos desde pticas alternativas, para dar una respuesta que rebase la lgica de contencin y que potencie al mbito educativo como motor de fuertes y posibles cambios sociales. Entonces se torna crucial recuperar identidad y perspectiva de clase con el conjunto de los trabajadores, para sentir sus luchas como las nuestras y as avanzar en un sentido que rompa con la lgica del capital y del mercado que quieren imponernos a rajatabla. Interpretando el combate por una escuela pblica liberadora la que aportar a sumar voluntades y conciencia para terminar con las injusticias y explotacin. Quin ms que nosotros somos el respaldo y la garanta de la concrecin de esto que anhelamos? Se trata de volver a pensar en esa escuela que ensea, resiste y sueacon vencer.

Como deca Antonio Gramsci, con el pesimismo de la inteligencia pero con el optimismo de la voluntad.

Nota:

1 Son bonos emitidos por el Banco Central de la Repblica Argentina, en pesos, a una tasa de ms del 70% anual, para que no haya una corrida hacia la compra de dlares, aumente la paridad cambiaria y se incremente la inflacin que, para 2019, ya se perfila como de ms del 40% anual.

Jorge Sebastin Romero Profesor en Historia, Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Misiones

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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