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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-05-2019

El neofascismo fue a las calles travestido de amarillo

Valerio Arcary
Revista Forum


Sangre fra y ojo atento. Ya es posible extraer dos conclusiones rpidas sobre las manifestaciones de apoyo a Bolsonaro

Primero, fueron acciones de la franja ms resentida y enfurecida de la contrarrevolucin, pero sin conseguir arrastrar sectores de masas de la clase media. Este domingo (26 de mayo), la amargura de la clase media con el Brasil estancado y decadente sali a las calles vestida de amarillo. La ansiedad, la angustia, la inseguridad ante el futuro contina radicalizando sectores sociales intermedios, que fantasean con que su vida debera ser ms segura, como si viviesen en Europa o en los Estados Unidos, pases que visitaron en sus excursiones. Lo que mueve esta multitud enojada es una visin del mundo. Comparten la percepcin ingenua de que el problema de Brasil es la robadera.

Pero es mucho ms que un malestar con la corrupcin. Es el cada uno por s, todos contra todos.

Es una nostalgia romantizada de orden y autoridad en ciudades en que el abismo de la desigualdad permaneca segregado e invisible en las favelas y periferias. Es un miedo social ante el peligro de empobrecimiento en una sociedad en que el dinero define el estatuto del privilegio. Es una hostilidad ofendida contra los impuestos que pagan y los servicios pblicos que no reciben. Es una afliccin triste y una amargura envidiosa. Cobijan el modo de vida de los, realmente, muy ricos. Tienen mucha pena de s mismos. Desprecian la condicin de la mayora pobre.

Es el odio contra la auto-organizacin orgullosa de los LGBTs, el rencor contra el movimiento negro que legitima las campaas que criminalizan el racismo, el horror delante del feminismo que arrebata a la nueva generacin de mujeres jvenes. Todo eso asociado a la repulsa y falta de respeto que tienen por los sindicatos y movimientos populares, la aversin y el desdn que tienen por la izquierda. Tienen mucha pena de s mismos.

El bolsonarismo err al convocarlos bajo la bandera bonapartista, aunque hayan intentado, en los ltimos das, reposicionarse atropelladamente.

La conduccin errtica, zigzagueante, de Bolsonaro convoca, pero no va tuvo un efecto disgregador de su base. No consigui el impacto que necesitaba para desafiar al centro (1) la bandera de todo el poder al capitn. En consecuencia, dividi a la extrema derecha. La operacin abasto y encuadramiento de Bolsonaro, a partir de maana, tendr dificultades.

Segundo, el otro lado: esta divisin en la extrema derecha llev a ala neofascista a ir solita a las calles, por primera vez. Arriesgaron. Salieron bajo sus propias banderas. Eso fue un cambio de calidad. La primera conclusin es ms importante que la segunda. Mucho ms importante. Pero no anula la segunda.

Fue una derrota parcial. Eran mucho menos numerosos que la grandiosa movilizacin de jvenes en defensa de la Educacin pblica. Perdieron la hegemona en las calles que haban conquistado en 2015-2016. Pero no era una iniciativa frontal. Desde el inicio era un movimiento lateral. Se reposicionaron en los ltimos das. Una corriente neofascista dura est, todava, en construccin.

Estn en el gobierno y en la disputa por el poder. Por tanto, tambin acumulan fuerzas.

Los neofascistas son una gente extraa y peligrosa. Muy peligrosa.

* Militante de la direccin nacional de Resistencia, tendencia interna del PSOL (Partido Socialismo y Libertad).

Nota

1) Centro, denomina al grupo formado el PP-Partido Progresista, PR-Partido de la Repblica, DEM-Demcratas, PRB-Partido Republicano Brasilero, SD-Solidariedade.

https://www.revistaforum.com.br

Traduccin de Ernesto Herrera Correspondencia de Prensa



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