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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-05-2019

El trumpismo, caos y balcanizacin de Latinoamrica

Aram Aharonian
Espacio Pblico


De la mano de gobiernos de ultraderecha y coincidiendo con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, resurgieron en Amrica latina el neofascismo, la xenofobia, la misoginia, la homofobia y el racismo, tras dos dcadas de experiencias progresistas en varios pases, que colaboraron para este retorno con su reticencia a realizar cambios estructurales y aferrarse a los preceptos de la democracia burguesa.

En las ltimas siete dcadas nunca Argentina, Chile y Brasil estuvieron gobernados por la derecha al mismo tiempo. Hoy, en cambio, una derecha elegida por los votos se ha asentado en el poder no solo en estos tres pases, sino tambin en Paraguay, Colombia, Per, Ecuador y en Centroamrica. Ya no hicieron falta tanques, metralletas, torturas, muertos ni desaparecidos, como hace casi siete dcadas atrs.

Pero estas derechas han sido ineficientes al desarrollar el libreto trazado por Washington y apenas logran levantar la mano cuando el guin as lo expresa. Estos gobiernos algunos de los cuales reivindican las dictaduras militares y los genocidios- estn alineados totalmente con la geopoltica de Trump, EEUU y/o la OTAN, y tambin con la regresin en los salarios, en las condiciones de empleo y beneficios de los trabajadores y de los sectores de menores recursos, en la privatizacin de las jubilaciones y pensiones, en la imposicin de las polticas del Fondo Monetario Internacional (shock y endeudamiento condicionante de futuro).

La percepcin insertada en los imaginarios colectivos de que mesinicos candidatos ajenos a la poltica pueden combatir la corrupcin y la inseguridad los dos caballitos de batalla electoral de la derecha-, marcan, tambin, la crisis de la democracia al estilo occidental y cristiano. Me abstengo de usar la clasificacin de derecha populista, pues pareciera tener como fin a hacer olvidar a los grandes movimientos de la regin (Crdenas, Vargas, Pern) y su preocupacin por la soberana de las naciones y la redistribucin de la riqueza.

La insistente estrategia del trumpismo es la de fracturar definitivamente el territorio latinoamericano-caribeo incluyendo sus esfuerzos hoy bastante exitosos- de terminar con los procesos de integracin soberanos de la regin, como Mercosur, Unasur y la Celac; crear la desestabilizacin y el caos en cada uno de los pases, balcanizar la regin, para garantizar el control total de su patio trasero.

Pero para los latinoamericanos Donald Trump no es un tipo simptico, a quien querer o admirar. Es el prototipo del arrogante, pedante, autoritario multimillonario que le pisa la cabeza a todos para lograr sus objetivos. Es un hombre de temer, es el del garrote.

Hoy una idea -autoritaria, disciplinante, invariablemente defensora del empresariado- del orden que define la perspectiva de la derecha. A los principios conservadores de religin, tradicin y jerarqua; se suma la defensa del libre mercado, la defenestracin de los modelos de integracin regional, el control social, la destruccin del estado de bienestar, con el uso permanente de los falsos mensajes desde los medios masivos, llenos de violencia y con la alarma del terrorismo o del comunismo, contra todo aquello que signifique pensar, con fuertes brotes xenofbicos, homofbicos, misginos.

El escritor mexicano Octavio Paz denunciaba que la derecha no tiene ideas, sino slo intereses, que muchas veces ni son los propios. Para ser de derecha hoy ni siquiera hay que pensar, sino seguir los dictados de la guerra psicolgica y neurolgica (de quinta generacin) a travs de los medios masivos de comunicacin y de las llamadas redes digitales: asumir como ciertas (como en cualquier credo) las mentiras y la informacin que se irradia desde las usinas del pensamiento capitalista y dejarse llevar por la ola.

Pero el resurgimiento de la derecha en Latinoamrica tiene que ver con una derrota poltica de los gobiernos progresistas de los ltimos tres lustros en la regin y con su abstencin de realizar cambios estructurales en sus pases, pero, sobre todo con una derrota cultural. Ya no se habla al menos desde el poder- de igualdad, justicia social y de sociedades de derechos, ni del buen vivir, de democratizacin de la comunicacin, de democracia participativa.

La guerra cultural del capitalismo actual pretende compensar la desaparicin de su gran promesa abstracta de progreso, desarrollo y buen gobierno; y fuerza a aceptar el despojo de la mayora de las conquistas sociales y polticas logradas; y prevenir o desmontar todas las resistencias y protestas mediante el control social. Y cuando ste no funciona por las buenas, aplican el plan b, su control militar.

Esta guerra cultural se propone que todos, en todas partes acepten el orden que impone el capitalismo como la nica manera en que es posible vivir la vida cotidiana, la vida ciudadana y las relaciones internacionales. El imperialismo cultural ha desempeado un papel fundamental en prevenir e impedir que individuos explotados y alienados respondiesen colectivamente a sus condiciones cada vez ms deterioradas. Su mayor victoria no es slo la obtencin de beneficios materiales, sino su conquista del espacio interior de la conciencia a travs de los medios de comunicacin de masas, primero, y de las llamadas redes digitales.

El conservadurismo cultural latinoamericano argumenta que los valores tradicionales se estn perdiendo frente a lo que denominan ideologa de gnero, una etiqueta vaga donde arrojan todo lo que rechazan: el movimiento feminista, los derechos reproductivos de la mujer, el matrimonio igualitario, que atribuyen a una alianza internacional que incluye a las Naciones Unidas, fundaciones filantrpicas occidentales y organizaciones que operan a nivel nacional con el objetivo de filtrar prcticas extranjeras. Adems de comunistas y fundamentalistas rabes, claro.

Imponen sus polticas neoliberales, que acrecienta el desempleo de personal no calificado, calificado y especializado y el surgimiento de la generacin que no tiene educacin, ni trabajo, ni futuro, mientras se verifica la destruccin o el debilitamiento de las antiguas organizaciones populares y la criminalizacin de las que representan a los ciudadanos, empleados, trabajadores y campesinos junto a la mutilacin poltica, moral, social, cultural, econmica de los partidos polticos, convertidos en meros instrumentos para obtener empleos de eleccin popular.

La desestructuracin intelectual, poltica y moral es el mayor estrago que causa la guerra financiera del neoliberalismo globalizador del cual Trump es paladn, que lleva a que las protestas y resistencias de la poblacin a fragmentarse en luchas sectoriales y coyunturales. Tampoco existe un movimiento o una articulacin internacional, una vanguardia, una solidaridad internacional.

La exaltacin del individuo, la fragmentacin de las familias y las sociedades, la conversin de los trabajadores en consumidores, y la religin del dios Dinero y sus tarjetas de crdito, que transforma a individuos, empresas y Estados en esclavos de la deuda, son algunos de los efectos del capitalismo cultural y financiero.

El gobierno de Trump, junto a las elites econmicas locales, est empeado en terminar con la poltica externa independiente de nuestros pases y con los procesos de integracin, de destruir la memoria histrica de los pueblos, tienen como fin privatizar (entregar a las empresas trasnacionales) los recursos naturales, las empresas estatales y los bancos pblicos financieramente rentables, adems de vender las tierras a individuos y empresas extranjeros, comprometiendo la produccin de alimentos, la soberana alimentaria y el control sobre las aguas.

Preparando el desembarco ultraderechista

La internacional capitalista, movilizada y generosamente financiada por el movimiento libertario de extrema derecha (libertarians en ingls) que funciona a travs de un inmenso conglomerado de fundaciones, institutos, ONGs, centros y sociedades unidos entre s por hilos poco detectables, entre los que se destaca la Atlas Economic Research Foundation, o la Red Atlas, que ayud a alterar el poder poltico en diversos pases como extensin tcita de la poltica exterior de EEUU.

Los think tanks asociados a la Red Atlas son financiados por el Departamento de Estado y la National Endowment for Democracy (Fundacin Nacional para la Democracia NED), brazo crucial del softpower estadounidense y directamente patrocinada por los hermanos Koch, poderosos billonarios ultraconservadores. Entidades pblicas funcionan como centros de operacin y despliegue de lneas y fondos como la Fundacin Panamericana para el Desarrollo (PADF), Freedom House y la Agencia del Desarrollo Internacional de Estados Unidos (Usaid), que reparten directrices y recursos a la ultraderecha latinoamericana, a cambio de resultados concretos en la guerra asimtrica en la que participan.

La Red Atlas cuenta con 450 fundaciones, ONGs y grupos de reflexin y presin, con un presupuesto operativo de diez millones de dlares, aportados por sus fundaciones benficas, sin fines de lucro asociadas, que apoyaron, entre otras al Movimento Brasil Livre y a organizaciones que participaron de la ofensiva en Argentina, como las fundaciones Creer y Crecer y Pensar, un think tank de Atlas que se incorpor al partido (Propuesta Republicana, PRO) creado por Mauricio Macri; a las fuerzas de oposicin en Venezuela y al derechista presidente chileno, Sebastin Piera.

La Red Atlas tiene trece entidades afiliadas en Brasil, doce en Argentina, once en Chile, ocho en Per, cinco en Mxico y Costa Rica, cuatro en Uruguay, Venezuela, Bolivia y Guatemala, dos en Repblica Dominicana, Ecuador y El Salvador, y una en Colombia, Panam, Bahamas, Jamaica y Honduras. La extrema derecha moderna es el movimiento libertario que hoy navega con pabelln republicano, y que tiene en la Red Atlas a su principal propulsor en Amrica Latina.

La administracin Trump est repleta de ex alumnos de grupos relacionados con Atlas y amigos de la red como Sebastian Gorka, el asesor islamofbico de contraterrorismo de Trump, la secretaria de Educacin Betsy Devos lider el Acton Institute, un grupo de reflexin de Michigan que desarrollaba argumentos religiosos a favor de las polticas de de ultraderecha, pero la figura principal del entramado es Judy Shelton, economista y miembro principal de la Red Atlas, quien se hizo cargo de la NED, tras ser consejera de la campaa de Trump.

Balcanizar para dominar

La balcanizacin de Latinoamrica es un rasgo caracterstico de la actual geopoltica en disputa, aunque sus antecedentes vengan desde la poca colonial (dividir para reinar), con el genocidio humano y cultural. Washington est forzando a cambiar la lgica de insercin, provocando un reordenamiento geopoltico en Latinoamrica, viraje que ser determinante en unos aos cuando se visualice mejor cmo la regin se transforma no slo al interior sino tambin en su relacin con el exterior.

El gobierno de Trump usa todas las armas de una guerra hbrida y multidimensional, que van desde la amenaza de intervencin armada, pasando por una guerra psicolgica permanente por medios masivos de comunicacin trasnacionales y las llamadas redes digitales, hasta el chantaje de condicionar prstamos crediticios de los organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo al seguimiento estrictos de sus deseos polticos.

Como botn de prueba, el vicepresidente Mike Pence presion al mandatario ecuatoriano Lenn Moreno para atacar a Venezuela; acabar con la integracin sudamericana, y entregar al fundador de WikiLeaks Julian Assange, a cambio de un msero prstamo del Fondo Monetario Internacional.

Hoy Washington trabaja en la balcanizacin de Venezuela. Intenta desmembrar a los estados fronterizos de Tchira y/o Zulia de Venezuela para formar una nueva republiqueta. No se puede olvidar que Panam era territorio de Colombia y que Estados Unidos desmembr ese territorio en 1903 para formar una nueva Repblica. La teora de la balcanizacin sigue estando presente en la mente del imperio.

Los planes y estrategias de balcanizacin estn en el men de opciones de la guerra hbrida y multidireccional de Estados Unidos. Por ello, las prximas elecciones en Uruguay, Argentina y Bolivia son fundamentales para, al menos, ponerle coto a la poltica imperial estadounidense.

Aram Aharonian: Periodista y comuniclogo uruguayo. Creador y fundador de Telesur.

http://espacio-publico.com/el-trumpismo-la-nueva-barbarie/comment-page-1#comment-6633    

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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