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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-05-2019

EE.UU. defiende su posicin de potencia hegemnica frente a China

Jess Snchez Rodrguez
Rebelin


Es habitual, especialmente en ciertos crculos de la izquierda, referirse a la tesis que apunta al declive de los EE.UU. como potencia hegemnica, en realidad se trata ms de una expresin de deseos que una opinin basada en datos de la realidad. A lo sumo se puede hablar de una disputa a su hegemona, lo cual, por otro lado, ha sido una situacin habitual en cualquier perodo histrico en el que hayan existido potencias hegemnicas en el mundo, desde la antigedad hasta nuestros das.

En el caso de EE.UU., una vez asentada su hegemona tras la segunda guerra mundial, sta fue disputada por la otra gran potencia mundial del momento, la Unin Sovitica. Dentro de la teora del sistema-mundo, otras potencias anteriores, como Holanda, Espaa o Inglaterra, tambin vieron disputadas su hegemona hasta que, en un momento histrico determinado alguno de los candidatos a nueva potencia hegemnica reemplazaba a la potencia declinante anterior. Este fue el caso de Gran Bretaa respecto a Holanda o de EE.UU. respecto a Gran Bretaa.

La teora del sistema-mundo toma en consideracin estos reemplazamientos dentro del perodo histrico de los ltimos cinco siglos ms o menos, de manera que esta disputa por el papel hegemnico entre potencias se realizaba en el seno del modo de produccin capitalista, desde sus primeros inicios como capitalismo comercial hasta su perodo maduro de capitalismo industrial y financiero.

La ltima disputa que tuvo lugar, entre EE.UU. y la Unin Sovitica, rompa un poco el esquema de la teora del sistema-mundo, pues el enfrentamiento superaba el objetivo de un simple reemplazamiento de potencia hegemnica dentro de un mismo modo de produccin para situarse en un combate entre modos de produccin diferentes. Sin entrar ahora a discutir si el de la Unin Sovitica corresponda a un modo de produccin socialista, lo cierto es que tampoco era capitalista (libre mercado, propiedad privada de los medios de produccin, etc.). En esa poca, desde el campo comunista se sealaba que, inevitablemente, la historia condenaba al fracaso al capitalismo y la derrota de EE.UU. estaba, por tanto, establecida por la historia. No fue as, pero constituy un dogma de fe en el campo comunista hoy desaparecido.

Desde otro punto de vista, las disputas anteriores por el mantenimiento o reemplazo de la potencia hegemnica adquirieron un carcter de guerras inter-imperialistas en las que los distintos pases luchaban por extender su poder mediante la conquista de territorios extra-occidentales primero y, despus, tambin de mercados. Esas guerras inter-imperialistas alcanzaron su cnit en el largo perodo de guerras mundiales que se extendieron entre 1914-1945.

La consolidacin de los principios anticolonialistas despus de la segunda guerra mundial llevaron a un intenso proceso descolonizador que acabaron con los viejos imperios europeos y dieron lugar a lo que se ha conocido como neocolonialismo, caracterizado no por el control territorial en s, sino por el control poltico y econmico de otros pases. Este era el caso prototpico de la actuacin de EE.UU. a partir de 1945. La Unin Sovitica no ejerci este tipo de neocolonialismo pero tambin maniobr por extender su influencia por distintas partes del mundo. Si el objetivo de EE.UU. era mantener su influencia poltica, defender los valores del sistema capitalista y extraer los recursos que necesitaba, facilitando la extensin de sus empresas multinacionales; el objetivo de la Unin Sovitica era expandir su influencia y su modelo poltico y socioeconmico, pero sin extraer recursos de otros pases, que habitualmente ms bien representaban una carga econmica para la URSS.

En medio de esa pugna durante la guerra fra apareci otro bloque que ensay mantenerse al margen de ambas potencias con una poltica independiente, fue lo que se conoci como Movimiento de Pases no Alineados que, durante una poca, tuvieron una cierta influencia en la escena internacional.

Con el hundimiento de la Unin Sovitica, los EE.UU. aparecieron como la potencia hegemnica indiscutida durante ms de dos dcadas. En ese perodo un superviviente del hundimiento del campo comunista, China, inici un cambio trascendental en su sistema econmico con la adopcin de una gran parte de los mecanismos de funcionamiento del capitalismo, aunque sin terminar de homologarse a l completamente. No es que no se hubiesen dado otros xitos de desarrollo capitalistas desde Estados dictatoriales, como ocurri en otras partes de Asia, al menos durante un tiempo, los tigres asiticos o Japn, pero lo caracterstico de China son dos elementos que no estaban presentes en los otros casos, el primero es que el Estado chino segua controlado frreamente por un, al menos nominalmente, partido comunista, el segundo es el enorme tamao de China.

El rpido xito econmico de China, tras las transformaciones introducidas a partir de finales de los aos 1970, aadido a la enormidad del pas la convertan en el candidato indiscutible para terminar disputando la hegemona a EE.UU., a ello se aada que, no siendo su modelo econmico totalmente homologable al capitalismo occidental, la disputa tomaba una fisonoma nueva respecto a las anteriores.

La disputa no versa sobre conquistas coloniales como en el viejo imperialismo, pero tampoco sobre modelos socioeconmicos totalmente opuestos como durante la guerra fra. La diferencia de sistemas polticos - democracia liberal versus dictadura comunista de partido nico - tampoco es un elemento que impulse el enfrentamiento actual. Las potencias occidentales han mantenido unas buenas relaciones econmicas con China con apenas algunas referencias puntuales a los derechos humanos, ms de cara a sus opiniones pblicas interna que otra cosa. As que el conflicto es puramente hegemnico.

Durante estas dcadas pasadas China fue engrandeciendo su economa y extendiendo su influencia a lo largo del mundo mediante acuerdos comerciales e inversiones en tanto que los pases occidentales, especialmente EE.UU., miraban con preocupacin al nuevo competidor en el mercado mundial y le exigan una mayor adecuacin de su modelo econmico a los estndares de funcionamiento del capitalismo en occidente. Esta situacin, sin embargo, dio un vuelco con la eleccin de Donald Trump a la presidencia. Su extremo nacionalismo orientado a recuperar el papel de potencia indiscutida llevaba inevitablemente al choque con China.

Trump gan la presidencia con un discurso que, en relaciones exteriores, pareca que iba a guiarse por dos objetivos, renegociar todos los acuerdos y alianzas econmicas, y tender al aislamiento apartando a EE.UU. de intervenciones en otras partes del mundo. El primer objetivo se mantuvo, concretndose las amenazas en el rechazo al acuerdo con los pases del Pacfico, la renegociacin del acuerdo con Canad y Mxico, y la guerra de aranceles con Europa, China y otras partes del mundo. Esto apunta a una cierta desglobalizacin, al menos en el sentido multilateral que se haba desplegado hasta ahora. El segundo objetivo fue un espejismo, crecientemente la administracin Trump fue extendiendo de nuevo las tendencias intervencionistas norteamericanas, tendencias que se agudizaron con la recuperacin para el gobierno de antiguos neocons de la era Bush. La ruptura del acuerdo nuclear con Irn o las amenazas a Venezuela han sido dos de las expresiones ms claras de esta tendencia.

Conforme el enfrentamiento con China se desarrollaba se fueron desenmascarando los autnticos objetivos que la administracin Trump est buscando, el argumento del desequilibrio del dficit comercial entre ambos pases se mostr como una simple excusa con el objetivo de incrementar los aranceles e intentar obstaculizar al mximo posible el desarrollo econmico chino. Pero la batalla no era solamente en el aspecto general econmico, el avance tecnolgico de China tambin ha sido objeto de la guerra de Trump tomando a la principal compaa tecnolgica china, Huawei, como campo de batalla. Compaa avanzada en la tecnologa para las nuevas redes 5G, con gran penetracin en todo el mundo, fue sealada como el objetivo a batir. Y este aspecto tecnolgico de la guerra ha servido para hacer saltar todas las alarmas en el mundo, no solo en China.

Efectivamente, tras poner la administracin Trump a la compaa china en una lista negra para evitar que otras compaas norteamericanas negocien con ella se ha producido una reaccin en cadena rpida de estas compaas y otras no norteamericanas para romper relaciones y quebrar a Huawei. Ms all del impacto concreto en esta compaa lo realmente importante a resaltar son dos aspectos. Primero, ha salido a la luz con total claridad el dominio que un puado de compaas tecnolgicas norteamericanas (Google, Microsoft, Facebook, etc.) tienen sobre sectores vitales hoy en el mundo como la economa, las comunicaciones, la seguridad, etc., y se ha puesto al descubierto el enorme poder que EE.UU. ejerce o puede ejercer a travs de estas compaas, mostrndose como el aspecto ms novedoso del neocolonialismo actual. En segundo lugar, tambin se ha puesto de manifiesto que dichas compaas norteamericanas han respondido de manera unnime y rpida a las rdenes emanadas desde Washington, desenmascarando, de esta manera, las falsas filosofas neoliberales del mercado libre y sin intervencin gubernamental, ninguna voz neoliberal se ha levantado para denunciar la grosera intervencin del gobierno norteamericano, como tampoco se levantaron cuando en la crisis econmica iniciada en 2008 los gobiernos de todo el mundo se volcaron en ayudas gigantescas del sistema financiero que terminaron pagando los contribuyentes.

EE.UU. y el resto de los pases occidentales siempre han denunciado al gobierno chino, en el aspecto econmico, porque interfera continuamente en el desarrollo del libre mercado, pero resulta que en este enfrentamiento con China la administracin Trump est actuando exactamente como el gobierno chino, poniendo a sus empresas nacionales al servicio de la lucha por mantener su hegemona mundial.

Es pronto para pronosticar cul ser el desarrollo de esta guerra comercial y tecnolgica, que no es ms que un aspecto de la abierta guerra por la hegemona mundial en este siglo. No est claro si Trump est dispuesto a llegar a provocar una recesin econmica mundial, de continuar la guerra, con tal de conseguir sus objetivos de quebrar el crecimiento chino; ni de si China tiene capacidad para aguantar el desafo norteamericano cuando an no ha terminado de consolidar sus potencialidades econmicas y de otro tipo o, por el contrario, se ver obligada a ceder tcticamente. Pero hay a la vista dos cosas que seguramente si cambiarn independientemente del resultado. En principio, la globalizacin se resentir, al menos en la versin en la que se ha desarrollado hasta este momento, pudiendo dar lugar a la formacin de bloques econmicos, y al aumento del proteccionismo. En segundo lugar, seguramente se produzca una tendencia hacia la diversificacin respecto la dependencia tecnolgica exclusiva de las corporaciones norteamericanas. Tras lo acontecido estos das ha quedado de manifiesto el peligro de la dependencia actual.

Para terminar es necesario sealar que las supuestas debilidades que se haban sealado sobre EE.UU., su tendencia al declive, no se estn confirmando en la prctica, por el contrario, podemos interpretar la victoria de Trump como una oportunidad utilizada por el establishment norteamericano para consolidar su papel de potencia hegemnica y quebrar el desafo lanzado por el ascenso a potencia de China.

Jess Snchez Rodrguez es licenciado y Doctor en Ciencias Polticas y Sociologa por la UNED. Se pueden consultar otros artculos y libros del autor en el blog: http://miradacrtica.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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