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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-05-2019

Resea de La extraa muerte del marxismo: La izquierda europea en el nuevo milenio, de Paul Gottfried. University of Missouri Press, Columbia y Londres, 2005, 154 p
La extraa transformacin del marxismo

Paul Belien
brusselsjournal.com

Traduccin para Rebelin de Carlos X. Blanco


Tengo un problema importante con el ltimo libro de Paul Gottfried, La extraa muerte del marxismo: La izquierda europea en el nuevo milenio, y ese problema es su ttulo, el cual realmente no encaja en el libro. El profesor Gottfried describe cmo el marxismo como teora econmica ha perdido su atractivo, incluso entre la izquierda, desde la Segunda Guerra Mundial. Los izquierdistas de hoy ya no abogan por la nacionalizacin de la economa y las teoras anticapitalistas. De hecho, a ellos casi no les importa la economa, pero se centran en cambiar los fundamentos morales y culturales de la sociedad occidental. Este cambio, seala Gottfried, se origin en la llamada Escuela de Frankfurt, un grupo de filsofos marxistas de origen alemn, emigrados que se establecieron en los Estados Unidos en la dcada de 1930, donde llegaron a dominar el pensamiento liberal, no tanto por medio de una defensa de la reforma del poder econmico anticapitalista sino ms bien propagando la ingeniera social.

Sus ideas regresaron a Europa despus de la Segunda Guerra Mundial, junto con la ola de la cultura pop estadounidense que inundaba el Viejo Continente, y esas ideas han destruido a fondo la cultura y la moral tradicional europea. De esta manera, el enamoramiento de Europa con Amrica, propio de de la posguerra, ha sido su perdicin. El "incentivo para la ingeniera social", dice Gottfried, "ha pasado del Viejo Mundo al Nuevo Mundo y luego regres de nuevo y, en el proceso, alter a Europa incluso ms dramticamente que a nosotros". Ese, para m, es el mensaje importante de este libro, texto que merece tener un gran eco.

Gottfried tiene razn cuando dice que la orientacin multicultural de la izquierda europea contempornea tiene poco que ver con el marxismo como teora econmico-histrica. De hecho, el electorado tradicional de la vieja izquierda (marxista) de Europa vota hoy de manera abrumadora a favor de los partidos de la llamada "extrema derecha", mientras que la nueva izquierda (post-marxista) atiende a un nuevo electorado que es hostil a la moral tradicional. Valores culturales del antiguo electorado de la vieja izquierda con sus actitudes sociales conservadoras. Este fenmeno, al que Gottfried llama nuestra atencin, se ve confirmado por estudios sociolgicos del electorado de partidos altamente exitosos que se alzan contra la inmigracin en Europa, como el Frente Nacional de Francia, Vlaams Blok de Blgica, Dansk Folkeparti de Dinamarca, fuerzas cuyo recurso reside en su oposicin al multiculturalismo y su defensa de la identidad cultural nacional.

Estos partidos se encuentran entre los ms crticos de la cultura pop liberal estadounidense con su orientacin hedonista y multicultural. Curiosamente, Alemania carece de un partido similar. Los lectores del libro del profesor Gottfried sabrn por qu. El texto describe en detalle cmo, despus de la Segunda Guerra Mundial, los ingenieros sociales estadounidenses en el ejrcito ocupacional estadounidense en Alemania aplicaron las teoras de la Escuela de Frankfurt para reeducar a los alemanes mediante el desarrollo de programas diseados para erradicar la identidad cultural del pueblo alemn. Las autoridades en la antigua RDA de Alemania del Este se enorgullecan ms de los hroes del pasado de Alemania que de los occidentales, por quienes cualquier orgullo en aspectos de la cultura y la historia de Alemania era considerado como potencialmente peligroso y una autopista que encaminaba rpidamente al nazismo.

Adems de una larga introduccin y una conclusin, el libro de Gottfried consta de cuatro captulos, que tratan el comunismo de posguerra, el neomarxismo, la izquierda posmarxista y la izquierda posmarxista como religin poltica. Este ltimo es probablemente el ms interesante para los lectores estadounidenses, como lo fue tambin para m, un atpico, por mi condicin de ser pro-americano, europeo. Creo que aclara por qu motivos la ingeniera social multicultural y post-marxista ha causado un dao tan devastador en Europa durante las ltimas tres dcadas, mientras que los Estados Unidos, donde filsofos de la Escuela de Francfort como Herbert Marcuse desarrollaron sus ideas destructivas, no se vieron afectados. En lugar de utilizar el poder del estado para alterar el marco econmico de la sociedad o promover la redistribucin de los ingresos, la Escuela de Francfort propuso utilizar al estado como una fuerza cultural radicalizadora.

Segn el profesor Gottfried, este cambio de la economa a la cultura significa la muerte del marxismo, porque el marxismo es una teora econmica. El autor afirma que las opiniones de los partidos comunistas ya inexistentes sobre la vida de la mujer y la familia se parecen a los de los catlicos anteriores al Vaticano II. En este punto no estoy de acuerdo con el profesor Gottfried. Aunque Karl Marx nunca propag la promiscuidad sexual, la homosexualidad y otros estilos de vida "alternativos", sin embargo, se debe notar que Ludwig von Mises en su libro Socialismo de 1922 seal, segn creo, que el socialismo exige promiscuidad en la vida sexual porque descuida conscientemente la idea contractual:

El amor libre es la solucin radical del socialista para los problemas sexuales [...] La familia desaparece y la sociedad se enfrenta solo con individuos separados. La eleccin en el amor se vuelve completamente libre. Los hombres y las mujeres se unen y se separan slo en la medida en que sus deseos los urgen."

El paradigma socialista, que implica el abandono deliberado de cualquier contrato o principio moral que no sirva a los objetivos polticos actuales del Estado, conduce tanto a la expansin de la libertad sexual como en la desaparicin de la libertad econmica. La libertad econmica y la prosperidad no pueden existir a menos que las personas sean fieles a sus promesas y al conjunto de reglas morales asumidas por las cuales los socios estn vinculados dentro de cierta cultura. En consecuencia, el socialismo conduce a la desaparicin de todas las formas de asociacin. No queda nada ms que el individuo y el Estado.

Gottfried no se ocupa de esto, pero es interesante leer cmo Richard Posner en su libro Sexo y Razn de 1992 observ que la Corte Suprema de los EE. UU. en la dcada de 1970 se aline con los radicales estudiantiles de la dcada de 1960 para quienes la libertad sexual y la libertad poltica eran, como lo haban sido para su gur, Herbert Marcuse, dos caras de la misma moneda, mientras que la libertad econmica era consideraba una mscara para la explotacin. Aunque Posner es un libertario, que est de acuerdo con el resultado de las decisiones de la Corte Suprema sobre cuestiones morales, l no est de acuerdo tampoco con los argumentos marcuseanos de la corte.

Si Marcuse y los otros filsofos de la Escuela de Francfort pueden considerarse marxistas verdaderos (como dira Mises) o no (como Gottfried implica) me parece una cuestin de importancia secundaria. Es cierto que, como escribe el profesor Gottfried, los partidos marxistas europeos tradicionales, cuando obtuvieron la mayora de los votos de su electorado tradicional, nunca intentaron cambiar el comportamiento social y moral tradicional, casi victoriano, de sus votantes obreros. Tambin es cierto que la izquierda europea adopt esta agenda cuando sus lderes se convirtieron en intelectuales de cuello blanco enamorados de lo que perciban como cultura estadounidense, pero lo que en esencia es solo la capa de barniz liberal de la cultura estadounidense. Un cono de este ltimo, por ejemplo, es la revista mensual Playboy, que generalmente se considera tan estadounidense como la tarta de manzana y que nunca se considera un medio socialista, y mucho menos un vehculo de ingeniera social marxista.

Sin embargo, en sus artculos editoriales (que, bien lo s, no son el objeto para el cual se compra la revista), Playboy siempre declar claramente que su objetivo principal era cambiar la cultura y la moral tradicionales. "Playboy", dijo su fundador Hugh Hefner en su edicin del 30 aniversario en enero de 1974, "es una de las revistas ms importantes e influyentes del mundo, en trminos del impacto que ha tenido no solo en las costumbres sociales, sino como un campen de los derechos individuales. Hemos apoyado a innumerables organizaciones de libertades civiles, reforma poltica, investigacin y educacin sexual, reforma del aborto antes de que se hiciera popular, reforma de la prisin y la continua campaa para reformar nuestras leyes represivas sobre el sexo y las drogas, as como cualquier nmero de organizaciones benficas y de fundaciones comunitarias ". Esta lista se lee como la agenda poltica tpica de la izquierda europea hoy. En otro nmero de aniversario, en 1979, Playboy describi su propia historia como "Una cronologa del activismo social".

En su libro, el profesor Gottfried cita al socilogo Arnold Gehlen, un autor alemn anticomunista, pasado de moda, quien en 1972 expres sus inquietudes al observar las debilidades morales y culturales de su pueblo. No fue la Unin Sovitica, sino Amrica la que amenaz a Europa occidental, dijo Gehlen:

En Alemania se ve la absorcin escrupulosa de los modales estadounidenses, las ilusiones, los mecanismos de defensa, la cultura de Playboy y las drogas, y la matriculacin generalizada en la educacin superior, en ningn sitio como aqu los intelectuales estn dirigiendo los destinos de los pases, ms que en cualquier otro lugar. Sin embargo, lo que nos falta son las reservas estadounidenses en cuestiones como la energa nacional y confianza en s mismo, primitivismo y generosidad, riqueza y potencial de todo tipo. Con nuestra historia de derrotados y nuestra juventud seducida por frases voltiles, con una industria pesada, que es de carcter internacional, nada puede evitar que perdamos nuestra identidad nacional".

Contrariamente a lo que proclama el ttulo del libro de Gottfried, no creo que el marxismo est muerto en Europa. Slo ha cambiado su nfasis. Cuando los comunistas llegaron al poder en Rusia en 1917, intentaron imponer su agenda econmica y social. Abolieron la propiedad privada y tambin la familia. En su libro Sexual Politics de 1969, la feminista estadounidense Kate Millett escribi sobre este episodio: "Despus de la revolucin, todas las leyes posibles se aprobaron para liberar a los individuos de las reclamaciones de la familia", incluida la legalizacin de "matrimonio y divorcio gratuitos, anticoncepcin y aborto bajo demanda . Como explic Millett: "En el sistema colectivo, la familia comenz, por as decirlo, a desintegrarse en las lneas sobre las cuales se haba construido. El patriarcado comenz, de alguna manera, a revertir sus propios procesos, mientras que la sociedad regres a la comunidad laboral democrtica que las autoridades socialistas describen como matriarcado".

Debido a que estas reformas fueron demasiado radicales y poco realistas, los soviticos abolieron varias de ellas despus de unos pocos meses, restableciendo el matrimonio, por ejemplo. Hoy en da, parece que la agenda econmica del comunismo se ha vuelto demasiado radical y poco realista, lo que lleva a la izquierda a aceptar la economa de mercado. Sin embargo, la agenda social radical de los comunistas rusos en el perodo 1918-1920 que Millett elogi (matrimonio libre y divorcio, anticoncepcin, aborto bajo demanda) se ha convertido en realidad. La desintegracin de la llamada sociedad patriarcal opresiva se ha convertido en la agenda realista que la Izquierda est persiguiendo hasta sus extremos.

El libro de Gottfried explica cmo surgi esta agenda y cmo quienes le dieron forma trajeron sus ideas de Europa a Estados Unidos en los aos 1930 y 40 y luego nuevamente en los aos 60 y 70. Por consiguiente, este libro es una lectura obligatoria para cualquier persona interesada en comprender lo que est sucediendo en Europa hoy. En lugar de llamarlo La extraa muerte del marxismo, lo llamara "la transformacin del marxismo", que ha convertido al socialismo en un monstruo an ms peligroso de lo que sola ser. Aunque estas ideas, desarrolladas por intelectuales europeos en Amrica, infectaron Europa a travs de Amrica, casi han matado a la cultura tradicional europea. Slo unas pocos bolsas restantes se han salvado. Estos podemos encontrar, como explica el profesor Gottfried, en las clases sociales que han tenido xito en preservar las lealtades tradicionales de clase, ya sean estas aristocrticas, burguesas o de clase trabajadora. El ltimo explica el fenmeno paradjico de que el ex electorado comunista de los partidos marxistas tradicionales ahora extintos ha permanecido relativamente inmune a los proyectos de ingeniera social. Como dice Gottfried:

Tanto los roles sociales heredados como los modelos de comportamiento que los acompaan hacen problemtica la inculcacin de credos contemporneos aplicados por el estado. Es difcil recodificar burocrticamente a aquellos que han aprendido a pensar y actuar como miembros de una sociedad estratificada que funciona".

La razn por la que Estados Unidos no estaba infectado en el mismo grado devastador por lo que yo llamara la filosofa de Playboy y lo que bsicamente es la ideologa de la Escuela de Frankfurt, tambin se responde en este libro, aunque de manera menos explcita. Tiene que ver con lo que Arnold Gehlen en la cita anterior llamada "las reservas estadounidenses". Las "reservas conservadoras" de Estados Unidos son mucho ms fuertes que las de Europa, porque Estados Unidos, a diferencia de la Europa secular, se ha mantenido en gran medida arraigada en los valores cristianos tradicionales. No dudo que si estos valores continan disminuyendo, la cultura estadounidense colapsar a medida que la cultura y la civilizacin europeas se derrumben. La desaparicin del cristianismo en Europa ha dejado un vaco religioso, que ha sido llenado por el Islam por un lado y por lo que Gottfried llama "la izquierda post-marxista como una religin poltica" por otro lado. Lo que veremos en Europa en las prximas dcadas es una guerra cultural entre los valores del Islam y los "valores" seculares de la decadente y hedonista izquierda posmarxista.


La revisin se puede encontrar en la edicin de abril de 2006 de Chronicles.

Fuente original: https://www.brusselsjournal.com/node/975


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