Portada :: Ecuador
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-05-2019

Dmono aniversario de la muerte de Trnsito Amaguaa, lideresa cayambea
La lucha de los indios por el progreso nacional

O. Albornoz
ABP (Ecuador)


Desde que los espaoles conquistaron nuestra tierra, la suerte de la poblacin aborigen entr en un largusimo periodo de sombras. A diario estaba sujeta a la violencia ms descarnada, a la pobreza ms miserable y a la explotacin ms brutal.

No hay una cuenta para saber cuntos millones de indios murieron a manos de sus opresores. Tampoco es posible describir con lujo de detalles la historia de su triste suerte, porque casi nadie nos ha guardado su historia y, con raras excepciones, esa historia ha sido modificada para agradar a los amos de estas tierras.

Las guerras de la independencia acabaron con el sistema colonial, pero la suerte del indio sigui igual porque el latifundio, que era el principal instrumento de explotacin, se mantuvo intacto y los cambios, pequeos o grandes, como la eliminacin del tributo personal o el concertaje fueron adoptados tarda y parsimoniosamente, como si se tratara de un inmenso esfuerzo y de un tremendo favor que los latifundistas hacan a los indios. Oculta est la historia de que para conseguirlos primero corrieron ros de sangre.

Para el indio, que tras la llegada de los europeos, fue obligado a retroceder a formas ms primitivas de vida, solo le quedaban tres caminos: conformarse con lo que disponan sus amos, huir de las haciendas o rebelarse en contra de sus opresores.

Este ltimo camino, la rebelin, dado su aislamiento, era rpidamente conjurado por los terratenientes y sus lacayos y la sublevacin era aplastada con violencia extrema, como para que no vuelvan a alzar cabeza. De manera que generalmente ocurra cuando las condiciones eran totalmente insoportables y a sabiendas que en ello se les iba la vida. Sino que lo digan Lorenza Avemaay o Fernando Daquilema.

Sin embargo, a principios del siglo pasado, en el mundo ocurrieron cambios muy profundos. De todos esos cambios, el ms significativo fue el triunfo de los trabajadores en Rusia. La difusin de ideas nuevas, revolucionarias, las ideas del socialismo, alentaron a los trabajadores de la ciudad y del campo no solo a despertar nuevas esperanzas, sino a encontrar mtodos de lucha para que, por primera vez en siglos, los campesinos pudieran ganar batallas a sus patronos y buscar una mejor existencia.

En nuestra patria, esas ideas organizadas por valerosos precursores, dieron vida a un partido poltico diferente, un partido de los trabajadores, el Partido Comunista. Y ese partido fue capaz de acoger en su seno a muy distinguidos lderes indios como Jess Gualavis, Ambrosio Laso, Dolores Cacuango, Amadeo Alba, que junto con dirigentes de la ciudad como Ricardo Paredes, Luisa Gmez de la Torre, Modesto Rivera y muchsimos ms, promovieron una nueva forma de organizacin: los sindicatos indgenas.

Por primera vez los indios encontraron una nueva forma de reclamar sus derechos, la huelga. Y, gracias a esta nueva forma de lucha, por primera vez empezaron a cosechar triunfos. Pero no se vaya a creer que el cambio se produjo de la noche a la maana, como por arte de magia. Fue resultado de un tenaz proceso de organizacin y de acoger nuevas ideas. Cosa nada fcil ya que la inmensa mayora de los indios eran analfabetos.

Tambin difcil, porque ocurra en medio de una feroz persecucin por parte de los gamonales que siempre desfrutaban del apoyo de las autoridades civiles y militares. Cuantas veces no le escuch decir a Trnsito Amaguaa, a Lino Alba, a Tarabata y a otros viejos dirigentes de la Federacin Ecuatoriana de Indios ya fallecidos, de los sinsabores y sufrimientos que debieron soportar por la arrogancia de los enemigos del pueblo. Y cuntas veces fui testigo de cmo los presos eran llevados al cuartel de La Remonta o al penal Garca Moreno por el nico delito de reclamar una vida mejor.

Sus miserables chozas eran quemadas y, si era posible con indios adentro. Eran expulsados del latifundio separndolos de su familia, eran azotados hasta dejarlos exnimes o simplemente eran llevados a la crcel donde ni siquiera reciban alimento. Que para los ricos, la violencia contra el pobre siempre ha sido la principal forma de hacerse obedecer. Sino, escuchen este vvido testimonio de Mama Trnsito:

De joven no me quera nadie diciendo que soy socialista. Me odiaban por india, comunista, ladrona. De nadie he robado yo. Yo ca solita soy. Mis hijos casados se murieron Esa es una historia vieja como yo. Lo que le puedo decir es que no fui ignoranta Mashca que he molido, he convidado Lo que hice fue porque las cosas estaban mal. Andbamos una lstima algunos regalaban a guaguas janchis habran comido? Ques pes! Yo lloraba, yo peda misericordia cuando estaban latigueando a mi pap y a mam. Un da haba pedido permiso mi pap, de eso ca, se haba muerto una vaca. De noche llegaron mayorales, de seis, con perros para que laman la sangre que sala de la cabeza, de las piernas. De noche entraron y pegaron a mi pap. Medio muerto qued. Nunca olvido esa noche. Desgraciados, carajo!**

En ese ambiente tenebroso, es que los indios desplegaron su lucha. Desde luego, ya no estaban solos. Cuando haba una huelga en el campo los trabajadores de la ciudad, sacando parte de sus escasos salarios, entregaban una ayuda econmica para que los indios pudieran sostener la medida de hecho. Por su parte, cuando eran los obreros quienes deban ir la huelga para reclamar mejoras en su vida y en su trabajo, eran los indios que, de sus magras cosechas, destinaban una parte para alimentar a sus compaeros de la ciudad.

As, se fue forjando una poderosa alianza obrero-campesina bajo las banderas de la Confederacin de Trabajadores del Ecuador y de la Federacin Ecuatoriana de Indios. As, tambin fueron surgiendo ideas cada vez ms audaces. La ms grandiosa, fue la lucha por la reforma agraria. La consigna de que la tierra debe pertenecer a quien la trabaja fue la bandera de combate ms importante de los trabajadores del campo tanto en la Sierra como en la Costa.

Otra gran idea fue la de combatir la ignorancia, porque cuanto ms ignorante es el pueblo, ms fcilmente puede ser oprimido: entonces se defendi el derecho a establecer escuelas indias. Esas escuelas fueron organizadas con muy pocos recursos por Mara Luisa Gmez, Dolores Cacuango y Neptal Ulcuango. Derrotando, claro est, la encarnizada oposicin de los terratenientes y del Estado que no quera abrirlas.

El afn de defender la cultura india se expres principalmente a travs del peridico bilinge de la FEI, ucanchig Allpa ya a fines de los aos 40 del siglo pasado.

El afn de impulsar cooperativas agrcolas, tambin fue otra manera de procurar que el indio salga de su sempiterna pobreza. Por eso se logr que las haciendas de la Asistencia Social sean traspasadas a sus legtimos propietarios, eso a principios de los aos 70 del siglo pasado.

Como podrn comprender, siendo muchas y enormes las necesidades, no importaba quien dirigiera la lucha. Por eso del seno de las organizaciones indias surgieron mujeres cuya talla ha sobrepasado largamente los lmites del campo para convertirse en heronas nacionales. Una de ellas es Dolores Cacuango. En homenaje sentido, ustedes pueden ver el mural del gran pintor Oswaldo Guayasamn donde se recoge esa famosa frase de la lideresa cayambea:

Somos como paja del pramo, que se arranca y vuelve a crecer.

Como se sabe, a partir del gobierno de Rodrigo Borja, por la falta de firmeza de los dirigentes, el Partido Comunista empez a decaer rpidamente y, con l, sufrieron un gran debilitamiento la CTE y la FEI. Nuevas fuerzas empezaron a organizar a los indios pero ya no con la audacia de antes. Muchos de esos grupos han sido infiltrados por enemigos nacionales y extranjeros- de los pobres del campo.

Hace mucho tiempo que los dirigentes indios no hablan de reforma agraria, como si ya no existiera la obligacin de defender al indio ms pobre. Muchos, con un discurso etnicista, tienden a aislar al trabajador del campo del trabajador de la ciudad que, desgraciadamente, ahora ya tampoco cuenta con la fuerza organizada que alcanz en el siglo pasado. Y eso los hace ms vulnerables, ms dbiles, presas ms fciles. Porque solo la unidad de los trabajadores es condicin de triunfo.

Las generaciones jvenes que son explotadas como lo fueron sus ancestros, hoy en da tienen que volver a recorrer el camino que siguieron los precursores de la lucha india. Por eso es que las jvenes generaciones deben conocer lo que hicieron grandes dirigentes indios.

Aqu, en La Chimba, donde vivi sus ltimos aos y donde reposan los venerables restos de esa gran dirigente india llamada Trnsito Amaguaa, cuya presencia impona respeto, admiracin y cario, bien valdra que los jvenes del campo pensaran en recoger nuevamente esas banderas de lucha, porque deben saber que todo lo que consigue el pueblo es fruto de su accin, de su esfuerzo, de su lucha y nada van a recibir gratuitamente de los dueos del pas.

Que esas grandes tradiciones de combate que nos dejaron de ejemplo los dirigentes indios que ya no estn con nosotros, pero que siguen vivos en nuestra memoria, sean la semilla de nuevos logros para que el pueblo encuentre el camino del progreso, y la prosperidad y su liberacin definitiva, es nuestro ms ferviente deseo, porque, como dijo Dolores, somos como paja del pramo, que se arranca y vuelve a crecer.

Muchas gracias.

La Chimba, Cayambe, 11 de mayo de 2019

* Exposicin con motivo del dcimo aniversario de la muerte de Trnsito Amaguaa.

** Cecilia Mio Grijalva, Trnsito Amaguaa, herona india, Banco Central del Ecuador, Quito, 2006, p. 26.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter