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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-05-2019

Preguntas sobre los expertos

Rafael Poch de Feliu
Blog personal

Los especialistas de los laboratorios de ideas suelen formar parte de una casta disfuncional que desdea las perspectivas alternativas y est inmunizada contra las consecuencias de las polticas que justifica


Las posiciones de una gran potencia soberana (en el mundo de hoy quedan bien pocas) en materia de poltica econmica o relaciones internacionales, vienen, obviamente, determinadas por los intereses de las fuerzas vivas a las que sirve su gobierno. Cuando un gobierno quiere divulgar esas posiciones echa mano de los medios de comunicacin. Cuando quiere crearlas, utiliza a los expertos.

Los expertos, como los periodistas, suelen comer de la mano del poder establecido, as que elaboran las posiciones que se espera de ellos. Para eso existe todo un entramado institucional de fundaciones, universidades, institutos y medios de comunicacin, cuyo principal vector es esa servidumbre. Suele ser tan difcil encontrar un experto con puntos de vista propios o independientes, como toparse con un periodista heterodoxo. Normalmente ni unos ni otros tienen futuro profesional, ni por supuesto lugar, en las instituciones concernidas.

Debemos al libro de Stephen Walt, The Hell of Good Intentions una rara caracterizacin de los llamados laboratorios de ideas de Estados Unidos, ms conocidos por su denominacin inglesa, think tanks. Walt ya fue coautor, junto con el acadmico conservador John J. Mearsheimer, de un excelente libro sobre el funcionamiento del poderoso lobby israel en su pas, The Israel Lobby and U.S. Foreign Policy. Ahora nos explica el mundo de los expertos en poltica exterior.

Los define como una casta disfuncional, formada por privilegiados que en general desdean las perspectivas alternativas y estn inmunizados con respecto a las consecuencias de las polticas que han puesto en prctica. Un cuerpo disciplinado por las patologas establecidas que se deducen de los intereses de quienes les pagan y dirigen.

La mayora de los laboratorios de ideas estn vinculados a intereses particulares. En Estados Unidos eso viene de muy lejos, con instituciones de pensamiento vinculadas a los nombres de la modernizacin de los hidrocarburos y el acero, como Rockefeller o Carnegie, pero en los aos setenta se produjo una enorme inversin en creadores de opinin que prepar el terreno ideolgico a la involucin neoliberal. Hoy, la mayora de los centros de estudios estratgicos o institutos de estudios econmicos que uno encuentra en el mundo que cuenta, emiten desde hace dcadas la buena nueva neoliberal / belicista / crematstica que ha llegado a formar parte del sentido comn del ciudadano informado. Su objetivo no es la investigacin de la verdad, o de las verdades, sino el marketing poltico de ideas defendidas por sus patrocinadores, explica Walt.

Los norteamericanos inventaron el uso intensivo de la prensa para propagar las mentiras necesarias para generar el consenso que necesita una agresin. Ellos fueron los creadores del periodismo moderno y son sus maestros. Utilizan la crnica internacional, fundamentalmente, para justificar, encubrir o embellecer las fechoras de su gobierno. Fueron ellos lo que estrenaron y rodaron esa relacin incestuosa del poder con los periodistas a base de filtraciones y confidencias interesadas al cuerpo de periodistas de la corte, dentro de ese marco de empresas periodsticas estrictamente controladas por el poder empresarial que pasa por libertad de prensa y cuarto poder, cuando es precisamente su perversin. La actual relacin entre medios y poder que hoy vemos por doquier, fue un invento americano, como las relaciones pblicas y el complejo Hollywood, que, como dice Laurent Daur, es la continuacin de la poltica de Washington por otros medios.

A su vez, los periodistas apelan a los expertos para apoyar el mensaje buscado cuando se debate sobre aspectos de la poltica internacional. El resultado suele ser enormemente uniforme, ya que son raras las voces que discrepan de los planteamientos establecidos. La consecuencia de instituciones que tienden a perder de vista la realidad -porque la sacrifican a la disciplina- suele ser una considerable ceguera sistmica. Es as como la eficacia del aparato de propaganda imperial contribuye a la degeneracin de un sistema cegado. Lo vimos en la URSS, pero es universal: aunque el liderazgo de Estados Unidos sea aplastante, eso ya son cosas que ocurren en diversa medida en casi todas partes.

Walt explica cmo la mayora de los expertos estn formateados por el consenso ideolgico-militar de Washington y quienes no lo estn tienen pocas probabilidades de hacer carrera. Menciona el destino de los 33 investigadores de relaciones internacionales que en septiembre de 2002 advirtieron contra la guerra de Irak. A ninguno de ellos se le ha propuesto desde entonces un cargo o un puesto de trabajo en la administracin ni en ninguno de los grupos mas prestigiosos dedicados a la investigacin exterior, dice. Es tan raro ver a un experto que defienda en una televisin de Estados Unidos la posicin de Irn en las actuales tensiones, como ver en un canal europeo a un crtico de la OTAN o del nacionalismo exportador de Alemania y su austeridad en la eurocrisis. No se les paga para eso.

Cada ao gobiernos e industrias aportan decenas de millones a las instituciones encargadas de fabricar el consenso. En Estados Unidos los think tanks son considerados instituciones sin nimo de lucro, por lo que no estn obligadas a declarar los nombres de sus mecenas ni el monto de sus ingresos anuales. A pesar de ello, es notorio que la mayora de los laboratorios de ideas reciben donaciones millonarias de empresas del sector militar, como Lockheed-Martin o Boeing, del propio ejrcito, del sector aeroespacial y de pases de Oriente Medio, como Arabia Saud, Emiratos rabes Unidos, Omn, Qatar, Israel, u otros como Corea del Sur o Japn. Aunque esas instituciones defienden intereses nacionales y especficos de Estados Unidos, financiar think tanks americanos es para esos pases una buena inversin para promover sus propios asuntos desde el centro imperial.

La mayor parte de los grandes think tanks de Estados Unidos y de Europa tienen entre sus asociados a notorios ex mandatarios de sus parroquias. Gente como Henry Kissinger, Brent Scowcroft, Stephen Hadley, en Estados Unidos, o compaeros de viaje como el ex ministro de exteriores sueco Carl Bildt o Jos Mara Aznar, figuran como directores y asesores del Atlantic Council, el think tank vinculado a la OTAN. Lo mismo ocurre con los grandes laboratorios de ideas europeos, el European Council on Foreign Relations o la DGAP alemana. El CIDOB de Barcelona tuvo como Presidente al ex ministro de defensa Narcs Serra y como Presidente de honor a Javier Solana. No hay que extraarse de lo difcil que resulta encontrar all puntos de vista que contradigan algo la disciplina del pensamiento establecido en materia de seguridad europea o eurocrisis, por citar dos grandes mbitos. Es una tendencia que llega hasta los ltimos rincones de este pequeo mundo de servidumbres y disciplinas intelectuales, en el que, por supuesto, hay excepciones.

La historia sugiere que el incremento del nivel de educacin, de cultura y de sofisticacin tcnica en los pases ms desarrollados no nos ha hecho ms y mejor informados que nuestros tatarabuelos. Separados por ms de un siglo, la mentira sigue uniendo el derrocamiento de la ltima reina de Hawai, Liliuokalani, en 1893, con el de Sadam Hussein, en 2003. Lo que Snowden revel sugiere incluso la posibilidad bien real de un control orwelliano, antes tcnicamente impensable.

Por todo ello, de la misma forma que estamos obligados a aprender a leer peridicos, es decir a interpretarlos, cuando nos presentan a un experto hay que preguntarse lo ms elemental: De dnde sale? Para quin trabaja y quin paga a su institucin?

Fuente: https://rafaelpoch.com/2019/05/30/preguntas-sobre-los-expertos/#more-293



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