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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-06-2019

Exiliados en Transicin

Ritama Muoz-Rojas
Ctxt


Este artculo es el primero de una serie de siete que, bajo el ttulo Exiliados en Transicin, abordarn las vidas de los refugiados de la Guerra Civil y la dictadura ya en tiempos democrticos. La autora recoge los testimonios de los protagonistas a travs de las cartas que enviaron, durante aos, a los responsables de los Amigos de los Antiguos Refugiados Espaoles (AARE). La iniciativa de CTXT, que se cerrar con la publicacin de un libro, conmemora el 80 aniversario de la dispora republicana.  

La primera asociacin para ayudar al exilio republicano en Espaa se cre en 1983. Han pasado ocho aos desde la muerte del dictador y, desde hace uno, gobierna en amplia mayora el Partido Socialista Obrero Espaol. La joven democracia espaola avanza obsesionada con la reconciliacin, la concordia, el entendimiento, palabras ahora mgicas que, junto al olvido, se han convertido en la esencia de la Transicin. Casi nadie habla de la Repblica, de los exilados, los desaparecidos, los muertos. Dicen los viejos que en este pas hubo una guerra. Que hay dos Espaas que guardan an el rencor de viejas deudas.. Es parte de Libertad sin ira, algo as como el himno de la transicin espaola, cuya letra animaba a taparse los ojos, la boca y los odos para poder levantar ese nuevo pas con el que haba que soar.

Con ese panorama nace en 1983 la asociacin de Amigos de los Antiguos Refugiados Espaoles (AARE), volcada en el apoyo econmico y moral que tanto necesitan los cientos de ancianos espaoles que sobreviven en el sur de Francia desde que acab la guerra, sin que sus vidas hayan mejorado mucho desde entonces. Ms bien ahora tienen que aadir a la dureza de su existencia las complicaciones que llegan con la edad. Son espaoles y espaolas que han envejecido ausentes y lejos de su tierra, que sobreviven con pensiones mnimas (del gobierno francs), muchos de ellos mutilados, enfermos y muy solos. Hace ya cuatro dcadas que se les llama refugiados, refugiados de un fascismo contra el que lucharon y del que escaparon cruzando los Pirineos a pie. Han pasado cuarenta aos desde que sus vidas estn rotas, desde el destierro, los campos de concentracin, la muerte de los ms queridos; pero han conservado el orgullo y el recuerdo de haber luchado por la libertad y los derechos de los trabajadores; para ellos, Espaa es la Espaa republicana por la que pelearon y a la que siguen soando regresar, aunque sepan que es imposible. Ellos no han olvidado.

En Spanish Refugee Aid (SRA), imprescindible organizacin norteamericana cuya actividad ha sido crucial para los exiliados espaoles ms desfavorecidos, preocupa la situacin de los ya ancianos republicanos de la regin del Medioda francs (Toulouse, Montauban...) tras la llegada de la democracia a Espaa. Entre otras cosas, porque muchos de sus colaboradores han retirado las aportaciones que venan dando desde hace tres dcadas, convencidos de que ya no son necesarias. Para mentes democrticas como las suyas, el nuevo aire de la poltica en Espaa debiera incluir medidas que dignifiquen la vida de las vctimas del franquismo.

La actividad de Spanish Refugee Aid supuso un gran alivio para muchsimos exiliados con vidas tristes y dramticas, tal y como consta en los datos que fue recogiendo la propia organizacin: hombres y mujeres, en su mayora obreros industriales o trabajadores del campo, que llegaban al exilio tras aos, a veces dcadas, de crcel; enfermos incurables, ciegos o mutilados, con una formacin demasiado elemental como para abrirse camino en un pas extrao. Para ellos se cre SRA por iniciativa de Nancy McDonald, entusiasta mujer de ideas anarquistas, que tuvo un gran peso en la vida poltica e intelectual norteamericana desde los aos treinta.

En sus casi tres dcadas de vida, SRA lleg a recaudar cinco millones de dlares gracias a la colaboracin de destacados intelectuales, artistas y polticos, comprometidos con el exilio espaol. Por citar algunos de ellos, el periodista Dwight McDonald, marido de Nancy, presidente y tambin fundador de SRA; Pau y Marta Casals, Alexander Calder, Noam Chomsky, Erich Fromm, Juan Marichal, Mary McCarthy, Francisco Garca Lorca, Ramn J. Sender, Jos Luis Sert, Barbara Probst Solomon, Charles Zimmerman, Esteban Vicente, Hannah Arendt, Jess de Galndez, Robert Lowell, Norman Thomas y una larga lista ms.

Todos ellos respondieron a la llamada de Nancy MacDonald, para la que estos nombres eran, adems, un recurso estratgico dirigido a llamar la atencin sobre el drama de muchos refugiados espaoles. Desde su fundacin, en 1953, hasta su cierre, en 1984, SRA lleg a ayudar a 5.598 familias o individuos con cantidades mensuales, envos de ropa, alimentos, medicinas, mquinas de coser, aparatos para sordos, gafas y el no menos importante apoyo moral y contacto personal.

A finales de los aos setenta, Nancy MacDonald se dispone a dar por concluida la actividad de SRA. Pero, como se ha dicho, permanece un grupo de refugiados a los que no se puede abandonar a su suerte, pues carecen de los recursos bsicos para vivir, no tienen pensiones, son muy mayores y estn enfermos. Y, desde Espaa, no arranca ninguna iniciativa para hacerse cargo de la situacin.

El Gobierno espaol no ha tomado medidas para acoger a estas personas, y la mayor parte son mutilados de guerra o enfermos que rondan los setenta aos. Por otro lado, tambin hay refugiados que no quieren volver, porque estn demasiado enfermos o no tienen familia en Espaa, en algunos casos exterminada en la represin de la posguerra. Qu haran estos viejos si el Gobierno francs decidiera retirarles esa pensin extraordinaria y el Comit de Ayuda al Refugiado desapareciera? No deben nada los demcratas espaoles a este grupo de compatriotas abandonados en Francia? Es un problema humano del que deben hacerse cargo los espaoles. Nosotros, norteamericanos, alemanes, suecos, belgas, les hemos ayudado durante estos ltimos veintisis aos. Ahora que la situacin en Espaa se ha normalizado, la sociedad espaola debe reconocer por qu estuvieron fuera estos refugiados y adoptar las medidas necesarias para permitirles vivir tranquilamente los ltimos aos de su vida.

El Pas, 16 de junio de 1978.

Por eso, van a volver a tomar la iniciativa en el apoyo a los exilados. Por un lado, dirigiendo cartas y circulares a los financiadores tratando de que se hagan cargo y comprendan la situacin.

Querido Amigo

Le escribo en un tiempo difcil para los refugiados espaoles. Aunque ha habido cambios en Espaa desde la muerte de Franco, se ha hecho muy poco por los refugiados espaoles que permanecen an en el exilio y con grandes necesidades.

Muchos miles permanecen en Francia sin poder retornar a sus hogares porque nada se ha dispuesto para ellos all.

Algunos no pueden permitirse perder parte de su nfima pensin en Francia y otros son simplemente demasiado viejos para empezar una nueva vida en Espaa.

La vida no ha ido siendo ms fcil con el tiempo. Ellos huyeron a Francia en 1939 para no vivir en un rgimen fascista, pero ahora, su coraje e idealismo han sido totalmente olvidados. Y continan viviendo en condiciones miserables, a menudo solos y enfermos.

Marta Casals Istomin

Por otro lado, provocando que desde Espaa se responsabilicen de ellos. As es como naci Amigos de los Antiguos Refugiados Espaoles (AARE), primera organizacin que se ocup del exilio espaol cuando pareca que ya haban vuelto todos, que el exilio haba acabado el da en que Mara Zambrano lleg a Espaa tras medio siglo de destierro. Era el 21 de noviembre de 1984, y as lo expresaba la prensa del momento: Con el regreso de la pensadora, puede decirse que acaba el exilio espaol republicano.

Nada que ver con la realidad. Justamente un mes despus, quedaba legalmente constituida la Asociacin de Amigos de los Antiguos Refugiados Espaoles, tras varias reuniones en Madrid en las que participaban Nancy MacDonald, Laura de los Ros y Carmen Aldecoa, las dos ltimas casi recin llegadas de su exilio en Nueva York. Asisten a esas primeras reuniones el socilogo Juan J. Linz, Roco de Tern y Ritama Fernndez Troyano, quienes sern el motor de AARE durante las tres dcadas largas que ha durado su actividad.

Para su funcionamiento, y para obtener fondos, la nueva asociacin va a seguir el modelo de Spanish Refugee Aid: atraer a personalidades de la cultura, la poltica e incluso la empresa que apoyen la iniciativa y lograr as sensibilizar a la sociedad y obtener recursos. Entre las personas que apoyaron la asociacin desde el principio, estn Justino de Azcrate, Mara Luisa Daz Canedo, Carlos Fernndez Casado, Isabel Garca Lorca, Antonio Garrigues Walker, Francisco Giner, Eugenio Granel, Vctor Hurtado, Pedro Lan Entralgo, Jos Llad, Emilia de Madariaga, Gregorio Maran, Juan Marichal, Enrique Miret Magdalena, Soledad Ortega, Vicente Pinis, Jos Prat, Joaqun Ruiz Gimnez, Joaqun Satrstegui, Manuel Tern, Jos Juan Toharia o Manuel Vidal Beneyto.

Pese a la negativa del Gobierno a canalizar de manera institucional la ayuda al exilio espaol, s hubo colaboracin con AARE a travs de las subvenciones anuales del ministerio de Asuntos Sociales, cantidad que oscilaba entre los seis y ocho millones de las antiguas pesetas. Con la llegada del Partido Popular al gobierno, en 1996, esta cifra qued reducida a dos millones. En 1999, el Gobierno Aznar elimin totalmente la ayuda al exilio espaol, lo cual supona un verdadero problema para la vida cotidiana de los ancianos espaoles que continuaban siendo exilados en el Sur de Francia. Afortunadamente, AARE cont siempre con un buen nmero de asociados; con sus cuotas y su generosidad se logr mantener la ayuda indispensable para los refugiados.

Desde el primer momento, el funcionamiento de AARE consisti en un permanente contacto con los exilados a los que se dedicaba que, en los primeros ochenta, eran cerca de 500, con edades comprendidas entre los 70 y los 90 aos. Resultado de esa relacin casi familiar con los antiguos refugiados es la interesante documentacin que conserva la asociacin (a la que hay que aadir las elaboradas memorias anuales), valiosa fuente de informacin para el estudio de este exilio tan injustamente desconocido, el de los ms desfavorecidos, el de la Espaa de la Transicin. Es una muy buena noticia avanzar que el archivo de los Amigos de los Antiguos Refugiados Espaoles se va a depositar en la sede de Toulouse del Instituto Cervantes, centro desde el que se ha dedicado tiempo y trabajo de manera admirable al exilio republicano en el sur de Francia.

Para planificar la actividad de la asociacin, AARE elabor desde el primer momento cuestionarios en los que constaban de manera clara las demandas de los exilados. Las dos responsables de AARE en Toulouse, Mara Batet y Antoinette Caparrs, visitaban peridicamente a las familias en sus domicilios, elaborando informes de cada persona o familia y detallando su situacin econmica, familiar, enfermedades.

Estremece leer esos informes que tan bien reflejan la dura y triste vida de estos ancianos, que pedan carbn para los duros inviernos, alimentos, sbanas, braguitas o unas gafas. An ms estremecedor es leer sus cartas, escritas en lo que parece ser la nica hoja de papel que han encontrado, con trazos que son los de una mano temblorosa, faltas de ortografa y un lenguaje que empieza a confundirse mucho con el francs. Son cartas en las que, a lo largo de los casi treinta aos que ha durado la actividad de esta asociacin, algunas palabras se repiten constantemente: soledad, olvido.

Tenemos necesidad un poco de todo, y puede ser que dentro de unas semanas o meses, ya no tendremos necesidad de nada. La soledad es lo peor. [F.B. 198?]

Agradezco con toda mi alma que no nos hayan olvidado en esa fecha tan triste para nosotros, cuando perdimos nuestra querida patria para siempre. [R.S. Junio, 1989]

Veo que a pesar de los aos no nos han olvidado aquellos que tienen la dicha de pisar tierra espaola y que yo, enfermo, no podr ver ms. [F.M. Diciembre 1985]

Se repiten tambin las alusiones a su penosa situacin, a las dificultades del da a da, a las enfermedades. Cuenta esta correspondencia que mantenan con los responsables de AARE recuerdos de la guerra, de la retirada y de la llegada a Francia; no son pocos los que protestan por la injusticia que comete con ellos el gobierno de su pas, que ni entiende ni atiende ni resuelve reclamaciones de pensiones o indemnizaciones por aos de crcel o trabajos forzados.

Referente a la tan vapuleada indemnizacin por tiempos de crcel cumplidos por la guerra. Te dir con dolor que despus de tantos trmites y vueltas, recib con sorpresa la notificacin de que se desestima mi solicitud. []. No tengo palabras para condenar este proceder, pero me resigno pensando que: Es una ms de las innumerables injusticias que recib en esta desgraciada vida que me toc transitar. [G.B. Diciembre 1992]

Poner algo de alegra en vidas tan torturadas fue otro de los propsitos de los responsables de AARE. Y lo hicieron envindoles cada Navidad un paquete con turrones, un calendario y guantes o gorros de lana. En primavera, reciban un buen libro con fotos de ciudades y paisajes de su pas. Conmueve la ilusin, casi infantil, que expresan sus cartas en esas ocasiones. A muchos de ellos les cambi la vida en el viaje a Espaa, organizado por AARE junto a Cruz Roja y Solidaridad Democrtica, en 1986, en el que recorrieron varias ciudades en las que eran recibidos y homenajeados por autoridades y vecinos.

De ello tambin dan testimonio las cartas, como se ir viendo en las siguientes entregas de esta serie, donde se ofrecer de una seleccin de las ms significativas.

Fuente: http://ctxt.es/es/20190529/Politica/26424/ritama-mu%C3%B1oz-rojas-exiliados-en-transicion-spanish-refugee-aid-nancy-mcdonald-exilio-republicano.htm



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