Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-06-2019

De negros de Cuba a cubanos negros

Fernando Martnez Heredia
La Tizza

Comunicacin leda en el Taller de Resultados 2017 del Instituto Cubano de Investigacin Cultural Juan Marinello, el 13 de marzo de 2017. El autor la revis y anot para este Anuario, y le aadi una sucinta bibliografa. En Cultura: debate y reflexin, Caridad Massn Sena (comp.). Instituto Cubano de Investigacin Cultural Juan Marinello, 2017. pp. 1623.


Los problemas y la tesis que expondr constituyen solamente un corolario dentro de una investigacin acerca de clases y grupos sociales y nacin, en relacin con la dominacin y la rebelda, en el transcurso de la historia de Cuba. Comenc a trabajar aspectos de ese tema en los aos sesenta; desde hace veinticinco aos proyect la investigacin y trabajo sistemticamente en ella, en la medida del tiempo disponible.

He investigado eventos y procesos diversos sucedidos entre la octava dcada del siglo XVIII y alrededor de 1965, un intervalo histrico ciertamente muy dilatado. Desde una perspectiva que privilegia la interpretacin, he trabajado tanto con resultados de investigacin existentes y bibliografa atinente a los temas y problemas que investigo, como con fuentes primarias.

Mi objetivo es buscar la comprensin del proceso histrico desde los elementos generales que mencion al inicio, atendiendo tanto a los conflictos sociales como a los sistemas que han funcionado durante el perodo. La produccin y la publicacin de monografas ha sido y sigue siendo para m, por consiguiente, de resultados que aspiran a tener valor en s mismos, pero que deben desempear funciones en la indagacin de comprensiones ms generales que sus asuntos. Ruego tener esto en cuenta.

Debo prescindir en este acto de consideraciones acerca de teoras y mtodos utilizados, por lo que aclaro que el manejo eficaz de esas dimensiones es para m indispensable en el trabajo de ciencia social. Ello est implcito en mis exposiciones de resultados, y a veces lo hago explcito.

La frase del ttulo quiere sintetizar un proceso social que se fue integrando a lo largo del siglo XIX, pero con solo algunos avances significativos, mientras que sufri una transformacin brusca en el ltimo quinquenio del siglo y plasm una nueva identidad, a un grado que implic un cambio cualitativo para los grupos sociales de Cuba y para las representaciones que se tienen de ellos, cambio que ha permanecido vigente hastahoy.

Me refiero a la identidad predominante en un grupo social determinado, constituido por individuos no blancos criollos de la isla, que se modific rpidamente, de sentirse ante todo negros a sentirse ante todo cubanos. Y al hecho de que no se trat de una lenta construccin cultural, aunque ella estaba en la base de su identidad de negro de Cuba, sino de la agudizacin y el completo dominio de la escena social por parte de un conflicto que poda haber sido secundario para ellos: el de la colonia con su metrpoli. Este sobredetermin primero al conflicto social bsico que afectaba a los negros de Cuba, la nueva esclavitud masiva que rigi en el pas desde fines del siglo XVIII al inicio de los aos ochenta del XIX. La revolucin desatada en 1895 logr sobredeterminar tambin a la identidad de no blanco en su conjunto, y dentro de ella a la de negro de Cuba.

Como no cabe aqu ofrecer sntesis interpretativas de cuestiones previas, a pesar de que resultan necesarias al abordar este tema, me limitar a mencionar las que me parecen principales. La nueva esclavitud instaurada por la segunda formacin econmico-social de nuestra historia cre un grupo social por inmigracin forzada de un milln de personas en menos de noventa aos, al que he denominado nueva masa de esclavos.[1] Esto deterior mucho la situacin social de todas las personas consideradas no blancas, perjuicio agravado por el descomunal racismo antinegro que fue promovido por los dominantes y se generaliz en la sociedad de la isla. Los esclavos fueron marcados como negros para disfrazar aquel crimen colosal; as se escamoteaba el carcter social de la esclavitud y se la presentaba como consecuencia de un orden natural.

Esa inferioridad naturalizada se extendi en un grado muy alto a los negros y mulatos llamados de color libres. Pero en cuanto a estos result muy compleja y contradictoria, porque durante la primera formacin social colonial siglos XVI al XVIII haban sido parte notable en la formacin de las comunidades, las relaciones sexuales y familiares, los oficios y la defensa militar del pas. Su lugar social y su papel en la hegemona de la metrpoli se deterioraron, pero todos los idelogos del blanqueamiento de Cuba durante el XIX fracasaron ante aquella realidad y la necesidad que haba de los no blancos, en la colonia cuya economa creca sin cesar y que asuma vertiginosamente la modernidad.

Todava el conflicto social en que se enmarc la conspiracin de Jos Antonio Aponte en 1812 el primer intento de derrocar el dominio colonial buscaba en la dimensin africana sustento para una parte de su ideologa. Pero en el curso del siglo la cultura material e ideal se centr en relaciones, medios, representaciones y nociones del Occidente capitalista, y el dinero, la individualizacin completa, la moral burguesa y otros aspectos de ese sistema eran determinantes o muy influyentes. Para los libres no blancos, frica fue cada vez menos un referente vlido; la opresin racial lo haca no deseable y la vida en la isla era demasiado diferente a las representaciones de aquel continente. Al mismo tiempo, identificarse como negro o mulato sin avergonzarse de serlo era una forma de identidad factible, que contena elementos de resistencia cultural. El grupo social que he llamado negro de Cuba aparece muy definidamente en gran cantidad de fuentes del siglo XIX, con diferencias en cuanto a situacin econmica, oficios y regiones, pero con un denominador comn.

Est claro que esta sociedad que experimentaba una colosal expansin econmica y demogrfica estaba muy lejos de asumir una identidad nacional, y que tampoco tenda a unificar las diversas culturas que existan en ella. Cuba pudo haber quedado escindida respecto a sus componentes tnicos y regionales, como ha sucedido con otros pases del Caribe y del mundo que fue colonizado.
Ese era el cuadro, referido demasiado en breve, de Cuba hasta 1868. No intento analizar aqu la primera revolucin cubana, que sucedi entre 1868 y 1880, solo apunto que transform en gran medida los datos principales del problema y que cre una semilla subversiva que se enfrentara con eficacia a ulteriores soluciones de la cuestin colonial mediante arreglos de clases dominantes y potencias extranjeras. Aquella revolucin se vio precisada a ser abolicionista para ser independentista, es decir, tuvo que incluir una solucin revolucionaria a la principal contradiccin social del pas para que fuera viable su aspiracin nacional. Su final sin victoria abri paso a una tmida modernizacin poltica de la colonia de Cuba que se propuso evitar otra revolucin con un modo de produccin plenamente capitalista, pero tambin hizo patente el paso del liderazgo subversivo de un sector de la clase propietaria del este y el centro del pas a personas procedentes del pueblo, formadas en la guerra revolucionaria.

Hay que hacerles preguntas a los hechos. Por ejemplo, estudi el caso de Yaguajay, el ltimo valle que se abri a la gran produccin azucarera con esclavos, en 1847. En 1868 la mayora de los vecinos eran recientes: esclavos estrujados en su trabajo y sus vidas, un buen nmero de pobres venidos de Espaa, cules chinos y empresarios ambiciosos. Pero en una sociedad tan opresora e incipiente, la insurreccin cont con un gran nmero de soldados y una fuerte base social. Qu los motiv, los decidi y los hizo persistir en las peores circunstancias? Cmo pudo formularse en el campo revolucionario una ideologa unificadora de las demandas, los sentimientos e intereses, las identidades y visiones del mundo de grupos tan heterogneos? Cmo pasaron tantos negros y mulatos esclavos y libres de sus formas propias de vida y resistencia a la participacin masiva en una revolucin? Cules fueron las representaciones que los llevaron a ser revolucionarios? Cmo relacionaron sus representaciones de libertad y vida digna con un ideal poltico general de independencia nacional?[2]

Porque la consigna de Cuba Libre, el Ejrcito Libertador, el patriotismo nacionalista y la Repblica en Armas expresaban propsitos e ideas polticas mucho ms generales que sus representaciones. Estos rebeldes tuvieron que asumir una nocin general de libertad en la que cabra la libertad personal de cada uno, una organizacin poltico-militar como el instrumento eficaz, un proyecto de Estado nacional del cual ellos seran ciudadanos y una futura legalidad que consagrara sus reclamos en forma de derechos.
La primera revolucin le dej varios legados muy fuertes a la cultura revolucionaria: a) debe pelearse por no menos que la independencia total y la soberana nacional; b) Cuba es una nacin por encima de sus componentes humanos y sus diferentes regiones, y es singular respecto a todos los dems pueblos del planeta; c) los nacidos en ella solamente se llaman cubanos y estn orgullosos de serlo; y d) todos los seres humanos soniguales.
La poltica colonial hacia la gente de color en los aos ochenta-noventa dio un gran espacio a permitir, legalizar y tratar de controlar sus expresiones organizadas, las que deban adecuarse a los cnones de la civilizacin y los requerimientos del orden establecido. Era una poltica obligada despus de la Revolucin del 68 y sus finales pactados, incluido el de la esclavitud, y ante el lugar que ocuparan los de color en un sistema capitalista de trabajo libre generalizado. Esa poltica favoreca el control estatal mediante una modernizacin, pero tambin permita la asociacin de sectores bajos y medios-bajos (al menos urbanos) caracterizados por sus lugares sociales y sus aspiraciones propias, los cuales aprovecharon ese espacio.

Esas no fueron donaciones, y lo principal es que no fueron consideradas as por los beneficiarios. Termin la divisin entre esclavos y libres, y el mismo cese de la esclavitud fue atribuido por muchos al esfuerzo guerrero de una multitud de patriotas que inclua a negros y mulatos. Los hroes sobrevivientes eran un estmulo y un smbolo. Veteranos no blancos gozaban de gran prestigio, y Antonio Maceo trascenda a las razas como hroe epnimo del patriotismo y como lder poltico. La epopeya haba comenzado a tender un puente entre blancos y no blancos del pas, y era la va idnea hacia una Cuba libre, un objetivo que slo podra conquistarse mediante un nacionalismo popular. La poltica colonial era, en realidad, de riposta y antisubversiva. El descontento ante su insuficiencia revela el fuerte desarrollo de una cultura de lucha social y poltica, tanto como el rpido auge que tuvo el asociacionismo.

Cmo se lig aquel primer nacionalismo a las luchas por derechos civiles de los aos ochenta-noventa? Cmo estas llegaron a reconocer la independencia como el ideal general en que cabran las demandas particulares? Qu peso tuvo la aceptacin de esa frmula por la gente humilde no organizada que era la mayora, para la cual el patriotismo sera entonces la formulacin factible de un ideal cvico que acompaara a una elevacin individual? Propongo la hiptesis de que las fuertes luchas por derechos civiles de la gente de color constituyen uno de los prlogos de la Revolucin del 95. Identidades, intereses y luchas de raza y clase se relacionaron profundamente con el nacionalismo: slo as pueden entenderse esfuerzos, capacidades, voluntades y sacrificios tan gigantescos y masivos como los desplegados entre 18951898 y hasta 1902.

Si esto es as, el nacionalismo popular deja de ser un milagro patritico y es posible analizar su alcance, su riqueza, sus tensiones y sus contradicciones. Puede entenderse que existi una poltica de los humildes, y no slo una poltica de los prceres; que aquella fue un motor de la participacin masiva en un movimiento que estaba obligado a ser una revolucin; y que eso permiti que se sostuvieran los ideales comunes hasta las ltimas consecuencias. Esto nos permitira tambin hacer ms comprensible la verdadera procedencia y la grandeza de Jos Mart y su proyecto.

La conspiracin que prepar la Revolucin del 95 fue multirracial, un hecho poco estudiado. Activistas, contactos y jefes eran de todos los colores; entre ellos el Directorio Central de Sociedades de Color, volcado a la actividad subversiva. Lo mismo sucedi en los alzamientos, a partir del 24 de febrero.

Los negros y mulatos se fueron en masa a la guerra; se ha estimado que no fueron menos del 60% de los combatientes. Para ellos, la Revolucin del 95 fue el acontecimiento principal que cambi sus vidas: entraron a ella como negros cubanos y en ella conquistaron con sus mritos una identidad nacional que nadie les don, y de la que fueron tan creadores como los revolucionarios blancos. La insurreccin los reconoci como jams lo hubiera hecho la vida social vigente, y su actividad poltica fue un enorme salto respecto a sus escasas experiencias cvicas previas y al alcance que haban tenido sus demandas.

Su comportamiento fue extraordinario. Rivalizaron en disciplina, valenta, sacrificios y renuncia a hacer exigencias sectoriales. En pos del ideal general de la independencia de Cuba se sometieron a la rgida disciplina mambisa y compartieron los esfuerzos sobrehumanos y las penalidades de la ms terrible guerra total, que provoc la muerte a cientos de miles de personas y la devastacin del pas. Pronto se distinguieron, junto a los veteranos, jvenes oficiales y jefes negros y mulatos en el Ejrcito Libertador, el primero que realmente fue plurirracial a nivel de los mandos en este continente. Despus de la guerra y durante varias dcadas existi una figura cvica de enorme prestigio en Cuba: el veterano. Por primera vez en nuestra historia reuna, por el mrito conquistado y el reconocimiento social, a blancos, mulatos y negros, e inclua a personas muy pobres.

Entre otros hechos trascendentales, la Revolucin del 95 transform al negro de Cuba en un cubano que es, tambin, negro. Ese orden identitario nunca ha cambiado. Por eso considero errneo calificar de afrocubana o de afrodescendiente a la parte de la poblacin de Cuba que tiene antepasados africanos. Adems del obvio costado de minusvala que contiene esa nocin en el caso cubano: nunca se le ha llamado eurodescendiente a ningn grupo social en este pas.

En las dos dcadas previas se haba sostenido en Cuba la inferioridad del negro, en parte por la continuidad del tremendo racismo promovido por el apogeo de la esclavitud durante el siglo XIX sedimentado como uno de los elementos constitutivos del inicio de una cultura propiamente cubana, y en parte por la reciente aceptacin en Occidente de la supuesta fundamentacin que aportaban el evolucionismo y la ideologa de la ciencia a la creencia general en la supremaca de la llamada raza blanca dentro de la especie humana. En la isla, una pregunta relevante entre los cientficos de mente colonizada era si los negros eran inferiores por causas sociales o por causas biolgicas, y se afirmaba que los negros tenan una propensin particular a ser criminales.

Como pensaba Mart, fue la violencia revolucionaria organizada la que constituy una gigantesca escuela de creacin de valores, capacidades y ciudadana para los participantes, los colaboradores y las familias de patriotas. El desarrollo que alcanzaron en la contienda los que comenzaban a ser cubanos result muy superior a lo que hubiera logrado una larga evolucin, y muy diferente. Las prcticas, los sentimientos y las ideas de la guerra revolucionaria hicieron retroceder el racismo en una enorme proporcin y por medios muy superiores a los evolutivos. La revolucin fue una explosin que neg sbitamente el mundo ideal previo y dej maltrecho el edificio del racismo. A partir de ella se vivi una nueva etapa de la construccin social de las razas y el racismo en Cuba, que rigi durante ms de tres dcadas.[3]

El racismo no haba desaparecido en el curso de la Revolucin. Continu existiendo dentro de su campo, y se expres como menosprecio, doble rasero y manifiestas injusticias; cierto nmero de insurrectos fue culpable, otros lo toleraron. Sin dudas se debi al carcter cultural del racismo establecido en Cuba, pero tambin tuvo relacin con el conservadurismo social y poltico que existi dentro del campo heterogneo de la insurreccin, y que logr contrapesar al ala radical durante el curso de la guerra. En todo caso, tuvo que ser un racismo vergonzante, en una Repblica en Armas que prohiba toda referencia a las personas que no fuera la de ciudadano. Toda revolucin implica permanencias, y no slo cambios.

Pero sucedieron dos transformaciones muy trascendentes que han permanecido hasta la actualidad: a) la doble autosubestimacin que engendran el colonialismo y el racismo en las personas que no son consideradas blancas fue quebrantada por las prcticas y por las nuevas visiones del mundo promovidas por la revolucin. Los negros y mulatos asumieron un orgullo proveniente de su participacin en la guerra y en la creacin de la nacin y la repblica; y b) los fundamentos institucionales, el sistema, las organizaciones y las ideas polticas republicanos, ciertas organizaciones sociales y las representaciones de la nacin fueron definidamente integracionistas.

La emancipacin de la esclavitud solo se haba completado en 1886, bajo el rgimen colonial, pero solo diecisis aos despus el nuevo Estado asumi formalmente los logros del perodo revolucionario. El arsenal simblico nacional asociaba la gesta mambisa y la repblica cubana con la igualdad racial, y exista un espacio prctico donde bregar por el reconocimiento efectivo de los derechos y por obtener ascenso social.

Ambas transformaciones fueron posibles mediante un movimiento poltico de liberacin nacional, no de lucha racial, y fueron hijas de la subversin mediante la prctica revolucionaria, esa palanca eficaz para romper las prisiones de la estructura econmica, social e ideolgica de la dominacin, como afirmara Federico Engels. Por sus acontecimientos y sus realidades cotidianas, y por el protagonismo guerrero de una gran masa de participantes en su mayora iletrados, la Revolucin del 95 fue el apogeo de la accin. El pueblo naciente fue el que perfil sus smbolos, su imagen y la formulacin primera de su gesta. El combatiente y el veterano fueron los nuevos personajes ejemplares de la sociedad, muy lejos de los prceres de la primera mitad del siglo XIX, y tuvieron un peso que equilibraba el que alcanzaron los doctores de la segunda mitad de la centuria. El ejercicio de la ciudadana como un derecho de iguales naci en la guerra, no en el padrn electoral autonomista, ni en el del interventor extranjero. La democracia cubana fue una conquista de la guerra revolucionaria, no una reforma de polticos sagaces alimentada por intelectuales de gabinete; sus prcticas de 1899 en adelante no fueron de ningn modo un regalo, sino una victoria popular y una obligacin contrada por las clases dominantes.

Sin perder su especificidad, la comprensin de la cuestin racial en Cuba ha necesitado desde entonces tener en cuenta otras dimensiones sociales en las cuales est inscrita. La revolucin impact a blancos, negros y mulatos de sectores humildes, al menos en cuatro direcciones: 1) aumento de las capacidades personales y estmulos para buscar ascenso social; 2) cambios muy positivos en la autoestima, un valor antirracista y anticolonial de la mayor importancia; 3) cambios en las actitudes respecto a la naturaleza y la omnipotencia del orden vigente, y en las ideas acerca de los sistemas polticos y sociales; y 4) capacidad de autoidentificacin, tanto como ciudadano como de pertenencia a grupos sociales, incluida la identificacin del otro y de enemigos potenciales.

Los esfuerzos y sacrificios tremendos requeridos por las acciones populares colectivas emprendidas y mantenidas durante los tres aos y medio que dur la guerra fueron la base fctica de la memoria que se conserv de esa Revolucin, y el hecho de que ella consigui la victoria poltico militar frente a Espaa y el triunfo ideolgico de materializar el ideal nacionalista de fundar una nacin reforz la tendencia a la permanencia de esa memoria. Pero pienso que, adems de aquellos triunfos, lo decisivo fue haberse ligado la insurreccin a ansias inmensas de libertad y justicia de sectores mayoritarios, a representaciones colectivas muy trascendentes y a un proyecto compartido que fue identificado como el destino nacional.
Tanto raza como nacin son nociones muy resistentes al tiempo, que suelen referir su explicacin y su legitimidad al pasado, ya sea de eventos y procesos de la sociedad que han sido registrados es decir, considerados histricos, o de sucesos y acumulaciones designados como culturales. No parecen registrar cambios, aparentan permanencia. Esos rasgos suyos deben ser muy tenidos en cuenta por quienes comprendemos a ambas como construcciones sociales determinadas por unas relaciones sociales y un momento histrico precisos. Tambin es necesario no olvidar que ambas nociones se viven como ideologas, caracterstica que debe encontrar su lugar en el conocimiento al que aspiran las investigaciones de casos, los conceptos y las elaboraciones tericas.
Notas:

[1] Fernando Martnez Heredia. Problemas de interpretacin de la historia de Cuba. Curso de Posgrado, Centro de Investigacin y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello, 1998.

[2] Ver La Revolucin del 95 en Yaguajay: participacin, impacto, memoria, Fernando Martnez Heredia, Historias cubanas, Sancti Spritus, Ediciones Luminaria, 2011, pp. 5368.

[3] Fernando Martnez Heredia. Nacionalismo, razas y clases en la Revolucin del 95 y la primera repblica cubana. En Andando en la historia, La Habana, ICIC Juan Marinello / Ruth Casa Editorial. pp. 82125.

Algunas referencias bibliogrficas:

Barcia, Mara del Carmen. La otra familia. Parientes, redes y descendencia de los esclavos en Cuba. La Habana, Casa de las Amricas, 2003.

Batrell Oviedo, Ricardo. Para la historia: apuntes autobiogrfcos. La Habana, Instituto de Historia de Cuba, 2015.

Ferrer, Ada. Cuba insurgente, Raza, nacin y revolucin, 18681898. La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 2011.

Herrera, Jos Isabel (Mangoch). Impresiones de la Guerra de Independencia. (sin ed.). La Habana, 1948.

Ibarra Cuesta, Jorge. Ideologa mambisa. La Habana, Instituto Cubano del Libro, 1972.

_______________. Patria, etnia y nacin. La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 2007.

ndice Alfabtico y Defunciones del Ejrcito Libertador de Cuba. Datos compilados por Carlos Roloff M. y Gerardo Forrest. La Habana, Imprenta de Rambla y Bouza, 1901.

Maceo Grajales, Antonio. Ideologa poltica. Cartas y otros documentos. La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 1998, 2 vols.

Martnez Heredia, Fernando. La cuestin racial en Cuba y este nmero de Caminos. En Raza y racismo. Antologa. La Habana, Editorial Caminos, 2009.

_______________________. Los ms humildes tambin crearon la nacin. Conferencia, XI Frum Terico Fernando Ortiz, Grupo de Investigacin y Desarrollo de la Direccin Provincial de Cultura, XII Fiesta de los Orgenes. Matanzas, 14 de julio de 2016.

Prez Guzmn, Francisco. Radiografa del Ejrcito Libertador, 18951898. La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 2005.

Portuondo Ziga, Olga. Por la identidad del negro cubano. Santiago de Cuba, Ediciones Casern, UNEAC, 2011.

Scott, Rebecca J. La emancipacin de los esclavos en Cuba: la transicin al trabajo libre, 18601899. La Habana, Editorial Caminos, 2001.

_____________. Grados de libertad. Cuba y Luisiana despus de la esclavitud. La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 2006.

de la Torre Molina, Mildred. Conflictos y cultura poltica. Cuba 18781898. La Habana, Editora Poltica, 2006.

Varios autores. Ciudadanos en la nacin. Olga Portuondo Ziga y Michael Zeuske Ludwig (coordinadores). Fritz Thyssen Stiftung / Oficina del Conservador de la Ciudad, Santiago de Cuba, 2002.

Varios autores. Historia y memoria: sociedad, cultura y vida cotidiana en Cuba 1878 -1917. La Habana, CIDCC Juan Marinello / Universidad de Michigan, 2003.

Fuente: http://medium.com/la-tiza/de-negros-de-cuba-a-cubanos-negros-e68386d6a9a


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter