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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-06-2019

Podemos en su laberinto
Se ha cerrado el ciclo del 15-M?

Jess Mara Montero Barrado
Rebelin


Hace ocho aos se inici un fenmeno de masas focalizado sobre todo en la capital del Estadoque se fue irradiando hacia otras ciudades. Bautizado como movimiento 15-M, coincidi en su primer acto con la campaa de las elecciones municipales y autonmicas y supuso un halo de esperanza para mucha gente, indignada por lo que estaba aconteciendo desde dos aos antes: la toma de medidas antisociales por parte del gobierno del PSOE que presida entonces Jos Luis Rodrguez Zapatero, impuestas desde las alturas de la UE, y el cansancio por un sistema poltico cargado de limitaciones. Supuso el cuestionamiento del bipartidismo instalado desde haca tres dcadas y la denuncia de las prcticas corruptas que se fueron adhiriendo. Esas elecciones alzaron al PP a mayores cuotas de poder, ampliadas en noviembre tras su victoria en las generales. Desde ese momento se intensific la toma de medidas antisociales y antidemocrticas, lo que hizo que el movimiento social se fuera ensanchando, dando lugar a que por todo el pas se fueran sucediendo movilizaciones con una gran afluencia de personas.

Los sondeos electorales que se estaban haciendo por esos meses empezaron a reflejar el aumento de votos de grupos que estaban fuera del bipartidismo. Por la derecha, en favor de UPyD y Cs, y por la izquierda, de IU, que, a su vez, se iba coaligando con otras fuerzas de mbito autonmico (caso, por ejemplo, de AGE en Galicia, que obtuvo en 2012 casi el 14% de los votos). Pero fueron las elecciones europeas de 2014 las que marcaron el inicio de una nueva etapa poltica y la conformacin de un nuevo mapa electoral con la irrupcin de Podemos, que con su 8% de votos limit el avance de AGE/IU, que hubo de contentarse con el 10%.

La nueva fuerza se nucle inicialmente en torno a un grupo reducido, con la presencia importante de intelectuales universitarios (Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, igo Errejn, Carolina Bescansa, Luis Alegre...) que aportaron una visin estratgica y de comunicacin poltica valiosa y eficaz. Podemos se fue consolidando en los meses siguientes, haciendo que los sondeos fueran reflejando una continua subida en las previsiones de voto a costa de PSOE, en mayor medida, e IU, y atrayendo apoyos provenientes del abstencionismo y de quienes votaban por primera vez.

Se ha hablado de que la presencia permanente de miembros de Podemos, y especialmente de Pablo Iglesias, en los medios de comunicacin pudo tener relacin con una estrategia diseada desde el PP con el fin de dividir an ms el voto de la izquierda, fagotizando a IU e impidiendo que el PSOE, pese a que se encontraba en unas horas bajas, pudiera competir con eficacia. Pero lo que resulta evidente es que el empuje de Podemos se estaba nutriendo de un estado de opinin procedente del malestar social y poltico, en plena efervescencia movilizadora.

Podemos, pues, se convirti en la mejor expresin del movimiento 15-M. Sus apoyos se fueron ensanchando hacia sectores del centro poltico, por un lado, y la extrema izquierda. Esto es, un abanico de sensibilidades polticas que iban desde la moderacin a las diferentes radicalidades de la izquierda. En su seno empezaron a convivir diversas tendencias y sensibilidades, procedentes de mbitos y culturas polticas tambin diversas, que cooperaban y discutan en los distintos niveles de la organizacin: desde la cspide central hasta los crculos de base, pasando por las instancias intermedias que se fueron creando en los territorios (comunidades autnomas, provincias, municipios, barrios...). Haba gente procedente del PCE, Juventudes Comunistas, IU, Anticapitalistas, PSOE, anarquismo, ecologismo, el feminismo, los movimientos sociales... y mucha gente que no haba militado en nada especficamente.

La Asamblea Ciudadana celebrada en Vista Alegre en octubre de 2014 marc las bases polticas y organizativas de Podemos, a la vez que puso al descubierto las primeras lneas de demarcacin interna. La mayora que representaban el entorno de Iglesias y los sectores ms moderados, con Errejn a la cabeza, se impusieron a la minora situada ms a la izquierda, representada por anticapitalistas, o los sectores crticos con un modelo organizativo que consideraban demasiado centralizado, donde entonces se situaba Pablo Echenique. Pero lo ms llamativo estuvo en que fueron los sectores moderados quienes marcaron la estrategia a seguir a partir de ese momento, a la vez que controlaban la organizacin en la persona de Sergio Pascual.

Y en dicha estrategia estaba la apuesta por la transversalidad (ni derecha ni izquierda), la crtica central a la casta (que reduca el objetivo en el entramado formado por quienes ocupaban las instituciones y quienes se aprovechaban de ellas) y la moderacin en algunos aspectos polticos que podan resultar polmicos (la repblica, el aborto, la prostitucin...). Esto supuso el cierre de cualquier alianza electoral con otras fuerzas, en especial con IU, a la que se consideraba como parte de la vieja izquierda. Y empez a ocurrir en las elecciones andaluzas de 2015, cuando Podemos e IU se presentaron por separado, alcanzando Podemos (14,8%) una cuota de representacin superior a una IU (6,9%) que resisti pese a todo.

En plena vorgine de crecimiento, el primer gran reto de Podemos estuvo en las elecciones municipales y autonmicas de 2015, y ms concretamente cuando hubo de configurar las listas electorales. Ms fcil de hacerlo en las autonmicas, el problema se encontraba en las municipales, donde eludieron la marca para evitar el riesgo de que posibles distorsiones empaaran su prestigio. Surgieron de esta manera numerosas candidaturas formadas por la participacin de personas y grupos con una gran diversidad, no slo de Podemos, adquiriendo distintas denominaciones.

Los resultados fueron tan positivos, que Podemos lleg a todos los parlamentos autonmicos, mientras numerosos miembros del partido se auparon a las instituciones municipales, especialmente del medio urbano. Llamativos fueron los triunfos en Madrid, Barcelona, Zaragoza, A Corua, Cdiz o Santiago de Compostela, donde se haban conformado confluencias municipalistas, aunque con una importante presencia de la gente de Podemos, que incluso lleg a capitalizar el xito.

El peligro de que Podemos pudiera subir en sus apoyos hasta niveles no deseados por el sistema, hizo que se iniciara una campaa de acusaciones falsas contra algunos de sus dirigentes y el propio partido. Se utilizaron para ello asuntos como el origen de su financiacin o las relaciones con los gobiernos de Venezuela e Irn. Eso supuso que se paralizaran e incluso decrecieran sus expectativas de crecimiento en los sondeos. En las elecciones generales de diciembre, con una campaa basada en el discurso errejonista, Podemos se present sola, alzndose con un 20'7% de los votos, a slo 383.000 votos y 1'3 puntos del PSOE. Pero se encontr con un problema no previsto: lejos de hundirse, IU, bajo la marca Unidad Popular, aguant con casi un milln de votos (3'7%), los mismos que hubiera necesitado para superar al PSOE.

La confusin creada ante los problemas para conformar un nuevo gobierno llev a la primera falla en la convivencia entre Iglesias y Errejn: la postura a tomar al acuerdo de gobierno firmado entre PSOE y Ciudadanos. El sector de errejonista, partidario de la abstencin en la investidura de Pedro Snchez, vio cmo el de Iglesias no slo la rechazaba, sino que despreciaba con un gesto simblico al PSOE al recordarlo como el partido de "la cal viva", por lo de la "guerra sucia" de los aos 80 y 90.

A partir de ese momento se inici un distanciamiento sin retorno, que tuvo dos nuevos captulos. Uno, en clave interna, la sustitucin como responsable del aparato de organizacin del errejonista Pascual, pasando a manos de Echenique. El otro, de mayor calado, la nueva convocatoria de elecciones generales, en junio de 2016, donde la bsqueda de un acuerdo con IU, concretado en la alianza electoral Unidos Podemos, no cont con las simpatas del errejonismo.

Los resultados obtenidos estuvieron por debajo de las expectativas, pues perdieron algo ms de un milln de votos en relacin a la suma de Podemos e UP/IU por separado, sin que la distancia con el PSOE apenas variara. Los resultados fueron utilizados por el errejonismo para criticar que eran consecuencia de la estrategia fallida de la confluencia, donde la presencia de IU era valorada como una rmora por su imagen y su discurso. No faltaron, empero, opiniones, como las Monedero o Verstringe, que pusieron el acento en la pasividad de algunos sectores de IU. Se olvidaban, en todo caso, de un hecho nada desdeable: desde 2105 el tiempo de las movilizaciones haba dejado el paso al de las instituciones. Es decir, el freno de lo que haba sido su alimento natural conllevaba que casi todo se supeditase a la gestin poltica que pudiera hacerse en las distintas instancias.

La divisin interna en Podemos se fue extendiendo por todos los mbitos, donde haba un reparto de influencias diverso y con ello unas relaciones con la direccin central que se situaban entre lo amistoso y la tensin. Uno de los territorios donde se dio ms esto ltimo fue Andaluca, donde la corriente anticapitalista, con Teresa Rodrguez y Kichi Gonzlez a la cabeza, era hegemnica. Su apuesta por la soberana organizativa y un mayor acercamiento a IU no fue bien vista desde el centro.

La segunda Asamblea Ciudadana, celebrada en octubre de 2017 y de nuevo en Vista Alegre, supuso la derrota del errojonismo, mientras el sector de Iglesias se alzaba con un triunfo claro, para lo que cont con el apoyo de la corriente anticapitalista. Desde ese momento el liderazgo de Iglesias se vio acompaado de una mayor presencia de personas de su entorno. Junto al antiguo crtico Echenique, al frente del aparato interno, ganaron fuerza algunas personas como Irene Montero o Pablo Mayoral, procedentes de IU, o Ramn Espinar, que estaba al frente de la organizacin madrilea.

El distanciamiento alcanz una mayor dimensin cuando meses despus, ya en 2018, se desvelaron unos mensajes de Carolina Bescansa a Errejn en los que le haca una propuesta para desbancar a Iglesias y su gente de los puestos de direccin en la direccin central y en la de la comunidad de Madrid. Pese a ello, retirada Bescansa de sus responsabilidades y de su escao, se ofreci a Errejn ser cabeza de lista a las elecciones de la Comunidad madrilea, con una aceptacin no exenta de desencuentros. Y el principal fue la estrategia a seguir, en la que el discurso de la transversalidad y el distanciamiento con IU eran evidentes.

Con el episodio de la casa de Galapagar el liderazgo de Iglesias sufri un duro traspis. Internamente, especialmente desde la corriente anticapitalista, y a pesar de que lo resolvi mediante una consulta a la militancia. Y entre su electorado, una parte de la cual lo vio como una muestra de falta de coherencia entre el discurso y la prctica personal. Todo ello aireado por los medios de comunicacin de la derecha, a veces con extralimitaciones de la privacidad.

La mocin de censura contra el gobierno del PP presentada en junio por el PSOE abri, por lo inesperado, una nuevo panorama poltico. El apoyo decidido mostrado por Iglesias se centr en un acuerdo poltico que tuvo como objetivo la elaboracin de unos presupuestos del estado para 2019 con un gran contenido social. Snchez acab cediendo en algunas propuestas de UP, consideradas inicialmente como extremas, consciente que no poda dejar su flanco izquierdo en manos solo de UP. Pero no cedi a las pretensiones de los grupos catalanes, que esperaban gestos favorables en torno a una consulta o el enjuiciamiento de dirigentes del procs, temeroso que pudiera ser aprovechado por PP y Cs.

Las elecciones andaluzas celebradas en diciembre abrieron una nueva polmica, con la presentacin conjunta de Podemos e IU bajo la marca Adelante Andaluca. Algo que no gust ni a la direccin central y el sector pablista andaluz ni al errejonismo, que actuaron con pasividad durante la campaa y que, ante los resultados obtenidos, acabaron lanzando duras crticas, pero diferentes. A los primeros, porque no les gust la excesiva autonoma y un discurso que consideraban demasiado andalucista y poco atento al marco general. Al segundo, por la radicalidad del discurso y el argumento ya utilizado en 2016 de que dos no tienen por qu sumar y s restar.

La ruptura definitiva se produjo en diciembre, con el anuncio por parte de Errejn de la formacin de la candidatura Ms Madrid, paralela a la del Ayuntamiento, y al margen de cualquier acuerdo con IU. Un acuerdo entre Errejn y Carmena que ya vena precedido de la confeccin por la alcaldesa de una candidatura a su medida, apartando a quienes haban desafiado algunos aspectos de su gestin, pertenecientes a IU, anticapitalistas o colectivos ciudadanos. Errejn y Carmena, pues, como adalides de la transversalidad y la moderacin.

Llegados a 2019, Podemos se encontr en una la situacin muy difcil, con divisiones internas crecientes, renuncias de algunos cargos (Espinar, en Madrid) y candidatos (Bustinduy, a las elecciones europeas), y la ausencia de liderazgo, dado el retiro temporal de Iglesias por el permiso de paternidad. Su vuelta al escenario poltico coincidi con el rechazo definitivo de los presupuestos por los grupos de la derecha y catalanes. De manera que las citas electorales acabaron centrando la dinmica poltica. Primero, en abril, con la convocatoria de unas nuevas elecciones generales y despus, en mayo, con las obligadas municipales, autonmicas y europeas. Y a ello se uni un asunto que alcanz gran trascendencia, aprovechado con rotundidad por Podemos: la salida a la luz de las actuaciones en las cloacas del estado contra dirigentes polticos de la oposicin, donde Podemos sufri la manipulacin de informacin falsa.

Las citas electorales se configuraron en Podemos de dos maneras diferentes. De un lado, repitiendo la frmula de 2106 tanto para las generales como para las europeas (con el nico cambio en el gnero: Unidas Podemos), si bien con la defeccin de algunos grupos en territorios como Valencia (con Comproms ), Galicia (con En Marea ) o Baleares (con MES). De otro lado, producindose una especie de caos en la configuracin de las candidaturas autonmicas y municipales, con una amalgama de situaciones que iban desde la confluencia en UP o Adelante Andaluca hasta la presentacin con la marca Podemos, en competencia con IU u otro tipo de listas. Todo ello con el aadido de las defecciones antes aludidas en Valencia y Galicia, y la que ya se haba producido a finales de 2018 en Madrid en torno a la marca Ms Madrid.

En el caso de las elecciones generales los resultados dejaron constancia del desgaste sufrido por Podemos y la confluencia con IU en UP. Sin embargo, pese a que los 3'7 millones de votos (14'3%) rebajaron en 1'3 millones los obtenidos tres aos antes, sin contar los alrededor de 225.000 que fueron a parar a Comproms, En Marea o MES, el desarrollo de la campaa electoral y el papel jugado por Iglesias permitieron una mejora en relacin a las negras previsiones iniciales.

Lo ocurrido en las elecciones del pasado domingo, sin embargo, han dejado constancia de un Podemos muy debilitado. En el mbito europeo el 10'1% queda algo ms de cuatro puntos por debajo en las generales y lejos de lo obtenido por separado Podemos y AGE/IU en 2014, que sumaron el 18%. En el autonmico la bajada ha sido espectacular, perdiendo las dos terceras partes de sus representantes en los parlamentos e incluso la presencia en el caso de Castilla-La Mancha. Y en el mbito municipal, donde existe una mayor complejidad por tener un mayor componente las alianzas, destaca entre las capitales de provincia o comunidad la situacin tan difcil en que se encuentra la posibilidad de obtener las alcaldas de Madrid (ahora, prcticamente perdida) y Barcelona, y las prdidas de las de Zaragoza, La Corua o Santiago. Slo la alcalda de Cdiz, en manos de un anticapitalista y en alianza con IU, se ha salvado. Y en el caso de Valencia, la ha mantenido en solitario Comproms, pero sin la presencia institucional de Podemos y EUPV, que se presentaron juntas.

El discurso reiterativo de Podemos tras las elecciones generales encaminado a formar parte de un gobierno con el PSOE, se ha debilitado con estos resultados. El PSOE se siente fuerte por su flanco izquierdo, si bien debe conseguir los apoyos suficientes para poder gobernar en solitario. La situacin est muy abierta, porque en estos momentos se estn conjugando pactos de todo tipo en cada uno de los mbitos: estatal, autonmico, municipal y tambin europeo. Una de las posibilidades, surgida a ltima hora, es una orientacin del PSOE hacia el centro, va Cs, lo que conlleva riesgos.

Desde el errejonismo se siguen lanzando crticas, cada vez ms duras, contra el actual Podemos, Iglesias y lo que dicen que representa. Lo han hecho, por ejemplo, el propio Errejn, Bescansa o Carlos Fernndez Liria, teniendo como comn denominador la crtica a lo que llaman como deriva izquierdista de Podemos, ajena a la transversalidad, y su aversin a IU, de manera que Podemos se habra convertido en la segunda versin de IU.

Sobrevivir Podemos? Su actual crisis y su futuro incierto estn suponiendo el fin del ciclo iniciado el 15 de mayo de 2011?

(Articulo publicado en el blog del autor: https://marymeseta.blogspot.com/)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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