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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-06-2019

Mxico
Las izquierdas negadas por la "cuarta transformacin"

Massimo Modonesi
Nueva Sociedad


En el contexto de la proclamada cuarta transformacin de Mxico, el discurso de Andrs Manuel Lpez Obrador tiende a negar la existencia de la izquierda, ya sea como posicin poltico-ideolgica en abstracto o como encarnacin en grupos y movimientos que ostenten cierto grado de autonoma y radicalidad. La disputa respecto del significado y el lugar de la izquierda est atravesada por la tensin entre distintas acepciones y contenidos, pero tambin entre lgicas polticas tendencialmente divergentes como son las de la hegemona y la autonoma.

Transformadores versus conservadores

La ex-presidenta argentina Cristina Kirchner sola decir que a su izquierda solo estaba la pared. De forma anloga, Andrs Manuel Lpez Obrador (AMLO), desde el primer semestre de su mandato de gobierno, etiquet como conservadores tanto a los sectores acomodados que llama burlonamente fifs como a los radicales de izquierda, refirindose, en particular, a un sector disidente del magisterio y a grupos opositores a megaproyectos. Es indudable que, a su derecha, existen y actan polticamente clases y grupos histricamente dominantes que no aceptaron la invitacin a sumarse a la llamada cuarta transformacin, as como sectores medios y altos que no comulgan con el obradorismo y que rechazan ms su estilo plebeyo que su programa moderadamente reformista. Definirlos como conservadores es una manera de colocarse del lado de la Reforma y la Revolucin, en maysculas, como referencias histricas (la segunda y la tercera transformaciones, segn el conteo de AMLO), y de delimitar una prctica poltica que quiere modular, en funcin de las circunstancias y los interlocutores, el grado de profundidad del cambio. De cara a los conservadores de derecha, se perfila una definicin del obradorismo por izquierda, una delimitacin geomtrica que se sustenta a partir de dos clivajes fundamentales de clsica raigambre antioligrquica: el nacionalismo y el justicialismo. Ambos posicionamientos, revitalizados por las luchas antineoliberales desde la dcada de 1990, se resuelven a partir del fortalecimiento del Estado como portador del inters general, capaz de intervenir en clave nacionalizadora y redistributiva. En esta definicin histrica e ideolgica por defecto, el no conservadurismo de AMLO se coloca entre el liberalismo reformista decimonnico y el nacionalismo revolucionario, rehuyendo sistemticamente una ubicacin a partir de la etiqueta de izquierda, as como otros sucedneos como socialdemocracia, posneoliberalismo y, ms an, socialismo y anticapitalismo. Esta colocacin aparentemente asptica podra asimilarlo a la tradicin del centrismo prista, si no fuera porque se retroalimenta de un rasgo tpicamente progresista latinoamericano al reivindicar explcitamente un perfil antineoliberal, aunque se limite a pregonar algo similar a lo que Nstor Kirchner llamaba un capitalismo en serio, invitando a los empresarios honestos a sumarse al concierto nacional y popular, gesto que recuerda toda una tradicin del Mxico de la revolucin institucionalizada.

La combinacin entre ambigedad interclasista e inflexin progresista antineoliberal y nacional-popular puede resultar precaria e inestable pero, por lo pronto, a partir de la indiscutible legitimidad de una jornada electoral que canaliz agravios y esperanzas de mediana y larga duracin, les otorga a AMLO y a su gobierno una centralidad desde la cual se busca construir y ejercer hegemona, ensanchar el consenso y, al mismo tiempo, delimitar su permetro hacia la izquierda.

Si hacia la derecha se busca tejer alianzas y formas de cooperacin con sectores empresariales y otras fracciones de las clases dominantes, asumiendo una diferencia de origen y de colocacin social que no de clase, ya que este concepto no pertenece al lenguaje de la cuarta transformacin, hacia la izquierda se pretende y se exige no quebrar la unidad del pueblo la palabra mgica de la subjetivacin poltica obradorista, no caer en la tentacin particularista y someterse al inters general y a aquellos que concretamente lo representan y formulan desde el lugar que les corresponde, es decir, el del gobierno y el aparato estatal, lugares donde se formulan e impulsan las polticas pblicas destinadas a producir la anhelada regeneracin nacional.

El epteto de conservadores surge, por lo tanto, de una definicin histrica o ideolgica cuyo uso sirve para descalificar hacia la derecha y hacia la izquierda a todo opositor de la iniciativa reformadora y transformadora, propiciando una sobreposicin que confunde y, por lo tanto, niega no solo legitimidad sino todo rasgo propiamente izquierdista a los actores y movimientos sociopolticos autnomos y eventual o potencialmente ms radicales.

La izquierda obradorista

Otra izquierda tendencialmente negada en el proceso de la cuarta transformacin es la izquierda de Morena. Efectivamente, esta parece ser una entelequia, invisibilizada en trminos de la ausencia de un debate dentro y fuera de las instancias partidarias, pero evocada, episdica y abstractamente, como contrapeso interno y de base, frente a la infiltracin de oportunistas y otros residuos pristas y perredistas. Al mismo tiempo, Morena en su conjunto (y la supuesta izquierda en su interior), a menudo confundiendo la organizacin y el movimiento de masa, es a veces invocada como lugar de agregacin del obradorismo puro y duro, como trinchera frente a los compromisos contrados en aras de alcanzar el Palacio de Gobierno y como garanta de la profundidad de la cuarta transformacin. Sin embargo, la virtual inexistencia de la vida partidaria, en estos primeros meses de gobierno, es notable no solo en trminos de la falta de iniciativas, movilizaciones o debates, sino por el sensible debilitamiento del andamiaje dirigente, drenado por las necesidades de cubrir cargos de gobierno y de representacin. Por otra parte, se estanc apenas nacer la apuesta por la educacin poltica de masas a travs del instituto ad hoc, instancia aprobada por el ltimo Congreso, como contrapunto moral a la tendencia a convertirse en un partido-aparato electoral y de formacin y colocacin de cuadros en gobiernos, congresos y otras instituciones pblicas, o una agencia de empleo pblico a la par de los otros partidos del espectro parlamentario. Sin embargo, a pesar de su negacin, no deja de existir una izquierda difusa en Morena y en el obradorismo en general; una presencia etrea que se percibe entre votantes, simpatizantes, militantes y algunos sectores, personalidades o intelectuales que circulan en los grupos dirigentes y pueden ostentar un mayor o menor grado de influencia o cercana con el Prncipe.

Si los militantes tienen oportunidades de pesar en ocasin de los congresos partidarios, los votantes y los simpatizantes pertenecen a una zona de frontera, con un pie en el palacio, en la apertura de crdito respecto de la cuarta transformacin, pero sin la contencin de la disciplina y los intereses partidarios y, por lo tanto, ms expuestos a la decepcin respecto de expectativas a todas luces muy elevadas, es decir, con un pie potencialmente en la calle, en la inconformidad y la protesta.

Entre los grupos dirigentes del partido, como antesala a su actual ubicacin en alguna secretara de Estado u otro puesto, no deja de haberse colado algn personaje con credenciales de izquierda, por sensibilidad o por antecedentes militantes. Ello, sin embargo, no se tradujo en una posicin conjunta y articulada y, menos an, crtica, ya que prima la lgica de operar silenciosamente desde adentro, sosteniendo o impulsando algunas lneas o polticas, adems, obviamente, de su propia carrera profesional o su capital poltico. La reducida intelectualidad izquierdo-morenista, por su parte, se fue acomodando en distintos lugares ms o menos estratgicos, desde los cuales cada quien, segn los casos y las inclinaciones, impulsa iniciativas culturales y educativas, teje relaciones internacionales, produce textos en defensa o de apologa de la cuarta transformacin o cuida la moralidad del proceso.

Por ltimo, un lugar importante a la izquierda del obradorismo ocupan aquellas organizaciones sociales que invirtieron su independencia y su combatividad antineoliberal en la alianza electoral y de gobierno con AMLO en el marco de la cuarta transformacin. En algunos casos han resguardado una autonoma organizacional y cierto margen de maniobra, como el que ejerci la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educacin (CNTE) en ocasin de la abrogacin parcial de la reforma educativa aprobada por el gobierno anterior. En esta lgica pragmtica y con mayores grados de subalternidad que este sector del magisterio, se sitan organizaciones campesinas y una fraccin del movimiento obrero bajo el paraguas del sindicato minero y de su lder, Napolen Gmez Urrutia. Sin pertenecer todava orgnicamente al obradorismo, estas organizaciones sociales se mantienen en su rbita y contribuyen a inclinar hacia la izquierda el campo de irradiacin hegemnica de la cuarta transformacin.

Independientemente de izquierda

Afuera y a la izquierda del creciente permetro de influencia de Morena y la cuarta transformacin, existen diversos actores, disgregados y aparentemente minoritarios, que se caracterizan por mantener una distancia crtica, sostener una independencia organizacional y preservar cierta capacidad de movilizacin.

Se trata de un archipilago disperso por el cual transitan sectores con grado muy dispares de organizacin, politizacin y radicalidad. Sealo, para fines expositivos y sin pretensin de exhaustividad, cinco polos relativamente autnomos respecto del obradorismo.

En primer lugar, los movimientos por la defensa del territorio, surgidos contra los megaproyectos socioambientales, buena parte de los cuales estn anclados en comunidades indgenas de comprobada capacidad de resistencia. A pesar de la postura de AMLO respecto del fracking y los transgnicos, es evidente que su gobierno sigue el camino neodesarrollista ya ensayado por los gobiernos progresistas del Cono Sur en las ltimas dcadas, con sus consecuencias en trminos de acumulacin capitalista, pero tambin de despojo del territorio y luchas socioambientales. El caso de la termoelctrica de Huexca inaugur esta lnea de conflicto que el proyecto estratgico del Tren Maya promete prolongar a todo el sexenio.

En segundo lugar, los sindicatos de trabajadores que impulsan demandas de redistribucin y de justicia social, las cuales difcilmente podrn ser contenidas en una estricta lgica de negociacin salarial en el contexto de la austeridad y los recortes en el sector pblico implementados por el gobierno, junto con una poltica de empleo de corte asistencial (bonos y becas) y en ausencia de un ciclo econmico favorable. Tanto el magisterio disidente como los trabajadores organizados en particular, empleados pblicos y obreros de maquiladoras del norte pueden abrir un flanco de conflictividad permanente y arruinar as la pax interclasista. Esta dinmica de reinvindicaciones puede mantenerse en el plano gremial o confluir y retroalimentar un cuestionamiento ms integral de los lmites redistributivos de la cuarta transformacin. Algo similar puede ocurrir dentro del movimiento campesino, aun cuando all son ms fuertes los lazos neocorporativos con Morena y ms concretas y realizables algunas de las promesas sancionadas en el programa de gobierno.

En tercer lugar, el universo de las ONG, que si bien alberga diversas realidades algunas de ellas cuestionables, tambin es el crisol de mltiples expresiones de acompaamiento de luchas sociales y de derechos humanos que conforman en s mismas un formato especfico de lucha, que no solo opera en la interfaz institucional sino que se entrelaza con instancias desde abajo. Ms all del recorte presupuestal a las ONG, es evidente la desconfianza respecto de la cuarta transformacin entre grupos que defienden causas igualitarias y libertarias. Si bien muchos activistas reconocen y valoran la oportunidad que ofrece la llegada de este gobierno para colocar en la agenda temas y reformas de corte progresista, al mismo tiempo es evidente que defienden celosamente su autonoma y, sobre puntos especficos, diversas instancias postulan acciones ms consecuentes y radicales y critican abiertamente los lmites de la accin del gobierno.

En cuarto lugar, dos vastos sectores sociales: los jvenes (en particular los universitarios) y las mujeres (feministas). A pesar de tener cada uno un grado de organizacin y articulacin fragmentario, no dejan de albergar, de forma latente o como resistencia cotidiana, un gran potencial de movilizacin y de politizacin que tendencialmente escapa a la penetracin hegemnica del obradorismo. En efecto, en las franjas ms activas y politizadas causa rechazo el formato asistencial y centralizador que caracteriza las polticas pblicas de la cuarta transformacin, as como la falta de sensibilidad en temas de aborto y de diversidad sexual, por una parte, y la ausencia de radicalidad transformadora, de apertura hacia la participacin autnoma, as como de profundo recambio generacional, por la otra. Ms all de su heterogeneidad, se trata de sectores que se entrecruzan, en los cuales florece el principio de autonoma y de crtica, donde anidan procesos de politizacin y se reproducen ncleos de militantes y activistas. En este sentido, dinmicas de movilizacin estudiantil y feminista pueden eventualmente emerger y estar en condicin de cuestionar la cuarta transformacin desde instancias igualitarias y libertarias, a travs de coyunturas de intensa movilizacin, as como de su expresin cotidiana, en clave de opinin pblica, en particular en las redes sociales.

Por ltimo, hay que registrar la dificultad que, en Mxico ms que en otros pases de Amrica Latina como Argentina y Brasil, encuentran grupos y organizaciones socialistas para sostener la conformacin de un polo de agregacin de una oposicin de corte anticapitalista. En medio de la existencia de grupos izquierdistas con mayor o menor vitalidad y con una comn influencia escasa sobre las masas, trat de ocupar este lugar la iniciativa de la candidatura independiente de Marichuy por parte del Congreso Nacional Indgena y el Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional (EZLN), que busc revitalizar y sumar las resistencias y las luchas en defensa del territorio. Al mismo tiempo, los lmites de la propuesta y las dificultades para que prosperara son sintomticos de una coyuntura desfavorable tanto en trminos de ciclos polticos largos como en relacin con el momento obradorista. Mientras este est transcurriendo, no se ha conformado un lugar de convergencia, ni aun de carcter federativo, que contraste la tendencia epocal a la dispersin y despolitizacin de las luchas sociales. Al mismo tiempo, en la medida en que, como dira Gramsci, podemos prever el conflicto pero no sus formas, no se puede descartar que un repunte de la conflictividad a la izquierda de la cuarta transformacin genere las condiciones propicias para revitalizar la crtica anticapitalista y favorecer la creacin de un polo de oposicin de corte socialista.

En conclusin, ms all de los contenidos de mayor o menor alcance transformador de la cuarta transformacin, una clave de lectura del actual momento de composicin y recomposicin poltica del campo de las izquierdas, negadas pero existentes, es la subyacente tensin entre un proyecto hegemnico que pretende convencer y fagocitar y unas instancias autnomas que se resisten a ser asimiladas.

Las izquierdas negadas por la lgica hegemnica no tardarn en manifestarse con mayor vigor conforme se hagan evidentes las contradicciones del equilibrismo progresista. Al mismo tiempo, nada garantiza que, paradjicamente, no terminen negndose a s mismas como posibles hegemonas alternativas, se mantengan como meras contrahegemonas y no sepan generar un proceso de acumulacin de fuerzas, no solo de cara al centrismo nacional-popular obradorista sino, como ha mostrado el fin del ciclo progresista latinoamericano, frente a la amenaza de una reaccin de corte derechista.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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