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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-06-2019

Las grandes empresas tecnolgicas y el capitalismo de vigilancia

Mark Kernan
El Salto

Mientras que antes era el mundo social y natural el que se vea subordinado a la dinmica del mercado, ahora, segn nos dicen, ha llegado el momento de sacar rentabilidad de la extraccin de nuestra propia experiencia humana.


Muro de Facebook (literalmente). Foto de Ksayer1

Hace unos aos, despus del colapso financiero de 2008, Matt Taibbi, de la revista Rolling Stone, describi a Goldman Sachs, el gran titn del capitalismo financiero, como un gran calamar vampiro que envuelve el rostro de la humanidad y mete a la fuerza inexorablemente su conducto sanguneo en cualquier cosa que huela a dinero. Segn Shoshana Zuboff, autora de Surveillance Capitalism: The Fight for a Human Future at the New Frontier of Power (Capitalismo de vigilancia: la lucha por un futuro humano en la nueva frontera del poder), diez aos despus, podramos decir lo mismo, e incluso cosas peores, acerca del capitalismo de vigilancia.

Pero esta vez es un calamar ms grande y mete ese conducto sanguneo a travs de los mviles, las televisiones inteligentes, las tabletas y, dentro de poco, los hogares inteligentes; llega hasta el ltimo rincn de nuestra privacidad individual y colectiva. Lo que se supona que nos iba a liberar y que iba a estar a nuestro servicio, que era lo que esperaba Tim Berners Lee, el creador de internet, ha evolucionado a lo que l mismo defini como un motor de injusticia y divisin movido por fuerzas poderosas que lo usan para sus propios planes. El registro y mercantilizacin de nuestros datos, la estructura depredadora de perfiles de usuarios y de vigilancia est en el ADN del capitalismo de vigilancia. Cambridge Analytica solo es la punta del iceberg.

Zuboff seala en su brillante libro que el capitalismo de vigilancia, dominante, furtivo y omnipresente, ha explotado la experiencia humana para recoger materia prima gratuita y traducirla en datos conductuales. El excedente conductual (nuestras emociones, miedos, voces y personalidades) alimenta la inteligencia de las mquinas pensantes y luego se reconfigura en productos predictivos. Son productos diseados especialmente para anticiparse a lo que vas a hacer hoy o la semana que viene a travs de la modificacin conductual. Pero el capitalismo de vigilancia no solo predice, sino que tambin nos anima influyendo en nuestro comportamiento a travs de anuncios especficos personalizados e intrusivos.

Como dice la autora de un modo tan memorable, una vez que buscamos en Google, Google (y el resto) nos busca a nosotros. La lgica despiadada de las exigencias de la rentabilidad de las grandes tecnolgicas nos ha desposedo digitalmente. Mientras que antes era el mundo social y natural el que se vea subordinado a la dinmica del mercado, ahora, segn nos dicen, ha llegado el momento de sacar rentabilidad de la extraccin de nuestra propia experiencia humana.

Nuestros datos, que se han ido recopilando con remordimientos en los ltimos aos sin nuestro consentimiento real, se han convertido en un arma contra nosotros con eficiencia militar, segn declar Tim Cook, de Apple nada menos, al crear un perfil digital que permite que las empresas nos conozcan mejor que nosotros mismos.

REBUSCADO O POCO CONVINCENTE? CONSIDERA LO SIGUIENTE

Los rastreadores de emociones porttiles tienen sensores integrados que miden y rastrean las seales biomtricas de su portador (la temperatura de la piel, la frecuencia cardaca y el pulso). Estos datos se envan a un aparato vinculado mediante tecnologas inalmbricas, como Bluetooth. Entonces se compilan enormes conjuntos de datos que, sin duda, se pueden analizar mediante algoritmos con el objetivo de detectar patrones y correlaciones a partir de los que se pueda predecir el comportamiento futuro. Quizs, cada vez que nos sintamos tristes, nuestros telfonos nos den un chute de oxitocina o serotonina.

Todo esto se comercializa como bienestar para el consumidor, pero, en realidad, es una agresin a nuestros yos inconscientes que ayuda a los negocios a vender productos oscuros y a aumentar sus ingresos. Extraen esas microemociones y esas sensaciones ms ntimas en tiempo real para obtener beneficios.

Te parece extrao? Vayamos un poco ms lejos. Amazon patent hace poco un diseo de ahorro de trabajo para llevar en la mueca, que monitoriza las manos de los operarios de almacn y los impulsa con ms rapidez a prcticas de trabajo ms eficiente mediante vibraciones ultrasnicas. No hace mucho, este era el tipo de cosas que apareca en la ciencia ficcin distpica; ahora, una supervisin electrnica a distancia muy restrictiva que haga que los trabajadores no se salgan de los roles asignados se ve como una posibilidad.

En 1983, el Tribunal Constitucional alemn sentenci que las preguntas del censo propuesto eran intrusivas e innecesarias y que se poda producir un abuso de la informacin. Los tiempos han cambiado.

Hace veinte o treinta aos, la gente se habra indignado ante tales propuestas y vulneraciones de la persona. A finales de los ochenta, los verdes alemanes pelearon con el Estado a cuenta de un censo nacional: el eslogan era Solo se cuentan las ovejas. En 1983, el Tribunal Constitucional alemn sentenci que las preguntas del censo propuesto eran intrusivas e innecesarias y que se poda producir un abuso de la informacin. Los tiempos han cambiado.

Hace poco, dos miembros del sacerdocio de la lite digital, Tom Cook y Mark Zuckerberg, exigieron ms privacidad y una mayor regulacin de internet. Zuckerberg, adems, prometi que Facebook iba a avanzar gradualmente hacia servicios privados y encriptados que permitieran a los usuarios confiar en que lo que hablan entre ellos permanezca seguro.

Los dos anuncios son desvergonzados, interesados y cnicos y se ejercen en la direccin equivocada. Los principios de confianza, privacidad y comportamiento tico nunca han sido una prioridad cuando desarrollaban su hegemona digital, social y cultural. Han hecho muy poco por proteger nuestros datos. En realidad, legalmente hablando, son sus datos, y siempre tuvieron la intencin de que fuera as. Las leyes que protegen nuestros datos estn siendo, desde hace mucho tiempo, socavadas por un laberinto de contratos online y trminos y condiciones que nadie lee y que a los que podramos llamar eufemsticamente un marco regulatorio laxo.

Como muchas de las sedes europeas de las grandes tecnolgicas estadounidenses se encuentran en Irlanda, la comisin de proteccin de datos irlandesa es, de facto, la normativa europea desde que se materializ el Reglamento General de Proteccin de Datos (RGPD). Aun as, el comisionado irlands dijo el ao pasado que no iban a investigar el rastreo secreto por parte de Google de la localizacin de los usuarios de Android. Supongo que es mejor no molestar demasiado al imperio con ideas de privacidad y derechos y libertades de los individuos. Hace unos aos, el antiguo taoiseach (primer ministro irlands) Enda Kenny dijo que Irlanda era el mejor pas pequeo del mundo en el que hacer negocios. Quiz se refera a eso.

Silicon Valley, que siempre ha sido una especie de religin cienciolgica digital poblada por gente que utiliza el dialecto propio del Atlntico medio como lengua franca, ha roto a sabiendas el pacto social, y ahora que los han pillado y sus beneficios podran verse mermados, exige que haya una regulacin.

Zuckerberg vino a Dubln hace poco y, en un reportaje del Irish Times, que parece un boletn de prensa de Facebook, dijo de las leyes de privacidad en Europa y el RGPD: Creo que es una buena base que codifica muchos de los valores importantes de las personas, para que puedan elegir cmo son tratados sus datos.... Facebook ha crecido despiadadamente gracias a una campaa casi religiosa de recogida de datos casi a cualquier precio. Embriagado por las mediciones del comportamiento y rastreando nuestras interacciones, se ha comportado como ese calamar gigante que chupa la sangre, oliendo el dinero donde sea que se agarre a esa curiosidad y debilidad humana.

Los datos que se usan (y esto significa que son recabados sin piedad, explotados y vendidos al mejor postor) no son ms que una desviacin de las relaciones pblicas, lo que sera irrisorio, si no fuera tan obvio. Somos nosotros, y nadie ms, los que debemos decidir cmo se usan nuestros datos, si es que se van a usar.

Esto no es ms que propaganda interesada de Zuckerberg. Mentiras del departamento de Relaciones Pblicas de Silicon Valley para intentar mejorar su imagen corporativa empaada. Despus de todo, hasta cuando desactivas el rastreo, Facebook te sigue rastreando. Asimismo, te persigue por internet a travs del cdigo que implanta en tu navegador. Adis a la tan aclamada promesa de Zuckerberg de remodelar Facebook y convertirla en una plataforma centrada en la privacidad.

Lo que es an ms irrisorio, Facebook paga al Daily Telegraph como parte de su campaa de marketing para que cuente historias positivas sobre la plataforma bajo el ttulo: Ser un humano en la era de la informacin. Como Orwell podra haber dicho sobre esas piezas propagandsticas: no podrais inventroslo.

Shoshanna Zuboff seala exactamente que los oligarcas digitales son los capitalistas sin escrpulos del siglo XXI. Su modelo de negocio est basado en el adormecimiento psquico y en nuestra percepcin inconsciente de lo que han estado haciendo.

Que las grandes tecnolgicas exijan ahora una normativa es una estrategia de los de relaciones pblicas cnica, porque durante aos se han opuesto a que existiera una normativa, puesto que dificulta la innovacin, y la privacidad ya no es, segn Zuckerberg, una regla social. Sin embargo, las tecnologas con las que ganan miles de millones solo han sido posibles gracias a las cuantiosas ayudas estatales y a contratos de investigacin pblicos. Sin el presupuesto de defensa de los Estados Unidos, o lo que es lo mismo, el dinero de los contribuyentes estadounidenses, varias generaciones de ordenadores no se habran construido. Dicho de otro modo, es el capitalismo de Estado reestructurado como emprendimiento de libre mercado.

Lo que escribi Noam Chomsky en 2009 lo explica bien:

El ncleo de la economa depende en gran medida del sector estatal, y eso est claro. Por poner como ejemplo el ltimo boom econmico, que estuvo basado en la tecnologa de la informacin. De dnde ha venido? De los ordenadores y de internet. Los ordenadores e internet estuvieron casi en su totalidad en el sistema estatal durante unos 30 aos (investigacin, desarrollo, adquisicin, otros dispositivos) antes de que, por fin, se cedieran a empresas privadas para que se lucraran con ellos.

La relacin Silicon Valley / Estado est en desarrollo y an es recproca. Eric Schmidt, ex CEO de Google, ahora es el presidente del Consejo de Innovacin en Defensa creado por el Pentgono y constituido por expertos procedentes de Silicon Valley, profesores universitarios y la industria de defensa estadounidense para innovar (otra vez esa palabra) y analizar el uso de la inteligencia artificial en la guerra, entre otras cosas. La innovacin, en este momento, es en realidad un recurso retrico y un poder otorgado para violar nuestra privacidad y cosas peores.

Las innovaciones de vigilancia de las grandes tecnolgicas golpean directamente a lo que nos hace humanos: nuestra privacidad, nuestra voluntad, nuestra autonoma y nuestra necesidad de soledad

Es sorprendente que otro miembro de la junta, el profesor de Derecho de Harvard Cass Sunstein, propusiera hace unos aos la idea innovadora y propia de Huxley de la infiltracin cognitiva, idea que supone que los agentes del Gobierno (y sus aliados) podran entrar en salas de chat, redes sociales en lnea e, incluso, en grupos reunidos en espacios fsicos e intentar socavar teoras de la conspiracin filtradas planteando dudas sobre sus hiptesis objetivas, su lgica causal o consecuencias por actuaciones polticas. El camino al infierno se ha pavimentado con buenas intenciones y efectos inesperados. Quizs. O quizs, no. A lo mejor, su momento, por fin, ha llegado.

Se podra decir que hay privacidad para los ricos y el panptico de las redes sociales para todos los dems. No es, ni ms ni menos, que la devastacin gradual de la libertad humana, como la fbula de la rana en el agua hirviendo, y ha pasado incluso antes de que nos demos cuenta de lo que estaba pasando.

Por qu es importante todo esto? La vigilancia constante crea una crcel para la mente. Las innovaciones de vigilancia de las grandes tecnolgicas golpean directamente a lo que nos hace humanos: nuestra privacidad, nuestra voluntad, nuestra autonoma y nuestra necesidad de soledad.

Sin soledad, cmo podemos comprender quines y qu somos? Sin ella, no podemos ser totalmente humanos y, sin duda, nunca podemos ser totalmente libres.

Reagan, Thatcher, Blair y otros nos dijeron que el capitalismo neoliberal iba de la libertad y la liberacin del individuo de la economa y de la libertad econmica. Internet nos prometi una emancipacin similar y, aun as, hemos acabado en un capitalismo de vigilancia.

El utopismo tecnolgico es la nueva ortodoxia digital del da y la innovacin se ha convertido en la representante de la intrusin profunda en nuestra privacidad, e incluso, como nos advierte Ruboff, en la conciencia que tenemos de nosotros mismos

El artculo de Richard Barbrook y Andy Cameron titulado The Californian Ideology now, publicado hace ms de veinte aos, parece extraordinariamente proftico. En l, advertan de que las tecnologas de la libertad se estn convirtiendo en las mquinas de dominacin. Tim Berners Lee estara de acuerdo. De una forma estrambtica para todos nosotros, la ideologa californiana de individualismo libertario de la disconformidad y el capitalismo de libre mercado han convergido y se han transformado en un capitalismo de vigilancia rapaz.

El utopismo tecnolgico es la nueva ortodoxia digital del da y la innovacin se ha convertido en la representante de la intrusin profunda en nuestra privacidad, e incluso, como nos advierte Ruboff, en la conciencia que tenemos de nosotros mismos. La doctrina de la inevitabilidad tecnolgica de Silicon Vally, aade la autora, trae consigo un virus convertido en arma del nihilismo moral programado para dirigirse a la capacidad humana de tomar decisiones y borrar del texto de la posibilidad humana la resistencia y la creatividad.

Como se ha dicho en otro lugar, el modelo de negocios de las grandes tecnolgicas no es compatible con nuestros derechos, valores humanos ni con nuestras democracias. Y lo que es ms importante, no es compatible con la propia idea del ser humano. Zuboff termina este libro providencial con una advertencia que deberamos tener en cuenta:

No est bien que nuestros movimientos, emociones, expresiones y deseos sean catalogados, manipulados y, despus, utilizados para llevarnos en manada de manera subrepticia a travs del tiempo futuro para beneficio de alguien.

En este momento, hay asimetras de conocimiento sin precedentes con multimillonarios como Eric Schmidt y Zuckerberg, pues ellos saben muchsimo sobre nosotros, pero nosotros sabemos muy poco de ellos. Como seala Zuboff: Aspiran a que nadie les cuestione su poder para saber, para decidir quin sabe y quin decide.

Pero y si surge de todo esto un monstruo burocrtico, estatal y corporativo? Este monstruo, como advierte David Samuels, de la revista Wired, tiene capacidad para rastrear, clasificar, enloquecer, manipular y censurar a los ciudadanos, algo similar al Estado-Gran Hermano de China. Y si la libertad digital que creamos tener no es libertad en absoluto, sino un tipo de tirana disfrazada de libertad? Y si durante nuestra somnolencia digital inducida el calamar monstruoso ya ha llegado?

 

Mark Kernan es escritor freelance e investigador independiente. Artculo original publicado en Counter Punch: Big Tech and the Rise of Surveillance Capitalism, publicado con licencia Creative Commons, traducido por Isabel Pozas Gonzlez.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/redes-sociales/grandes-empresas-tecnologicas-capitalismo-de-vigilancia



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