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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-06-2019

Machismo & Manipulacin de la realidad
Credihabilidad

Miguel Lorente Acosta
https://miguelorenteautopsia.wordpress.com

Estrategias del machismo para condicionar y manipular la realidad y hacer crebles sus falsos argumentos.


Si en algo demuestra el machismo su habilidad para condicionar la realidad, es en su capacidad de jugar con la credibilidad de las palabras para darle el significado necesario a los acontecimientos, de manera que todo encaje en su forma de entender y presentar esa realidad.

El machismo acta como un malabar de todo lo que nos rodea para que nunca parezca que est donde est, y como el prestidigitador que es capaz de hacer desaparecer la palabra de los labios de una mujer, al tiempo que se saca otra de la chistera para ponerla en sus labios y lanzar un mensaje diferente.

Esa capacidad es la que permite que un bulo como el de las denuncias falsas en violencia de gnero, que representan el 00075% como han demostrado la FGE, siga repitindose y se diga que suponen el 80%, y hacerlo con un argumento tan dbil y pueril como afirmar que todo lo que no termina en sentencia condenatoria es denuncia falsa. La misma situacin que ocurre ante las agresiones sexuales, ya se ha creado el marco para que lo primero que suceda ante una denuncia sea cuestionar a la vctima de forma progresiva, de manera que cuando supere un nivel de cuestionamiento se encuentre con otro: primero se niega que hubo una relacin sexual, despus se dice que fue consentida, ms adelante que la denuncia es falsa, o que no se defendi lo suficiente, o que no huy

Y todo ello sucede en un contexto en el que 60 mujeres de media son asesinadas al ao por sus parejas o exparejas, 600.000 son maltratadas, y ms de 1200 mujeres son agredidas sexualmente, aunque si se consideran todos los delitos contra la libertad y la indemnidad sexual, sufridos fundamentalmente por mujeres, los casos anuales superan los 12.000. Cmo es posible que ante una realidad tan objetiva y amplia, se pueda cuestionar su existencia y dudar de las mujeres que habindola sufrido acuden a las instituciones para que se responda ante ella?

La respuesta es sencilla: porque las referencias que dan lugar a esa realidad son las mismas que se utilizan para interpretarla, darle significado y responder en consecuencia. Se trata de conductas individuales que se llevan a cabo sobre referencias comunes integradas a partir de una serie de mitos y estereotipos construidos por la misma cultura que da lugar a la normalidad definida por esa sociedad, y a las identidades que llevan a hombres y a mujeres a entender que determinados comportamientos estn justificados por argumentos precocinados listos para ser incorporados al microondas de la informacin cuando haga falta servirlos ante un caso en particular.

Han escuchado alguna vez que cuando un joyero sufre una agresin durante un robo, el joyero haba provocado al ladrn al poner un escaparate lleno de joyas y relojes de lujo?. Pues en las violaciones y agresiones sexuales es habitual utilizar el argumento de la provocacin de la vctima para justificar y llegar a decir que es una denuncia falsa.

Han ledo alguna vez que cundo un cliente sufre una intoxicacin alimentaria en un restaurante la culpa es suya por haber pedido ese plato, o que en realidad lo que busca es no pagar la cuenta y simular la sintomatologa?. Pues es un mensaje que se lanza con frecuencia en violencia de gnero.

La han dicho en alguna ocasin que como ha habido casos en que Policas o Guardias Civiles han estado implicados en algunas tramas de narcotrfico, se puede concluir que la mayor parte de la Polica o la Guardia Civil forman parte de mafias narcotraficantes?. Pues es el razonamiento que hacen desde el machismo ante algunas conductas delictivas llevadas a cabo por mujeres.

Podramos seguir con ejemplos que demuestran cmo el significado que se da a la violencia de gnero es completamente diferente al que se da ante otros hechos criminales, y cmo el relato que se hace de la violencia que sufren las mujeres es coherente con la idea previa que ha creado de ellas la misma cultura que las considera malas, incapaces, desalmadas y perversas; de lo contrario no sera posible que una realidad que niega ese relato falaz y una historia que confirma el presente pudieran ser negadas.

Y sin duda, una de las claves para lograrlo es quitarle la palabra a quienes pueden contar lo sucedido, negarle la credibilidad a las mujeres que viven la violencia a partir del propio contexto de significado que han creado con esa cultura machista. El resultado es objetivo: si las mujeres no fueran malas y perversas no sera creble que denunciaran en falso a los hombres, ni que los hechos que protagonizan algunas mujeres, bien en forma de violencia o de esas denuncias sin base real, puedan generalizarse y hacer creer que se trata de la mayora con el objeto de crear una nueva realidad con dos dimensiones: la creencia de que las mujeres son tan violentas como los hombres, y adems ms perversas por denunciar falsamente, y la negacin de la violencia que sufren ellas por parte de los hombres.

El ltimo ejemplo lo tenemos en el caso de la mujer de Ponferrada que ha utilizado burundanga contra varias personas en para robarles 41.000 . Unos hechos con dos referencias claras que marcan su significado:

  1. El primero de ellos es la forma de presentar lo ocurrido a travs de los titulares aparecidos en los principales medios, que lo definen como una mujer que envenena a siete hombres. Definir el uso de la burundanga como envenenamiento ya sita la conducta en un contexto de significado asociado a la idea tradicional de las mujeres envenenadoras. Cuando un hombre utiliza la burundanga contra una mujer para agredirla sexualmente nunca se dice que la envenena, se habla de que la puso en la bebida.
  2. El segundo es la credibilidad de las vctimas. En ningn momento se ha cuestionado que los hombres intoxicados mintieran, ni se ha dudado de que realmente haya existido un robo despus de ver cmo alguno de ellos entraba en un cajero automtico y marcaba por s mismo el PIN para sacar dinero con la tarjeta. Nadie los cuestiona ni dice que no es compatible la intoxicacin, la conducta seguida, tan compleja como para entrar al cajero y sacar dinero utilizando la clave memorizada, y el posterior olvido de lo ocurrido o su recuerdo parcial. Sin embargo, cuando una mujer denuncia que ha sido agredida sexualmente bajo una intoxicacin y que no recuerda muy bien cmo transcurrieron los hechos, se duda sistemticamente de la veracidad de sus palabras, y se dice que es incompatible una intoxicacin con lo relatado por ella en la denuncia.

Al final todo encaja, las mujeres son malas y perversas y denuncian a los hombres que se acercan a ellas para beneficiarse por medio de denuncias falsas, y los hombres son buenos pero acaban traicionados por ellas para qutales la casa, los hijos, la paga y la libertad.

Lo terrible de esta construccin del machismo no slo est en ese significado que se le da a la realidad, sino que a partir de l ni siquiera se investigan los hechos denunciados para demostrar que la realidad es falaz y que las mujeres no denuncian falsamente a los hombres.

Esa es su habilidad, la capacidad de jugar con la credibilidad de las mujeres para que la nica realidad aceptada sea la que se define desde el machismo en cuanto a sus acontecimientos y a su significado.


Fuente: https://miguelorenteautopsia.wordpress.com/2019/05/26/credihabilidad/amp/?__twitter_impression=true



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