Portada :: Iraq
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-06-2019

En Irak los fantasmas promueven la unidad

Robert Fisk
The Independent/La Jornada

En una tierra que ha experimentado tanto sufrimiento bajo Saddam, los estadunidenses, los ataques del Isis Robert Fisk encuentra profunda dignidad a pesar de los restos.


En el camino a Amara las cigeas hacen sus nidos sobre los postes de luz. Algunos de estos hogares en lo alto miden 1,80 m de ancho; racimos de varas y paja sobre las instalaciones de acero de los descendientes del seor Siemens. Desde esas casas como de cuento, los pjaros se espan unos a otros. Tambin pueden verse sus largos picos apuntando hacia abajo, cuando miran a la pequea gente de Irak que pastorea a sus ovejas u asombrosamente, y al comenzar el calor del verano ondean banderas verdes a la orilla de la carretera como invitacin a los peregrinos musulmanes chitas a detenerse en las aldeas para comer y tomar agua gratis. Esta generosa tradicin es verdad.

Los habitantes de estas poblaciones realmente se renen a un lado de la carretera y llaman la atencin de los conductores que van hacia al norte, muchos de ellos iranes que van camino a Najaf o Kerbala. Una vez qued atrapado en un embotellamiento de peregrinos que esperaban para comer. No se paga ni un dinar por este acto de generosidad. Quiz las cigeas que bajan de los postes, con sus alas de cometa, aprecian la extraa arquitectura de la piedad y el dinero, la habilidad humana de construir altares de magnficos azulejos azules y blancos a un lado de estacionamientos grises y muebleras de concreto barato que estn a los lados del viejo camino a Basora.

No podemos crear belleza y absolver la fealdad del rea rural en que las aguas de la inundacin estn filtrndose de nuevo a los pantanos rabes desecados por Saddam en los terribles aos 90? Recuerdo cmo se construyeron casuchas para los pobres junto a las catedrales europeas durante la Edad Media. Tal vez lo uno da significado a lo otro.

Es lo mismo con las grandes ciudades sagradas aqu. Uno puede ir tambalendose entre el polvo y la contaminacin de los autos y encontrar el lugar en que fue sepultado el imn Ali, el yerno del profeta. En Kerbala, las mezquitas de Hussain y Abbas anidan entre las calles repletas de mugre y animales colgados de ganchos sobre la calle y que fueron sacrificados en las carniceras. Me acostumbr a todo esto.

Cada noche, iba a tomar t en un viejo establecimiento en que los ancianos fumaban en pipas hookah. En una ocasin me atrev a encender un habano que un amigo me regal en Beirut. Un granjero de mediana edad estaba sentado a mi derecha y me pregunt de dnde vena eso. Le respond que de Cuba. Dos hombres discutieron sobre esta lejana nacin. S, saban quin era Castro y yo prefer olvidarlo en el momento en que record que a Saddam le gustaban los habanos. Los tres hombres debatieron sobre esto... con un extranjero entre ellos. Uno tuvo un hermano, quien fue torturado y asesinado en una de las prisiones de Saddam, otro hermano que fue muerto en la insurreccin chita de 1991. El granjero se busc algo en el bolsillo de la pechera de su bata y sac un telfono mvil. Los tres se reunieron a mi alrededor. Queran una selfie con el extranjero y su habano en la ciudad santa de Kerbala.

Dudo en recordar cuntas veces los chitas sacudieron las cabezas con horror y lgubre estupor ante el recuerdo de Saddam. Los corresponsales siempre tememos el encabezado obvio El fantasma de Saddam an se aparece sobre el Irak devastado por la guerra cuando fue la invasin de Bush y Blair la que en realidad destroz a la antigua Mesopotamia. En efecto, Saddam sigue entre los chitas.

Un conocido record los 10 aos que pas en las prisiones de Saddam, y cmo vea por entre los barrotes de su celda y de los respiraderos en el techo cmo los misiles crucero volaban en direccin a Bagdad.

Es notable con cunta frecuencia surgen chispas de honor en estos recuerdos, desde tiempos distantes cuando la integridad y el respeto eran tan poco frecuentes como lo eran bajo la ocupacin estadunidense. Aqu estn, por ejemplo, las palabras de un amigo iraqu al hablar de su padre, fallecido hace mucho:

A principios de los aos 50, el gobierno expulsaba a los judos de Irak. Decenas de miles de ellos fueron obligados a vender sus propiedades lo ms baratas posible y, por supuesto, los iraques se aprovecharon de esto y compraron hermosos hogares a precios ridculamente bajos. Bsicamente le robaron esas casas a los judos, pero mi padre se rehus a esto. Ofreci comprarle una casa a un judo, pero insisti en pagrsela al precio real, al costo que tena antes de que los judos empezaran a irse. Incluso fue al banco con este hombre para asegurarse de que recibiera el dinero que vala la casa. Y sabe que mi padre jams me dijo esto? Su hermana mi ta fue la que me cont lo que mi padre hizo, despus de que l muri.

Esa misma noche, en Kerbala, estaba yo leyendo un montn de peridicos franceses que compr semanas antes en Pars. Tengo el hbito de juntar artculos y leerlos ms tarde. Y en una extraordinaria obra del azar me encontr una resea en Le Figaro de una exhibicin, en Francia, de arte judo de tiempos del nazismo entre 1940 y 1944. En la exhibicin haba una fotografa de la galera Carpentier de Pars, en julio de 1944 del Da D, segn mi reflexin, que mostraba a la lite de la sociedad parisina sentada en varias filas mirando lo que parece ser un retrato de Renoir. En la fotografa las damas elegantes llevan sombreros de plumas y los hombres de negocios usan lentes, se quitaron los bombines y los tienen sobre sus rodillas.

Los franceses, pens, compraron este botn nazi a precios tan baratos como los de las casas de judos que los iraques compraron a principios de los 50. En el caso de los franceses, muchos de los judos ya haban sido exterminados. Un estimado sugiere que 2 millones de objetos obras de arte, vinos, edificios enteros fueron rematados bajo la ocupacin francesa.

Pero el padre de mi amigo mantuvo la fe en su familia en el Bagdad racista de los aos 50, y pag el precio real por un hogar judo. Es slo una ancdota, lo s, pero de alguna manera renov la esperanza de que en una tierra con tanto sufrimiento primero bajo Saddam y luego bajo los estadunidenses y sus appartchiks en los primeros aos de gobiernos de ocupacin, y luego bajo los ataques del culto del Isis una profunda dignidad debe existir; un valor que mi amigo entenda muy bien.

Cuando llegamos a Bagdad al da siguiente, sac los brazos por la ventana del auto en el calor de horno de la ciudad. Es mucho ms segura, Robert. Ya se puede caminar por las calles. Hasta la Zona Verde est abierta al trfico en la noche.

Y por todos los cielos, estaba en lo cierto. En el centro de Bagdad tom taxis , y despus de la siete de la noche conduje por la Zona Verde sin que ni siquiera me catearan. Por toda la ciudad, esos enormes muros de angustia y miedo construidos entre grupos sectarios, entre ocupacin y pueblos ocupados, entre familias ya fueron retirados.

Hay policas que con silbatos le llaman la atencin a los conductores por pasarse los altos bienvenidos a Medio Oriente, pero se vea como una ciudad cuyo corazn ha vuelto a latir tras un accidente coronario masivo, luego de aos de desolacin y escuadrones de la muerte.

Pero la ocupacin estadunidense permanece, no slo en la famosa base de Donald Trump desde la cual l cree que puede ver las profundidades de Irn, sino en las aguas estancadas de las polticas de Estados Unidos hacia Irn en las que Washington se aline con la ecuacin de Mohamed bin Salman, de Arabia Saudita, y Benjamin Netanyahu, una peligrosa y nada confiable alianza en la que Irak est atrapado entre las arenas de Arabia y la antigua Persia.

Para los iraques la ecuacin Trump-Bin Salman-Netanyahu es absurda. El ministro del Exterior iran, Javad Zarif, fue muy claro al hablar en la conferencia de seguridad celebrada en Munich hace tres meses. Estados Unidos afirm que Irn estaba interfiriendo en la regin y respondi: Pero ya alguien pregunt la regin de quien? El ejrcito de Estados Unidos ha viajado 10 mil kilmetros para dejar todas nuestras fronteras llenas de sus bases. Es un chiste decir que Irn interfiere con las bases estadunidenses.

Es una observacin que se ve ms terrible tras el aparente ataque contra dos barcos petroleros sauditas que zarparon de los Emiratos esta semana. Si Estados Unidos en efecto tiene una obsesin patolgica con Irn, como asegura Zarif, es Irak el que est en la lnea de fuego hacia Irn. Y pese al deseo del gobierno iraqu y su primer ministro, Adil Abdul Mahdi, de aferrarse a una especie de neutralidad amistosa, esto se volver ms difcil si un portaviones o un grupo de buques de guerra y los misiles estadunidenses se acercan demasiado.

En teora y a pesar del deseo de Estados Unidos de destruir al gobierno iran las relaciones entre Irn e Irak han mejorado. No se reuni el gran ayatola Ali al Sistani con el presidente iran Hassan Rohani en marzo, en un claro signo de que el liderazgo chita iraqu prefiere la influencia ms laica y civilizada del liderazgo iran? Ser que Irak quiere aumentar su capacidad petrolera dentro del liderazgo iran? Acaso Irak no est tratando de incrementar su capacidad de produccin de petrleo para reducir su dependencia hacia Irn? Un mes despus,cuando el primer ministro Mahdi visit Tehern, el lder supremo ayatola Ali Jamenei, le dijo que expulsara de Irak lo ms pronto posible a las fuerzas estadunidenses que permanecen en su territorio. Mahdi no respondi.

No puede uno culpar a las autoridades iraques de no exigir esto. No es la ciudad de Basora, con su sobrepasado drenaje, masivos cortes de electricidad, y el descontento inmenso y violento (adems de sus muy rentables reservas de petrleo) ms importante en Bagdad que en Irn? No son todava los gestantes grupos del Isis en los desiertos de Anbar y alrededor de las aldeas ms al norte una amenaza mayor que una guerra entre Estados Unidos e Irn? Irak ha pedido a Estados Unidos exentarlo de las sanciones econmicas contra Irn hasta el final de este verano, para que pueda importar ms gasolina y electricidad.

Pero es necesario torturar a Irak nuevamente? Hay precedentes histricos en juego en todo esto; los iraques y no menos los kurdos se han escapado del puo militar de Estados Unidos. Nadie sabe cunto sur del pas an est bajo el control de las milicias chitas. Un da not que, al sur de Kerbala, una patrulla del gobierno pasaba sin problemas por los puestos de control chitas. No deberan estar aqu me dijo mi chofer y seal a los soldados que llevaban cascos modelo Kevlar de fabricacin estadunidense y chalecos antibalas. Pero lo que fue perturbador es que los soldados del gobierno estaban encapuchados con mscaras negras. Y luego record que sigue sin haber ministro de Defensa en Irak. Tampoco ministro del Interior.

En cierto sentido Saddam es el sangriento pegamento de la unidad. Cuando escuch que las milicias descubrieron otra fosa comn de vctimas del Isis en Kirkuk, me prepar para ir al norte de Bagdad, pero luego se inform que la ms reciente tumba masiva fue hallada a 100 millas al oeste de Samawa y que las decenas de cuerpos no eran de chitas asesinados por el Isis, sino kurdos muertos por Saddam durante la campaa de Anfal en 1988.

El presidente de Irak, Barhem Saleh quien es kurdo estuvo presente en la exhumacin. Estos mrtires murieron porque deseaban una vida digna y libre, declar. El nuevo Irak no debe olvidar los crmenes cometidos y que costaron vidas a iraques de todas las comunidades, dijo.

Y as el nuevo Irak es instado a recordar al viejo fantasma que en 1980, recordemos, declar la guerra a Irn alentado por Estados Unidos en un intento por destruir la revolucin iran la cual Donald Trump, casi 30 aos despus, quiere destruir de nuevo.

Recuerdo cuando en 1980 los sauditas apoyaron la guerra de Saddam lo mismo que Kuwait Israel estaba muy contento de ver a dos poderes musulmanes inmolndose mutuamente y luego las flotas de guerra estadunidenses fueron enviadas al Golfo y nos dijeron que Irn representaba la ms grande amenaza a la paz en Medio Oriente en generaciones.

Es la misma vieja historia y por lo tanto, en cierto sentido, Saddam an vive, sus legiones siguen surtiendo gasolina a lo largo de la frontera iran, an destruyen a los kurdos y amenazan a los chitas. Las naciones con largas historias tienden a sobrevivir. Por eso Irn sobrevivir. No estoy tan seguro sobre Irak, Siria, Lbano y Jordania. Qu podemos decir de Israel? O Arabia Saudita? Y contra todo esto, realmente importan los ms recientes bramidos de Washington? No nos estn pasando la repeticin de la misma vieja guerra?

En retrospectiva, la guerra entre Irn e Irak entre 1980 y 1988 fue el primer intento occidental de destruir al Irn revolucionario. La guerra israel de 2006 contra el Hezbol armado por Iran pudo haber sido el segundo. La guerra civil en Siria el nico aliado rabe de Irn pudo ser el tercero. De dnde podemos esperar el cuarto intento?

Puede ser que Irak haya tenido que pasar por pruebas muy duras, pero su pueblo, durante estos 30 aos, ha pasado por un purgatorio profundo y hasta ahora ha sobrevivido. Puede parecer una levedad quiz un poco demasiado periodstico, pero quisiera que las cigeas pudieran hablar.


Fuente: https://www.jornada.com.mx/2019/05/26/opinion/021a1mun#



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter