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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-06-2019

En la calle y con sus milicias, Bolsonaro recupera su espacio de poder en Brasil

Juraima Almeida
Rebelin / Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico


En medio de una grave crisis y el fracaso de sus polticas econmicas, el presidente ultraderechista brasileo Jair Bolsonaro recuper en la ltima semana su espacio de poder, fortaleciendo su ncleo duro frente a la protesta callejera de trabajadores y estudiantes y los embates de otros sectores derechistas, postergando los rumores de destitucin y juicio poltico.

Pero las calles de ms de 150 municipios en 21 estados brasileos y la capital, Brasilia, le dieron una respuesta el jueves 30, cuando fueron ocupadas por multitudinarias movilizaciones de protesta contra el gobierno y en defensa de la educacin. Fue la tercera demostracin callejera en 15 das: una a favor del gobierno y con ataques al Congreso y al Supremo Tribunal Federal, y dos opositoras, con eje en los recortes al presupuesto destinado a la educacin.

En Brasil, pas dividido y desprovisto de la mediacin del centro poltico desde que la socialdemocracia se suicid al ampararse en la derecha-, el sector bolsonarista del actual rgimen ultraderechista opt por la profundizacin de la escisin, campo de lucha para el que atrae a una izquierda desprovista de estrategia propia.

Desinteresado, al menos por tctica, del consenso que buscan los gobiernos presidencialistas, Bolsonaro profundiza y alimenta el enfrentamiento, incluso en las calles (donde busca legitimacin), preocupado slo por preservar y fortalecer su ncleo duro, quiz como preparacin para mayores embates. Para el exministro de Ciencia y Tecnologa Roberto Amaral, la extrema derecha se aparta para la confrontacin poltica en las diversas arenas y advierte a la derecha la imposibilidad de un bolsonarismo sin Bolsonaro.

Esta contingencia, sin embargo, podr transformarse en el 'taln de Aquiles' del gobierno que opta por la escisin y el enfrentamiento, piedra angular de su capacidad de movilizacin de militantes llevados al pasionalismo, sin estar en condiciones para articulaciones y retrocesos.

El objetivo principal de los actos pro-Bolsonaro del 26 de mayo no era hacer un contrapunto al crecimiento de la resistencia democrtica y la oposicin en las calles, aunque lo logr subsidiariamente, sino volver a ocupar el espacio perdido de poder y fortalecer la compactacin poltica e ideolgica del sector bolsonarista al interior del bloque de poder de la extrema derecha.

Los actos, para nada espontneos sino convocados por el ejrcito ciberbolsonarista y profesionalmente organizados, ocurrieron en respuesta a la ruptura de la autoridad poltica y moral de Bolsonaro cuyo desgaste acelerado alimenta los rumores de destitucin que surgen desde dentro del propio gobierno y del establishment. Las instrucciones fueron las de defender las reformas impulsadas por el gobierno, atacar a las instituciones y directamente al presidente de la Cmara de Diputados, Rodrigo Maia.

Pero es sintomtico que despus del 26 de mayo, se detuvo la especulacin sobre un eventual juicio poltico y comenzaron a surgir dudas sobre la capacidad del vicepresidente general Hamilton Mourao para superar los callejones sin salida y la profunda crisis.

La convocatoria original incluy el llamado a la clausura del Congreso, la destitucin de la Corte Suprema y las solicitudes de intervencin y/o golpe militar, y luego fue ajustada en torno a la defensa de la contrarreforma previsional. Para el analista Jeferson Miola, el 26 de mayo es el da del bautismo de la falange bolsonarista: en varios estados se observaron ataques criminales a autoridades e instituciones, a la prensa y a la libertad de expresin (incluyendo arengas para linchar a periodistas).

El gobierno de Bolsonaro se puede entender como resultado de la confluencia de al menos cuatro facciones. Uno, el clan de Bolsonaro, compuesta por la familia y sus ntimos allegados, el la ministra de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos, la pastora Damares Regina Alves, el canciller Ernesto Arajo, y el astrlogo Olavo de Carvalho y sus seguidores fanticos.

A esta faccin se le suma la vinculada a la Lava Jato, cuyo exponente es el ministro Srgio Moro y el estado policial montado en el ministerio de Justicia; la de los militares miembros del gabinete, cuyo perfil est lejos de ser nacionalista y desarrollista, y la del gran capital/mercado, encarnado en el ministro de Economa Paulo Guedes y en la poltica ultraliberal ms salvaje que haya vivido Brasil.

El clima de desconfianza entre diputados y un gobierno, que sigue sin encontrar canales de comunicacin eficaz con la cmara baja, algo esencial para sacar adelante sus iniciativas, se mantiene, mientras Bolsonaro resurga como el gran artfice de la agenda del rgimen, recuperando la iniciativa poltica y la autoridad presidencial.

Es ms, como por arte de magia, inmediatamente desaparecieron de los noticieros de televisin y de los diarios los graves escndalos y crmenes involucrando a la familia y sus conexiones con milicias paramilitares y funcionarios fantasmas que cobraban salarios sin trabajar.

El pas en crisis


La frustracin del esperado crecimiento econmico, a causa sobre todo de dislates polticos, coloca ante un incierto desafo al gobierno. Del 86% en enero, la aprobacin al gobierno entre inversionistas financieros cay a solo 14% en mayo, segn sondeo del banco XP Inversiones entre 79 gestores, economistas y consultores de instituciones financieras nacionales y extranjeras. entre el 22 y el 24 de mayo, pero refleja la decepcin de un sector vital para la gobernabilidad.

Las evaluaciones malo o psimo subieron de 1% en enero a 43% n mayo, al igual que la respuesta de regular, y muestra el fracaso en la prometida recuperacin econmica. No hubo crecimiento en el primer trimestre y las proyecciones para todo el ao bajaron de 2,5 a cerca de 1% con tendencia a la baja. Pero la prdida de credibilidad fue menos acentuada en la poblacin en general, ya que un tercio de los entrevistados aprueban an a Bolsonaro (era casi el 50% en enero).

Durante la dura recesin de 2015 y 2016, el producto interno bruto (PIB) cay 3,5% y 3,3%, respectivamente, seguido de un tmido incremento de solo 1,1% en el bienio siguiente. La tasa de desempleo alcanz al 12,7% en el primer trimestre de 2019, segn el Instituto Brasileo de Geografa y Estadstica.

En un pas de 209 millones de personas, significa que 13,4 millones de personas econmicamente activas estn desempleadas. Pero no es reflejo fiel de la realidad laboral, donde es ms sintomtica la subocupacin y el trabajo informal que afecta a 28,3 millones, una cuarta parte del total de los trabajadores brasileos, en la crisis del mercado laboral ms prolongada en Brasil y consecuencia de la fuerte recesin.

Pero en la lgica de la actual poltica econmica, del ajuste fiscal, difcilmengte se abra camino al crecimiento y la recuperacin de empleos: la contencin del gasto pblico para restablecer la confianza de los supuestos inversionistas e impulsar la economa no funciona, como tampoco funcion la reforma para flexibilizar la legislacin laboral, introducida en 2017 como forma explic entonces el gobierno de facto- de generar empleos.

El bolsonarismo se fortaleci como faccin poltica con importante llamamiento social; como una falange autoritaria y con inspiracin fascista elegida para imponer el proyecto ms destructivo nunca antes conocido. Bolsonaro es el depositario de un sentimiento preexistente en el subterrneo de la sociedad brasilea, que fue alentado por el golpe de 2016 a ocupar la superficie de la arena poltica, seala Miola.

Cuando la economa se derrite, la alternativa del bolsonarismo es la radicalizacin ideolgica que moviliza sus bases populares donde el fundamentalismo religioso (en especial presbiteriano) juega un papel aglutinante-, que si bien no son mayoritarias, se muestran en condiciones de sostener al capitn y su proyecto reaccionario y antirrepublicano.

El bolsonarismo unifica intereses heterodoxos de militares y grandes empresarios en torno a la pauta econmica, a pesar del desmontaje del Estado y el avance de la desnacionalizacin de la economa. Pro cada vez son ms lo sectores afectados por las polticas econmicas, apiyadas por Washington.

La resistencia en las calles a las polticas del gobierno reaccionario - papel elemental de la oposicin progresista pide a gritos propuestas alternativas, por ejemplo al programa de desmontaje y destruccin del sistema de proteccin social, el intento de destruccin de la universidad y de la enseanza pblica, la subordinacin del desarrollo del pas a los intereses estratgicos de las grandes las potencias, las privatizaciones y las desnacionalizaciones.

Juraima Almeida es investigadora brasilea, analista asociada al Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE)

Fuente: http://estrategia.la/2019/05/31/en-la-calle-y-con-sus-milicias-bolsonaro-recupera-su-espacio-de-poder-en-brasil/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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