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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-06-2019

La UE hacia un suicidio histrico
Quitarse la mscara

Juan Vzquez Rojo
revistatorpedo.com


Uno de los mayores peligros para un buzo es vivenciar los efectos de la narcosis de nitrgeno. Este fenmeno llega a causar desrdenes mentales similares a los efectos de algunas drogas, adems de una interpretacin errnea de la realidad o sensacin de euforia e invulnerabilidad. En consecuencia, en tales circunstancias, el buzo puede tomar decisiones que lo lleven a sumergirse a mayor profundidad o incluso a quitarse la mscara de oxgeno, lo que habitualmente deriva en un final trgico.

Con la misma escafandra del buzo, en las ltimas dcadas, la Unin Europea se sumerge en las profundidades de un modelo que hace peligrar su supervivencia. En efecto, el estado actual de la Unin se asemeja bastante al de un buzo que, invadido por la narcosis nitrogenada, decide continuar hacia el fondo ante su incapacidad de interpretar la realidad que lo rodea y actuar en consecuencia. La pregunta es: Podr salir a la superficie? Sobrevivir al hundimiento la UE?

En la superficie del actual modelo, la correlacin de fuerzas derivada de la II Guerra Mundial condicionara la evolucin de la integracin europea de forma determinante. As, a finales de la dcada de los cuarenta el centro de gravedad se situaba en el eje atlntico, con EEUU como director que adquira las riendas del nuevo orden mundial en detrimento de Reino Unido. En este ncleo, los pases europeos adquiriran un papel central pero subordinado al poder estadounidense.

De este modo, la reconstruccin europea cobraba vital importancia para la estructuracin del nuevo orden mundial y, fundamentalmente, para la contencin a la principal amenaza de la hegemona estadounidense: la URSS. As, tanto el Plan Marshall como la creacin de la OTAN se desarrollan en un contexto de posguerra en el que la estrategia hegemnica de EEUU se centra en dirigir una determinada reconstruccin de Europa, la cual resultar fundamental para la expansin del capitalismo occidental en las posteriores dcadas, as como de contencin al auge del comunismo y el socialismo durante el siglo XX.

Concretamente, las tres primeras dcadas de integracin vienen marcadas por dos actores fundamentales en el interior del viejo continente: Francia y Alemania. Las dos potencias europeas perseguan intereses geopolticos similares, pero ambas teman que el peso poltico de la otra aumentase demasiado. La potencia gala mantuvo la superioridad militar y diplomtica e intent frenar un posible regreso de Alemania como gran potencia. Por su parte, Alemania gozaba de superioridad econmica y la integracin resultaba fundamental para el crecimiento de su industria.

De esta forma, la reconstruccin europea pretenda un equilibrio de las relaciones francoalemanas, elemento que resultaba decisivo para la estabilidad de la integracin avalada por EEUU. En esta lnea, tal y como seala el que fuera consejero de Seguridad Nacional en el gobierno de Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, la integracin y expansin europea se traduce en un aumento del rea de influencia de EEUU. Adems, debido a la correlacin de fuerzas entre capital y trabajo, en los aos de posguerra result clave encaminar la estrategia hacia el productivismo y las polticas sociales como legitimacin de los regmenes polticos europeos ante la amenaza del socialismo. Este contexto cambiara de forma determinante a partir de los aos ochenta: el marco histrico y de intereses en el que se produce la integracin europea entra en crisis con el auge del neoliberalismo.

As pues, la estructura de la Unin Europea y, ms concretamente, de la eurozona, viene determinada por el contexto histrico en el que se le da forma. En la dcada de los ochenta, con el punto de inflexin que supuso la crisis de sobreacumulacin de la expansin material de posguerra dirigida por EEUU a principios de los setenta, la globalizacin financiera y, en efecto, las polticas neoliberales, llegaron a Europa a travs del gobierno conservador de Margaret Thatcher. Adems, en 1986, con la firma de Acta nica, el proceso de globalizacin financiera entrara de lleno en el viejo continente cimentando la integracin europea en elementos monetarios y financieros.

En consecuencia, con el giro ochentero, la nueva configuracin europea se dibujaba entre 1986 y 1992, con el Acta nica y el Tratado de Maastritch, llevando ms lejos la institucionalizacin de las polticas neolieberales. Concretamente, la estructura de la eurozona implica la restriccin de cualquier poltica monetaria nacional y, en gran medida fiscal, quedando los estados supeditados a las decisiones del BCE. El frreo control del dficit pblico, sumado a las sucesivas reformas fiscales regresivas (utilizadas como nico elemento competitivo entre pases en poltica industrial) y en a un contexto donde se hace cada vez ms latente la cada de la recaudacin, conlleva necesariamente a la reduccin del gasto pblico. En consecuencia, la poltica econmica de los estados queda reducida a la liberalizacin econmica y a la disciplina salarial como nico elemento de ajuste (y como nica herramienta para mejorar su competitividad), es decir, el marco de la zona euro implica inexorablemente flexibilidad laboral y de precios.

Adems, en la correlacin de fuerzas interna, el equilibrio francoalemn de posguerra ha sido sustituido por un dominio de la potencia germana, ms todava desde la introduccin de la moneda nica. En este sentido, como seala un reciente estudio de Centre for European Policy (CEP), el pas ms beneficiado por la introduccin del euro ha sido Alemania, ya que, en caso de que no se hubiese introducido la moneda, la riqueza por habitante sera de media 23.000 euros inferior. En contraposicin, para Francia, la no introduccin del euro le supondra una media de 56.000 euros ms de renta por habitante. En efecto, el dominio germano, ha incurrido en una poltica favorable desde el primer momento a sus intereses econmicos, lo que ha conformado una divisin europea del trabajo, con un centro y una periferia diferenciados. En esta lnea, los desequilibrios entre los pases miembros y dentro de los mismos no es una causa inmediata de la crisis del 2008, sino que es algo que est inserto en la dinmica de la moneda nica desde su introduccin.

En la misma lnea, como seala Joseph Stiglitz en su libro El euro. Cmo la moneda comn amenaza el futuro de Europa, para solucionar la crisis estructural dentro del marco del euro es necesario un alto nivel de precariedad laboral y de paro en los pases del sur, esto es, para sostener la estructura actual de la eurozona, la periferia est condenada a la precariedad laboral. Con todo, la ampliacin de la Europa social de posguerra desaparece del horizonte. Este hecho tiene implicaciones determinantes en la sociedad europea, ya que ha provocado una crisis en los sistemas polticos de los estados miembro, no solo de la eurozona, sino de toda la UE.

Por otro lado, desde el punto de vista internacional, a principios de la dcada de los ochenta, los pases de la UE representaban cerca del 30% del PIB mundial en trminos de poder de paridad adquisitivo, cifra que se reduce a casi la mitad (16,3%) para el 2018. En las relaciones internacionales, esta cifra se traduce en un peso geoeconmico y geopoltico cada vez menor, situndose en medio de una pinza entre China y EE.UU. De forma interna, la decadencia de la UE se acelera al apostar de forma irrefrenable, por la misma estrategia desde el ao 1986, incapaz de integrar las demandas de las distintas poblaciones de la Unin derivadas de la crisis del 2008 y las posteriores polticas de austeridad. La etapa postcrisis ha trado ms integracin financiera y monetaria, pero nula integracin poltica y socioeconmica. Adems, lejos de aportar soluciones, las polticas de expansin cuantitativa nicamente han permitido ganar tiempo.

As pues, el establishment de la UE, invadido por la narcosis nitrogenada apuesta por seguir hacia las profundidades, lo que pone en peligro la supervivencia de la estructura actual: el desmembramiento no se puede frenar sin emprender una profunda reforma de las instituciones europeas, algo que parece estar bastante lejos de materializarse. De esta forma, el camino hacia una integracin ms all del mbito monetario-financiero, profundizando en una unin poltica, social, econmica y militar, parece estar lejos. El reciente intento de Macron de propulsar una tibia reforma de las instituciones europeas liderada por Francia no ha llegado a buen puerto. El liderazgo alemn eclipsa cualquier posibilidad de una Francia fuerte, volviendo irreversible el equilibrio francoalemn de posguerra. A su vez, el devenir del Brexit pone de manifiesto la incapacidad de la UE para integrar demandas, pues la estrategia es de puro dominio. Adems, lejos de caminar hacia una Europa social y federal, profundizando en la integracin poltica, el camino sigue siendo nicamente el de la integracin financiera y monetaria, provocando una tensin que rompe las frgiles costuras de la unin.

En consecuencia, la famosa frase que pronunci hace casi treinta aos Mark Eysken: Europa es un gigante econmico, un enano poltico y un gusano militar va camino de pasar a la historia. La UE ha dejado de ser el gigante econmico que era hace dcadas y, como el buzo nitrogenado, se hunde en lo poltico y lo militar. La desintegracin interna y la prdida de poder externa de la UE se muestran cada vez de forma ms evidente, tanto por el crecimiento del euroescepticismo, como por la pinza a nivel geopoltico que est sufriendo ante EEUU y el eje que conforman Rusia-China. En resumen, la resaca de la globalizacin financiera est dejando en fuera de juego a la UE. Con todo, el establishment de Bruselas se asemeja al buzo que, en las profundidades, invadido por la euforia de la narcosis nitrogenada, decide continuar hacia el fondo. Cmo actuarn ante la prxima crisis financiera? Todo parece indicar que quitndose la mscara de oxgeno. De esta forma, parece difcil que la UE vuelva a la superficie.


Fuente:  https://www.revistatorpedo.com/numero-4-narcosis-ensayo-juan-vazquez-mascara-ue-suicidio-historico/



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