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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2019

Mapa poltico en Madrid tras las elecciones

Brais Fernndez
Viento Sur


Las elecciones en Madrid arrojan unos resultados claros: victoria de las derechas, derrota de las izquierdas. Pero no se trata simplemente de analizar los nmeros, que son evidencias indiscutibles. Se trata de intentar explicar y comprender ciertas tendencias que se han expresado en estas elecciones y a partir de ah, tratar de armar nuevas estrategias polticas transformadoras. Por lo tanto, son unas reflexiones preliminares que espero que sirvan, ante todo, para el debate, ms que para sentenciar o definir de forma cerrada lineas de anlisis o de accin.

Los resultados son conocidos. El PP consigue ser el partido ms votado en la derecha, Ciudadanos se estanca y Vox retrocede. En la izquierda, el PSOE es mayoritario excepto en la ciudad de Madrid, Ms Madrid logra capturar la herencia del voto pos-15M y de Podemos, las opciones ms a la izquierda se pegan un batacazo sin paliativos.

Un apunte sobre el voto popular

Es cierto que no todos los barrios votan igual. Hay barrios de izquierdas y barrios de derechas, hay barrios populares y barrios de clase media-alta. Estas caractersticas semi-solidificadas no deberan hacernos creer que los barrios son homogneos: dentro de los barrios y ciudades, a pesar de que haya tendencias de voto consolidadas, coexisten diferentes clases y segmentos electorales. En los barrios y ciudades existe, por lo tanto, la lucha poltica.

La explicacin ms comn para explicar la victoria de la derecha es que en sus barrios ha habido movilizacin electoral y que las clases populares se han abstenido. Creo que lo que puede ser una explicacin objetivamente cierta (las clases medias altas votan ms y los sectores sociales ms empobrecidos menos) pero puede esconder cierta pereza poltica.

Por ejemplo, la victoria de Ahora Madrid en 2015 no se sustent en la hegemona de las clases populares y de los sectores ms proletarios de la ciudad de Madrid. Es decir, quin marco la dinmica de la campaa y del discurso poltico fueron las clases medias radicalizadas por el 15M, decididas a recuperar el Ayuntamiento. Con esto no estoy criticando moralmente esa realidad. Pienso que en la clase media descompuesta por la crisis se encontraba buena parte de la base material para reconstruir una clase constituyente. Mi argumento tiene otra intencin; de lo que se trata es de romper con un posible mito que habla de un 2015 popular frente a un 2019 de clase media. La diferencia entre la victoria y la derrota ha sido precisamente la capacidad de despliegue hegemnico de las clases medias que han dirigido el ciclo pos-15M: mientras que en 2015 todava tenan algo que ofrecer (entre otras cosas, una recuperacin de la ciudad que inclua a los sectores ms subalternos), en 2019 el voto ha sido pasivo, sin dinmica, lleno de inercia o extremadamente resistencialista. Esto se ha traducido en la desmovilizacin de un pequeo sector que solo vot coyunturalmente en 2015: un voto cuantitativamente pequeo, pero decisivo cualitativamente en una ciudad en donde los conservadores son capaces de mantener a su base electoral activa, incluso tras el batacazo que supuso ganar las elecciones generales en la Comunidad de Madrid y perderlas a escala estatal. Dicho esto, apuntemos hacia un tema fundamental para evitar malos entendidos: la mayora de los votos son asalariados, porque la composicin del electorado es la que es. Cuando hablamos de hegemona de las clases medias nos referimos a direccin poltica.

Lo determinante es que no se han conseguido superar los lmites establecidos en 2015. Esto ha tenido su reflejo en toda la regin de Madrid y en todas las escalas territoriales y se ha traducido en un fuerte retroceso poltico de la izquierda pos 15M. En ningn momento de los ltimos 4 aos se ha conseguido partir de los avances para consolidarlos en una nueva estructura popular, articulada en la sociedad civil, que permitiese agregar de forma estable en los pueblos y barrios; ms bien, ha habido un fuerte retroceso en ese terreno. Esa incapacidad para avanzar desde la victoria coyuntural a la hegemona estructural ha sido lo determinante en el resultado de las izquierdas. Eso no significa, lgicamente, que toda las izquierdas se hayan visto afectadas por igual, pero si que ha beneficiado por igual, a pesar de su retroceso, a las derechas.

Un mapa de la derecha madrilea

En Madrid es seguramente el territorio en donde ms movilizada se encuentra la derecha. Empleamos movilizacin de forma particular, en el sentido de una accin poltica consciente de su propia lucha. En otros territorios, la derecha ha sido hegemnica pasivizando o agregando a amplios sectores sociales: en Madrid la estrategia es una estrategia militante. Una derecha fuertemente ideologizada, con bases azules en barrios clave y buscando penetrar en determinados segmentos de los barrios y ciudades obreras en los que se saba minoritaria, como precondicin para armar una mayora social, tratando de superar los lmites de su composicin de clase. Solo as se explica, a pesar de sus escasos resultados, cmo el PP, Ciudadanos y Vox trataron de ensayar una estrategia militante en Usera, el distrito del Ayuntamiento de Madrid gobernado por Rommy Arce: se trataba de ensayar una penetracin en distritos populares, apoyndose en el resentimiento anti-progresista de sectores de las clases medias, pequea burguesa y sectores subproletarios.

Esta estrategia no se ha terminado de desarrollar y ha sido parcialmente abandonada por una derecha en crisis y recomposicin: finalmente han optado por removilizar a su electorado y confiar en la desmovilizacin de segmentos clave para la izquierda. Esa tctica ha sido suficiente para que la derecha consiguiera una mayora de votos.

Dentro del propio bloque de derechas, se constatan varias tendencias. Por una parte, Ciudadanos, que parta como el gran favorito, no ha sido capaz de superar al PP. Sus giros desconcertantes, tratando de ser el partido ms liberal y a la vez el partido ms duro, provocan desconfianza en el sector del electorado ms voltil de la derecha. Ahora la eleccin de Ciudadanos es extremadamente difcil y perder haga lo que haga, porque en poltica, cuando se llega a un punto de ebullicin y no se consigue poner el agua a hervir, empieza el retroceso. Al no sobrepasar al PP, Ciudadanos se ve obligado a elegir entre buscar alianzas con el PSOE para conseguir algn tipo de poder institucional o en drselo al PP, asumiendo un rol subalterno dentro del bloque de la derecha. Un abanico de opciones que implica crisis o estancamiento: dilema difcil para el partido ms tacticista que ha existido nunca en la poltica espaola.

El PP consigue aguantar: para un partido en una crisis descomunal, esto es todo un triunfo. Si finalmente no lograse conformar una coalicin derechista y Ciudadanos girase hacia un pacto con el PSOE, su situacin sera paradjica: entrara en crisis por no poder mantener el poder institucional y todo lo que se deriva de el, y a la vez, se posicionara como la nica oposicin de derechas en todo el Estado. Difcil paradoja para un partido que necesita tiempo para recomponerse y a la vez, cargos para no hundirse.

El fenmeno Vox est en una fase de declive, al menos en esta coyuntura. Sera interesante analizar, retomando debates previos al ciclo electoral, cual ha sido la evolucin de su trayectoria. En Vox estaban y estn implcitas dos posibilidades de desarrollo. Por una parte, la hiptesis de un proyecto tercerista, que busque construir un espacio nacional-populista de extrema derecha con ciertos tintes neofascistas, al estilo Le Pen. Por otro lado, un conservadurismo radicalizado, que como deca Miguel Urban, lo situase ms cerca del campo poltico que representa la derecha catlica polaca que de la nueva extrema derecha pop de Salvini.

Vox parece estar desarrollndose en esta ltima direccin. Sus candidatos en las ltimas elecciones madrileas fueron dos pesos pesados del partido, Roco Monasterio y Ortega Smith. Ms que temibles, terminaron siendo dos candidatos frikis: conservadores con ansias de soltar boutades para destacar en campaa, pero en el fondo, gente de orden. El falangismo que profesa Ortega Smith est ms prximo al aguirrismo que al olvidado obrerismo de Hedilla. Finalmente, su nico discurso en los debates termin siendo el mismo que el resto de la derecha: una revolucin fiscal ultra-neoliberal aderezada de improperios contra la izquierda, en un intento desesperado por desatar una guerra cultural que, en realidad, en esta coyuntura, solo beneficia a las opciones ms progres de la izquierda.

Este desarrollo de Vox est muy determinado por su composicin de clase. Mientras que el fascismo contra-revolucionario de los aos 20 y 30 se articulaba en torno a una pequea burguesa depauperada por la crisis, que trataba de recuperar su posicin perdida a travs de la guerra imperialista y del genocidio interior, Vox representa a unas clases altas parasitarias que miran con desprecio las miserias que viven sus hermanos pequeo-burgueses en los barrios populares. Eso impuls a Vox hacia una posicin ms aristocratizante que populista, limitando su impacto a ser la voz y la conciencia de la derecha, pero no un proyecto anti-establishment capaz de tumbar el rgimen para mantener el orden: su orden es el del 1978, su propuesta es solo conservarlo con mayor virulencia.

Esto no significa que Vox no pueda mutar en un futuro ni que su presencia no pueda abonar el surgimiento de fenmenos ms prximos a la nueva derecha radical que al conservadurismo hispano. Tampoco da igual si tocan poder o no, sobre todo para sectores oprimidos como el colectivo LGTBI o las mujeres; como no ha dado igual que gobernase el PP o el PSOE. Sin embargo, deberamos ser capaces de analizar el rol poltico concreto que est jugando Vox en esta coyuntura, ms all de la gradilocuencia tan propia del izquierdismo. Grandilocuencia, que, curiosamente parecen utilizar los sectores ms moderados y transformistas, como Ms Madrid, para justificar su proyecto de sustituir la vieja articulacin consensual bloquista (izquierda y derecha, PSOE contra el PP) por un nuevo centro en torno al cual pivote la gobernabilidad, y del que estn excluidos tanto Vox como la izquierda pos-eurocomunista que representa Unidas Podemos. No se escandalicen y antes de calificar a este humilde marxista de exagerado, recuerden que es exactamente as como se ha reequilibrado el sistema poltico alemn. En el fondo, este parece ser el gran debate de la izquierda pos-15M: en que lgica de recomposicin del rgimen opta por integrarse la nueva izquierda una vez se ha abandonado todo tipo de horizonte constituyente.

Un mapa de la izquierda madrilea

La izquierda no consigue ganar ni el Ayuntamiento de Madrid ni la Comunidad de Madrid; en los municipios, el dato ms relevante es el retroceso y casi desaparicin del municipalismo independiente que surgi en 2015 y el retroceso de las fuerzas a la izquierda del PSOE.

Seguramente a alguien le sorprenda que incluyamos al PSOE en este bloque. Desde un punto de vista de su prctica poltica, el PSOE es un partido de centro neoliberal, con ramalazos progresistas, en ciertos terrenos de las libertades civiles. Sin embargo, a nivel poltico, el PSOE es ahora mismo el principal partido de izquierdas de Espaa, re-ocupando ese imaginario entre un amplio sector de las clases subalternas. No es casualidad: la dinmica de disminucin de expectativas, que se traduce tcticamente en subordinar toda la accin poltica parlamentaria a la bsqueda de una alianza con los social-liberales, abandonando las reformas estructurales que estos son incapaces de afrontar, ha situado de nuevo a este partido en el centro de la escena poltica. Un centro que se ha reconquistado desde la izquierda, pero que puede, como se est viendo en las negociaciones abiertas con Ciudadanos, girar a la derecha.

El PSOE se ha recompuesto combinando tctica poltica, marketing, aprovechando los errores ajenos, pero tambin utilizando su insercin en el Estado y sus tentculos en la sociedad civil, una capacidad que infravalor (infravaloramos) la izquierda pos-15M. En el caso de las elecciones madrileas, se impone como ganador en la Comunidad y en muchos municipios del Sur de Madrid, pero no consigue recuperar su rol de mayoritario en la Ciudad de Madrid.

Eso tiene que ver con la figura de Manuela Carmena en el Ayuntamiento de Madrid, un tirn inteligentemente aprovechado por Iigo Errejn para montar su partido Ms Madrid y preparar su salto a la poltica estatal. En realidad, ambos ocupan el mismo espacio poltico: el progresismo de centro izquierda. Esto no significa que no haya diferencias importantes entre el PSOE y Ms Madrid: sus direcciones polticas provienen de lugares diferentes, sobre todo en el terreno generacional. Vienen de experiencias distintas y por lo tanto, cada partido hace nfasis en cuestiones distintas, con lenguajes que se dirigen de forma particular a sus respectivos pblicos. Mientras el PSOE tiene slidos vnculos con algunos segmentos de la clase obrera (que, insisto, quizs infravaloramos en su momento o no supimos romper) y con el capital financiero (un partido bifronte, con el voto de los sectores ms empobrecidos y con un aparato imbricado en el ncleo del poder capitalista), Ms Madrid es un aparato electoral de clase media, con una serie de cuadros muy cualificados y nucleados en torno a un estratega particularmente inteligente, pero (todava) sin conexiones orgnicas con ningn sector social.

Lo relevante de Ms Madrid no son tanto sus figuras como lo que representa polticamente: los intereses transformistas de una fraccin de clase media y sus formas culturales, como bien ha escrito Esteban Hernndez [1]. Pero hay algo ms de fondo, que tiene que ver con el proceso de mutacin poltica de la base social que ha sostenido el ciclo pos-15M. En ese sentido, lo que representa Ms Madrid es tanto la mutacin y la hegemona del ciclo pos-15M por parte de esas fracciones sociales de clase media, que sufrieron una profunda crisis material y moral en 2008, pero que, lejos de convertirse en una nueva intelligentsia constituyente-revolucionaria, han devenido en una clase restauradora.

Marx en los Grundrisse deca que la anatoma del hombre es la clave para la anatoma del mono. Esto significa que esta posibilidad ha estado presente durante todo el ciclo y que no tena resolucin predeterminada. Hay, por lo tanto, una victoria poltica de esta orientacin transformista y restauradora en el campo de la izquierda pos-15M y una derrota de los sectores constituyentes y rupturistas. No es el momento de hacer un largo y farragoso anlisis del ciclo, pero si nombrar una paradoja que en mi opinin ayuda a explicar el auge de Mas Madrid y la debacle de Podemos en la Comunidad, verificada en el reparto de votos y escaos. Pablo Iglesias y su fraccin ganaron VistaAlegre II con un programa profundamente cesarista y autoritario en el plano interno, pero que prometa un giro hacia una estrategia constituyente (esto es, mirando ms all de ser la pata izquierda del PSOE) y hacia las clases populares, pero inmediatamente despus de su victoria adoptaron la estrategia de Errejn. En realidad, una vez fijado ese terreno de juego, Errejn slo hace aplicar la tctica de la manera ms coherente, de forma ms cualificada y flexible. Si de lo que se trata es de surfear la coyuntura saltndose la construccin estratgica y de entrar sin complejos en la lgica gobernista, el lmite de las alianzas y de los principios es contingente, nunca normativo. Ya veremos hasta donde son capaces de deslizarse los dirigentes de la izquierda transformista: una vez rotos todos los anclajes, la batalla termina siendo, como siempre quisieron, discursiva.

La alianza que encabezaba Podemos se ha hundido en la Comunidad de Madrid, arrastrando a IU y Anticapitalistas en su derrota. No es de extraar que Errejn le haya arrebatado el electorado a Podemos y a la izquierda. La candidatura fue un despropsito desde el principio, una suma de debilidades psimamente articuladas y sin vocacin de hacer nada mnimamente serio. El acuerdo de unidad se impuso con las pistolas en la cabeza tanto del periodismo progre como de la direccin federal de IU, que debe considerar un gran triunfo que su partido forme parte de un bloque ms pequeo que la IUCM de ngel Perez. Es cierto que IU y Anticapitalistas se encontraban en una posicin de debilidad objetiva para competir en solitario, por razones exgenas pero tambin endgenas. Pero quizs estemos extrayendo una leccin parcial de quin es dbil: sin esta alianza mal hecha, quin se hubiera ido al extraparlamentarismo en la Comunidad de Madrid es Podemos. Apuntemos ese dato para dejar de conceder un rol dirigente en la izquierda a un espacio completamente en bancarrota en Madrid, sin militancia, una marca que ya solo produce rechazo y un grupo parlamentario minorizado y paralizado por el sectarismo de su partido. Sinceramente, es difcil pensar que Podemos pueda tener algn futuro en la Comunidad de Madrid (en la Ciudad de Madrid ya no existe): su nica posibilidad de supervivencia consistira en ser capaz de trabajar cooperativamente en la reconstruccin de un polo transformador y radical, que fuese pequeo inicialmente, pero con vocacin de bloque histrico amplio. Esta opcin parece difcil, pues significara que Podemos rompe con su esencia y se transforma en otra cosa; ms probable parece que Podemos malviva en una lgica de autodestruccin cada vez ms pattica y cutre, mientras las pequeas camarillas de cadveres polticos se pelean por las migajas de un partido arruinado y el rencor a la traicin de Errejn bloquea cualquier tipo de oxigenacin poltica.

Queda por analizar el papel de la izquierda clsica (IU) y de la izquierda alternativa (Anticapitalistas y La Bancada), aliados en la Ciudad de Madrid en torno a Madrid en Pie y en la Comunidad y en algunos municipios en una plataforma del mismo nombre, sin el concurso de la Bancada en este caso, ya que es una plataforma municipalista para la capital.

No voy a usar el trmino autocrtica en esta parte del anlisis, porque me suena cnico; tengo la impresin de que autocrtica es sinnimo en el argot de la nueva poltica de echar las culpas a los dems. En realidad, los espejos no suelen ser herramientas para descubrirse a uno mismo, sino que suelen servir para auto-engaarse. As que intentemos continuar con la misma linea critica-analtica que hemos intentado utilizar hasta ahora.

Los resultados de este bloque son malos. En la Comunidad de Madrid, su alianza con Podemos solo se ha traducido en dos diputadas para IU y en que Anticapitalistas se quedase sin representacin. A nivel de los municipal (excluyendo Madrid Capital), donde el peso cuantitativo es fundamentalmente de IU, el resultado ha sido calamitoso. IU es una marca electoral prcticamente en extincin, a pesar del voluntarismo de muchos de sus militantes y de los intentos de la direccin de Madrid de salvarla. La impresin es que IU tiene una serie de debilidades estructurales (envejecimiento, desconexin con las luchas metropolitanas, un proyecto no demasiado definido y poco hegemnico, que tiende a sustituir la construccin del demandas mediatas por la identidad) que solo puede superar si asume la tarea de jugar un papel central en la reconstruccin de la izquierda. A pesar de todas las calumnias e insultos que ha sufrido la direccin de Madrid los ltimos meses, da la impresin de que este nuevo sector pretende construir una salida dinmica y viva para un patrimonio histrico que sera una calamidad dilapidar.

La izquierda alternativa madrilea tambin debe iniciar un periodo de reflexin profundo, que vaya ms all de las estructuras de los ncleos que la componen. Debe ser por lo tanto, una reflexin basada en la discusin y en el debate pblico, generando un ecosistema crtico en donde participen de una forma u otra los cientos de militantes que se identifican con una poltica radical, si la entendemos de forma plural y abierta, no exclusivamente partidaria.

Porque este fin de ciclo tiene tambin una peculiaridad para la izquierda alternativa madrilea: por primera vez en dcadas, ha tenido representacin institucional tanto en el Ayuntamiento como en la Comunidad de Madrid, as como en muchos municipios de la regin. Practicamente, todas esas posiciones se han perdido. Podramos hacer el anlisis fcil y conformarnos con decir que, puesto que lo institucional tiene una importancia relativa, la perdida de estas posiciones nos resulta indiferente. Es obvio que los resultados electorales dependen de flujos polticos que van ms all de la capacidad o incapacidad de pequeos ncleos militantes, pero tambin es cierto que depender de estos flujos hasta tal punto que tus posiciones dependan exclusivamente de ellos refleja una profunda debilidad organizativa y poltica.

Y ese es el primer balance honesto que debe hacer la izquierda alternativa madrilea: que, por mucha presencia pblica e incidencia en los debates de la izquierda pos-15M que haya tenido, siempre ha estado surfeando y acompaando un proceso que a nivel poltico-electoral era hegemonizado por otros. Esto supone una debilidad estructural, no porque no sea necesaria una poltica de alianzas a todos los niveles, sino porque el no haber construido referentes electorales propios los ha supeditado y los ha hecho dependientes siempre de los vaivenes de las voluntades de la nueva clase poltica surgida del pos-15M. Un ejemplo clarsimo es el caso de Ahora Madrid. Finalmente, y a pesar de que en torno a Madrid en Pie-Municipalista se agruparon 6 concejales y las tres organizaciones con ms capacidad militante de la Ciudad (IU, Anticapitalistas y la Bancada) quin ha gestionado y capitalizado todo el capital de Ahora Madrid ha sido la persona que lo liquid, Manuela Carmena. El neoprogresismo ha demostrado mucha ms voluntad de escisin que la izquierda alternativa; ir a las elecciones con marcas viejas, creadas en el ltimo momento o a rebufo de Podemos es garanta de fracaso. Porque no se trata de la marca. Se trata de generar una base social amplia, ms all de los crculos militantes, que sostenga una perspectiva poltica de largo recorrido. Este camino es ms arduo y complejo que acoplarse como ala izquierda de la izquierda transformista (con la que, con algunos sectores, se podra llegar a alianzas tcticas concretas en lo social e incluso en lo electoral), pero es lo nico que puede dotar a estas redes militantes de capacidad poltica para incidir de forma decisiva en la esfera pblica.

La izquierda alternativa se encuentra en una encrucijada: ha desarrollado un discurso dirigido hacia los sectores ms empobrecidos y precarios de la poblacin en un contexto en donde estos sectores (con alguna excepcin como lo que es capaz de organizar heroicamente la PAH) no estn polticamente activos. La fraccin polticamente activa y que ejerce un papel dirigente en la izquierda es la clase media restauradora a la que aludamos ms arriba. Y ah nos encontramos con el gran lmite de la izquierda alternativa: su discurso est enunciado para los sectores precarizados de la poblacin, pero no desde ellos y sin llegar a construir una relacin de interpelacin con ellos. En realidad, todos los debates polticos pos-15M terminan convirtindose en un debate entre intelligentsias en el que la izquierda alternativa, ms que conectar con la base social a la que intenta apelar, termina convirtindose en la conciencia crtica de la clase media restauradora.

A falta de explosiones como la de los chalecos amarillos franceses, la izquierda alternativa madrilea debe iniciar un proceso de reflexin profunda, que, en mi opinin, debe abordar algunos temas clave:

1) Un proceso en el que se reconozca la profunda debilidad de las partes y la necesidad de alianzas unitarias estables. El proceso de Madrid en Pie Municipalista no debera ser un punto y final, sino un punto de partida para estructurar una alianza rebelde capaz de constituirse como proyecto poltico estable, no solo en la capital, si no en toda la regin.

2) Asumir la necesidad de un rearme programtico y tctico colectivo basado en conectar con la tendencia ms avanzada de las luchas, pero con vocacin hegemnica, es decir, con capacidad de dilogo con todos los sectores subalternos. Esto significa ser capaces de construir demandas mediadas relacionadas con los problemas reales de la gente trabajadora, salir de la polmica intra-izquierdista y comenzar a asumir que una reconstruccin empieza por asumir tu posicin de minora con vocacin de transcenderla.

3) Abordar la cuestin de la reconstruccin poltica de un proyecto radical desde los movimientos, evitando hipostasiarlos o caer en la representacin fetichista que elude la necesidad de una construccin poltica consciente. Construir un proyecto transformador y anticapitalista debera partir del reconocimiento de que las tendencias restauracionistas tambin permean por abajo, que no es un simple creacin intelectual de un grupo astuto y prfido de dirigentes, sino una debilidad estructural producto de la falta de proyecto poltico propio de las clases subalternas.

A modo de conclusin

El resultado de las elecciones en Madrid puede resolverse en dos direcciones: o la configuracin un nuevo centro frentepopulista concretado en una alianza tctica entre el PSOE y Ciudadanos con el apoyo de Ms Madrid (repartindose el Ayuntamiento de la capital y la Comunidad) o lo que parece la salida ms natural, una alianza de bloque de derechas encabezado por el PP, como la que ejerce el gobierno en Andaluca. En ese sentido, lo que ocurra en Madrid es decisivo para toda la poltica espaola, pues definir como se reconfigura el nuevo escenario multipartidista.

Hemos tratando de analizar el mapa y de apuntar algunas posibilidades, as como algunas tareas urgentes para los que apostamos por un horizonte pos-capitalista. Obviamente, ese texto tiene un carcter preliminar y la nica pretensin de contribuir a animar una discusin que ayude a la tarea de construir un proyecto transformador, que, pese la difcil situacin actual, sigue siendo ms urgente que nunca.

Nota:

[1] https://blogs.elconfidencial.com/espana/postpolitica/2019-05-30/coalicion-errejon-ciudadanos-tecnocracia-bohemios-bobos_2045682/?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=BotoneraWeb

Brais Fernndez, forma parte de la redaccin de Viento Sur, militante de Anticapitalistas

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article14883


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