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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-06-2019

Los palestinos necesitan un Estado, no un plan de negocios

Sam Bahour
+972

Traduccin para Rebelin de Loles Olivn Hijs.


Jared Kushner cree que la primera etapa hacia la paz es invertir capital en Gaza y Cisjordania. Pero, hasta dnde puede llegar esa inversin si Israel sigue decidido a mantener el pleno control de la economa palestina y a explotar todas sus facetas?

 

El presidente Donald Trump est interviniendo directamente para someter definitivamente a los palestinos a una rendicin poltica y su arma preferida es el dinero. En total coordinacin con el gobierno israel, supervisa una campaa internacional para asegurarse de que se acaben los fondos de asistencia a los palestinos. Todo, desde los hospitales palestinos de Jerusaln Oriental hasta la atencin de la salud y la educacin de los refugiados, est en el punto de mira de los recortes. En la diana de este ataque est el gobierno palestino.

As que cuando la CNN inform el domingo pasado de que la administracin Trump iba a organizar un taller econmico en Bahrein para fomentar la inversin de capital en Cisjordania, Gaza y en la regin la primera parte del llamado acuerdo del siglo son a ms de lo mismo.

Se dice que el plan aborda cuatro componentes principales: 1) infraestructura, 2) industria, 3) empoderamiento e inversin en las personas, y 4) reformas de gobernanza para hacer que la zona atraiga inversores. Aunque sobre el papel todo esto pueda sonar bien puede que sea el inicio del fin del plan de paz de Trump.

El aspecto positivo e imprevisto es que Estados Unidos ha perdido toda la influencia que tena entre la sociedad palestina. Cuando el proceso de paz monopolizado por Estados Unidos lleg al colapso total, las anteriores administraciones estadounidenses comprendieron que mantener los fondos de USAID operando en Cisjordania y la Franja de Gaza otorgaba a Estados Unidos algn tipo de influencia financiera tras haber perdido toda apariencia de credibilidad poltica. Ahora que Trump ha cerrado la misin de USAID en Tel Aviv, que antes serva en Cisjordania, los palestinos son libres de pensar sin la soga al cuello de la financiacin estadounidense.

La administracin de Trump no cede. Lo que pretende la Casa Blanca con su anunciado taller es ofrecer un incentivo de miles de millones de dlares a cambio de que los palestinos acepten su plan.

En su intervencin la semana pasada en el Instituto Washington sobre el prximo plan de paz de la administracin para Oriente Prximo, el yerno del presidente Trump y su principal asesor, Jared Kushner, dijo: Creo que hemos desarrollado un buen plan de negocios. Dedicndome a desarrollar planes de negocios reales para ganarme la vida, s que si se trabaja con supuestos errneos, hasta el mejor de los planes de negocios fracasar.

Kushner parece no entenderlo del todo: Israel es adicto a la economa palestina, y sin superar su adiccin, no hay posibilidad alguna de que ningn gran plan de negocios llegue a buen puerto. Adems, su detallado documento operativo, al que define como realista, ejecutable... y que conducir a que ambas partes se encuentren mucho mejor, roza el delirio al descartar la necesidad de establecer un Estado palestino.

La determinacin de Israel de mantener el pleno control de la economa palestina durante ms de cinco dcadas se ha convertido en un obstculo importante para que asuma que la ocupacin debe llegar a su fin. Y como en la recuperacin de otras adicciones, sta requerir apoyo externo. Un apoyo que tiene que basarse en que los terceros Estados obliguen a Israel a rendir cuentas para que pueda salvarse de s mismo, y no en elaborar un plan de negocios que lo que pretende es pintar la vida bajo la bota de la ocupacin militar israel como algo hermoso.

De lo que aqu se trata, adems de los derechos humanos, es de los derechos econmicos: de nuestros derechos sobre nuestros activos econmicos la tierra, el agua, los pozos de gas natural, las costas del Mar Muerto y el Mar Mediterrneo, las fronteras, etc. y de la capacidad de utilizarlos en el marco de un plan de desarrollo econmico definido por los palestinos, libre de la agenda israel o de la de los donantes. Verter ms fondos humanitarios y de desarrollo en las arcas palestinas no resolver el conflicto.

Dependencia estructural

Desde el comienzo de la ocupacin militar de Cisjordania y la Franja de Gaza hace 51 aos, Israel vincul sistemticamente la economa del territorio a la suya propia. Antes de los Acuerdos de Oslo, esta vinculacin forzada se hizo evidente en la restriccin impuesta por Israel a las empresas palestinas y en su control de la libertad de movimiento de la mano de obra palestina. Durante casi una dcada antes de Oslo, Israel expeda permisos de trabajo a decenas de miles de trabajadores palestinos para que pudieran entrar en Israel en busca de empleo. Haba mano de obra palestina en la construccin, en la agricultura y en los hoteles y en sectores similares israeles.

Tratados como mano de obra de segunda clase, los trabajadores palestinos estaban sometidos a condiciones que permitan a las empresas israeles beneficiarse pagando salarios ms bajos al no estar sujetas a la legislacin laboral israel. Muchos trabajadores palestinos se vieron a s mismos construyendo incluso asentamientos ilegales israeles que amenazaban la propia existencia de sus comunidades palestinas. Pero es que estando bajo ocupacin israel, que los palestinos puedan trabajar en cualquier lugar es una cuestin de supervivencia. Para muchos lo sigue siendo hoy da.

Las autoridades de ocupacin israeles tambin recaudaban impuestos de la poblacin ocupada que utilizaban en parte para inundar los territorios palestinos con infraestructuras y bienes de fabricacin israel, creando con ello mayor dependencia palestina de la economa del ocupante.

A los Acuerdos de Oslo les sigui un acuerdo econmico llamado Protocolo sobre Relaciones Econmicas, firmado en Pars el 4 de mayo de 1994. Al igual que el propio acuerdo de Oslo mantuvo intacto el control israel sobre todos los aspectos esenciales de la vida palestina, el Protocolo de Pars institucionaliz el rdito econmico del ocupante como parte de lo que deba ser un marco para un acuerdo de paz.

Tras los acuerdos de Oslo, la funcin de los Estados donantes en la financiacin del desarrollo palestino se convirti en una garanta internacional de la ocupacin israel que redujo y a menudo elimin los costes financieros de la propia ocupacin militar. A sabiendas o no, la financiacin de los donantes ha tenido un papel cmplice al permitir que la situacin llegara al punto en que se encuentra hoy en da.

Aunque el dinero de los donantes nutri la economa palestina, en ningn momento consideraron los donantes que el desarrollo del sector privado fuera prioritario para construir una sociedad palestina viable. Los donantes ayudaron a crear asociaciones comerciales sectoriales y proporcionaron cierto nivel de asistencia, pero nunca se materializ un enfoque estratgico para el sector privado que redujera la dependencia estructural palestina de Israel.

Muchos miembros de la comunidad internacional empezaron a denunciar el creciente nmero de trabajadores palestinos en el sector pblico, pero pocos, si es que hubo alguno, supieron ver que un sector privado palestino fuerte era la nica manera de proporcionar una alternativa al empleo pblico. Los que se dieron cuenta lo obviaron porque significaba desafiar la ocupacin israel y las restricciones impuestas a la economa palestina que la acompaan.

Mientras tanto, Israel sigui adelante con su empresa unilateral de asentamientos que perjudicaba gravemente al sector privado palestino y que colocaba a la Autoridad Palestina en el juego de echar el guante para su propia supervivencia. Esto hizo que el sector privado palestino tuviera que arreglrselas por s solo ante las restricciones israeles a la sociedad palestina.

Despus de haber estado vinculado estructuralmente al mercado israel durante dcadas, la decisin de Israel de separarse unilateralmente de los palestinos o desconectarse, como lo llamaron dej al sector privado con pocas opciones que no fueran seguir los planes israeles. Inicialmente, Israel intent eliminar la mano de obra palestina empleada en Israel, lo que increment la tasa de desempleo en Cisjordania y Gaza de un da para otro. Despus de aplicar este choque al mercado, Israel decidi volver a contratar mano de obra palestina y hoy emite tantos permisos de trabajo como emita en la dcada anterior a Oslo, quizs incluso ms. Todo ello al servicio de la economa israel, no de la de Palestina.

Adems, la apropiacin de los terrenos donde se construye el muro de separacin ha separado a los agricultores palestinos de sus tierras sometiendo a la agricultura palestina a una gran presin. A ello se suman las constantes restricciones que Israel ha impuesto al uso de la tierra y del agua, cuyos resultados se dejan ver en el PIB de Palestina, en el que la agricultura ha cado del 12% anterior a los Acuerdos de Oslo a menos del 5% en la actualidad.

La base de un futuro Estado

La viabilidad de cualquier economa palestina futura debe inscribirse en el contexto de un sector privado sostenible que pueda crear oportunidades de empleo sostenibles y desarrollar productos y servicios competitivos para el mercado local, primero, y para la exportacin, despus. El sector privado palestino tiene que poder absorber a los graduados y graduadas universitarios palestinos en una economa del conocimiento, as como a las decenas de miles de trabajadores de la construccin que Israel utiliza al servicio de su economa. Asimismo una economa palestina viable debe ser capaz de nutrirse por s misma, lo que exige que los recursos de la tierra y del agua queden fuera del control israel.

La comunidad internacional tiene una responsabilidad histrica para con los palestinos, ms an despus de haber pasado tantos aos observando desde lejos la ocupacin israel y de haber pagado durante una dcada su factura mientras las violaciones israeles no han dejado de producirse. El reto de hoy en da es eliminar la ocupacin militar israel y permitir que el sector privado palestino asuma su papel natural de convertirse en la base de un futuro Estado.


Sam Bahour, palestino-estadounidense, es consultor empresarial en Ramala y Al Bireh, en Cisjordania. Es Presidente de Americans for a Viable Palestinian Economy (AVPE), asesor poltico de Al Shabaka, y coeditor de Homeland: Oral Histories of Palestine and Palestinians (1994).

Fuente: https://972mag.com/israel-palestine-economy-trump-kushner/141539/?fbclid=IwAR3w8u-GuvizGKFT2VePRe35Hbb6Mtt0YnGiUOvGqWrUO9So0iA183ir6co

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