Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2019

Diez tesis incmodas sobre el secuestro de la poltica

Ignazio Aiestaran
Rebelin


Tras dos meses de campaas y elecciones en las que se ha votado en diversos niveles (municipal, autonmico, nacional, europeo) se ha establecido un horizonte poltico en el Reino de Espaa que conviene recordar desde un ciclo ms largo. Las siguientes tesis son algunas puntualizaciones al respecto, sin menoscabo de otros anlisis posibles.

1- La abstencin en las elecciones ha sido ms pronunciada en los barrios donde habita la clase trabajadora y desposeda, mientras aumentaba la participacin en los barrios de clase alta. En zonas como Puente de Vallecas la abstencin de algunas manzanas o cuadras lleg a superar el 50%. Esta pauta se ha repetido en muchos municipios, no solo en los grandes ncleos urbanos. El municipalismo ha sido incapaz de hacer frente incluso a la realidad de sus propios municipios y eso por no hablar de que es una herramienta limitadsima para las grandes estructuras del capital. Solo hay que recordar que el 2018 fue el ao de ms desahucios en Espaa, segn denunciaba la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. El distanciamiento entre los denominados ayuntamientos del cambio y la clase ms desfavorecida ha ido incrementndose, pese a la saturacin meditica de ciertas alcaldas que aparecen constantemente en las grandes cadenas de televisin. Los barrios silenciosos, sin embargo, han mantenido su propio criterio, sin dejarse impresionar por el ruido informativo y propagandstico. En este campo existe una crisis de representacin poltica notable, que se intenta ocultar con una huida hacia adelante.

2- El ascenso de la (extrema) derecha, como en el caso de Vox, hay que evaluarlo en su medida. No hay que sobredimensionarlo, ni banalizarlo. Sobredimensionarlo lleva a hacer campaas del miedo, que luego son aprovechadas para cualquier cosa, como ocurri ya en Francia al tener que elegir entre Macron o Le Pen. Banalizarlo lleva a no percatarse de la revolucin conservadora en curso y del potencial que supone esta para presionar en medios e instituciones, aun siendo porcentualmente minoritaria. Hay otro riesgo tambin y ha sido usar a Vox para blanquear al resto de la (extrema) derecha. Si de algo ha servido Vox es para hacer manifiesto el entramado de ese tipo de ideologa del nacionalismo espaol en las fuerzas armadas, en las fuerzas policiales, en el empresariado, en el periodismo, en la universidad, en la iglesia y en otras instancias. La (extrema) derecha siempre ha estado ah. Por otro lado, conviene puntualizar que la derecha siempre es extrema, si se la deja actuar. La disposicin que ha mostrado el resto de la derecha para pactar con Vox pone de manifiesto que toda ella es extrema, frente a la pusilanimidad de la progresa que no quiere crerselo o trata de edulcorarla. Asimismo, conviene sealar que el xito del ideario de la (extrema) derecha no se debe tanto a lo acertado de sus propuestas, sino a algo ms material: a la reproduccin continua de sus ideas y lderes en los medios de comunicacin hegemnicos.

3- Hay ms vida que Madrid y Barcelona. Ah est el caso de Zamora, cuya poltica y resultado electoral han sido ninguneados en muchos medios de comunicacin. El foco meditico y poltico parece centrarse en gran medida en hablar una y otra vez de Madrid y Barcelona. El mapa no es el territorio y el mapa de las grandes ciudades lo es mucho menos. Sin negar la importancia que puedan tener esos dos ncleos urbanos, ambas localidades no constituyen el mapa completo de la situacin poltica, cosa que se obvia con los resultados que luego son visibles en tantos sitios. Ese centralismo de noticias e iniciativas alcanza momentos ridculos, como cuando en las redes digitales anuncios promocionados de candidaturas electorales de Madrid han llegado a votantes que se encuentran en circunscripciones que estn a centenares de kilmetros, sin posibilidad alguna de que se las pudiera votar siquiera. Por otro lado, tambin hay que destacar la escasa atencin que se presta a quienes viven en pueblos y la neta separacin entre mundo rural y mundo urbano, que todava se percibe en tantos anlisis informativos y partidistas. El sesgo que presentan la sociologa, la politologa y el periodismo en este tipo de temas y sectores sociales sigue siendo elevado y decepcionante.

4- La deuda se ha convertido en el caballo de Troya del liberalismo y del capital. Hace unos pocos aos todava se hablaba de hacer auditoras de la deuda pblica y de no pagar la que fuera injusta. Hoy ya ni eso. A izquierda y a derecha se ha aceptado y normalizado la coaccin de una deuda ilegtima y desptica, sin examinar su origen, ni atender a los ciclos y coyunturas. Si bien el endeudamiento es un indicador a vigilar, la forma arbitraria en la que se ha impuesto, por medio de organismos como el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, solo supone un chantaje a las familias de la clase trabajadora desposeda y a los Estados. Los llamados gobiernos del cambio, no obstante, se han convertido en los primeros gestores liberales de la deuda. Por poner solo un ejemplo: la legislatura del gobierno navarro del cambio ha presumido de haber reducido la deuda de su hacienda en una horquilla de entre 100 y 200 millones de euros en cuatro aos, mientras que a la vez suba los impuestos a las rentas del trabajo y dejaba sin recaudar 5.700 millones de euros que deben las empresas de sus declaraciones fiscales de aos anteriores, pues disponen de hasta quince aos para hacerlo, aunque tengan beneficios. El negocio redondo para la patronal y el capital. Con esa cantidad de millones se hubiera pagado de sobra la deuda pblica existente, tanto la legtima como la ilegtima, pero no hay inters en ello, porque en realidad es la excusa perfecta para presionar constantemente a la clase del trabajo.

5- Los altos tribunales espaoles constituyen un estamento reaccionario y corporativista en extremo. La arquitectura del Estado constituye un gran problema que nadie quiere abordar. El poder judicial no sirve de contrapeso en los intereses de clase y muestra reiteradamente una composicin privilegiada con su propia ideologa, acompaada en muchas ocasiones por la incomprensin que generan sus preferencias y decisiones voltiles. Baste recordar aquella decisin de los letrados del congreso espaol que pidieron que en un documento parlamentario se eliminaran las afirmaciones concernientes a las graves irregularidades en las que incurri el Banco de Espaa incurri en el caso Bankia o la vacilacin de las altas instancias judiciales espaolas ante las clusulas suelo, a pesar de que ya haba dictmenes del Tribunal de Justicia de la Unin Europea. Eso por no hablar del sometimiento partidista del Consejo General del Poder Judicial o de la fiscala del Estado. Casi nunca ocurre que una sentencia de los altos tribunales sirva de ruptura con la dinmica del capital y favorezca claramente a la clase desposeda.

6- El feminismo y el ecologismo no son suficientes palancas de transformacin. En los momentos de mayor campaa contra el resurgimiento de la (extrema) derecha hubo quien repeta que la tumba del fascismo ser el feminismo. Sin dudar de que el fascismo contenga una gran dosis de machismo, un lema semejante yerra el objetivo. El feminismo no es suficiente, como bien ha mostrado que el 8M sea fcilmente asimilable por los medios del capital y que una banquera como Ana Botn o la reina Letizia Ortiz puedan apuntarse al feminismo sin problemas. El ecologismo tampoco proporciona una base suficiente. Solo basta ver cmo se est promocionando desde los medios hegemnicos y las instituciones el discurso de Greta Thunberg, una retrica sentimental fcilmente manipulable que apela a los pases o a la responsabilidad de todos, cuando sabemos que 100 empresas son las causantes del 70% del cambio climtico de origen antropognico. El ecologismo sigue siendo una cuestin de clases sociales.

7- El proceso cataln no constituye ninguna amenaza para la reestructuracin del capital en el Rgimen del 78. Si bien la demostracin popular del 1 de octubre de 2017 tuvo connotaciones relevantes en el campo de la movilizacin, la radiografa de la situacin actual se resume en el presidente Quim Torr i Pla sentado en la 35 reunin del Crculo de Economa dentro de un clima de estabilidad para el capital y sus empresas. El proceso cataln no consigue desprenderse de la sombra del capital, ni tiene visos de que ocurra en un largo tiempo. Aunque ahora se haya publicado que el IBEX 35 financia a entidades como Societat Civil Catalana (BBV, 250.000 euros; SANT, 200.000 euros; CAIX, 150.000 euros; TEL, 200.000 euros), ello no altera el hecho de que esa va est varada y neutralizada, a pesar de que cierto nacionalismo cataln (junto con el apoyo de cierto nacionalismo vasco) est jugando la carta de la victimizacin debido a los procesos judiciales en curso.

8- La crisis del sindicalismo contina siendo una rmora importante para hacer frente al capital y transformar la deriva de la situacin actual. Todava se recuerda al lder del sindicato UGT declarando en una entrevista que l quiere una organizacin en la que estn cmodos los militantes del Partido Popular. Los sindicatos son una pieza necesaria que debera haber servido de contrapeso al parlamentarismo y a la patronal, pero no han cumplido este papel durante aos, especialmente los grandes sindicatos. Las formas de nuevo sindicalismo o de sindicalismo ms alternativo tampoco presentan una direccin coherente, como ha ocurrido en el apoyo a organizaciones que dejaban espacio al proxenetismo en el campo de la explotacin sexual. A veces se le llama sindicato a cualquier organizacin social o incluso a lobbies empresariales. A pesar de algunos logros parciales en el campo laboral, es desalentador ver el 1 de mayo como una fiesta del da del trabajo, con los sindicatos divididos, cada uno con su lema inocuo, bajo su bandera corporativa y sin nimo de que sea el da de la unidad internacional de la clase trabajadora.

9- El marco de la ideologa atlntica euro-americana sigue sin cuestionarse. La uniformidad masiva, a izquierda y a derecha, que se asume en cuestiones de geopoltica resulta excesivamente alta, con una sumisin explcita a lo que digan Washington y sus agentes otanistas en la Unin Europea. La facilidad con la que se aceptan los planes de injerencia agresiva e imperialista en Venezuela o las medidas de Trump contra Huawei, por ejemplo, son una buena demostracin de ello, igual que ocurre con otras grandes cuestiones de carcter estratgico. Sin negar los intereses que puedan tener potencias como Rusia y China, generalmente se hace seguidismo de la doctrina de Washington y de su Internacional del capital sin ninguna base crtica, ni ninguna perspectiva de emancipacin global. A lo mximo que se aspira es a rerse del flequillo del presidente actual de los Estados Unidos o a comentar la ltima declaracin extempornea que pueda realizar este en una rueda de prensa. Mucho espectculo y poca profundidad.

10- No cabe mentir ms en torno al 15M. En su da ese movimiento pudo constituir una va de exploracin en el Rgimen del 78, que es la forma de acumulacin que adopta el capital con el Reino de Espaa, pero hoy ya est totalmente desbordado. Toda la mitologa de las plazas, la transversalidad y los cuidados ya no da ms de s. El Estado y el gran capital siguen ah. El bipartidismo como eje central tambin. El ciclo poltico cambi hace mucho tiempo y solo quienes quieren vivir de una nostalgia privilegiada y demorarse en la izquierda exquisita de los unicornios puede seguir conformndose con un fsil mitmano. La Plataforma de Afectados por los Desahucios sigue haciendo su trabajo silencioso, un trabajo que deberan haber hecho otros agentes institucionales y polticos. Los suicidios por los desahucios tambin continan. La poltica ha vuelto a ser reducida a democracia liberal y esta al juego normativo de la forma-partido en su conformacin ms conservadora. Lejos queda toda aquella diatriba sobre los procesos constituyentes, que nunca se la tomaron en serio quienes luego mencionaron el 15M para sostener sus formaciones polticas o chiringuitos activistas. El viejo topo de la historia material prosigue por otros derroteros.

No voy a aadir ms, por el momento. Seguro que estas tesis no lo explican todo. nicamente son unas notas de urgencia para intentar atisbar algo en el marasmo en el que se encuentra la poltica, sumergida en un cmulo de mentiras y de inercias reaccionarias. Los embustes y los engaos prosiguen de mil maneras. Quien te explota te dice que eres libre. Quien se conforma con la explotacin te dice que esto es lo que hay. Quien apoya la explotacin te dice que no hay alternativa. Y quien aspira a ser siervo privilegiado en la explotacin te dice que el cambio va despacio porque va lejos. La poltica se halla secuestrada por la democracia liberal del caos.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter