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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2019

Reformas universitarias para dejar la condicin de subalternas

Manuel Humberto Restrepo Domnguez
Rebelin


Las Reformas Acadmicas en las universidades publicas del pas, son una necesidad primordial para asumir con responsabilidad los mandatos de la paz en curso, que comprometen constitucionalmente tres periodos de gobierno. Investigar (Investigacin), Formar (Docencia) y Extender (Extensin) requieren con urgencia ajustes institucionales y de reorganizacin de contenidos y modos de accin que aporten para construir el proyecto colectivo de nacin en paz, implementando prcticas tiles para la no repeticin del horror y para impedir el regreso a la barbarie. Las reformas hacen parte del desafo de las universidades y para salir del horror padecido por algunas que fueron victimas directas de desaparicin, asesinato, estigmatizacin y amenazas a estudiantes, profesores y trabajadores y que permanecieron acorraladas por la fuerza marginal de agendas de la violencia y de la guerra.

Las reformas no son solo una formula de ajuste curricular formal, son ante todo la oportunidad para recuperar el sentido, capacidad y renovacin de sus actos de creacin de ciencia con conciencia social y de hacer frente a los obstculos que las debilitan y mantienen a merced del mercado. Las reformas, que algunas han emprendido, tendrn que hacerse con el espritu de libertad de este tiempo y atender las demandas culturales y cientficas de la poblacin no escuchada a causa del horror. Las reformas tendrn que actualizar su misin guardando equilibrios entre la sociedad global del conocimiento y la realidad local de profundos conflictos por desigualdad, exclusin y discriminacin.

Las universidades con races en el siglo XIX (como la U.N., UdeA., UPTC), nacieron con la misin de aportar a la configuracin de una nacin independiente y de formar intelectuales que fueran la conciencia critica para la transformacin social. A comienzos del siglo XX, hace 100 aos, la universidad en general sufri un cimbronazo que la cambi, cuando en junio de 1918, el Movimiento de Crdoba, Argentina, promovi una reforma profunda que las seal de permanecer incrustadas en estructuras coloniales de modelos ajenos y les defini un trazado en la historia y aunque muchas no lograron ser lo que deban ser, por lo menos dejaron de ser lo que eran, atrasadas, autoritarias, dogmticas. Crdoba recuper el sentido de la Universidad critica, comprometida con su tiempo y las demandas de sus pueblos y dej como gran legado la autonoma, sostenida por los pilares de docencia, investigacin y extensin, independientes y articuladas, para crear la ciencia, formar y escuchar y atender a la gente. La autonoma la liber de ser el apndice del poder poltico y de servir a los intereses de los poderosos y le abri la posibilidad para pensar con pensamiento propio, derribar muros y promover su funcin social y de transformacin con creatividad e imaginacin.

Un siglo despus, el legado de Crdoba, esta presente y debe ser un inevitable punto de referencia, aunque el mundo es otro. Los avances de la ciencia han cambiado la vida, resuelto enigmas y conflictos que parecan imposibles de resolver. Pero tambin el mundo se ha vuelto mas ilegible y peligroso, hay lugar para los derechos, pero las nuevas formas de represin producen daos mas dolorosos e irreversibles. Hay nuevas dimensiones y mltiples maneras de interpretar y conectar la realidad y la imaginacin. Pequeos artefactos controlan la vida, el tiempo, la historia, modifican percepciones y hacen confundir la realidad material con las cifras. Lo virtual, las simulaciones, los performances rompen fronteras que parecan infranqueables y dejan al descubierto que las universidades ya hacen parte de las dinmicas del mercado de conocimiento y ah estn encerradas.

El siglo XXI, trae nuevos elementos inevitables para toda reforma, asociados a la formacin, la comprensin y el uso del conocimiento. Los actores son los mismos, el conocimiento circula cientos de veces mas rpido por redes en las que se impone lo efmero, lo narcisista, lo escandaloso, que hace mas huraas y ajenas a las personas y mas ausentes y lejanas de resolver la pregunta del siglo XIX, por el quien soy yo y por mi papel en el planeta. El siglo XXI trae mundos entrecruzados, rizomas que se meten por todas las fisuras, capitales especulativos que lo cambian y compran todo. El mpetu de la era tecnolgica modifica rpidamente las formas de relacin humana y logra que ya ninguna totalidad sea explicable desde una sola ciencia, ni un mismo patrn de comportamiento. El tiempo de este siglo es atomizado y discontinuo, en cualquier lugar y hora, se puede lograr una formula de paz o producir la mas ruda violencia, basta una palabra, un click, todo se vuelve perecedero. El estudiante ya no busca a un profesor que lo eduque para el futuro (que perdi importancia), el quiere acumular datos, resolverlo todo de inmediato, saber para el instante, (el internet y el correo electrnico hacen que la geografa y la propia tierra desaparezcan B. Chul Han, el aroma del tiempo). Lo urgente para la universidad tendr que ser entonces reorganizase para circular saberes y prcticas que entreguen fundamentos, estructuras, bases solidas para que seres humanos concretos y contextualizados aprendan a pensar y a actuar responsablemente conforme a los estatutos de cada saber, en equilibrio con un humanismo, ciudadana, tica y verdad, til para convivir pacficamente, tanto en el campus de la ciencia y la cultura, como en su condicin de actores en medio de la adversidad de la realidad material, de un pas en el que tres de cada cuatro viven con derechos a medias y pobreza completa.

Cualquier reforma universitaria contempornea, tiene que aportar para dar el salto del odio al relato colectivo de nacin en paz y antes que respuestas hay que definir los problemas que pretende resolver, reconocer que a nuevos problemas nuevas formas de solucin pero en contexto y en concreto, con y para seres humanos determinados. La meta de una reforma no es disear otro currculo que apenas espolvoree los viejos cubculos de las ciencias para agregar conceptos modernos sin asimilarlos, ni aprehenderlos (paz, ambiente, derechos, genero) y dejar todo igual o contablemente producir cierres con sumas iguales (asignaturas, crditos, horas) sin historia, ni significado en contexto. El momento promete ser de quiebre para recuperar la capacidad de interpelar las polticas trazadas desde afuera, dejar de responder a operaciones matemticas que integran dedicacin y demanda de profesores con estndares y recursos disponibles para ofrecer aprendizajes ajenos y repetitivos a sus estudiantes. Es un momento de reto profundo para las universidades, para atreverse a pensar por cuenta propia en tiempos de mezclas, matices, diversidades y pequeos relatos capaces de trastornar lo ms estable.

Es tiempo en el que hay democracias sin pueblo y pueblos sin rumbo, que esperan de sus universidades, sus profesores y estudiantes, respuestas y caminos para seguirlos. Es tiempo de asuntos modificables, sin inderogables, sin cosas insalvables, ni compromisos para realizarlos de por vida. Deja de existir el programa eterno, la formula incorregible, la verdad nica, el maestro incuestionable, el estudiante perfecto, la institucin incuestionable. Es el tiempo de otras maneras de conectar e interconectar, sin ciencias puras, ni duras, ni blandas, de performances que se sobreponen a la exposicin, de sonidos impuros, derechos complejos, multiplicidades, diversidades, intersecciones, nuevas mezclas, aparatos, metodologas, economas que controlan a la poltica. Es el tiempo de asumir el reto de pensar con pensamiento propio para dejar de ser universidades subalternas.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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