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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2019

La sangre del pueblo de Idlib habla

Al-Jumhuriya English

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez



La incapacidad del rgimen de Asad para quebrantar la resistencia de una pequea ciudad rural del sur de Idlib resulta significativa respecto a la totalidad de Siria.

No es cierto que la victoria del rgimen de Asad sea una certeza ineludible. No ha sido nunca verdad desde el inicio de la revolucin. La evidencia de esto son los cientos de miles de manifestantes que en 2011 se mantuvieron firmes frente a la muerte durante muchos meses, al igual que en las cientos de batallas militares posteriores, como, por ejemplo, en los combates por la ciudad de Daraa del verano pasado, que demostraron cmo el rgimen no habra podido volver a ocupar la regin de Hawran si no hubiera sido por un acuerdo entre Estados Unidos y Jordania, y por la contribucin de estos dos pases, junto con los Estados de Israel y del Golfo, para cortar de raz la revolucin a cambio de determinados convenios con Rusia que nadie se molest en explicar a los mismos sirios, las desventuradas vctimas de todo ello.

Tambin Idlib nos dice mucho hoy en da, y la batalla por la ciudad de Kafr Nabuda, en los lmites del sudoeste de la provincia, nos cuenta ms de lo mismo. El rgimen que ha logrado tomar tan velozmente el dominio de un territorio tan controlado por los rebeldes, se ha pasado ahora un mes entero siendo incapaz de romper la resistencia de un pequeo pueblo en las llanuras del campo norte de Hama, sencillamente porque en esta ocasin all ha habido voluntad de luchar junto a las facciones rebeldes, y por haber dispuesto de algo de municin y armas lanzadas por sus patrocinadores internacionales.

Las victorias anteriores del rgimen no se debieron a que sus oponentes fueran agricultores o dentistas, como dijo Barack Obama para justificar su negativa a frenar la brutal mquina de matar del rgimen. Fueron posibles porque el rgimen comete atrocidades a una escala y frecuencia sin precedentes desde la II Guerra Mundial; atrocidades ejecutadas con eficiencia industrial, como Zygmunt Bauman dijo de la maquinaria del Holocausto de los nazis.

Tampoco los xitos del rgimen en el pasado se debieron a algn genio militar o poltico que guiara sus acciones, sino ms bien a que las circunstancias internacionales y regionales le han permitido practicar una barbarie ilimitada y una violencia sin lmites. No decimos esto como autoconsuelo o debido al deseo de echar la culpa a otros con mentalidad victimista. De hecho, las victorias del rgimen son tambin atribuibles a los conflictos internos entre las fuerzas polticas de la oposicin siria y a su fracaso en todos los niveles; y al inepto liderazgo de la mayora de las facciones armadas, y a su dependencia de extraos, y a la lujuria por el poder, y a los propios crmenes y violaciones generalizados. Sin embargo, a cada paso encontramos mil indicadores de que el rgimen es demasiado dbil para ganar y est demasiado desgastado para reconstruirse, y que l y sus aliados seran incapaces de una victoria militar si no fuera por la comunidad internacional que les permite masacrar a los sirios y hacer posible su exterminio en cualquier momento. Todo esto constituye, de hecho, la piedra angular de la relacin de los sirios con el mundo.

Decimos con el mundo, y no simplemente con el rgimen, porque los sirios ven con sus propios ojos que el mundo entero es socio de esta aniquilacin o consiente en ella, incluidas todas esas autoridades que emiten declaraciones airadas despus de cada masacre al mismo tiempo que aparecen como testigos de fondo, declarando una verdad sobre la cual nadie puede hacer nada, hacindolo todo mucho ms opresivo.

En el corazn de esta aniquilacin estn las armas qumicas del rgimen, cuyo uso, como los lderes occidentales advierten invariablemente, encontrar una respuesta apropiada la prxima vez. Los sirios ya han visto esta respuesta apropiada en numerosas ocasiones, desde el acuerdo qumico de 2013 hasta los teatrales ataques posteriores a las masacres en Khan Shaykhun y Duma. Hoy, el problema qumico se ha convertido en una farsa meditica, con Rusia repitiendo su discurso del ao pasado sobre provocaciones preparadas por terroristas en asociacin con los Cascos Blancos en Idlib. Los sirios conocen muy bien el significado de estas palabras: que estn directamente amenazados por un rgimen que utilizar armas qumicas una vez ms.

Las atrocidades derivadas de los bombardeos sistemticos del rgimen y de Rusia pretenden jugar un papel ms all del mero curso de la batalla sobre el terreno. Esto se ha hecho evidente en la actual campaa, que ha provocado el desplazamiento de los residentes de las provincias del norte y oeste de Hama, junto con los del sur y el oeste de Idlib, dejando estos territorios prcticamente vacos de habitantes; desiertos de polvo de cemento provocados por las bombas de barril. Si el rgimen fuera capaz de invadir y tomar el control de estas reas en el futuro inmediato, el desplazamiento de sus residentes le facilitar las cosas, ya que no tendr necesidad de controlar a las personas que han dominado el arte de rebelarse contra l durante muchos aos. Por otro lado, si los equilibrios de poder internacionales y la determinacin de los combatientes rebeldes impiden el avance del rgimen, habr dejado inhabitables estas zonas durante mucho tiempo, haciendo de ellas un ejemplo que quedar grabado en los recuerdos de los sirios, otro ejemplo del eslogan favorito del rgimen: Asad o quemamos el pas.

Dadas las imgenes de los nios asesinados en Idlib, no es por lanzar acusaciones al azar que decimos que todos somos parte de esta masacre: los diplomticos que se ren burlonamente de las solicitudes de proteccin internacional; los lderes de los Estados vecinos de Siria que ven los cuerpos ensangrentados de los sirios como una va hacia una mayor influencia regional o ganancias polticas; los Estados que consideraron a los sirios como amenazas a la seguridad nacional, lo que los llev a ayudar a asesinarlos con el pretexto de la legtima defensa; los seores de la guerra y los lderes de las milicias cuyo entusiasmo por matarnos nunca se desvanece, y quienes les financian con igual entusiasmo como medio para enfrentarse a sus competidores; todas las polticas internacionales que no ven en nuestra masacre nada que les concierna, excepto sus necesidades de seguridad y la "Guerra contra el Terror", frenar la afluencia de refugiados y los acuerdos y tratos alcanzados en la oscuridad, cuyo coste se paga con sangre a plena luz del da.

Mientras los mercados, hospitales, escuelas y centros de defensa civil son atacados por la parte que tiene una superioridad militar abrumadora y un monopolio absoluto sobre los cielos, los funcionarios mundiales no muestran ningn reparo en hablar de intercambios de fuego y violencia mutua que hay que contener al fin de proteger a los civiles en Idlib. Esto se produce en un momento de flujo incesante de imgenes y videos horrendos procedentes de la zona, y una breve mirada basta para decirle a uno que lo que est sucediendo no es un intercambio de disparos sino, sin duda alguna, la definicin del diccionario de masacre, cualquiera que sea la identidad de sus perpetradores.

Y, sin embargo, incluso despus de todo esto, el rgimen y sus aliados siguen siendo incapaces de alcanzar la victoria deseada. Y esto se debe a que la victoria no se logra solo militarmente, algo que el rgimen se ve capaz de conseguir si los amigos y garantes de la oposicin mantienen su curso de accin actual. Pero la victoria a la que aspira el rgimen consiste nada menos que en la difusin de la poltica lanzando el peso del rgimen sobre todo el pas. Esta poltica requiere que los opositores al rgimen no desaparezcan, sino que se involucren aceptando la visin rusa. No parece que esto sea posible sin concesiones nominales del rgimen; concesiones que su estructura y composicin no le permiten ofrecer.

Rusia busca arrastrar encadenados a los opositores del rgimen a la mesa de negociaciones, y es posible que las entidades polticas y militares que representan a estos opositores no puedan tener ya la energa o la capacidad de resistirse despus de todo lo acaecido. Sin embargo, la reciente batalla de Kafr Nabuda demuestra que, de hecho, tienen tal capacidad, siempre y cuando se disponga de un mnimo de apoyo y asistencia. Dado que los acuerdos hechos por los garantes son secretos, con detalles desconocidos hasta que se implementen, Idlib y su gente no tienen ms alternativa que la de presentar su carne desnuda como testigo de la forma en que la comunidad internacional trabaja para convertir un cadver podrido en un aparente rgimen poltico mediante la fuerza de aviones de combate y armas qumicas.


Fuente: https://www.aljumhuriya.net/en/content/blood-idlib%E2%80%99s-people-speaks

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a Al-Jumhuriya, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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