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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2019

Navarra
El maldito voto lquido

Luismi Uharte
Rebelin


Los resultados electorales en Navarra del pasado 26 de mayo, ms all de la distribucin de escaos y de las posibles opciones de gobierno, muestran tendencias histricas relevantes que ayudan a comprender lo ocurrido y sobre todo, nos dan pistas acerca de cmo se puede ir reconfigurando el tablero poltico navarro en un futuro no muy lejano.

La virtud de la derecha espaola en estas elecciones no solo ha sido lograr ms escaos como consecuencia de presentar una candidatura nica, sino tambin haber logrado movilizar, en clave de voto til reaccionario, a ms de un 10% de su electorado, aumentando 14.000 votos respecto a 2015 (de 118.000 a 132.000). Sin embargo, han obtenido 5.000 sufragios menos que en 2011 y estn lejos de sus marcas histricas de la primera dcada de siglo, cuando llegaron a acumular 155.000 papeletas conservadoras en 2007.

El espaolismo centrista, es decir, el PSN, obtiene un gran resultado al subir de 45.000 a 71.000 votos. Se puede jactar adems de haber logrado su segunda mejor marca en los ltimos 25 aos, solo superado por los 74.000 sufragios de 2007, poca de bonanza de Zapatero. Sin embargo, ya no es el partido de los 80 o los 90, cuando superaba la barrera de las 90.000 papeletas y disputaba el primer puesto de la clasificacin.

En consecuencia, los partidos del Rgimen pueden alegrarse de su crecimiento de alrededor de 40.000 votos respecto a 2015, pero sus 200.000 papeletas del 26 de mayo, quedan a cierta distancia de las casi 230.000 del 2007.

El independentismo de izquierdas, contina creciendo y logra superar por primera vez en la historia la barrera simblica de los 50.000 sufragios. De todas formas, el aumento respecto a hace 4 aos es muy pequeo (apenas 2.500 papeletas) y su actual msculo electoral sigue siendo muy similar al de hace 20 aos, cuando Euskal Herritarrok obtuvo 47.000 votos. Por tanto, tiene como reto disear una estrategia que le permita ensanchar su base de manera mucho ms profunda.

El nacionalismo vasco anclado al PNV, ahora bajo la figura de Geroa Bai, contina rompiendo records histricos: sobrepasa el lmite de los 60.000 votos, aumentando ms de 7.000 respecto a los comicios pasados y 10.000 respecto al 2011; adems, supera por tercera vez consecutiva a la izquierda independentista en unas elecciones normalizadas (fuera de la poca de la ilegalizacin); y sobre todo triplica sus cifras de los aos 80, 90 e inicios de siglo, cuando no llegaba ni a los 20.000 sufragios, sumando sus votos directos (cuantitativamente anecdticos) y los de EA. El 26M, sin embargo, se evidenci que el efecto Uxue Barkos no fue tan contundente como se esperaba y lo ms importante, la coalicin perder la presidencia del gobierno.

Es relevante que las candidaturas de rbita abertzale han vuelto a crecer un 10% respecto a 2015, pero sobre todo, lo ms destacable es que en las dos ltimas dcadas casi han duplicado su representacin, pasando de los 64.000 sufragios de 1999 a los 111.000 de 2019. Se observa un incremento que oscila entre los 10.000 y los 15.000 votos en cada eleccin.

La izquierda espaola, en este caso la suma de tres candidaturas (Podemos, IE, y Equo), es el sector poltico que se hunde respecto a 2015, ya que pierde ms de la mitad de sus votos, pasando de 60.000 a poco ms de 28.000. Este volumen de sufragios es calcado a los resultados de Izquierda Unida en 1995 o 2003, su techo electoral. El crecimiento exponencial de este sector, gracias al fenmeno Podemos hace 4 aos, se disipa totalmente. Obviamente, la cada de Podemos es la ms abrupta, ya que pierde la friolera de 2 de cada 3 votantes, bajando de 46.000 a 16.500, alrededor de 30.000 papeletas. De cualquier manera, bajan todos, Izquierda-Ezkerra, 2.000 votos y Equo 500 (un 25%). Les queda el consuelo de pensar que si se hubieran presentado juntos la suma de escaos sera superior. De hecho, hasta alguno podra especular con los 60.000 sufragios del 2015, que en una candidatura nica hubiera supuesto superar a las otras 2 fuerzas del cambio y liderar potencialmente el Ejecutivo Foral.

Si analizamos la pugna en clave Rgimen VS Cambio, es evidente que del empate tcnico de hace 4 aos, en el que los primeros acumularon 163.000 sufragios frente a los 161.000 de los segundos, ahora hemos pasado a que el Rgimen, con sus ms de 200.000 votos, supere en ms de 60.000 papeletas al bloque del cambio, que no llega a los 140.000.

Aunque la distancia parece sustancial, en realidad no es tan relevante como pudiera creerse. En primer lugar, est muy lejos de los aos noventa y primera dcada de este siglo, cuando el Rgimen tena ms del doble de apoyo electoral (por encima de 200.000 siempre) que los partidos del Cambio (por debajo siempre de los 100.000). En segundo lugar, la clave en estas elecciones ha sido la transferencia directa de voto de Podemos al PSN. De los 30.000 sufragios que pierde Podemos, 25.000 migran al partido del Rgimen. Si se hubieran mantenido, la diferencia total hubiera sido de poco ms de 10.000 votos.

Si en el 2015, unos miles de votos del PSN optaron por Podemos y posibilitaron que el Cambio acumulara msculo suficiente para gobernar, ahora han regresado al redil, frustrando la continuidad de este. El bendito voto liquido (precario, infiel y desconcertante) trajo la primavera poltica a Navarra y paradjicamente, ahora el maldito voto lquido suspende por 4 aos el experimento de cambio ms transformador a nivel foral. Mientras el Rgimen en su versin tradicional o en su formato tercera va- se frota las manos, el reto a corto plazo es como solidificar ese voto lquido en las alforjas del Cambio.

Luismi Uharte. Profesor de Antropologa Poltica de la UPV

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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