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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-06-2019

El avance del militarismo

Isidoro Moreno
Portal de Andaluca


En Sevilla estamos acostumbrados a que se utilice la ciudad entendida, adems, como paradigma de Andaluca como escenario amable para desarrollar fastos y eventos propagandsticos del nacionalismo de estado espaol. Por eso se celebr aqu la Exposicin Iberoamericana de 1929, para no solo recordar, o mejor reinventar, la empresa civilizatoria de Espaa en Amrica sino tambin, en una poca de reactivacin del catalanismo y de otros nacionalismo perifricos, exaltar la unidad nacional y las bondades del centralismo. Pinsese en la monumental Plaza de Espaa: un amplio espacio en el que se suceden, por orden alfabtico, las 50 provincias (ni siquiera existen las regiones), destacando en cada una de ellas un acontecimiento histrico, o mtico, hecho encajar en el discurso de una Espaa eterna supuesta obra de la geografa y de la historia cuando no directamente de Dios.

Algo equivalente sucedi en 1992: el 5 centenario del Descubrimiento (?) sirvi de ocasin para la presentacin en sociedad (en la sociedad internacional) de un Reino de Espaa con un gobierno socialista (?) moderno, incorporado a la OTAN y a la Comunidad Europea y tan potente econmicamente que poda permitirse el lujo de organizar el mismo ao una Exposicin Universal y unas Olimpiadas. Y, claro, la Expo tuvo lugar en Sevilla: se garantizaba con ello el xito de pblico (los sevillanos/as salvaron el dficit de visitantes calculados, entrando y saliendo del gigantesco recinto casi diariamente, como hacen en la Feria abrilea) y el color y el calor necesarios en toda gran fiesta. Aunque en aquel fasto Sevilla y Andaluca estuvieron prcticamente ausentes -apenas hubo banderas andaluzas ni de la ciudad, a pesar de la paradoja de que el alcalde era por entonces del Partido Andalucista, y el Flamenco apenas estuvo presente en la agenda cultural-, la mayora de la gente vivi aquello como si fuera un regalo: seis meses de entretenimiento al aire libre, casi gratis y realizando la funcin de extras cinematgraficos. Desde la alienacin colectiva, qu ms podra esperarse?

Podramos tambin recordar otros fastos para los cuales tambin se eligi Sevilla: desde partidos de la Seleccin Nacional de ftbol, para tener asegurado el jugador nmero 12, es decir a varios miles de palmeros incondicionales, hasta bodas de Infantas Por eso no poda sorprender que este ao se celebrar aqu el Da (a decir verdad, la Semana) de las Fuerzas Armadas: para garantizar el xito del evento; para que, en palabras del nclito alcalde Espadas, Sevilla diera lustre al festejo. Los responsables de la cosa pensaron que aqu, a diferencia quiz de lo que podra suceder en otros lugares, ningn partido, sindicato, asociacin o colectivo importante iba a cuestionar la oportunidad del derroche de euros y de medios que la celebracin conlleva en una ciudad que cuenta con tres de los cinco barrios ms deprimidos de todo el Estado y que tiene tantas carencias de todo tipo. Y menos an se atreveran a cuestionar el contenido ideolgico, militarista y patriotero, de la celebracin.

Con ser todo lo dems importante, es esto ltimo lo que me parece ms necesario confrontar. Mxime cuando de lo que se trata, en palabras del capitn general (su nombre exacto actual es el de Teniente General Jefe de la Fuerza Terrestre), es de activar los valores del Ejrcito y extender estos a la Educacin y a todos los mbitos de la sociedad. Cules con esos valores? Conforme a las palabras de Gmez de Salazar: el valor, la disciplina, el honor, el espritu de servicio, etctera, que estn adormecidos y hay que aprovechar cualquier oportunidad para su fomento. Cmo hacerlo? Activando el respeto y amor a la bandera [hay que entender que a la borbnica, repuesta precisamente en Sevilla el 10 de agosto de 1936 por el general Franco, junto a Queipo y el cardenal Ilundain] como smbolo y el sentimiento nacional, el amor a Espaa, el orgullo de ser espaol Todo un relato, perfectamente construido, en el que la prioridad es Espaa, tanto desde el punto individual como desde el de los partidos, pasando por las familias, la Universidad y otras instituciones. Y por dnde empezar esta tarea de reconquista de los citados valores? De unos valores que a m me recuerdan lo que trataban de ensearnos aunque con no mucho xito- en la inefable asignatura de Formacin del Espritu Nacional, devenida en mara desde los aos sesenta, de que cada espaol fuera mitad monje y mitad soldado. A lo que habra que aadir ahora tambin otra mitad de emprendedor (o sea de empresario), y as cada espaolito valdra uno y medio, justificando el orgullo de nuestro flamante capitn general porque en las encuestas, segn afirma, a las Fuerzas Armadas se las valora ya casi como a El Corte Ingls. La prioridad de actuacin, para Gmez de Salazar est muy clara: Hay que empezar por los colegios. Hay que seguir en los institutos y no hay que abandonar nunca la relacin con la Universidad, que es clave. Ah nos queda mucho camino por recorrer. Todo esto es fundamental.

Tienen algo que decir los grandes sindicatos de la enseanza ante este programa de adoctrinamiento? Y los partidos polticos? Y las AMPAS y otras asociaciones del sector de la educacin? Salvo los casos de USTEA en alguna provincia, de alguna plataforma contra la guerra y de ciertas voces individuales, apenas he odo nada. Y esto me parece muy grave. Tanto ms, cuanto que en cualquier momento pueden activarse los convenios establecidos durante el gobierno de Rajoy entre los ministerios de Educacin y Defensa para normativizar ese adoctrinamiento. Y cuando y aqu vuelvo a las palabras del citado alto militar- la Paz no es el valor u objetivo principal, sino un efecto. Lo prioritario es la seguridad Si queremos garantizar nuestra libertad, la justicia, el desarrollo y la democracia tenemos que pagar el precio de la seguridad la seguridad es el precio que pagamos para gozar de los niveles de libertad, de democracia. Y esta seguridad, que es responsabilidad de todos tiene un mximo garante: las Fuerzas Armadas. Con otras palabras: es a estas a las que debemos pagar el tributo por nuestra seguridad asumiendo sus valores, su discurso y su papel de clave de bveda del Rgimen poltico y, en ltima instancia, del Sistema econmico-social imperante.

Que cada quin saque sus propias conclusiones. Para m, existe una planificacin militarista y patriotera, desde el ms reaccionario nacionalismo de estado espaol con el apoyo de los principales medios de comunicacin, que es incompatible con los valores y libertades democrticas, que se nos dice habremos de sacrificar, si fuera necesario, como pago de la seguridad. Incompatible con la extensin de la Cultura de la Paz y la No Violencia, que en Andaluca se asienta en nuestra propia identidad histrica y cultural como Pueblo. Incompatible con la lucha contra el patriarcado, porque los valores que se pretende reconquistar son profundamente machistas. E incompatibles con un mundo con un ecosistema sostenible en el que sea posible el avance de las personas y los pueblos en la exigencia de su derecho a ser libres: a decidir por s mismos (a ejercer su soberana).

Frente a la exhibicin obscena de las mquinas de guerra, frente a la exaltacin de los valores que se basan en la razn de la fuerza, frente al intento de que lo militar impregne todos los mbitos de la sociedad y muy especialmente el de la Enseanza, se hace imprescindible la denuncia, la argumentacin y aprestarse al combate ideolgico. Porque mientras ms avance la cultura militar, sea sin disfraces o maquillada como supuesta garanta de la libertad o como intervenciones humanitarias, ms estrecho ser el espacio de nuestros derechos, individuales y colectivos. Y ms oscuro ser el futuro para las nuevas generaciones.

Isidoro Moreno. Catedrtico Emrito de Antropologa Social y miembro de Asamblea de Andaluca (AdA).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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