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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2019

Unidas Podemos: la realidad como problema

Manolo Monereo
Cuarto Poder


Estas elecciones abren un nuevo ciclo poltico. Podemos cierra uno completo que comenz en unas elecciones europeas en 2014. En medio, varias elecciones generales, municipales, autonmicas y europeas. La resultante final es una derrota que, en muchos sentidos, cierra una fase de expectativas de cambio, de ruptura y de disputa por la hegemona poltica en un pas que viva una crisis de rgimen. Las esperanzas abiertas por el 15M se han ido agotando y la recomposicin del sistema poltico parece que ha culminado en una ensima restauracin.

No es este el momento de hacer una evaluacin de lo que ha pasado en los ltimos cinco aos. Ahora parece que solo toca debatir de algo que parece ser la quintaesencia del nico cambio posible: gobernar con el PSOE. Nadie podr negarle a Pablo Iglesias la capacidad casi infinita de reinventarse a s mismo; tampoco nadie le podr negar audacia y determinacin. Convertir la propuesta de entrar en un gobierno presidido por Pedro Snchez en una reivindicacin democrtica y anti oligrquica resulta, cuando menos, sorprendente. Convencer de ello al PCE, a IU, a Equo y dems convergencias y, sobre todo, a casi el 15% de los votantes, da que pensar. Los resultados de las elecciones generales fueron malos, pero, hay que decir, que fueron solapados en parte por la sistemtica y constante propuesta de gobernar con el PSOE.

Es un viejo tema, las relaciones entre realidad y percepcin. Las encuestas anunciaban un descalabro de grandes proporciones y los resultados finales permitieron hacer la lectura de que, siendo malos, se salvaron los muebles. Como suele ocurrir, lo que se transmite no siempre se corresponde con la realidad, con los movimientos sociales de fondo y, sobre todo, cuando dicha realidad cambia aceleradamente. Las percepciones nunca son arbitrarias y se reajustan en funcin de los resultados. No es lo mismo partir de un 21% de votos que de un 15% y eso ha afectado a las elecciones que acabamos de celebrar. Ese 15% ha continuado bajando hasta llegar a unos resultados que, casi unnimemente, han sido calificados como tpicos de la vieja IU. El tema de fondo era saber si la campaa haba invertido la tendencia o, simplemente, la haba frenado.

Gobernar o no, no es una cuestin de principios, depende del programa, de la correlacin de fuerzas y de la interpretacin de una coyuntura histrica determinada. Pablo Iglesias ha insistido mucho sobre esto, gobernar para impedir un acuerdo entre el PSOE y Ciudadanos. No nos podemos fiar de un PSOE que cuando puede, acaba por hacer las polticas que los poderes econmicos imponen. Esta ha sido la idea central de una larga campaa electoral. Entendamos lo que se quiere decir: hay una operacin de rgimen para imponer un gobierno PSOE/ Ciudadanos; la tendencia predominante en los socialistas va en esa misma direccin, es decir, impedir un gobierno de coalicin con Unidas Podemos; luego la clave es gobernar, conseguir los votos suficientes para forzar, para garantizar el gobierno de coalicin. Este ltimo aspecto es algo ms que un salto lgico.

Hay dos cuestiones que es necesario clarificar, es posible un acuerdo programtico entre el PSOE y Unidas Podemos? y es posible el tipo de acuerdo que quiere UP? La primera cuestin es mucho ms complicada. En un contexto nacional (poderes econmicos) e internacional (Comisin Europea) como el que conocemos y un Partido Socialista que vira al centro, es difcil imaginar que se pueda llegar a un acuerdo programtico sustancial entre ambas formaciones polticas del tipo que ha defendido UP en todo este ciclo electoral. A la segunda pregunta hay que responder que el riesgo era muy alto ya que hara falta un nmero sustancial de votos y escaos que garantizaran una mayora comn. Las elecciones generales demostraron que esa relacin de fuerzas no exista. El ltimo proceso electoral confirm esta tendencia a la baja. Siempre quedar como posibilidad haber hecho una campaa en positivo en torno a un proyecto de pas concretado en un declogo de ideas-fuerza capaz de organizar a un bloque progresivo comprometido con la superacin de las polticas neoliberales y, lo fundamental, por un nuevo modelo de desarrollo social y ecolgicamente sostenible.

Cuando hablamos de problemtica IU nos estamos refiriendo a una contradiccin que ha presidido la poltica de Unidas Podemos, al menos, desde que se apoy la mocin de censura de Pedro Snchez. Lo podramos formular as: conforme ms se acercaba Unidas Podemos al PSOE, menos autonoma de proyecto y una relacin de fuerzas cada vez ms desfavorable que le impeda, de hecho, conseguir el objetivo que se pretenda, gobernar en el futuro con el PSOE. Ofrecerse continuamente a Pedro Snchez para gobernar, fomentaba el voto til y haca cada vez menos necesaria la presencia de una fuerza determinante como debera haber sido Unidas Podemos. Se podra decir de otro modo, la consigna de gobernar con el PSOE cuando se est bajando electoralmente, lo que provoca es un fortalecimiento del Partido Socialista.

No se trata de un debate terico, sin ms. Los ms de ocho meses de colaboracin parlamentaria con el Partido Socialista deberan haber enseado muchas cosas y desaconsejado otras. Supimos desde el primer momento que el gobierno de Pedro Snchez tena como objetivo fundamental ganar las elecciones; organizar una campaa electoral que le permitiera volver a lo que fue en el pasado, convertirse en el partido eje de la recomposicin del rgimen, ser el partido central que define los lmites y las opciones. La clave, reducir el peso social y electoral de Unidas Podemos. Cualquier opcin poltica del PSOE tena que partir de la derrota de Unidas Podemos. Si, adems, la derecha se divida y apareca VOX, mucho mejor. La reaccin de Unidas Podemos se podra exponer as: puesto que el PSOE capitaliza las medidas positivas que UP, entre otros, promueve, la nica alternativa es gobernar con el PSOE. Esto fue algo ms que un salto de cualidad, fue un atajo, una fuga ante problemas graves que se iban acumulando en Podemos y, derivadamente, en sus diversos y heterogneos aliados. Lo ms sorprendente de esta colaboracin con el gobierno socialista fue la aparicin de continuas diferencias poltica en las grandes cuestiones y que cada acuerdo supona un conflicto, una lucha constante. Hablar de gobernar con el PSOE implicaba, entre otras cosas, que hubiese una convergencia programtica que, en esos meses, nunca se hizo evidente.

Las elecciones andaluzas de 2018 fueron un toque de atencin que no se supo leer y que ya sealaban un cambio de tendencia. La campaa electoral fue muy dura y difcil. Las direcciones de Adelante Andaluca trabajaron contra corriente, el viento haba dejado de soplar a favor y la tendencia de cambio daba sntomas de agotamiento; haba una profunda desmovilizacin, los vnculos sociales se estaban resquebrajando y los crculos perdieron dinamismo, militancia y compromiso. Podemos se haba ido cartelizando y empezaron a crecer las dificultades para ir ms all de una simple coalicin electoral. Hay que subrayar que las contradicciones internas se fueron acentuando, la dinmica fraccional se ampli ante una base militante cansada de peleas y de luchas por el poder.

Era necesario un golpe de timn, pararse para analizar las nuevas realidades y relanzar el propio proyecto. El PSOE empezaba ya a iniciar su despegue y tuvimos que acostumbrarnos a trabajar contra las encuestas. No se entendi que darle el gobierno a nuestro principal adversario electoral implicaba algo ms que un reajuste tctico. La alianza parlamentaria con el PSOE no era otra cosa que la continuacin del conflicto por otros medios. La clave, acentuar la autonoma del proyecto, impulsar el desarrollo poltico y organizativo en momentos en los que la conciencia, la subjetividad era absolutamente necesaria; ganar presencia en la sociedad civil, saber diferenciarse desde un proyecto propio, definido en positivo. Lo sabamos, todo esto era muy difcil y requerira una direccin poltica a la altura de los desafos y dedicar muchas horas de trabajo a los crculos. La resultante de tanto desafo fue exigir gobernar con el PSOE. El problema es que para conseguirlo haba que tener fuerza, votos, organizacin e identidad. Lleva razn Pablo Iglesias, gobernar es cosa de relacin de fuerzas; el problema es que con esta poltica, cada vez somos ms dbiles, ms prescindibles. Seguramente de esto y de algunas cosas ms, habl Pedro Snchez con Merkel y con Macron.

Artculo publicado originalmente en Cuarto Poder


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