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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2019

Trump: Habr brexit

Rafael Ramos
La Vanguardia

El mandatario ofrece a Londres un acuerdo comercial fenomenal


En vez del elixir del amor o de la eterna juventud, Donald Trump reparte botellas de cianuro all donde va. Le encanta montar el folln. Pero en este caso nadie le puede acusar de haber convulsionado la poltica britnica, por mucho que haya puesto su granito de arena. Hace tiempo que la poltica britnica est dinamitada por culpa del Brexit, el pas descabezado, con una primera ministra slo de nombre, una crisis constitucional de caballo, el sistema electoral cuestionado, el Parlamento y el ejecutivo en guerra abierta, y los tribunales cada vez ms intervencionistas.

A Trump se le puede acusar de muchas cosas, pero no de la enfermedad de un paciente ingls que ha sucumbido a la fiebre y no sabe lo que quiere. En teora, el propsito del Brexit era recuperar el control, pero sus partidarios ms feroces abogan por caer en brazos de los Estados Unidos, cuyo presidente dej ayer claro que querra toda la economa del pas a su disposicin para hacer tratos y privatizarla, incluida una sanidad pblica que se vendera por pedazos a las empresas norteamericanas. Que prohbe a Londres que la compaa china Huawei se encargue de desarrollar la tecnologa mvil digital 5G. Que califica de desagradable a su compatriota Meghan Markle, miembro de la familia real britnica. Que impulsa abiertamente a Boris Johnson como lder conservador, y a Nigel Farage como negociador con Bruselas. La tan detestada UE nunca ha interferido de esa manera en la poltica del Reino Unido.

Theresa May, que en verano tuvo que aguantar cmo Trump la puenteaba y deca lo maravilloso que era Boris Johnson al poco de dimitir como ministro de Exteriores, se las ingeni ayer para no dar la mano a su invitado e introducirlo con un simple gesto en el 10 de Downing Street. En la conversacin hablaron del Brexit, la lder tory reivindic el derecho a que el pas tome una decisin independiente sobre Huawei, y discreparon sobre Medio Ambiente y Oriente Medio (Londres defiende los acuerdos con Irn en materia nuclear y quiere dejar abierta la solucin de los dos estados para Palestina).

Despus, en una conferencia de prensa en un podio a rebosar de banderas de la Union Jack y las barras y estrellas, pusieron nfasis en la relacin especial y en el papel de ambos pases para derrotar al nazismo (hoy se cumple el 75. aniversario del desembarco en Normanda). Pero Trump no pudo evitar meter cizaa, por mucho que la etiqueta diplomtica tradicional prohba a los lderes entrometerse en los asuntos internos de los pases que visitan. El Brexit ocurrir, pronostic el titular de la Casa Blanca, que lo ve como una granada para hacer explotar la Unin Europea, a la que no puede ver por tratarse del mayor mercado nico del mundo, y un fuerte competidor comercial que no siempre le baila el agua (como en las relaciones con China). Y para que sus vecinos centroamericanos no puedan respirar ni siquiera cuando est al otro lado del charco, insisti en la imposicin de tarifas a Mxico hasta que su gobierno frene la invasin de inmigrantes a los Estados Unidos. Cianuro y ms cianuro, de primera calidad.

Su predecesor Barak Obama haba dicho que, de producirse el Brexit, el Reino Unido tendra que ponerse el ltimo de la cola para firmar un acuerdo comercial con Washington. Segn Trump, todo lo contrario. Los amigos britnicos tendrn prioridad, y podrn beneficiarse de un trato fenomenal que compensar con creces los inconvenientes de la ruptura con el continente. Eso s, Londres tendr que abrir todos los sectores de la economa sin excepcin (es decir, la sanidad pblica tambin), y rebajar los actuales estndares alimenticios y de higiene para poder comprar los pollos clorados del otro lado del Atlntico. Adis a la medicina universal gratuita, orgullo de este pas. Uno de los sueos no tan secretos del presidente norteamericano es que Boris Johnson o quien sea imponga un sistema de pago como el de Estados Unidos, y las aseguradoras norteamericanas hagan su agosto. Si los brexiters creen que la relacin con Bruselas es de vasallaje, que se preparen para lo que les espera a merced de la Casa Blanca...

Donald Trump dividi a los polticos britnicos en amigos, enemigos y neutros. May fue neutra, y la dej en paz, sobre todo porque est ya de salida. El lder laborista Jeremy Corbyn es enemigo, se neg a concederle una audiencia (lo cual es tradicional), y dijo que no est seguro de que le confiara secretos de inteligencia en caso de que llegue a Downing Street. Tambin en la lista negra est por supuesto el alcalde de Londres Sadiq Khan, con quien lleva aos intercambiando insultos. Los amigos son el ultraderechista Nigel Farage, al que invit a un encuentro cara a cara, y los dos principales aspirantes al liderazgo tory, Michael Gove y Boris Johnson. Con el primero se entrevist en persona, y con el segundo habl por telfono, porque ya lo ha promocionado bastante y no haba que pasarse de la raya ms de lo necesario.

Trump ha diseminado su veneno poltico en una Gran Bretaa sumida ya en la misma guerra cultural que los republicanos han fomentado en los Estados Unidos. Las fantasas han reemplazado a las ideologas, los brexiters suean con un Nuevo Jerusaln con adoquines de oro en las calles, los partidos tradicionales se encuentran en cada libre (el Labour obtuvo un 14% y los conservadores un 9% del voto en las ltimas elecciones europeas), y la clase y el dinero han dejado ser el factor diferencial entre los ciudadanos, divididos ahora por la actitud hacia Europa la globalizacin, la inmigracin, el aborto, los matrimonios homosexuales, la apertura o cerrazn ante los cambios en la sociedad y en el mundo... Los tories ya no son el partido de la estabilidad, la tradicin, el orden y el sentido comn para jugrselo todo en el casino del Brexit, incluida la economa. Parecen entregados a una especie de creacin destructiva, como un artista alucinado, sin disciplina, sin filosofa, sin valores. En los dos ltimos sondeos de cara a unas elecciones generales, en uno ganaran los liberales demcratas y en el otro Nigel Farage. El bipartidismo corre peligro mortal.

Cuando los votantes estaban divididos por cuestiones econmicas y de clase, era posible tender puentes y montar coaliciones. Lo hizo Harold Wilson, lo hizo Margaret Thatcher con su apelacin a las aspiraciones de las clases trabajadores, y lo hizo Tony Blair uniendo a los votantes tradicionales del Labour con las clases medias en una causa comn. Pero si las diferencias son culturales e identitarias, de actitud hacia la vida, todo compromiso es imposible, como resulta ahora el caso. No haca falta que viniera Trump metiendo cizaa para que los britnicos estn divididos casi a partes iguales entre los pro y anti Brexit, los pro y anti inmigracin, bodas gay, pena de muerte, sentencias ms severas... Las soluciones de consenso se alejan cada vez ms en el horizonte, lo mismo que la gobernabilidad.

Trump ha repartido su cianuro en un pas que es importante pero se cree ms importante de lo que es, donde una parte de la poblacin cree que puede reeditar el Imperio una vez rotas las cadenas con la UE, con una primera ministra (May) que quera ser Thatcher y no lo ha conseguido, y un posible sucesor (Boris Johnson) que se cree Winston Churchill. Y como estrella invitada, Nigel Farage. En cualquier caso, la vctima ya se haba envenenado a s misma.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/internacional/20190605/462686943400/donald-trump-theresa-may-brexit.html



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