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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2019

China 1989
Los manifestantes, el Partido y la matanza de Beijing

Simone Pierrani
Il Manifesto


Todos creemos saber algo de los acontecimientos que sucedieron en China, en Beijing, hace 30 aos. Hablamos habitualmente de los sucesos, de lo que ocurri en la Plaza de Tiananmen en trminos de un relato sencillo. Protestas y demandas de reformas democrticas por parte de estudiantes universitarios, que el Partido Comunista afront con una cruda represin, lo que condujo a la matanza de Tiananmen.

Sabemos tambin que Beijing ha borrado de modo efectivo esos das de la historia oficial: nadie habla de ellos, a nadie se le permite referirse a ellos, y no se puede encontrar informacin en el internet chino revisado. Adems, no ser fcil hoy en da encontrar una persona joven en China que sepa algo de este tema. No se duda de ninguno de estos hechos. Sin embargo, la historia de lo que pas durante esos das de mayo y junio de 1989 entraa en realidad una mezcla ms compleja de elementos de lo que habitualmente se reconoce.

Hubo mucha gente que protest en las calles durante esos das, tanto estudiantes universitarios como gente de otras categoras sociales. Por supuesto, a las historias que provienen de los lderes de las protestas en Beijing se les ha dado la cobertura meditica ms amplia, incluso aos despus de los sucesos. Algunos de ellos escaparon a la represin gracias a la solidaridad de muchos otros; algunos lograron llegar a Hong Kong y desde all volaron a los Estados Unidos.

Unos cuantos de entre ellos han contado su experiencia de aquellos das. A algunos les cambi la vida por completo: unos cuantos se hicieron millonarios, otros se convirtieron al cristianismo. Sin embargo, se sabe mucho menos de las historias de la gente que muri (trescientas personas, de acuerdo con las cifras del Partido Comunista, pero muchas ms, que se cuentan por miles, de acuerdo con activistas, familias de las vctimas y una serie de organizaciones humanitarias), o acerca de los miles de detenidos (el ltimo en ser liberado, que era en aquel entonces trabajador de una fbrica, sali de prisin en 2016). Se puede saber ms acerca de muchos de los protagonistas de los acontecimientos en el libro de Louisa Lim The Peoples Republic of Amnesia: Tiananmen Revisited .

En los relatos de los medios, ha habido muy escasas menciones de los problemas inherentes que tena tambin el movimiento estudiantil (a este respecto, Beijing Coma de Ma Jian constituye un libro excelente para llegar a entender los diversos errores y limitaciones con las que tenan que bregar los manifestantes estudiantiles).

Todava menos gente sabe o, si lo saben, juzgan digno de resaltarlo las particulares condiciones econmicas y el clima que reinaba en las fbricas durante esos aos, factores que siguen siendo cruciales para China, tal como es hoy en da. Por aadidura, la decisin del Partido Comunista de lanzar al ejrcito contra la gente que protestaba en las calles y plazas tuvo lugar en un momento dramtico para el PCC, pues tena que lidiar con las secuelas de la Revolucin Cultural, que haba terminado slo un decenio antes.

Las reformas puestas en prctica por Deng Xiaoping estaban cambiando el pas a un ritmo veloz, lo que condujo, entre otras cosas, a nuevos criterios para valorar la eficiencia de quienes se encontraban en posiciones de poder, diferentes de los del pasado.

El Partido estaba cambiando de un modelo de gestin poltica del pas a un modelo de gestin econmica: este proceso caus una serie de problemas y una generalizacin de la corrupcin, lo cual fue una de las muchas razones de las protestas durante ese periodo.

Debido a este complejo trasfondo, los hechos en torno a la Plaza de Tiananmen todava los estudian los investigadores, y a veces se descubren nuevas revelaciones.

Entre la multitud de diferentes interpretaciones, veredictos y excesivas simplificaciones comunes, la secuencia bsica de los acontecimientos sigue siendo la misma: la matanza cometida contra estudiantes, trabajadores y ciudadanos corrientes de Beijing; la dramtica decisin del Partido Comunista de proceder a medidas represivas, al final de una lucha interna que marcara para siempre el rumbo del PCC; y en el trasfondo de todo ello, la primavera china, que haba sido resultado de un periodo de intensa y vivaz actividad cultural y poltica durante los aos 80.

El ao 1989 constituye un parteaguas en la reciente historia de China, pues fue este el ao en que el contrato social entre el pueblo chino y el Partido Comunista se vio efectivamente transformado, poniendo al pas en la senda de crecimiento econmico que le ha llevado a su estatus como poder global de envergadura hoy en da.

Empezar por el final: las repercusiones de la matanza de Beiying

En junio de 1998, el presidente norteamericano Bill Clinton viaj a China y asisti a una ceremonia de bienvenida organizada en la Plaza de Tiananmen en Beijing. Los medios norteamericanos criticaron al presidente, acusando a Clinton de respaldar el intento del Partido Comunista de borrar de la memoria los sucesos de 1989. De hecho, la administracin Clinton haba estado intentando justamente eso, por el bien de la poltica de Clinton de acercamiento con China tras el embargo que le haba sido impuesto a causa de la matanza.

A este respecto, resulta interesante advertir que, desde 1949, Washington se haba mostrado siempre muy preocupado por China durante su fase maosta. Por supuesto, se trataba de un recelo ideolgico, basado en el temor de que el comunismo se extendiera cada vez ms. Luego, tras la apertura realizada por Deng Xiaoping, los EE.UU sobradamente encantados de aprovechar la oportunidad de romper el frente comunista y aislar a la Unin Sovitica comenzaron un largo proceso de acercamiento a China, que termin con el ingreso de Beijing en la OMC, lo que tuvo lugar en 2001: el ao en que se sucedieron las masivas protestas contra la globalizacin en Gnova, y tambin el ao en que la historia de los Estados Unidos estaba a punto de cambiar para siempre.

Para apoyar la integracin de China en las instituciones econmicas mundiales, los EE.UU. ocultaron bajo la alfombra episodios como los de 1989 (contribuyendo as a realzar el perfil de un pas que llegara a ser visto, hoy en da, como enemigo). Los norteamericanos demostraron estar equivocados muchas veces en su valoracin de la probabilidad de que las reformas econmicas trajeran la democracia de manera automtica.

Ciertamente, los acontecimientos de 1989 demostraron justo lo contrario. Lo que ocurri el 4 de junio de 1989 acab por ser un precedente sancionado del camino autoritario emprendido por el capitalismo global desde entonces. De acuerdo con Naomi Klein, fue precisamente este shock el que empuj finalmente a China por el camino neoliberal hacia la globalizacin.

Si volvemos a 1998, con la visita de Clinton a China y la controversia acerca del lugar que representaban simblicamente los acontecimientos de 1989, Jay Mathews, reportero del Washington Post que estaba presente en Beijing en 1989, sinti la necesidad, diez aos despus de los hechos que rodearon Tiananmen, de poner de relieve una serie de hechos cruciales, empezando por un debate sobre un punto que podra parecer trivial en principio, pero que resulta de hecho bastante importante: a saber, que vincular la palabra matanza con Tiananmen es un error, pues, como escribe Mathews, por lo que puede determinarse de la evidencia disponible, no muri nadie esa noche en la Plaza de Tiananmen.

Mathews no pona en tela de juicio el hecho de que el ejrcito matara, desde luego, gente esa noche: de acuerdo con muchos otros testigos, periodistas y dems, reconstruy la siguiente secuencia de acontecimientos: Murieron esa noche cientos de personas, la mayora de ellos trabajadores y transentes, pero en distinto lugar y en circunstancias diferentes. El gobierno chino estima que se produjeron trescientas muertes. Las estimaciones occidentales son algo ms elevadas. Muchas vctimas fueron tiroteadas en los alrededores de Changan Jie, la Avenida de la Paz Eterna, como a un kilmetro y medio de la plaza, y en enfrentamientos dispersos en otras partes de la ciudad, donde, habra que aadir, unos cuantos soldados fueron golpeados o abrasados por trabajadores airados.

Deberamos dejar muy claro este hecho, nadie aparte de algunos tericos de la superconspiracin, o por recurrir a un trmino mejor, de los negacionistas tiene duda alguna del hecho de que tuvieran lugar estos sucesos violentos en China in 1989, tanto en Beijing como en otras ciudades.

No obstante, tal como apuntaba Mathews en su artculo, si reconocemos la excesiva simplificacin de los hechos realizada por los medios, podemos llegar a una comprensin del complejo conjunto de circunstancias que rodean a lo que pas en 1989.

El problema, escribe Mathews, no estriba tanto en ubicar los asesinatos en el lugar equivocado sino en sugerir que la mayora de las vctimas eran estudiantes. Tal como escriben George Black y Robin Munro en su libro Black Hands of Beijing: Lives of Defiance in Chinas Democracy Movement , lo que tuvo lugar fue una matanza, no de estudiantes sino de trabajadores y residentes corrientes, precisamente el objetivo pretendido por el gobierno chino.

Black y Munro apuntan asimismo que la represin ms violenta ocurri en los barrios occidentales del extrarradio de Beijing, no en la Plaza de Tiananmen. Jonathan Fenby, historiador y experto en Asia y China, coincide asimismo en que fue all donde se produjo la verdadera matanza, contra los trabajadores y residentes locales. Cientos de trabajadores fueron masacrados en las calles. Esta es la razn por la cual una serie de especialistas acadmicos y disidentes chinos prefieren utilizar la expresin matanza de Beiying, en lugar de la de matanza de la Plaza de Tiananmen.

El Partido

Cmo reaccion el Partido Comunista a las crecientes protestas, ocurridas al mismo tiempo que la visita de Mijail Gorbachov a China a finales de mayo? Este es uno de los aspectos ms interesantes cuando se examina la situacin en 1989. El Partido Comunista atraves muchas fases diferentes en ese periodo, como puede verse en las sucesivas purgas y en las luchas internas sin restricciones, en el establecimiento de un Comit Permanente paralelo, compuesto por los llamados ocho inmortales, y hasta en el nombramiento, por medios que eran tcnicamente inconstitucionales, de Jiang Zemin, alcalde de Shanghai, como nuevo Secretario del Partido Comunista.

El hecho de que los que resultaran muertos fueran trabajadores en su mayora nos permite comprender mejor de qu modo filtr el Partido la informacin que le llegaba del mundo exterior, no tanto y no slo de la misma Plaza de Tiananmen. En 1989, el Partido ya llevaba trabajando dos aos para dejar al margen la influencia poltica de Hu Yaobang. Se trataba de un reformista al que se juzgaba demasiado indulgente con las protestas que se haban convertido en un rasgo recurrente en China desde 1986.

Hu muri el 15 de abril de 1989 de un ataque al corazn sufrido durante una reunin del Partido, y el luto por su muerte se convirti en el acontecimiento que desencaden las protestas a gran escala de los estudiantes, que ocuparon ese da la Plaza de Tiananmen.

Deng Xiaoping haba decido que debera purgarse a Hu, aunque este ltimo haba sido escogido por Deng mismo como sucesor suyo (habra que esperar hasta 2005 para que la imagen de Hu quedara finalmente rehabilitada). El anciano Deng era el gran manipulador de los hilos del teatrillo en el seno del PCC, aunque viva ya entonces en su residencia particular, lejos de Zhongnanhai, el Kremlin chino. Estaba rodeado, sin embargo, de su personal, que poda suministrarle informacin puesta al da acerca de lo que suceda en el pas.

La casa del anciano Deng sera escenario de la reunion ms importante durante esos frenticos das de junio de 1989. Deng, veterano poltico y consumado estratega, capt de inmediato la naturaleza del problema: si las protestas estudiantiles se extendan a los trabajadores, la situacin se volvera desastrosa para el PCC.

Deng recalc repetidamente que deberan hacerse reformas, pero que era necesario tener orden para que eso pasara: la poblacin debera estar trabajando, no protestando.

Pens que haba logrado arreglar la situacin marginando a Hu Yaobang, pero su substituto, Zhao Ziyang, se senta predispuesto a las reformas, y esto pronto se convirti en un problema para los ocho inmortales.

En 2001 se publicaron Los papeles de Tiananmen [ The Tiananmen Papers ], un libro que contiene material de extraordinaria importancia para una mejor comprensin de lo que estaba pasando dentro del PCC durante esos das.

Como escribi Marina Miranda en un artculo de 2001 publicado en Mondo Cinese , el libro es una coleccin de documentos neibu , es decir, altamente confidenciales y cuya circulacin quedaba restringida al seno del Partido Comunista Chino. Estos documentos de alto secreto debe haberlos filtrado alguien que gozaba de un papel privilegiado dentro del mecanismo interno del Partido.

Quien los filtr, supuestamente un alto funcionario del Partido, decidi adoptar un particular pseudnimo: Zhang Liang. Esta eleccin del pseudnimo, escribe Miranda, posee un claro significado poltico: es el nombre de un estratega que muri en el ao 187 antes de Cristo, conocido por su odio hacia la muy denigrada dinasta Qin (221-207 antes de Cristo), cuyo tirnico gobierno se compara as con el rgimen del Partido Comunista. Mao acab asociado tambin con la dinasta Qin, al igual que Xi Jinping en poca ms reciente. De acuerdo con un especialista acadmico en China, Kai Vogelsang, los Qin no slo pusieron en prctica la primera idea del Imperio Chino tal como hoy lo concebimos habitualmente, sino que crearon tambin un sistema social caracterizado por un nivel extremo de vigilancia.

Al mirar atrs a los acontecimientos de 1989, los documentos de los Tiananmen Papers resultan de crucial importancia. Son muchos los que han debatido acerca de su autenticidad, sin embargo. A este respecto, Miranda, junto a otros muchos especialistas acadmicos en China, sostiene que se puede dar por concluida la controversia, pues tenemos muy buenas razones para fiarnos de la reputacin de los expertos acadmicos que recopilaron y publicaron los documentos: podemos, en cualquier caso, tomar la reputacin acadmica seria de la que gozan los compiladores del libro como garanta de la autenticidad del material: Perry Link, profesor de Lengua y Literatura Chinas en la Universidad de Princeton, y Andrew J. Nathan, Profesor de Ciencia Poltica en la Universidad de Columbia.

Los aos 80 y las protestas

Ilaria Maria Sala, que estaba presente en Beijing en 1989, escriba recientemente acerca del espritu de esa primavera china: 1989 fue el punto culminante de un periodo enormemente notable a finales de los aos 80: el pas se encontraba en medio de una agitacin social, poltica y cultural, escribe Sala, un mundo ebrio de posibilidades: revistas y peridicos eran ms interesantes, con largos artculos de investigacin publicados en nuevos medios de noticias, los llamados Baogao Wenxue (Reportajes literarios).

En 1988 se estaba produciendo una profunda reflexin sobre la historia china, y se planteaban nuevas preguntas sobre lo que de verdad significaban la identidad y la cultura chinas. En su artculo, Sala recuerda el modo en que lo describi Link, el especialista acadmico de la Universidad de Princeton que trabaj en los Tiananmen Papers : en todos los campos todos los intelectuales suscitaban estas grandes cuestiones. Es un contraste enorme con lo que hoy sucede, escribe Sala.

Las posibilidades parecan infinitas. En los campus los tablones de anuncios ofrecan clases de idiomas y de baile, as como foros de debate que permitan hablar con bastante libertad a los estudiantes acerca de una amplia variedad de temas.

Al mismo tiempo, el mundo del trabajo se encontraba en plena turbulencia.

Desde un punto de vista econmico, el periodo de reformas haba creado dos tendencias claras: la proletarizacin de enormes masas de la poblacin y el surgimiento de una nueva clase de capitalistas.

El proceso de proletarizacin se produjo, en trminos generales, como resultado de tres factores: la emigracin forzosa del campo a las ciudades, el derrumbe de las empresas de gestin estatal en las ciudades y la disolucin de los negocios locales en las aldeas. El desplazamiento rural a las ciudades constituy una tarea inmensa, que implic a cerca de 120 millones de personas desde 1980, en algo que puede sostenerse que haya sido la mayor migracin de la historia humana (vase Walker R. & Buck D., The Chinese road, Cities in the Transition to Capitalism, New Left Review , agosto de 2007).

Un segundo factor responsable de la creacin de una nueva clase salarial en China fue el desmantelamiento de las empresas de propiedad estatal (SPE).

Las SPE haban sido el ncleo de la industrializacin maosta, y contabilizaban cuatro quintas partes de la produccin no agrcola del pas. La mayora de estos gigantes se ubicaba en las ciudades, donde empleaban a cerca de 70 millones de personas en 1980. Las primeras etapas del desmantelamiento se iniciaron en 1988, y el proceso prosigui a un ritmo rpido tras la conmocin de 1989, momento en que se aplicaron drsticas medidas en el contexto de una economa recalentada marcada por una elevada inflacin.

Se llevaron a cabo otras reformas durante la dcada siguiente, confirmando el significado de lo que haba ocurrido en 1989. En 1994 se alent una mayor eficiencia mediante recortes en la mano de obra. Esta nueva direccin de la gestin condujo a despidos masivos a finales de los aos 90, cuando el capitalismo chino experiment su primera crisis de sobreproduccin, la cual marc una brusca transicin de la vieja economa de escasez a una nueva economa de plusvala. El resultado fue espectacular: el empleo en las empresas de propiedad estatal haba quedado reducida a la mitad, a medida que 40 millones de personas se encontraron sin el tradicional tazn de arroz de hierro, smbolo y garanta de seguridad en el empleo en las viejas empresas del Estado.

Para este grupo de individuos, la mayora de edad mediana, se avizoraba la perspectiva de convertirse en una suerte infraclase urbana, tal como explicaba Dorothy Solinger en su artculo From Master to Marginal in Post-Socialist China: The Once-Proletariat as New Excluded Entrepreneur, publicado en Social Exclusion and Marginality in Chinese Societies (Hong Kong Polytechnic University, Center for Social Policy Studies, 2003).

Irnicamente, escriba Solinger, en su marcha hacia la modernizacin y la reforma econmica, aun cuando la direccin poltica china haya dado rienda suelta y alentado a las fuerzas del mercado, ha detenido al mismo tiempo el pleno desenvolvimento de algunos de los principales procesos que surgen de modo general de la mercantilizacin en otras partes. As pues, en China, en lugar de la creciente opulencia, el aumento del nivel educativo y el aburguesamiento de una gran parte de la clase trabajadora, que se ha producido en muchas sociedades junto al desarrollo econmico y de manera muy sealada entre los vecinos de China en el Este de Asia, como Corea del Sur, Japn y Taiwn esta informalizacin de la economa urbana representa una regresin , no un ascenso para una parte bastante numerosa de la poblacin urbana.

Por ende, esta poblacin urbana se enfrentaba al difcil cometido de la reubicacin social en el campo laboral, sobre todo teniendo en cuenta sus orgenes culturales: A la abrumadora mayora de ellos se les priv de educacin formal, habindose visto obligados a dejar la escuela y sumarse a la Revolucin Cultural (lo que inclua, para la mayora, un periodo prolongado en el campo), durante una dcada ms o menos despus de 1966, y vindose por lo tanto desprovistos de toda capacitacin.

Estos procesos, que llegaron a su punto lgido en los aos 90, fueron el resultado directo de lo que haba sucedido en China a finales de los 80. En octubre de 1983, el Diario del Pueblo escriba que los trabajadores no tenan de qu quejarse: la recesin que se haba adueado del mundo capitalista a principios de los aos 80 ofreci la oportunidad a las autoridades chinas de recordar a los trabajadores del pas que estaban mejor de lo que haban estado alguna vez, sealando el elevado desempleo de Occidente como prueba de la superioridad del socialismo.

La direccin china consider ste el momento de pregonar sus xitos: tal como escribe Jackie Sheehan en su libro Chinese Workers: A New History (Londres, NuevaYork, 1998), se trataba de una situacin en la que algunos trabajadores ya estaban advirtiendo los beneficios del aumento salarial y de de las bonificaciones, de acuerdo con las reformas, y todos esperaban beneficiarse en un prximo futuro.

Pero estas expectativas acabaron desmentidas por la realidad, porque estaban empezando a aparecer signos de patente injusticia: Haba muy escasa aceptacin entre los trabajadores de la idea de Deng Xiaoping de que todo ira bien si unos cuantos se hacen ricos primero; esto lo consideraban sencillamente como una injusticia distributiva. Por aadidura, muchos trabajadores se sentan hondamente agraviados hasta por diferencias salariales que no se consideraran muy grandes de acuerdo con criterios occidentales ah donde se advertan, sin embargo, como injustas []. Un resentimiento especialmente agudo fue el que provoc la brecha cada vez mayor entre las bonificaciones pagadas a los trabajadores y las que reciban los gestores superiores de las empresas, que en algunos casos podan ser de veinte a treinta veces mayores que el pago equivalente a los trabajadores.

Sin embargo, el efecto negativo de las reformas sobre las relaciones entre los trabajadores y la gerencia pronto se extendera ms all de las disputas sobre el aumento de la desigualdad de renta, por seria que sta fuera.

En una poca en la que se exiga ms y ms eficiencia a los trabajadores, durante las frenticas horas de mayo y junio de 1989, las deficiencias de gestin se convirtieron en significativa manzana de la discordia de un modo como nunca antes haba sucedido, escribe Sheehan, una cuestin que Deng mismo recalc repetidamente. Despus de que expresaran su solidaridad con los estudiantes, comenzaron a bullir las tensiones en la olla a presin que era China en 1989.

La agitacin y el resultado final

En este contexto, la presencia de los estudiantes en la Plaza de Tiananmen comenz a ser causa de gran preocupacin para el Partido Comunista, temeroso de volver al periodo de dominio de las multitudes durante los das de la Revolucin Cultural.

Deng mismo expres la creciente sensacin de irritacin, afirmando en una reunin del Partido a finales de abril que no se trata de un movimiento estudiantil corriente. Se trata de agitacin.

Al mismo trmino se recurrira en el artculo de opinin del Diario del Pueblo publicado el 26 de abril, que condenaba las protestas estudiantiles con toda nitidez. Fue ste el momento en que se deterior sin remedio la relacin entre el Partido Comunista y quienes protestaban.

Desde ese momento, Deng trabajara junto al Comit Permanente hasta la dramtica votacin sobre la declaracin del estado de sitio (que se revocara slo en 1990). En su crnica desde China, con fecha del 20 de Julio de 1989, publicada en The New York Review of Books , Roderick MacFarquhar escribi, Dividido en la cspide, el Partido Comunista Chino ya no poda habrselas con las mltiples presiones que sufra y se agriet. Mientras que el primer ministro, Li Peng, actu como lder severo a modo de testaferro, est claro que las decisiones no las ton en ltima instancia su Consejo de Estado, o el Politbur, ni siquiera los cinco hombres del Comit Permanente sino el duunvirato a cargo de la Comisin de Asuntos Militares, Deng Xiaoping y el presidente Yang Shangkun, jaleados por un grupo de aosos revolucionarios virulentos.

El voto para declarar la ley marcial supuso un ejemplo claro del funcionamiento del mecanismo que se haba establecido: en esencia, Zhao Ziyang era el nico a favor de escuchar a los estudiantes, incluso de apoyar algo as como una retractacin del artculo del 26 de abril (una idea que fue rechazada de forma clamorosa por parte de Bo Yibo, uno de los ocho inmortales y padre de Bo Xilai, de ms reciente fama).

Entre el 26 y el 27 de abril, el Comit Permanente del Politbur se reuni para votar la propuesta de declarar el estado de sitio.

Los cuatro miembros votaron del modo siguiente: Li Peng y Yao Yilin votaron a favor, Zhao Ziyang vot en contra y Qiao Shi se abstuvo. En ese momento, la iniciativa pas a los ocho inmortales: ya no haba vuelta atrs.

Tal como se afirma en  The   Tiananmen Papers , En la maana del 18 de mayo, los ocho ancianos Deng Xiaoping, Chen Yun, Li Xiannian, Peng Zhen, Deng Yingchao, Yang Shangkun, Bo Yibo y Wang Zhen se reunieron con los miembros del Comit Permanente del Politbur Li Peng, Qiao Shi, Hu Qili y Yao Yilin, y con los miembros de la Comisin de Asuntos Militares, el general Hong Xuezhi, Liu Huaqing y el general Qin Jiwei, y acordaron formalmente declarar el estado de sitio en Beijing.

El Secretario General Zhao no asisti a este encuentro y poco despus se le expuls de su puesto. Antes de que se le pusiera bajo arresto domiciliario, situacin en la que permanecera hasta su muerte en 2005, el 19 de mayo, a las cuatro de la maana, Zhao acudi a la plaza y se mezcl entre los estudiantes. Acompaado por el Director de la Oficina General del Partido, Wen Jiabao (que se desempeara ms tarde como primer ministro de la Repblica Popylar China entre 2002 y 2012), Zhao les dijo a los estudiantes: Hemos llegado demasiado tarde.

Antes, el 18 de mayo Li Peng y otros funcionarios del gobierno se encontraron en el Gran Saln del Pueblo con Wang Dan, Wuerkaixi, y otros representantes estudiantiles. Li afirm que nadie haba declarado nunca que la mayora de los estudiantes se hubiera visto envuelta en agitaciones, pero que, con excesiva frecuencia, gente sin intencin de crear agitacin lo que de hecho haba conseguido era provocarla. Se mantuvo firme respecto a la redaccin del editorial del 26 de abril y afirm que el momento actual no era apropiado para debatir las dos demandas de los estudiantes. Wang Dan haba declarado que la nica manera de sacar a los estudiantes de Tiananmen consista en reclasificar el movimiento estudiantil como patritico y retransmitir en directo el dilogo entre los estudiantes y la direccin en la televisin.

No haba ms espacio para el compromiso: la decisin de desalojar la plaza vino directamente de Deng Xiaoping y la matanza de Beijing tuvo lugar durante la noche del 3 al 4 de junio.

Fue un momento en el que se cazaba literalmente a la gente por las calles de China. Mientras tanto, en la trastienda del Partido Comunista tomaba forma una idea clara: no se deba permitir que lo que acababa de pasar volviera a suceder de nuevo.

 

Simone Pieranni e licenciado en Ciencias Polticas y periodista especializado en China, fund en 2009 China Files, agencia, con sede en Beiying, de informacin sobre el pas asitico, en el que vivi entre 2006 y 2014. Desde 2014 trabaja en la seccin de Poltica Internacional del diario italiano il manifest. Junto a Giada Messetti es autor del podcast sobre China Risci, producido por Piano P. Es autor de Brand Tibet (Derive Approdi, 2010), Cina Globale (Manifestolibri, 2017) y de la novela Genova Macaia (Laterza, 2017).

Traduccin: Lucas Antn

Nuestra fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/china-1989-los-manifestantes-el-partido-y-la-matanza-de-beijing



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