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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-06-2019

La mano invisible del imperio

Jos Natanson
Le Monde Diplomatique


El anuncio de la frmula Fernndez-Fernndez produjo una reconfiguracin del escenario poltico que est obligando al resto de los actores a reubicarse. Al cierre de esta edicin, Alternativa Federal no lograba salir del pantano de reuniones, declaraciones y operaciones cruzadas tras la decisin de la mayora de los gobernadores de apoyar, saludar o dar la bienvenida a la propuesta del kirchnerismo ampliado, en tanto Sergio Massa dudaba entre jugar de un lado u otro y Roberto Lavagna anunciaba una estrategia un da y otra al siguiente. Ni los intentos de Juan Schiaretti lograban poner un poco de orden en un espacio que sigue conservando ciertos niveles de representatividad pero que si no acuerda rpido un camino corre el riesgo de deshilacharse como una camisa vieja.

Pero tambin en el oficialismo se cocinan sopas espesas. Aunque la primera reaccin ante la noticia de que Cristina sera pero no sera candidata fue la que sugiere el manual de Durn Barba, consistente en desdramatizar, afirmar que nada ha cambiado y que los planes se mantienen intactos, lo cierto es que el giro al centro, la propuesta de moderacin y las seales de apertura que subyacen a la nominacin de Alberto Fernndez estn obligando al gobierno a revisar su estrategia. La perspectiva luce complicada para el gobierno, sobre todo si la coalicin kirchnerista se ampla hasta copar el espacio de Alternativa Federal y Lavagna insiste con una propuesta desperonizada de pretensin ms o menos socialdemcrata que seduzca a parte del electorado desencantado con Cambiemos. Este doble movimiento podra ser letal para Macri.

Por eso el gobierno y sus aliados inflan un globo de ensayo tras otro: Plan V (Mara Eugenia Vidal presidente), Plan H (Horacio Rodrguez Larreta en lugar de Macri), Plan M-V (frmula Macri-Vidal), Plan M vs. L (abrir las PASO del oficialismo a una competencia con Martn Lousteau), Plan M vs L bis (abrir las PASO a Lavagna). Aunque la mayora de estas combinaciones oscilan entre el voluntarismo y la fantasa, son las versiones que circulan en las mil mesas de arena de los despachos oficiales, y que en todo caso confirman el desconcierto y la preocupacin que imperan en un gobierno cuyos candidatos perdieron todas las elecciones provinciales que se disputaron hasta ahora y al que las encuestas le asignan cada vez menos posibilidades de ganar las generales.

Pero ms all de la creatividad electoral, la posibilidad de que Macri conserve alguna chance depende de su capacidad para garantizar la gobernabilidad hasta octubre, lo que a su vez est atado a dos cuestiones. La primera es la decisin de contener la crisis social y evitar estallidos como los que terminaron anticipadamente con los gobiernos de Ral Alfonsn y Fernando de la Ra, algo que el macrismo parece tener bastante claro: si el profundo deterioro social de los ltimos aos no deriv en episodios de violencia ms amplios es porque el gobierno entendi que cualquier escena de saqueo que sugiera un clima de descomposicin al estilo 89 o 2001 sera peligrossima: toda la gestin del Ministerio de Desarrollo Social est enfocada en evitar incidentes de este tipo, en una accin coordinada con los movimientos sociales (incluyendo los ms opositores) y otras instancias institucionales como los intendentes del Conurbano (incluyendo los ms kirchneristas). Si algo aprendi nuestra maltrecha clase poltica es que el caos no es bueno para nadie.

El otro factor clave para garantizar la sobrevida del gobierno es el apoyo de Estados Unidos, al que dedicamos el dossier central de esta edicin de el Dipl. Desde su llegada al poder hace un siglo, Macri le imprimi a la poltica exterior un giro pro estadounidense que incluy la visita a Buenos Aires tanto de Trump como de Barack Obama, un vnculo en materia de seguridad casi promiscuo y un alineamiento diplomtico total: a diferencia de otros pases latinoamericanos como Per y Chile, Argentina no se sum a la Iniciativa de la Ruta de la Seda, el faranico proyecto chino de infraestructura: estaba a punto de hacerlo hasta que una llamada de Trump convenci a Macri de no asistir a la cumbre en Pekn. Aunque esta reedicin de las relaciones carnales no dio los resultados esperados en cuanto al ingreso de inversin extranjera directa que se mantuvo en torno al 2 por ciento del PIB, ms o menos el mismo porcentaje que durante los ltimos aos de Cristina ni produjo un salto en las exportaciones que pese a la devaluacin se encuentran estancadas en alrededor del 16 por ciento, s tuvo una consecuencia poltica bien concreta: el respaldo estadounidense fue crucial para que el FMI aceptara firmar en tiempo rcord el fastuoso acuerdo de asistencia financiera, que segn las primeras declaraciones oficiales sera simplemente preventivo, y fue lo que permiti que ese acuerdo se renegociara luego dos veces y que finalmente se flexibilizara al punto de habilitar al Banco Central, contra la opinin del staff del Fondo y la letra de su estatuto, a utilizar las reservas para frenar el dlar. Fue el apoyo del secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, a travs de su representante en el organismo, David Lipton, el que garantiz un respaldo sin fisuras a pesar de desprolijidades tales como cambiar en medio de la negociacin de presidente del Banco Central dos veces (recordemos que la autonoma del Banco Central es uno de los fetiches del Fondo).

Los motivos por los que Estados Unidos apoya de manera tan decidida al gobierno de Macri van desde la intencin de evitar un regreso del populismo kirchnerista hasta la relacin personal con Donald Trump y la disputa geopoltica con China, que encuentra en Argentina uno de sus tantos campos de batalla. Como explica Esteban Actis en esta edicin, hay que considerar adems como factor central la voluntad del Departamento del Tesoro de evitar una crisis argentina que arrastre a otras economas emergentes en un contexto de ralentizacin del crecimiento global y guerra comercial abierta.

Hay otra explicacin, menos analizada pero relevante y complementaria de las anteriores. Hoy uno de los canales ms relevantes de transmisin de influencia de Estados Unidos en Amrica Latina es el novedoso canal judicial. A travs de iniciativas como Justicia en Cambio, que procura estrechar contactos entre funcionarios judiciales de ambos pases, de las frecuentes invitaciones a jueces y fiscales argentinos a conocer el funcionamiento del sistema norteamericano y de una serie de programas de cooperacin firmados por diversas dependencias del Estado, como el Ministerio de Seguridad y la Unidad de Informacin Financiera, Estados Unidos ha incrementado su presencia en los tribunales locales (1). Al mismo tiempo, la legislacin argentina ha ido incorporando figuras procesales tomadas de los cdigos estadounidenses, como la del imputado colaborador, que justamente por esa influencia seguimos llamando arrepentido, y que es lo que ha permitido a un puado de jueces y fiscales, en peligrosa combinacin con el uso abusivo de la prisin preventiva, avanzar en las causas de corrupcin contra el kirchnerismo. Sin entrar en el terreno viscoso de las acusaciones, los juicios y las pruebas, parece evidente que el creciente protagonismo de la justicia local cuenta con una inspiracin estadounidense que es al menos doctrinaria.

Estos nuevos recursos resultaron clave para avanzar en megaprocesos como la causa de los cuadernos en Argentina y el Lava Jato brasilero. Y aunque an es pronto para extraer conclusiones contundentes, cuando el resultado es un cambio econmico que termina beneficiando a empresas estadounidenses no hace falta ser James Petras para imaginar alguna conexin. Esta secuencia, que apenas se insina en Argentina, s ocurri en Brasil. En efecto, tras el estallido del Lava Jato y el impeachment a Dilma Rousseff el gobierno de Michel Temer modific la ley sancionada por el PT que garantizaba el monopolio operativo de Petrobras en las reservas estratgicas del Presal y elimin la clusula que estipulaba que la empresa nacional brasilera deba retener un 30 por ciento de la participacin en operaciones mixtas autorizadas (2). Se comprob, por otro lado, una creciente participacin de compaas extranjeras como contratistas de Petrobras: por ejemplo, las 30 firmas que participaron de la licitacin para la construccin de la estratgica Unidad de Procesamiento de Gas de COMPERJ en Ro de Janeiro fueron todas extranjeras, ya que las empresas brasileras que contaban con la capacidad tcnica y el capital estaban inhabilitadas por su participacin en la trama de corrupcin (3). Los especialistas coinciden en que movimientos similares hacia una desnacionalizacin de compaas brasileras se estn registrando en ramas como la construccin y la produccin de carne, en las que Brasil es un jugador global.

Este tipo de episodios confirman que la influencia estadounidense en la regin sigue presente, aunque es diferente a la del pasado. Por ejemplo, Estados Unidos ya no puede invadir un pas latinoamericano sino a un costo demasiado alto, como demuestra la mil veces proclamada pero nunca concretada intervencin en Venezuela, un delirio geopoltico que generara un Vietnam a la ensima. Del mismo modo, Washington puede intentar torcer los resultados electorales pero es difcil que lo consiga, a juzgar por sus dificultades para evitar la llegada al poder de lderes como Evo Morales, Hugo Chvez o Lula. Puede, como antes, apoyar golpes de Estado, pero carece de la fuerza suficiente para garantizar su xito (Nicols Maduro sigue ah). En fin, conserva la capacidad de incidir en la poltica y la economa de la regin pero esa capacidad est lejos de ser total, y en este sentido la izquierda latinoamericana se debe un examen ms preciso, ms sofisticado, acerca de los mecanismos concretos a travs de los cuales fluye ese poder y los lmites que encuentra.

En este marco, Estados Unidos parece decidido a sostener al gobierno de Macri, luego de un segundo mandato de Cristina marcado por una relacin bilateral tormentosa, ensombrecida por la demora del avin militar estadounidense en Ezeiza y la muerte del fiscal Alberto Nisman y tras una dcada de poltica exterior autnoma y latinoamericanista. Con estos antecedentes, Barack Obama primero y Trump despus decidieron apostar abiertamente por Macri. El apoyo es diplomtico y poltico, porque los inversores y los mercados ya han demostrado que se mueven con independencia de los intereses geopolticos, pero es suficiente para forzar al FMI a estirar plazos y condiciones y contener el precio de dlar, la nica variable que el Presidente mira ms que las encuestas: en ella se cifra la clave de la gobernabilidad y las posibilidades de sobrevida en los largos meses que restan hasta las elecciones de octubre.

Notas:

1. https://www.eldestapeweb.com/por-ari-lijalad/miren-al-norte-la-influencia-estados-unidos-la-causa-la-fotocopia-los-cuadernos-n53455

2. https://www.celag.org/el-impacto-del-lava-jato-en-el-capitalismo-brasileno/

3. http://www.telam.com.ar/notas/201701/176345-petrobras-llam-a-licitacin-a-30-empresas-extranjeras-para-retomar-obras-en-un-complejo-petroquimico.html

Fuente: http://www.eldiplo.org/240-el-ultimo-sosten-de-macri/la-mano-invisible-del-imperio/



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