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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2019

Radiografa sentimental del chavismo (I)

Reinaldo Iturriza Lpez
lahaine.org

Ms que relacin de filiacin, entre Chvez y el chavismo se estableci una fuerte relacin de alianza


Buena parte de lo que escrib hasta 2013 lo hice en interlocucin directa con Chvez. No fue un ejercicio consciente. Fue algo que descubr conversando con algunas personas de mi crculo ms ntimo, haciendo balance de lo escrito durante siete aos y definiendo lo que corresponda hacer en adelante, en un momento en que intentbamos asimilar la prdida fsica del lder de la revolucin bolivariana.

Nunca plane que fuera de esa manera. Tal interlocucin era el correlato personal de una muy fluida relacin de Chvez con el chavismo, que se expresaba de mltiples maneras.

No es un secreto para nadie que, en ausencia de Chvez, en el chavismo predomin una profunda sensacin de prdida. Algo similar al duelo, pero no exactamente. Por supuesto que hubiramos querido tener la oportunidad de llorarlo, pero no pudimos hacerlo. Haba que seguir adelante. Y mal que bien lo hicimos.

La prdida de Chvez no fue la prdida del Padre. De eso estoy convencido. Ms que relacin de filiacin, entre Chvez y el chavismo se estableci una fuerte relacin de alianza. Habamos perdido un extraordinario aliado.

A partir de 2016 trabaj en dos libros, an inditos. Todava en interlocucin con Chvez. En Chvez lector de Nietzsche intent recrear las muy particulares condiciones histricas que hicieron posible el singular dilogo de Chvez consigo mismo durante su enfermedad y convalecencia, en 2011 y 2012, y que muy pronto transform en un extraordinario ejercicio reflexivo pblico sobre las falencias de la revolucin bolivariana. Luego, en La poltica de los comunes, volv la mirada sobre el Chvez de los 90, la dcada virtuosa de la poltica venezolana, intentando reconstruir, en lneas muy generales, los antecedentes histricos inmediatos del chavismo.

En ambos libros, hasta cierto punto en El chavismo salvaje, y tambin en otro libro inacabado, cuyo punto de partida es la particular interpretacin que Peter Weiss haca de La divina comedia, de Dante Alighieri, me aproxim a lo que considero hoy da es una tarea impostergable: la elaboracin de lo que pudiera llamarse, a falta de mayor precisin, una radiografa sentimental del chavismo.

No creo, como pudiera pensarse, que se trata de ejercicio intil o a destiempo, dado que vivimos tiempos muy peligrosos, amenazados, como estamos, por el imperialismo estadounidense, lidiando con los terribles efectos de sus constantes agresiones, obligados como estamos a la ms frrea unidad, con todo y las agudas contradicciones que se expresan a lo interno del chavismo.

Al contrario, tanto las agresiones como las contradicciones hacen imprescindibles un examen de lo que somos. De hecho, es bastante probable que un examen de tal naturaleza nos aporte pistas muy valiosas para reconstruir lo destruido y, ms importante an, para perfilar un horizonte estratgico que con frecuencia parece desdibujado.

Sobre lo que somos, y en este punto no tengo otra opcin que hablar a ttulo personal, puedo adelantar que soy, antes que todo, chavista. Puede resultar obvio, pero en estos tiempos en que alguna gente prefiere guardar silencio o decidi renegar expresamente de su identidad poltica, no es una cuestin menor: soy chavista.

Es algo sobre lo que he vuelto a pensar recientemente, a propsito de un muy singular y fascinante dilogo con el historiador Fermn Toro Jimnez, quien manifestaba que, a pesar de toda la grandeza de Chvez, y pese a considerarse un decidido antiimperialista, no se senta chavista, sino bolivariano. Razones de peso tiene el maestro, a quien no juzgo en lo absoluto.

Con toda franqueza, no s cunto peso puede tener lo generacional en todo esto. Pienso, por ejemplo, en todas las razones que puede esgrimir un joven en sus veinte para no identificarse con el chavismo; es decir, una persona que no tuvo oportunidad de vivir y, por qu no, deslumbrarse con el acontecimiento Chvez, y que se politiz, si fue el caso, en el momento ms difcil de la revolucin bolivariana.

El punto es que, sin duda alguna, soy chavista. Tal vez, en buena medida, porque vi aparecer al chavismo, aunque no lo comprendiera en su momento, y luego lo vi pelear con una audacia y un amor propio realmente maravillosos; quiz por la misma razn soy capaz de ver cmo sigue luchando, all donde algunos solo ven desaliento y derrota; finalmente, quiz por eso mismo no puedo decidir hacerme a un lado y sentarme a esperar tiempos mejores.

Ms que simple identificacin, hay mucho de orgullo de clase popular, adems de un saber-hacer la poltica a la manera chavista, a los que simplemente no deseo renunciar.

Se comprender que hacer la radiografa sentimental del chavismo no es un ejercicio de nostalgia. No es mi inters sumarme al coro de quienes afirman que es necesario volver a ser lo que fuimos.

No saldremos del laberinto volviendo, por ejemplo, sobre las clebres tres races. Chvez mismo se imaginaba el rbol de las tres races con un tronco, con ramas y un follaje en 360 grados. Ese rbol toma del subsuelo y de ms all de la atmsfera, de los rayos del sol, del infinito casi, para poder crecer y vivir toma del ambiente, del entorno desde la luz hasta la sombra, desde el pice de las races, toma (1).

Saldremos del laberinto tomando de nuestro entorno ms inmediato pero tambin del infinito, de nuestras luces pero tambin de nuestras sombras.

Por ltimo, por ahora, es una falacia aquello de que es imprescindible ubicarse por afuera del chavismo para tener una mirada global y no parcial, polarizante, de nuestra realidad. Antes al contrario, pienso que es posible construir una mirada global desde el chavismo, en permanente relacin con ese afuera, y tambin con quienes adversan el proceso de cambios venezolano.

El chavismo emergi precisamente como ese afuera popular que irrumpi en el adentro cerrado de la poltica de elites, para hacer revolucin. Para vivir bien. Nadie dijo nunca que lo sera eternamente. Pero algo s es seguro: puede seguir sindolo.

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(1) Agustn Blanco Muoz. Habla el Comandante Hugo Chvez Fras. Ctedra Po Tamayo, CEHA/IIES/FACES/UCV. Caracas, Venezuela. 1998. Pg. 75.



Fuente: https://www.lahaine.org/cB9d


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