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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-06-2019

Angela Davis
Tan relevante como siempre desde hace treinta aos

Alice Ragland
Solidarity / Viento sur


Angela Davis merece un gran reconocimiento en este Mes de la historia de la mujer, y todos los meses. Activa e influyente en las luchas internacionales por la libertad durante casi seis decenios, sus discursos y escritos contienen valiosas enseanzas sobre las principales injusticias a que nos enfrentamos en esta poca de aumento del racismo, la xenofobia y la violencia reaccionaria.

El libro Women, Culture, and Politics 1/, una recopilacin de discursos que explican las luchas que han de afrontar las mujeres negras en un mundo supremacista blanco, capitalista e imperialista, se public (NY: Random House) en 1989. Sin embargo, las palabras de Davis tienen hoy la misma relevancia que en aquel entonces. Deberan ser ledas por todas aquellas personas que estn interesadas en participar en las luchas globales por la justicia e informarse ms sobre ellas. En este Mes de la historia de la mujer recomiendo prestar atencin a tres mensajes principales de este libro, tan necesarios hoy en da como hace treinta aos.

1. El movimiento feminista todava necesita tomarse en serio los intereses de las mujeres pobres y obreras de color.

Vivimos en una poca de #MeToo, #TimesUp, #MuteRKelly y otros movimientos para sacar a la luz los abusos que sufren mujeres todos los das. Las pussy hats 2/ y las manifestaciones de mujeres se producen sobre el teln de fondo de la violencia continua y el desprecio a que se enfrentan las mujeres. Pero incluso en el seno de estos movimientos, los sesgos de raza y de clase acallan las voces de las mujeres de color, especialmente las negras.

Angela Davis advirti en 1989 de que el movimiento feminista no era tan efectivo como podra serlo porque las mujeres blancas de clase media no prestaban atencin a las necesidades de las mujeres negras y latinas pobres. Y este sigue siendo el caso en gran medida. Cuestiones que afectan de forma desproporcionadamente negativa a las mujeres pobres de color, a menudo son marginadas en el discurso sobre la igualdad. El llamamiento a la accin de Davis en Women, Culture, and Politicsdebe ocupar un lugar central en el movimiento feminista actual:

Hemos de empezar a crear un movimiento revolucionario y multirracial de mujeres que aborde efectivamente las principales cuestiones que afectan a las mujeres pobres y de clase obrera. Para aprovechar el potencial de este movimiento, hemos de seguir desarrollando aquellos sectores del movimiento que abordan seriamente las cuestiones que afectan a las mujeres pobres y de clase obrera, como el empleo, la igualdad salarial, la baja de maternidad pagada, el cuidado de los hijos e hijas subvencionado por el Estado federal Las mujeres de todos los entornos raciales y de clase se beneficiarn mucho de este planteamiento.

No basta, seala Davis, con que las organizaciones en que predominan las mujeres blancas de clase media se dediquen a reclutar a ms mujeres de color, sino que ms bien hay que incluir en el programa los intereses particulares de las mujeres de color. (p. 7) Las voces y las luchas de las mujeres de color han de ocupar un lugar central, no perifrico. Un salario mnimo ms alto, viviendas asequibles, sanidad gratuita y poner fin al encarcelamiento masivo, el racismo ambiental y la violencia policial son todas cuestiones que las mujeres del movimiento tienen que tomar en serio.

2. EE UU sigue recortando los presupuestos de programas sociales mientras aumenta los destinados a la violencia organizada.

Women, Culture, and Politics se public al comienzo de lo que actualmente llamamos la era neoliberal, que supuso el recorte drstico de los programas de bienestar social, la privatizacin de entidades pblicas, la subcontratacin de puestos de trabajo y la destruccin acelerada y desregulada del medioambiente en un esfuerzo concertado por consolidar y maximizar la riqueza de los individuos ms ricos del planeta. Ya en 1989, Davis se dio cuenta de los efectos nocivos de la reduccin de los programas sociales y de los puestos de trabajo que ocupaban tradicionalmente personas afroamericanas en sus comunidades: aumento de la pobreza y del paro, inseguridad alimentaria, falta de atencin sanitaria y extrema desigualdad en materia de salud. El aumento del presupuesto militar a expensas de los programas sociales supuso un golpe para las comunidades pobres y obreras de todo el pas, especialmente para la gente afroamericana. Sobre esta cuestin, Davis advierte:

La creciente militarizacin de la economa es probablemente la caracterstica ms destacada de la crisis estructural del capitalismo. (p. 86) En ciudades como Chicago, la juventud negra sufre enfermedades de malnutricin que afectan a los nios y nias de las zonas de hambre de frica, pero aun as se han suprimido los desayunos en las escuelas y los servicios de comida para facilitar a los diseadores y fabricantes de armas una fuente de dinero inagotable. (p. 71) En vez de distribuir bonos de alimentos entre la gente pobre, las empresas que constituyen el complejo militar-industrial reciben enormes contratos de defensa. (p. 62)

Davis expone adems las maneras en que las continuas intervenciones militares estadounidenses oprimen a las gentes de color de todo el mundo, mientras que en el pas la gente pobre y de clase obrera se enrola en el ejrcito como va para ganarse la vida o poder estudiar en la universidad sin pagar las tasas, puesto que muchos de los empleos que tradicionalmente ocupaban estas personas han desaparecido. La violencia blica se ejerce sobre gente de color, desde Oriente Medio hasta el Sur global, con el fin de reforzar la dominacin econmica de EE UU. Las armas que no usa el ejrcito van a parar a los guetos de EE UU, donde la polica redobla la violencia contra las comunidades de color pobres. Como seala Davis, deberamos denunciar las conexiones entre la amenaza para la paz mundial que plantea el Pentgono y los crecientes ataques dentro del pas contra la vida de nuestra gente. (p. 70) Un mensaje que sigue siendo actual!

3. La violencia contra las mujeres sigue siendo un problema que debe examinarse como subproducto de las estructuras sociales violentas.

La confirmacin de Brett Kavanaugh y el recuerdo de los interrogatorios de Clarence Thomas, las imputaciones de Harvey Weinstein y Bill Cosby, la exoneracin de #SurvivingR.Kelly y de otros hombres famosos de las acusaciones de agresin sexual se han producido paralelamente a debates cada vez ms amplios sobre el consentimiento en los campus universitarios y las manifestaciones de #MeToo. Puesto que las mujeres trabajadoras y las mujeres de color siguen sin recibir tanta atencin en esta cuestin como las mujeres blancas de mayor nivel de renta, el movimiento contra la violencia sexual podra beneficiarse con el anlisis que hace Davis de este problema como subproducto de un sistema violento que es preciso transformar radicalmente. Seala la relacin entre racismo, capitalismo, imperialismo y la perpetuacin de la violencia sexual contra la mujeres.

Davis nos urge a contemplar la violacin no como resultado de una personalidad anmala de un individuo o de una caracterstica natural de la masculinidad, sino como la consecuencia de un sistema basado en la dominacin violenta. En este sentido, Davis pregunta: Violan los hombres porque son hombres o bien estn socializados por su propia opresin econmica, social y poltica, as como por el nivel general de violencia social en el pas en que viven, para ejercer la violencia sexual contra las mujeres? (p. 46)

Asimismo, destaca el hecho a menudo olvidado de que el imperialismo y la guerra estn interrelacionadas con la violacin y la violencia contra las mujeres, y las mismas estructuras sociales violentas que fomentan la agresin sexual en EE UU conducen a la agresin sexual endmica tanto en el ejrcito como contra mujeres civiles en las zonas ocupadas del extranjero. En situaciones de guerra y ocupacin, los cuerpos de las mujeres se utilizan como objetivos o daos colaterales. Para ilustrar la conexin entre violacin, fascismo, racismo e imperialismo, Davis dice que en efecto, la violacin es muchas veces un componente de la tortura infligida a prisioneras polticas por gobiernos fascistas y fuerzas contrarrevolucionarias. En la historia de nuestro propio pas, el Ku Klux Klan y otros grupos racistas han utilizado la violacin como arma de terror poltico. (p. 46)

Vivimos en un periodo consecutivo a una sociedad genocida y esclavista que comport la violacin endmica de las mujeres negras esclavizadas y su continuacin postesclavista cuando la mayora de mujeres negras solo podan ser empleadas como trabajadoras domsticas. La estructura de una sociedad abiertamente racista y esclavista lo hizo posible, y las estructuras actuales de un sistema desigual y violento sigue permitiendo niveles inimaginables de violencia sexual contra las mujeres. Davis advierte de que el recurso a un Estado carcelario no resolver los problemas subyacentes que conducen a la violacin, alegando que la violencia sexual no podr ser erradicada jams completamente hasta que hayamos llevado a cabo con xito toda una serie de transformaciones sociales radicales en nuestro pas. (p. 49)

Notas:

1/ Hemos considerado de inters este artculo a pesar de que el libro que menciona no est traducido al castellano. Estas ideas se pueden encontrar en castellano en otros libros y artculos de Angela Davis, entre ellos Mujeres, raza y clase (nde).

2/ Pussy hats son gorras de punto de color rosa con orejas de gato que llevan muchas mujeres en las manifestaciones en EE UU. Se han convertido en un smbolo de los derechos de las mujeres.

Traduccin: Viento sur

http://solidarity-us.org/atc/199/angela-davis/

http://vientosur.info/spip.php?article14901



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