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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-06-2019

Las fuerzas militares ms all de los falsos positivos, o el tinglado de vilezas

Matilda Trujillo Uribe
Rebelin


Es de valorar que el New York Time recientemente haya tenido a bien colocar sobre el tapete lo que han dado en llamar falsos positivos, que no por situarme en la poltica, sino en las trampas del leguaje que hace la poltica, la expresin ya al parecer adoptada, falsos positivos, desdibuja o acaso oculta los asesinatos a sangre fra del ejrcito colombiano sobre gente humilde, sean campesinos, trabajadores informales, o jvenes en ardua pobreza. Con tan deplorable hazaa buscan ganar indulgencias o mritos cuando logran otra baja ms. El tema cobro importancia. Pocos das despus el Espectador refiere a un documento que fue remitido por la fiscala a la JEP, que registra estos crmenes (1)

Es una realidad infame y violenta ya reportada por diversas organizaciones y entidades particularmente de Derechos Humanos. Entre ellas, de gran aporte, Human Right Watch en su informe del ao 2015, que se constituye hasta hoy en un documento base para otros estudios-, en l, sealaba la responsabilidad de 16 Generales como responsables en ejecuciones extrajudiciales. Es impactante saber, de acuerdo a este informe, que se implicaban 180 batallones, lo que quiere decir que fueron cometidos por la gran mayora de las brigadas en distintas regiones de Colombia a lo largo de varios aos. Que Entre 2002 y 2008, la ejecucin de civiles por brigadas del Ejrcito fue una prctica habitual en toda Colombia. Es d e notar que refiere al periodo del gobierno de Uribe -2002- 2010- mismo en que Juan Manuel Santos - 2006-2009- fue su ministro de defensa. Para no extenderme, recomiendo leer un resumen de este informe que hoy cobra gran vigencia y actualidad (2). Si el New York Time causo revuelo, dgase igual de este documento en ese momento -gobierno de Santos-, que adems de revuelo, brindo una visin rigurosa y fundamentada sobre este proceder. Solo que advierto, a quienes eximen de maledicencias al representante de la oligarqua en el anterior gobierno, que su reaccin no disto de la del Duquecillo de hoy, y que entre otras, abalaba en las Fuerzas Militares del entonces, comandantes responsables de numerosos casos de ejecuciones extrajudiciales.  

Los funcionarios gubernamentales y las fuerzas militares cuando se ven cogidos en flagrancia, o que sospechas levantan, lo acuan a los militares de menor rango, no a quienes dan las ordenes, y en justificacin mayor dicen que se trata de personal aislado o manzanas podridas, cuando se viene evidenciando entre noticias, reportes de hechos y sucesos y diversas fuentes investigativas, que no se trata de militares buenos y malos, se trata de una institucin, que se ha trastocado hasta la infamia y en la que hay excepciones, y no a la inversa, algunas manzanas podridas.

Los falsos positivos o ms exactamente las ejecuciones extrajudiciales muestra una de esas fibras del amplio espectro amargo y brutal que atraviesa nuestro pas, el terrorismo de Estado. Es sabido que las fuerzas militares no actan independientemente de los gobiernos de turno, son un aparato del Estado que supuestamente debe proteger y defender a su pueblo, cuidarlo, garantizarle paz y tranquilidad y ocurre exactamente lo contrario, lo agreden, lo avasallan y matan.

A estas fuerzas militares, ejrcito y polica particularmente, he de referirme con harta pena, pena del alma y pena de vergenza, por que ningn orgullo motivan, ni halago merecen quienes vienen a cechando desde la sombra y de frente a los distintos sectores del pueblo, campesinos, indgenas, comunidades, estudiantes, trabajadores, obreros, desempleados, lderes sociales, sindicalistas y dems hombres y mujeres del pueblo. Es claro que sirven en exclusivo a la clase dominante, a la peor plyade de empresarios, ganaderos, latifundistas, multinacionales y gobiernos de turno. S on, sin ms ambages, un instrumento de esta clase para mantenerse en el poder, para asentarse en sus riquezas y privilegios a costa del sufrimiento, dolor y lgrimas de la mayora de quienes hacemos parte de esta Colombia que se estremece entre sus garras.

No es tema de mi agrado y es tema proscrito, saben los lectores que estos de estos temas, no se puede hablar en tanto los quieren acallar. Mis respetos a quienes viene denunciado y evidenciando esta realidad, a las organizaciones y comunidades que vienen reportando las escenas de dolor y los hechos salvajes a que estn expuestos y que viven en carne propia, son millones de seres de nuestro pueblo, somos una mayora en el entretejido de la guerra que asesta la clase en el poder, y en ella, las llamadas gloriosas, Fuerzas Militares en Colombia.

Ms all de los falsos positivos, habramos de reparar en el conjunto de sus actos actitudes y comportamientos. Es de ver la accin represiva de la polica con el ESMAD, el abuso de autoridad en campos y ciudades, los atropellos a la ciudadana, las mentiras y manipulacin ante la opinin pblica, la agresin con la erradicacin de cultivos, la militarizacin de los territorios intimidando a la poblacin, los empadronamientos ilegales, y otros ensaamientos ms con los operativos militares de enorme envergadura que ejercen contra los grupos rebeldes. Y qu decir, que mucho habra, de su accin entrelazada con el paramilitarismo, he aqu un capitulo extenso y brutal que ha sido develado con testimonios de las comunidades o las propias vctimas, con estudios y juiciosos informes, libros y otros reportes que documentan y soportan los hechos, e incluso han sido afirmados por los mismos jefes paramilitares que han tenido que dar cuenta de sus actos ante tribunales judiciales.

Acudo a una carta escrita por el sacerdote jesuita Javier Giraldo en 2013 y que revela estas perversidades. Que mejor que l, quien conoce desde lo profundo nuestra realidad, quien aboga por las justas causas de los humildes, el de las comunidades vilipendiadas que padecen los designios de la clase en el poder. All, en un entre texto refiere al comportamiento de las Fuerzas Militares, lo abre diciendo . los tribunales internacionales estn inundados de denuncias sobre genocidios y crmenes de lesa humanidad perpetrados por la fuerza pblica en estrecha unin con las estructuras paramilitares. En lneas seguidas hace una descripcin impactante de las atrocidades que ha tenido que soportar la Comunidad de Paz de san Jos de Apartado, no es de dudar que es el reflejo fiel, con ms o con menos, de lo que estn viviendo las comunidades rurales en nuestro pas. Poe ello me tome el atrevimiento de cambiar l Ha con que inicia, por Han, -no es solo a esta comunidad-.

Han sufrido demasiadas atrocidades por parte la fuerza pblica que ha hecho presencia en sus territorios en evidente coordinacin con los paramilitares, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, torturas, desplazamientos forzados, bombardeos indiscriminados, incineracin de viviendas y de cultivos, pillajes de los enseres de supervivencia de los pobladores, ..privaciones arbitrarias e ilegales de la libertad... cercos de hambre, profanacin de cadveres, montajes judiciales, pago de falsos testigos, usurpacin de funciones judiciales, amenazas, anuncios de exterminios y masacres, uso de personas y poblaciones como escudos frente a ataques enemigos difamaciones, manipulacin de informaciones falsas, campaas de estigmatizacin. Y un largo etc., termina diciendo esto lleva al menos 16 aos de repeticin sistemtica con tolerancia (activa y pasiva) de todas las instituciones del Estado (3).

Qu les parece? Por supuesto nada enternecedor, este cuerpo militar se ha despojado de sentimientos, y ms bien, o para mal, estamos ante el sumun de un comportamiento de maldad. Las escenas que se podran registrar en este escenario muchas desgarradoras- llenaran pginas y pginas. Podran decir los incautos, alienados, que es mentira o exageracin, o repetir lo que quieren hacer creer los del centro demoniaco, inventos de la oposicin, de la izquierda, de los comunistas, o lo que dice el actual ministro de guerra, digo de defensa, es una campaa de desprestigio. Pero as es, lo sabemos quines tenemos una mirada crtica y aspiramos a un cambio en nuestra sociedad, -que difcil aoranza-. Complementar aludiendo a algunos de estos comportamientos que causan tanto padecimiento y dolor.

Hace 2 o 3 das lea, por ejemplo Polica Militar agrede a comunidades que se haban acogido a sustitucin de cultivos de uso ilcito, de inmediato lo asoci, como asocio siempre que veo este tipo de noticias, a la masacre de Tumaco, que muestra hasta dnde han llegado en estos operativos de erradicacin de cultivos, es una prctica de la polica y el ejrcito, de inimaginable agresin cobre el campesinado abocado a estos cultivos para sobrevivir (4).

Otro reporte de estos das, por cierto, riguroso titula Intentos de empadronamientos de la Fuerza Pblica a miembros de la Mesa Comunal por la Unidad y Resistencia del Catatumbo. Versa de cmo el segundo encuentro de las comunidades campesinas del Catatumbo con los delegados del Gobierno Departamental, se desarroll en medio de las presiones que realizaron miembros de la Polica nacional y Sijn sobre las y los campesinos que participaron de la mesa de negociacin. Las instalaciones del Seminario se militarizaron. Nos dice que Los miembros de la fuerza pblica exigan a las y los delegados de las comunidades campesinas, sus documentos de identidad para ser escaneados y el registro de su huella dactilar por medio electrnico de cada uno/a; esto como condicin para permitir el ingreso. Los participantes manifestaron que tenan temor por su vida, seguridad e integridad fsica, siendo la respuesta de los uniformados el sarcasmo y las risas burlonas. Pueden leer el informe (5). Cmo es posible algo as? Es, un cuadro de guerra, es qu ni a mnima tranquilidad tienen derecho? Imaginemos esto en carne propia, los militares respirndonos en la nuca, intimidando y aplicando la terrible estrategia de empadronamiento, que ha servido para judicializar y perseguir a los luchadores populares. Es de entender la angustia, el miedo y el desespero del campesinado en esta situacin.

O hechos como el reciente en que el horror se hizo tangible, no pudieron ocultarlo por la valenta de la comunidad, el asesinato cometido por militares del campesino, Dimar Torres, otrora miliciano (6). Que le mutilaron su rgano genital, que tena marcas de tortura en las manos y las piernas, varios golpes en el cuerpo, su crneo estaba desfigurado. Lo asoci a otros hechos con las mismas caractersticas acuadas a los paramilitares, y ahora son dos que me parece uno. Me hizo exclamar, de qu material estn hechas personas capaces de hacer tal ignominia? Realmente son seres humanos?, es qu no sienten?, no tuvieron madre?, no se dan cuenta lo que hacen? Como si no bastara el Ministro de Defensa, respaldado por el monigote que tenemos de presidente, desfigura la verdad as como desfiguraron a Dimar. He aqu otra de las tpicas maneras de actuar las fuerzas militares -ejrcito y polica, fuente preferida de la gran prensa-, mentir, manipular, ocultar los hechos, negarlos o acuarlos a otros actores, siempre con el respaldo y exaltacin de los presidentes y funcionarios de turno.

Y tambin hemos visto y sentido palpablemente la represin desenfrenada de la polica del ESMAD. El tratamiento de guerra a la protesta social con ese aparato de represin que ha dejado por doquier muertos y heridos, ejemplos muchos. Recientemente el de la Minga Indgena en que el hostigamiento militar de la fuerza pblica, los sobrevuelos intimidatorios de helicpteros, fueron acompaado de las amenazas de muerte de los paramilitares, la estigmatizacin y otros desmanes. (7)

En hechos puntuales tambin hemos palpado la sevicia. Cuntas veces no hemos visto a la polica, agredir indigentes o habitantes de la calle de manera ruin y despiadada, para la muestra un botn (8) si es que no se nos destroza el corazn ver estos hechos. Y para agravar el cuadro de ruindad no se ve castigo ni mnima sancin que quizs una u otra excepcin- a quienes as proceden como si fueran ligerezas que se pueden pasar por alto.

No podra seguir dando ejemplos, sera cosa de nunca acabar, solo que estos hechos no son exclusivos del gobierno de Duque, que no empezaron con este ttere malvolo que baila y canta, que han cruzado todo este siglo con los tres gobiernos que nos atormentan incluyndolo en el casi ao que lleva en la gobernanza. Santos el que se disfraz de paz, -ahora hay quienes quieren ajustrselo de nuevo- no se exime, y de Uribe ni hablar, sanguinario, narco, paramilitar, el de la terrible operacin Orin y otras terribles infamias, un Hitler a la criolla, por eso Duque como su ttere entraa todo el mal.

Que me he contenido de exclamar improperios, no qu estamos en la era de la reconciliacin con los que siguen avasallando, agrediendo y violentando al pueblo?, no he comprendido bien eso de la reconciliacin, si alguien tuviera la gentileza de explicarlo, en serio no he entendido, reconciliacin? As escuchemos el grito herido de denuncia y dolor de nos estn matando y siga el genocidio a vista de los gobiernos de turno sin que hagan nada para pararlo y al contrario persistan intentando negarlo, o achacarlo al simblico los de faldas.

Que no es cosa personal, m iles de luchadores inspiran, hombres y mujeres humildes, escenas de dolor y hechos salvajes sobre millones de seres de nuestro pueblo, de hecho es el entretejido de la guerra que asesta la clase en el poder, y en ella el accionar de las Fuerzas Militares en Colombia que ha dejado una estela de dolor, animadversin, la rabia contenida, la intimidacin y el terror.

Y de finalizar, quisiera entender o explicar, como un cuerpo militar puede asumir un comportamiento con tal grado de ruindad. Me atrevo a pensar que en gran medida responde a su propia forma de concebirse, como una fuerza letal de combate, orientada por una doctrina militar que ve enemigos aqu y all, en el propio pueblo o sectores populares, inserto en gobiernos subordinados a EEUU p oltica y militarmente (9). Si de verlos como un cuerpo de personas entrenadas, y de qu manera! (10), para el control y la agresin, creo que quienes lo integran ni siquiera se dan cuenta en lo que se han convertido, y si se dan cuenta ya estn deformados, imbuidos como estn de una manera de pensar y actuar, perdieron toda su humanidad.


Notas:

1. Colombia. El crudo informe de la Fiscala sobre los falsos positivos  https://www.elespectador.com/noticias/judicial/el-crudo-informe-de-la-fiscalia-sobre-los-falsos-positivos-articulo-862643

2. Colombia, Falsos Positivos, cargos del Ejrcito y Human Rigths Watch . https://kaosenlared.net/colombia-falsos-positivos-cargos-del-ejercito-y-human-rigths-watch/

3. Prensa Rural: Fuerza Pblica oculta identidad de sus agentes https://www.prensarural.org/spip/spip.php?article12655

4. La masacre de Tumaco https://kavilando.org/lineas-kavilando/conflicto-social-y-paz/6177-colombia-la-masacre-de-tumaco-un-crimen-de-lesa-humanidad

5. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=256712

6 http://www.lapluma.net/2019/05/06/colombia-exterminio-contra-exguerrilleros-y-activistas-y-manipulacion-de-la-verdad-en-la-paz-sangrienta/

7 Por nuestros compaeros cados, esta Minga no se rinde, carajo. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=255039

8. Video. Youtube: polica nacional de Colombia humilla y golpea un indigente de la calle

9. Una afrenta a nuestra soberana. Tenemos siete bases militares aposentadas en nuestros suelos, tropas norteamericanos en nuestro territorio . Estados Unidos entra a dirigir todo el problema de la seguridad en Colombia y sus organismos, con permiso de permanencia, primero de 400 oficiales del ejrcito norteamericano. Hoy son por lo menos 800. M onumentales presupuestos a la fuerza pblica , que no erogan a la educacin, a la salud, para eso si hay plata

10. Video: YouTube. Laboratorios Experimentales de Resistencia como campos de entrenamiento del Ejrcito de Colombia. Video que mostro Petro enel debate en Comisin Primera del Senado por el senador Gustavo Petro, el ejrcito de Colombia. Sin palabras, o s: terrible, vejamen, humillacin, bestias, terrible!

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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