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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-06-2019

Ni AMLO ni Morena son de izquierda
Reitero una vez ms

Guillermo Almeyra
Rebelin


Obligado por el primitivismo poltico de algunos comentarios a mi artculo en el que salud el nombramiento de Vctor Toledo y el de otros funcionarios (hubo quien me acus de vendido, lambiscn y renegado), reitero lo que vengo escribiendo desde hace aos.

Ni AMLO ni Morena son de izquierda porque ignoran la existencia de la lucha de clases, defienden al capitalismo como sistema esperando humanizarlo y modernizarlo, buscan la unidad nacional entre explotados y explotadores, aplican polticas extractivas y neodesarrollistas con algunos toques distribucionistas y democrticos- y mantienen las polticas neoliberales.

El gobierno de AMLO es una deslavada versin local del progresismo de los Lula y los Kirchner con su temor a las movilizaciones sociales que podran desbordarlo, su teorizacin sobre el fin de las clases, la unidad nacional y la Repblica Amorosa, su decisionismo verticalista, su tendencia al bonapartismo y al antiintelectualismo de los progresistas (recurdese al primer peronismo de alpargatas s, libros no o la represin de Dilma Rousseff contra los estudiantes).

Sus inadmisibles concesiones a las Iglesias (sobre todo a los evangelistas) y sus programas sirven adems para seguir enriqueciendo a la fraccin de grandes capitalistas nacionales que lo apoyan y demuestran en particular que el gobierno de Morena est muy a la derecha del chavismo del ltimo Hugo Chvez.

Sus lmites, sin embargo, no residen slo en su programa echeverrista y en su carencia de una estrategia audaz para obtener la independencia real de Mxico y acabar con el proceso de putrefaccin del semi-Estado mexicano sino, sobre todo, en que pretende ejecutar la poltica neodesarrollista de una fraccin minoritaria del gran capital nacional que porque est estrechamente entrelazada con las grandes transnacionales y el capital financiero internacional es totalmente impotente ante el imperialismo. Su partido, por ltimo, no es ms que una maquinaria electoral mechada de corruptos y oportunistas y no est en condiciones de frenar y someter a una masa en agitacin de ms de 30 millones de personas que piensan y actan y esperan cambios reales y no se desilusionarn pasivamente.

Quienes ven en Morena slo continuidad con los gobiernos anteriores y dicen que todos los gobiernos capitalistas son iguales y hasta temen una dictadura dan por sentado, implcitamente, que esos millones de pobres, jubilados, indgenas, campesinos, obreros y estudiantes ni luchan ni combatirn pues son slo borregos, seguidores de un Lder. Borran as la contradiccin entre AMLO y quienes los votaron pero no votaron ni a Romo ni a Slim y tendern a diferenciarse del gobierno.

Los gobiernos capitalistas no son todos iguales. Entre los actuales, todos capitalistas, de libre mercado de Estado, como el chino o el cubano, hay grandes diferencias que dependen de las relaciones de fuerza entre las clases o las fracciones de clase, de la historia y cultura de cada pas y del grado de organizacin y conciencia de sus trabajadores. Eso lo sabe Washington que, ante la posible movilizacin popular, intenta ahora repetir el Pacto de la embajada Lane-Huerta contra el nuevo Madero, que no es su sirviente incondicional y que por eso debe ser defendido de la agresin imperialista y alentado a resistir apoyando las medidas justas que adopte pero sin cesar de criticarlo.

En mi larga vida he dicho y hecho muchas estupideces pero jams por inters propio sino, simplemente, porque entonces era ms pendejo que hoy. Llegu a Mxico en 1979 invitado a trabajar en el Uno ms Uno dirigido por Becerra Acosta y en la UNAM para estar en nuestro continente previendo importantes cambios y dej para eso mi trabajo en la FAO en Roma donde tena un sueldo superior. En varias oportunidades rechac chayotes, intentos de soborno, privilegios. Hoy, sumando mis ingresos totales con los de mi compaera desde hace 60 aos, vivimos como espartanos con el equivalente a medio salario mnimo francs, optando entre comer y comprar un libro. Por consiguiente, cuando elogio un nombramiento no me vendo. Podr quizs equivocarme pero s corregirme y, adems, no ignoro que los intelectuales confan demasiado en sus ideas y polticamente pueden ser muy ingenuos y hasta infantiles, como Einstein y los otros padres de la bomba atmica que crean que sta acabara con las guerras y pasaron por alto que Estados Unidos era capitalista y tena un negro pasado imperialista y que los militares no eran damas caritativas. Por eso ni me hago cargo de cada una de las posiciones adoptadas en el pasado por gente que hoy respeto ni tampoco por lo que podran hacer en el futuro.

Con respecto a Vctor Toledo o a Luciano Concheiro y otros funcionarios honestos y capaces, creo que sobreestiman su capacidad de convencer y subestiman la densidad y consistencia de las posiciones y relaciones existentes en el semi-Estado capitalista mexicano. En el mejor de los casos, me atrevo a predecirlo, en algn momento tendrn que renunciar azotando la puerta de salida como hizo el ecologista Nicolas Hulot cuando se dio cuenta de que Emmanuel Macron lo utilizaba para engaar a los ecologistas mientras ejecutaba la poltica depredadora del gran capital y desmenta una a una sus promesas electorales sobre la eliminacin de sus usinas atmicas, la poltica energtica o el fin de la caza de fauna silvestre.

Los incendios provocados, la dependencia de Pemex y del petrleo, los desastres ecolgicos y sociales colaterales que provocarn la usina trmica en Huexca, el Tren maya y el corredor transtsmico, son bombas de tiempo que hay que desarmar lo antes posible y que pondrn a prueba a Toledo, como ecologista y como funcionario estatal. Muchas veces tendr que enfrentar la disyuntiva entre protestar en nombre de sus principios o callar tragar sapos e incluso mentir en nombre de la cohesin del gabinete ministerial y, como por principio siempre pienso lo mejor de la gente de valor, espero que optar por los intereses del pueblo mexicano y de la entera humanidad sin traicionar sus ideas.

Dicho esto, paso a lo que para m podra favorecer la construccin de una alternativa al capitalismo: la autoorganizacin y el protagonismo de los deseosos de una sociedad mejor y ms justa mediante el registro de las necesidades materiales y sociales comunidad por comunidad cuantificando los recursos disponibles y las carencias desde el punto de vista del empleo, la seguridad, la sanidad, la educacin, la vivienda, los servicios indispensables (electricidad, agua potable para elaborar planes locales de desarrollo aprobados por asamblea y seguido por asambleas en su aplicacin diaria.

As se constituiran en un proceso colectivo verdaderas comunas autnomas que daran la base para la autogestin social generalizada y reduciran drsticamente la violencia contra la mujeres. La formacin por doquier de grupos vecinales de vigilancia, de policas comunitarias y de grupos de autodefensa pondra a raya a la delincuencia y controlara la formacin social de la juventud. Si las asambleas funcionan y controlan y la poblacin participa masivamente, el peligro de utilizacin de la fuerza por grupos de delincuentes sera mucho menor pues no podran contar como hoy con el apoyo de las Fuerzas Armadas, las policas estatales o las autoridades corruptas.

Todo lo anterior debera ser completado con un esfuerzo especial y prioritario en la educacin popular, con maestros bilinges bien pagados, centros de enseanza y universidades con recursos y salarios razonables y grupos de estudiantes de postgrado becados en el exterior, tal como hizo la pauprrima China de los aos 50, para sacar de su atraso a un pas que no lee y, por lo tanto, no puede pensar, investigar o escribir.

Los obreros que se presentaron en Tamaulipas como candidatos independientes lograron ms votos que el PRI. No hay que depender de los partidos del sistema: los trabajadores pueden organizarse democrtica e independientemente si los grupos anticapitalistas les ayudan creando bibliotecas populares, Casas del Pueblo, cooperativas, crculos de instruccin y discusin gratuitos.

No hay tiempo para esperar recibir desde arriba lo que se puede empezar a construir colectivamente desde abajo. La seguridad y la autoestima vienen trabajando y cosechando resultados. Lo que est en juego requiere sobre todo, iniciativa y audacia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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